Hace unos meses leí un artículo escrito por el actor Ignasi Vidal que me emocionó hasta saltárseme las lágrimas. Hablaba sobre la historia de «La Barraca del Zurdo», podría decir que hablaba sobre una familia y su espectáculo, pero no, creo que mas bien hablaba sobre el amor a la vida y a la familia y la pasión por lo que hacía toda una dinastía de artistas. Cuando leí el artículo algo se me quedó dentro que impedía que se me olvidara del nombre del espectáculo, la compañía, la historia… desde entonces he sentido la necesidad de comprobar que la pasión que transmitían las palabras de Ignasi tenían verdaderamente ese peso que me había conmocionado. Han pasado los meses y, por fin, ha coincidido que la gira de Laví e Bel ha pasado cerca de casa, por supuesto no he dejado pasar la ocasión.
Antes de nada, os cuento un poco el argumento de lo que trata «La Barraca del Zurdo». Habla de Daniel Buenaventura «El Zurdo», un joven lanzador de cuchillos que junto a su amada Aurora Romano, montan una barraca con la que recorren la geografía española haciendo su espectáculo. Actuaron en la República y en el frente durante la Guerra Civil. Hasta que se ven obligados, por sus ideales políticos, a marchar al exilio, concretamente a Latinoamérica, donde siguieron ofreciendo su arte junto a sus hijos Pablo, Sara y Miguel. Todos los miembros de la familia formaban parte del espectáculo. Pasados los años y los kilómetros, surge la oportunidad de volver a Europa, donde se dan a conocer, aunque el ansiado sueño de volver a la patria no se cumple hasta el año 1983, ya con 90 años y toda una vida de superación.
Algo se transforma, me pasó parecido cuando fui a ver «Follies«, cuando algo maravilloso está a punto de suceder. El ambiente se envuelve de un halo de magia y parece que el destino adorna todo a tu alrededor para que lo puedas saborear con verdadero gusto.
Sales de casa con la sensación de que vas a ver algo realmente especial, llegas a Alcalá de Henares, que te recibe con el encanto particular que tiene ese ciudad; vas al Corral de Comedias, te reciben con una sonrisa y con una amabilidad que te sorprende porque últimamente escasea entre los empleados de los teatros. Entras en el patio de butacas y te encuentras con que ¡el Corral de Comedias es como una cajita de bombones! He visto muy pocos sitios tan bonitos y cálidos como este. Miras al escenario y ¡ahí está! La Barraca en todo su esplendor. Absolutamente integrada en el ambiente, casi sonriéndote misteriosa. Observándote enigmática, notando que tienes ganas de mirar dentro…
Lógicamente todo esto no lo expresas a tus acompañante mas que con una sonrisa porque te pueden tildar de cursi opedante, pero es que es la sensación que te envuelve y lo que el ambiente te transmite ¿por qué no disfrutarlo?
Habría mil maneras de contar esta historia, pero Laví e Bel optan por utilizar un lenguaje «cabaretero» que aporta un dinamismo y una realidad mágica al conjunto, que le sienta como un guante al Zurdo y a toda su familia. Una escenografía cambiante, circense… un vestuario que a penas si varía, pero que nos hace ver la diferencia de personajes. Una iluminación maravillosa que nos mueve entre el mundo de los vivos y los muertos… Se ve todo tan cuidado, tan «hecho con cariño» que no puedes dejar de apreciar el trabajo tan meticuloso que han realizado. Solo un «pero», creo que el cuadro clown en el cumpleaños de Pablo es un poco largo, pero es un «pero» dicho con la boca pequeña porque confieso que no dejé de reir.
Los actores no es que estén bien, es que hacen un trabajo insuperable, artesanal. Cambian de registro tan rápidamente y de manera tan convincente que asusta. Viendo la función, me dio por pensar en la posibilidad de que los espíritus de la familia del Zurdo estuvieran ahí presentes, en escena; y que iban poseyendo a los actores en función a lo que se iba contando, como si Piñaki Gómez,Larisa Ramos,Nerea Cordero yAntonio Ramos Leiva fueran meros instrumentos de un juego paranormal. Es increíble como se intercambian roles, como van y vienen los acentos, las aptitudes, la forma de mirar, como bailan con el texto, como se lo intercambian, se cruzan, lo alborotan para luego ofrecértelo aún mas enriquecido, como entran y salen de la función… y qué decir de las canciones, de los números musicales, acompañados de Alejandro Cruz Benavides al piano, acordeón y voces. Absolutamente exquisitos, pequeños caramelos que dejan un regusto tan dulce y familiar que me encantaría poder seguir escuchando aún pasada la función.
Cuando un trabajo está tan bien hecho uno es capaz de palparlo casi con la yema de los dedos. El que consigan que en 90 minutos cambies de la carcajada al llanto y del llanto a la complicidad y de nuevo a la carcajada, lo dice todo. Y es que creo que, aunque se centran en la historia de una familia en concreto, todos nos podemos sentir identificados. Lo que cuentan es algo universal, el poder de la familia, la unión de la sangre, el ánimo de superación, de abrazar a los tuyos y sentir que puedes con todo y contra todo. Eso sale de las tripas, de lo mas profundo de nuestro ser. Y creo que eso es lo que Laví e Bel nos transmiten. Nos recuerdan que debemos amar lo que nos rodea, apreciar que una mirada puede tener mucho mas sentimiento que toda una conversación y que luchar por lo que uno quiere es posible.
Ya digo, un trabajo que toca la fibra, que te agarra del corazón y te lleva volando al pasado, a que saborees una historia de superación, cálida como un abrazo, pero con unas gotitas de dolor y de desarraigo… Y para mi, personalmente, la mayor y mas bonita historia de amor que jamás me han contado.
Gracias por este regalo que nos hacéis a los espectadores que vamos a veros. Aún sigo aplaudiéndoos por el momento tan feliz que me hicisteis pasar.
Hay veces que sin saber porqué, me resisto a ver ciertas funciones. Me las recomiendan, leo críticas y sé que seguramente me puedan gustar, pero… Unas veces es porque me da cierta pereza la obra y otras porque tengo que hacer criba para poder permitirme ver otras funciones; y es que esto de ser blogger no sale gratis, al menos para mi, yo paso por taquilla el 98% de las veces y eso hace que tenga que decir «No» a algunos montajes. Supongo que unas veces acertaré y otras me habré perdido momentos memorables sobre algún escenario, pero no tengo mas remedio que sea así; eso sí, si se me pone al paso la oportunidad de ver todo lo que me sea posible ¡Allá que voy!
«Elling» ha sido uno de estos casos. Vi que se estrenaba, quienes la protagonizaban, y me dieron muchas ganas de verla, pero… la cosa no surgía. Vi que prorrogaban, pero… Hasta que el hambre de teatro me pudo y me apresuré a ir al Teatro Galileo antes de que la retirasen de cartel.
No tenía muy claro lo que contaba la obra, desconocía el argumento, pero bueno, saber quienes son los protagonistas y el director dan cierta seguridad de que lo que vas a ver va a tener cierto nivel.
La función, dirigida por Andrés Lima, nos cuenta la «salida» al mundo de Elling (Carmelo Gómez) y Kjell (Javier Gutiérrez). Dos hombres que están encerrados en un psiquiátrico, a los que se les ofrece la posibilidad de compartir piso e integrarse en la sociedad. Cosa que no les será nada fácil…
No sé si es cosa de la crisis o es la tendencia del momento, pero me estoy encontrando con muchos montajes que optan por las escenografías sencillas, con pocos elementos, pero con múltiples utilidades. Algo que me agrada y que comparto. Además el director ha ideado un escenario rodeado de público por los cuatro costados, haciendo aún mas cercano lo que sucede en escena.
A veces menos es mas, y en esta ocasión juega a favor de lo que los personajes nos quieren contar.
La función, dentro de la clave de comedia en la que es tratado el tema, hace pensar en lo complejo que es el mundo que nos hemos fabricado y la escasa cabida que permitimos en él a las personas «peculiares», como se autodenominan los protagonistas.
La labor actoral es impresionante.
Me agradó mucho ver un Carmelo Gómez diferente al que llevo viendo desde hace años. Mucho menos contenido, mostrándose siempre «hacia afuera», dando una aparente sencillez a un personaje al que hace absolutamente entrañable. Nos muestra una ternura y a la vez una personalidad arrolladoras.
Javier Gutiérrez rompe con todo, totalmente desinhibido, con un trabajo gestual desbordante, que corre el riesgo de apabullar al espectador, pero con el que, sin embargo, todos acabamos enganchando. Creando su «idioma» particular de movimientos, gestos y expresiones.
Ambos dan una lección de lo que a nivel actoral es «lanzarse a la piscina». No cualquiera puede hacer lo que estos dos actores hacen, ni se atreven, que es arriesgarse y entregarse a dos personajes que al comienzo pueden parecerte incoherentes y pasados de vueltas. Cuando uno quiere darse cuenta, le tienen hipnotizado y sintiéndose atrapado por su saber hacer.
Por supuesto vienen acompañados de la labor de dos actores que están incuestionablemente a la altura de lo que los protagonistas nos ofrecen. Chema Adeva yRebeca Montero. Los dos doblan personaje y es muy interesante ver cómo aportan una personalidad completamente diferente a cada uno de ellos, hasta el punto de creer al comienzo de la función que eran actores diferentes.
Mi conclusión al finalizar la obra fue que a veces adoptamos roles que no nos aportan nada; ni a nosotros ni a los que nos rodean. Nos empobrecemos y nos hacemos mas pequeños involuntariamente, porque perdemos la perspectiva del objetivo en nuestras vidas, que sencillamente es vivirla… No fluimos con naturalidad, nos olvidamos de respetar nuestras imperfecciones y las de los demás. Hacemos y actuamos como «suponemos» que los demás quieren que hagamos… Sin embargo los personajes, aunque llevados al extremo, nos enseñan unos principios que deberían ser básicos en el ser humano: la amistad, el amor, la honestidad, la curiosidad, el cariño, las superación, … las ganas de beberse la vida… Incluso el miedo.
Sinceramente, salí de la función con una sensación de alegría interna muy agradable, algo que va mas allá de lo que uno pueda llegar a comentar con sus acompañantes. Una punzada de esperanza por querer mejorar un poquito y dejarme llevar por la «locura» del día a día.
Os dejo, que me he puesto un tanto espesito… pero quien pueda conseguir alguna entrada antes de que este próximo domingo se marchen del Galileo, que no haga como hice yo hasta la semana pasada y que no se resista.
Texto y Letras de las canciones: Rubén Montañá y Toni Sans. (A partir de la novela de Oscar Wilde)
Música y Dirección Musical: Francesc Mora.
Reparto: Anna Alborch (Sybil Merton) Lali Camps (Salomé/Lady Windermere) Rubén Montañá (Lord Arthur Savile) Albert Mora (Mr. Percy) Toni Sans (El Gran Séptimo) María Santallusia (Mrs. Percy)
Dirección Escénica: Joan Maria Segura Bernadas.
La primera sensación que me vino anoche cuando salí del Fernán Gómez fue la de pesar… Pesar por haberme perdido el montaje anterior de EGOS Teatre, «Ruddigore o la estirpe maldita«, me recomendaron encarecidamente que fuera a ver la función, pero las circunstancias no se pusieron de mi parte en aquel momento y salieron de cartel quedándome siempre a las puertas de poder verlos… esta vez no ha sido así y he podido disfrutarlos.
Basada en la novela de Oscar Wilde «Lord Arhur Savile’s Crime«, nos cuentan la historia de Lord Arthur, un joven que está a punto de casarse y al que le leen la mano en un espectáculo de adivinación; le predicen que va a asesinar a alguien de su familia. Temeroso de que la victima pueda ser su futura esposa, decide cometer el crimen cuanto antes para llegar al matrimonio con la predicción «cumplida». Lo que él no se espera es que le resulte tan complicado realizar semejante acto…
Y con este argumento los chicos de EGOS Teatrehan creado un montaje que nada tiene que envidiar a los musicales de franquicia, incluso aportan calidad y frescura a la cartelera de la capital. Aunque no se yo si el Fernán Gómez es el mejor sitio para albergar un musical. No sé si por la acústica del teatro o porqué razón era, pero a veces las letras se perdían y no eran comprensibles.
Cuentan con una escenografía, que dentro de su aparente sencillez, nos traslada a tantos lugares como el argumento requiere. La iluminación está muy cuidada, al igual que el vestuario; me gusta mucho cuando se juega a transformar un mismo vestuario en diferentes prendas. Juegan muy inteligentemente con los colores, creando sensaciones, espacios, ambientes…
Mezclan el vodevil con el teatro musical mas espectacular, la comedia con la magia, el musical mas actual con toques líricos, el color y la luz con el humor negro y lo perverso.
Un espectáculo muy completo que en algunos momentos me recordó al Sweeney Todd de StephenSondheim o al Jekyll & Hyde de Leslie Bricusse, Frank Wildhorn y Steve Cuden, supongo que por ese aire victoriano del argumento, pero también por las canciones, las voces, la instrumentación…
Me hace feliz ver que hay compañías que apuestan por ofrecer espectáculos de factura propia, que se esfuerzan por encontrar historias, elaborarlas y mas con la calidad que vi anoche. Es cierto que al comienzo no conseguía entrar en su lenguaje, me costó. No sabía que el montaje iba en clave de humor, pensaba que iba a encontrarme un espectáculo «serio», oscuro… pero en el momento que liberé mi mente de todo prejuicio establecido, me entregué a ellos y disfruté, me reí con ganas y aplaudí divertido. Quizá fuera mejor así, me encanta sorprenderme y es algo que no suele suceder.
Muy buen reparto, completo, tanto en el tema de la interpretación como en el vocal. No quiero destacar a ninguno en concreto porque creo que entre todos hacen un conjunto perfecto, compacto, sólido, muy empastado. Lo mismo que la banda que además participa en el espectáculo de manera activa, aportando su granito de arena a la historia. Suenan de maravilla; al comienzo, cuando aún no son visibles para el público, pensé, «¡Vaya, si traen la música pregrabada!», pero no, en escena tenemos a ocho músicos maravillosos. Sorpresas agradables que te encuentras cuando no quieres ojear el programa antes de la representación… Eso sí, después, cuando ya terminó la función y lo he visto con tranquilidad, me he vuelto a sorprender gratamente al ver que los miembros de la compañía participan en todos los campos para el desarrollo de la obra. Diseño, texto, letras, coreografías… siempre apoyados por un espléndido equipo.
Como ya habréis deducido, os lo recomiendo. Id a verlo, divertíos y disfrutad con un espectáculo hecho por una compañía que seguro va a seguir trayéndonos muchos buenos momentos. Insisto que me encanta ver que comienzan a salir cosas hechas en casa, con tanto gusto y tanta calidad.
El Instituto Internacional del Teatro-ITI de la UNESCO me ha honrado con su petición de realizar este mensaje en la conmemoración del 50 aniversario del Día Mundial del Teatro. Voy a dirigir estas breves consideraciones a mis compañeros del teatro, mis pares y camaradas.
Que vuestro trabajo sea convincente y original. Que sea profundo, conmovedor, reflexivo y único. Que nos ayude a reflejar la cuestión de lo que significa ser humano y que dicho reflejo sea guiado por el corazón, la sinceridad, el candor y la gracia. Que superéis la adversidad, la censura, la pobreza y el nihilismo, algo a lo que, ciertamente, muchos de vosotros estaréis obligados a afrontar. Que seáis bendecidos con el talento y el rigor necesarios para enseñarnos cómo late el corazón humano en toda su complejidad, así como con la humildad y curiosidad necesarias para hacer de ello la obra de vuestra vida. Y que sea lo mejor de vosotros – ya que será lo mejor de vosotros, y aun así, se dará sólo en los momentos más singulares y breves – lo que consiga enmarcar esa que es la pregunta más básica de todas: “¿Cómo vivimos?” ¡Buena Suerte!
Intérpretes: Vicky Peña, Carlos Hipólito, Muntsa Rius, Pep Molina, Marta Capel, Diego Rodríguez, Julia Möller, Ángel Ruiz, Joana Estebanell, Massiel, Asunción Balaguer, Linda Mirabal, Teresa Vallicrosa, Mónica López, Mamen García, Lorenzo Valverde, Josep Ruiz, Gonzalo Salvador, Nelson Toledo, María Cirici, Marisa Gerardi, Antonio Villa.
Dirección Musical: Pep Pladellorens
Dirección de escena: Mario Gas
No sé si son las ganas o qué es, pero cuando uno está a punto de presenciar algo realmente grande parece que lo nota. Es como si en el ambiente flotara una energía especial, algo que hormiguea por dentro y te tiene impaciente por la subida del telón… Me sentía como un niño pequeño al que le han prometido que si es bueno, le van a llevar al Parque de Atracciones. Aunque también me estaba dando un miedo terrible porque solo había escuchado cosas buenas, críticas entusiastas y eso hace que las espectativas sean muchas.
Ya de entrada, pasar por las puertas del Español es cargarte de magia. Algo tiene ese teatro, como un alma viva que te envuelve. Algo que creo que no todos los espacios escénicos poseen… Es algo que se desprende de sus butacas, de sus palcos… de la historia que lleva sobre sus hombros. No lo sé, pero creo que es la mejor elección para representar algo como «Follies«.
La historia que cuenta este musical de Stephen Sondheim trata sobre una última reunión de «viejas» glorias en un teatro de Broadway a punto de ser derruido para dar paso a un parking. Todo se centra en dos parejas que comenzaron su historia de amor entre las paredes de dicho teatro y que, con el paso de los años, su relación se ha ido deteriorando. Al llegar de nuevo al teatro sentimientos y sensaciones, aletargadas hasta el momento, toman cuerpo y vuelven a dar sentido a sus vidas. Todo esto se entremezcla con fragmentos de otras historias contadas en canciones que interpretan el resto de personajes que han asistido a la reunión de despedida.
Maravillosa la forma en la que se juega con las idas y venidas en el tiempo, los flashbacks, las entradas y salidas de personajes, la transición entre números. Una maquinaria perfectamente engrasada; labor nada fácil la que ha tenido Mario Gas, teniendo en cuenta la cantidad de actores y bailarines que constantemente están en escena. Aunque permanecen en segundo plano, siempre tienen un fragmento de vida que mostrar a quien quiera dirigirles la atención. La orquesta es maravillosa, totalmente integrada. Hay veces que me da la sensación que las orquestas resultan agresivas, que necesitan hacerse notar para que se sepa que están; sin embargo este no es el caso. La música fluye, vuela por la escena, por el patio de butacas y acaricia a los intérpretes. Al igual que las voces de los actores, que siempre saben ir de la mano de los músicos. Una delicia.
El arranque del musical es de poner los pelos de punta. Alguien paseando a la luz de una linterna entre los restos de un teatro abandonado, habitado únicamente por esas sensaciones que quedan impregnadas por siempre en sus paredes, en sus telones, en sus butacas… En definitiva, mostrándonos el misterio que guarda un teatro cuando nadie mira, para pasar poco a poco a presentarnos a los personajes de «Follies«; personajes actuales, pasados o imaginados, que llenan la escena de luz y vida con un número inicial sencillamente espectacular. Y lo que viene después no desmerece en prácticamente ningún momento. Es un placer disfrutar de una sola atacada de tantos actores/actrices que hacen de esta profesión algo tan grande, de su arte, de ver lo que es un trabajo hecho con ganas, con profesionalidad y lanzado al público con todo el alma. Asombrosa la energía y la alegría de Asunción Balaguer, maravillosa la intervención de Linda Mirabal y Joanna Estebanell, la fuerza de Teresa Vallicrosa en«Who’s That Woman?«, el glamour de Mónica López o la ternura y complicidad de Mamen García y Lorenzo Valverde cantando «Rain on the Roof», la voz de Josep Ruiz, los jóvenes Marta Capel, Julia Möller, Diego Rodríguez y Ángel Ruiz… ¡Casting perfecto! ¡Redondo! o casi… Lo siento, pero Massiel se me hizo excesiva para el conjunto…
Me he dejado para mencionar a parte a los cuatro actores centrales. Vicky Peña es alguien que tiene un «don», aquello que toca lo transforma de tal manera que siempre quiero mas de ella, ya la he visto en tres montaje de Mario Gas, todos de Sondheim y nunca me ha defraudado ni un ápice; Carlos Hipólito aporta tanto realismo a lo que hace, tanta cercanía… verle como escucha a su partener, como mira, como se entrega al compañero y como se da al espectador… ¡es toda una lección de interpretación! Pep Molina creo que si la función no acabara terminaría por fundirse con el escenario, según avanza la historia crece y crece y crece y va a mas y mas y mas… y así hasta el infinito. Es tanta su versatilidad dentro de un mismo personaje que apabulla. Y Muntsa Rius… es tan maravillosa… aporta a su personaje esa inocencia, esas ganas de amar, de ser amada, de soñar con lo pasado, de encajar los golpes del presente y te hace identificarte tanto con ella… todo eso lo interpreta tan bien… y con esa voz… Creo que si esto fuera Broadway, esta gente serían casi calificados como dioses… Se me saltaron las lágrimas de emoción y de gusto en varios momentos, entre ellos el número «Who’s That Woman?» interpretado por todas las actrices bailando ¿tap? ¿claqué? (Siento no saber diferenciarlo, pido disculpas por mi ignorancia al respecto) o el número que mezcla «Ah, Paris!» y «Broadway Baby» con ese final de canción tan apoteósico… Junto con ese demencial segundo acto que da tantas visiones y ¡tan caleidoscópicas! ¡Casi un viaje alucinógeno y psicodélico por el ambiente «revistero»! Todos ellos momentos casi «orgásmicos», con perdón, pero el placer que me hicieron sentir se acercaba bastante a ello… Disfruté mucho de esta función porque no estaba viendo un musical. Estaba viendo TEATRO, así, en mayúsculas. Todo era disfrutable, texto, música, voces, escenografía, luces, vestuario… Que uno sienta que da lo mismo que hablen o canten, que lo único que necesita para seguir respirando es que continúe el espectáculo… Eso es algo que hay que vivirlo y este «Follies»me lo ha dado…
¿Se puede pedir mas en un solo montaje? He leído por ahí que lo califican de «Legendario» y, la verdad, yo lo creo así… No sé si es por la emoción que aún me tiene atrapado o porque es así, pero desde luego que así lo plasmo porque es la sensación que prevalece tras disfrutarlo y es lo que quiero contar. Lo que cuente pasado un tiempo no sabré si es alimento de mi mente o es algo que realmente viví… así que aquí queda lo que me pareció tras cerrarse el telón…
Dicen por ahí que después de finalizar en Abril volverá a representarse en Junio/Julio… Si así resulta, desde luego que me tendrán allí de nuevo. Ha tardado 40 años en ser representado en España, pero qué bien que, al fin, haya llegado…
En estos días se reestrena el musical “Tick, Tick… Boom!” de Jonathan Larson. Dirigido por Pablo Muñoz-Chápuli,cabeza de Tela-Katola.
El día antes del estreno Pablo tuvo el detalle de aparcar un rato el stress que genera pensar en los últimos detalles para charlar con “En Un Entreacto” y contarnos detalles sobre todo lo que vamos a poder volver a disfrutar en elTeatro Arlequín de Madrid.
Antes de comenzar a hablar del espectáculo que retomáis, sería interesante explicar a los lectores de “En Un Entreacto” de dónde viene Tela-Katola, cómo surgió… En definitiva, ¿qué es Tela-Katola?
El comienzo de Tela-Katola viene del teatro universitario. En 1997 estaba haciendo teatro en “Teleco”. Era un trabajo muy chulo porque, haciendo teatro universitario, aprendes de todo… Luces, sonido, escenografía… te hace tener una formación muy sólida y autodidacta… Todos los años había un festival de teatro hecho por todas las escuelas de la Universidad Politécnica y se entregaban premios. Hubo tres años que ese acto lo organizamos entre las mismas personas, y pensamos “Oye, ¡qué bien se nos da esto!”, entre ellos estaba Ricardo Castella que escribía parte de los sketches junto con Diego Martín, que está trabajando para Paramount Comedy y como la cosa funcionaba muy bien pensamos, “¿Por qué no nos juntamos como grupo?” y nos dedicamos a hacer un humor muy al estilo “Les Luthiers”, mezclando música con un tipo de humor inteligente. Nos dedicamos a hacer sketches y café teatro hasta mas o menos el año 2000 que la cosa se diluyó, les propuse quedarme con el nombre de “Tela-Katola” y lo hice productora.
Como me estaban tirando mucho los musicales y ya había montado “La Tienda de los Horrores” y “Rocky Horror Picture Show”, surgió junto con unos amigos la idea de montar “José y el Asombroso Manto Multicolor” teniendo como productora “Tela-Katola” y desde entonces se decidió que las producciones serían musicales y espectáculos de humor como “Filmotela-Katola” o como lo que estamos haciendo ahora “Tela-Katola Blues Band”. Así es como surgió el hacer “Marrily We Roll Along”, “Te Quiero, Eres Perfecto… Ya Te Cambiaré” y ahora “Tick, Tick… Boom!”
De hecho con “Te Quiero…” tuviste mucho éxito.
Sí, empezamos en el 2004 con “Marrily We Roll Along”, que aquello fue una locura. 17 actores, 17 de orquesta… ¡Uf! ¡Complicado de manejar! Jajajaja… Entonces dijimos “Vamos a hacer algo mas manejable” y en el 2005/2006 pensamos montarlo, como ya hacía unos 6 años que ya se había hecho y estaba como olvidado, compramos los derechos y decidimos montarlo y la cosa fue creciendo. Lo hicimos en “El Teatro de las Aguas”, luego pasamos al “Teatro Gran Vía” , salimos de gira y a finales del 2007 lo aparcamos. Hasta que surgió la oportunidad de hacerlo en el Alfil en el 2010, ahí ya lo montamos a lo grande, lo mejoramos y estuvimos cuatro temporadas en el Alfil. Es ahí cuando realmente nos ha dado nombre y nos ha lanzado. Creo que es nuestro mejor montaje hasta ahora que estamos con “Tick, Tick… Boom!” que creo que es aún mejor.
¿De dónde ha salido “Tick, Tick… Boom!”?
“Tick, Tick… Boom!” aparece porque estaba entre todos los proyectos que tengo pendientes y que quiero hacer en algún momento… de hecho tengo una carpeta en el ordenador que se llama “Proyectos que quiero hacer”, donde tengo todos esos proyectos en los que voy trabajando…
Sí, eso te lo he escuchado en algún momento y me lo he imaginado como esa lista que todos tenemos de “Propósitos a cumplir en la vida”…
Jajajaja… Si, ¡es algo así! Y ahí tengo “Urinetown” entre otros y “Tick, Tick… Boom!” estaba ahí. Lo escuché hace muchos años y me enamoré. La música me pareció acojonante, como “Rent”, incluso mas y como digo, me enamoré. Pero lo dejé ahí y después por internet encontré el libreto, lo leí y ya me llamó menos. Así leído, en un formato que no separaba escenas, que venía sin acotaciones… No entendía muy bien la historia y no me gustó demasiado. Luego, hablando con Jorge Gonzalo, mientras hacíamos el “Te Quiero…”, me dijo que fue a Londres, que lo vió y que le pareció una pasada. Me contó como era el montaje, entendí mejor el libreto y me pareció una historia mucho mas interesante de lo que en un principio había pensado. Jorge me decía “Venga, tenemos que hacerla” y yo le decía “Bueno… en algún momento la haremos…” y pasó como un año en que pensamos mas en serio el hacerlo. Pensando que, como formato pequeño, nos lo podíamos permitir, pero necesitábamos una sala que nos cogiera, hicimos el dossier y nos fuimos en busca de sala, hasta que surgió lo del Lara y lo montamos.
¿El montaje que pudimos ver en el Lara estaba basado en el montaje que vió Jorge?
Para nada.
¿Es versión propia?
La dirección fue mía con ideas de Jorge, pero no quería el enfoque de Londres. Yo tenía en vídeo la versión de Broadway de Raúl Esparza y me resistí a verlo hasta poco antes del estreno porque no quería dejarme influenciar, quería montar lo que yo había entendido del texto. No me gusta nada copiar y si veo algo, seguro que me influye. Finalmente acabé por verlo porque había cosas en el texto, en la traducción que no estaba seguro de haberlas interpretado bien y tampoco quería cometer el error de hacer cosas que no hubiera entendido. Cuando lo vi me llevé una alegría porque creo que nuestro montaje es mejor. Raúl Esparza está increible, pero la versión de Broadway es una visión muy minimalista… demasiado para mi gusto y la propuesta escénica no me llegaba. Así que no cogí nada, la escenografía hablé con Anna Tusell y la propuesta que me hizo me entusiasmó.
¿Respetáis el mismo montaje en el Teatro Arlequín que en el Lara?
Sí, porque el espacio no va a quedar mucho mas grande. Pensábamos que quizá el montaje quedaría pequeño, pero una vez que la orquesta está también en el escenario, ya se le quedan los mismos metros. Tenemos mas fondo, pero contamos con los cuatro metros que teníamos en el Lara. Eso sí, el público lo va a ver ahora mejor. Es verdad que en el Lara era todo demasiado bajo y se perdían cosas, pero en alto se va a poder ver todo mucho mejor.
Ahora que en ya han pasado los estrenos de los “Grandes” musicales y que la cartelera se ha quedado mas “tranquila”, ¿crees que es el momento de lanzar montajes de pequeño formato?
Yo creo que en este momento esa es nuestra ventaja, que somos los únicos. Antes estaban “Pegados”, pero ahora ya no. entonces, ahora tienes que pagar de 60€ a 100€ o pagar 10€ y vernos a nosotros y se va a ver un montaje americano, de Broadway y de buena calidad. Somos en estos momentos la única opción barata de ver un musical de calidad.
¿Crees que el público en este momento tiene ganas de ver mas cosas que no sean las meramente comerciales?
Mi sensación es de que el momento es malo. Así como el momento ha sido malo para todos los sectores, en el teatro ha tardado un poco mas. Por ejemplo, durante la temporada del 2010/2011 del “Te Quiero…” fue muy bien, a pesar de que ya estábamos en crisis, pero la temporada a final del 2011 ya se notó. Ahora estamos en una época mala, cuesta vender entradas y la cosa está mal…
¿Cuanto tiempo estaréis en el Arlequín?
De momento un mes, prorrogable. Dependiendo de como vayan las cosas, se podrán hacer mas funciones.
¿Pensáis sacar “Tick, Tick,… Boom!” de gira?
La intención es sacarlo este verano. Los actores, al igual que yo, están deseando hacerla. La idea es crecer.
¿Con qué sensación os fuisteis del Lara? ¿Qué tal fue la acogida?
¡La acogida fue increíble! Es sorprendente, no gastamos un duro en publicidad, pero llenamos todos los días en Julio. Fueron 60 de aforo, pero 60 de aforo en pleno Julio, funciones en Jueves y Viernes, sin nada de publicidad ¡y lo llenamos! La gente salía entusiasmada. La respuesta fue muy buena. Y yo creo que ahora está mucho mejor, creo que lo que hemos trabajado ahora está 10 veces mejor de lo que hicimos en el Lara. Entonces confío en que la cosa va a ir bien.
Confiáis en el boca a boca.
Sí, yo creo que va a funcionar el boca a boca, esperamos a llevar un par de funciones para que comience a rodar.
Yo que he visto la función, pienso que es un musical diferente a lo habitual…
Esa es la idea. Es muy interpretado, es decir, es un trabajo actoral muy grande, que es mi gran orgullo. También es un trabajo musical muy grande, mas de lo que se suele hacer… Está muy trabajado musicalmente. La banda suena brutal, hay un trabajo de voces muy bueno y es un trabajo tan detallado que no se suele ver.
Cuando vi el montaje en Julio, me fuí con la sensación de que Larson tocó con los dedos lo que podía haber sido un giro en el género musical, pero que al morir se quedó todo ahí, sin nadie que le hiciera el relevo…
Sí, ya sabes que Larson admiraba muchísimo a Sondheim, y los dos son de los pocos que realmente hacen teatro. Me refiero a que buscan una historia teatral a la cual le ponen música, pero que es teatro. Y Larson, aunque es de un estilo musical diferente a Sondheim, coincide en buscar sobretodo la historia. Busca realmente contar una algo y creo que es lo que los diferencia, porque los demás compositores van mas al espectáculo. Webber sobretodo se apoya mas en el espectáculo que en una historia profunda que contar, Larson buscaba mas el teatro musical como tal, como teatro que creo que es un error que se comete mucho, el optar por el espectáculo mas que por el teatro.
Después no se ha vuelto a hacer algo al estilo de Larson… Quizá “Avenue Q”, dentro de que es comedia, tiene cierto profundidad en lo que cuenta, tiene una forma muy amarga y muy dura de contar cosas muy buenas de contar… “Urinetown” es el ejemplo, es un musical que realmente te cuenta algo, lo que pasa que te lo cuenta de forma muy absurda y divertida, pero te cuenta algo que para mi es muy interesante de contar…
Desde “En Un Entreacto” lo que se intenta es dar a conocer un poco las tripas de los montajes teatrales. Intento no hacer una crítica sin mas, si no desde las sensaciones que despiertan los montajes como espectador que pasa por taquilla, pero que ha conocido lo que es estar o intentar estar ahí arriba. Esto hace que quiera dar a conocer un paso mas allá de lo habitual, es decir, cómo es el proceso de montaje, los castings, qué es lo que busca el director, cuál es su manera de trabajar… ¿Qué nos puedes contar sobre todo esto?
Principalmente lo que te puedo decir es que yo para trabajar necesito llevar el control de todo. No puedo evitarlo. Producción, dirección musical y escénica, quiero ser el último y único responsable del producto. No quiero tener que discutir con un equipo si las cosas se tienen que hacer de una manera o de otra, tengo muy claro lo que quiero hacer y lo quiero hacer así. Quiero un equipo de gente que me siga, que proponga, que aporte, pero que me siga. Tengo un equipo de trabajo fabuloso. Puedo decir que hay una cosa que se me da bien, mas que dirigir jajajaja, es escoger equipos, especialmente repartos. Tengo mucho cuidado escogiendo repartos. Cojo gente que son actores, gente con mucha capacidad actoral, mas que cantante. Me interesa mas que sea actor, pero tiene que saber cantar… aunque si no puede cantarlo, podemos trabajarlo. Eso sí, tiene que tener una base… Como actor tampoco pido que tengan una formación tremenda, pero si tienen que tener la capacidad de dejarse llevar. Luego, en la dirección, es cuando vamos a trabajarlo. Luego tiene que ser una persona que confíe mucho en mi y que sea muy buena persona, es decir, que mole trabajar con él, para mi es algo fundamental. Y es por eso que mis equipos suelen ser gente con la que mola trabajar. Son gente que se lleva muy bien. Si es conflictivo, si da problemas, si es un divo… No, no lo quiero. Quiero gente que le guste formar equipo, que se implique. Que sepan que lo que realmente importa es el producto. Que quieran participar en un producto que sea bueno.
Por un lado tenía a Jorge Gonzalo, que fue quien me propuso que hiciéramos “Tick, Tick… Boom!”, aún así, aunque él me lo propuso y estaba en el proyecto desde el principio, le hice prueba porque me parecía algo muy difícil de cantar y al comienzo tenía dudas. Le pedí que se preparara dos canciones con un pianista y me las enseñara. La primera porque es la mas difícil de cantar y el solo, que es la mas complicada expresivamente. Vino un día a casa, me lo cantó y dije “Pues sí, puedes cantarlo”, me demostró que podía hacerlo sin ninguna duda y además hace un trabajo actoral fabuloso.
Con los otros dos actores sucedía una cosa… Surgió lo del Lara de un día para otro, nos quedaban 5 o 6 semanas para estrenar y no teníamos reparto y no teníamos dinero… así que necesitábamos dos personas que en pleno mes de Julio se implicaran en el proyecto… así, por amor al arte. Era lo que había en ese momento… Llamé a un montón de puertas de gente con la que me apetecía trabajar, pero o estaban trabajando o no podían permitírselo… No había forma. Y en una de esas, Ruth Calvo que es una de las personas que me hubiera apetecido que lo hiciera, pero que estaba en “Los Miserables”, me habló de una alumna suya, de Laura Castrillón, la convoqué a casting y se preparó una canción, ese día iba justita de voz, pero le vi potencial, así que le di unas indicaciones y le pedí que volviera otro día. Vino, la volvió a cantar y lo hizo muy bien. Le dije que podía hacerlo y que lo iba a hacer muy bien.
El papel de Michael lo iba a hacer Diego Rodríguez, pero estaba también en “Los Miserables” y Jorge me propuso a un amigo, David Tortosa, le hice la prueba. Actoralmente iba sobradísimo y vocalmente lo hice bien, así que un día probé a los tres juntos, con la canción final… La cantaron una sola vez y empastaron y afinaron tan bien que no me quedó ninguna duda. Cuando lo hicieron me gustaron tanto que creo que si lo hubiera buscado así, no lo hubiera encontrado.
Además que en el Lara al tenerlos tan cerca transmitían algo muy especial hacia el público.
Sí, transmitían la unión entre ellos, como lo estaban pasando. ¡La última función no podían dejar de llorar! Y ahora están super emocionados de volverlo a hacer. La verdad que es un gusto.
Y con la banda lo mismo, fue gente que me costó reclutar al principio. El bateria, Antonio Ajenjo, es el de siempre, siempre he trabajado con el mismo y no trabajo con otro. Desde “La Tienda de los Horrores”, te hablo del año 95 ha sido mi batería. Y solo ha trabajado conmigo. El bajo, Gorka Menchaka, ya estuvo trabajando conmigo en “Marrily We Roll Along”, el pianista hasta ahora ha sido siempre Quique, pero ahora está en Edimburgo y ahora es Alberto Alejandre que también lo tuve muy al principio. Pero mi gran problema era el guitarrista, nunca había trabajado con ninguno y era mi problema, pero apareció José Manuel Sanz y es fabuloso y es un tío impresionante. Luego hemos doblado a toda la banda porque ya nos surgieron algunos problemas en el Lara, que gracias a la implicación de los mismos músicos pudimos solventar y ahora pues he decidido doblarlos a todos y son también gente muy maja, que se trabaja muy bien con ellos y muy buena. Ana Huerta, Alberto García y Alfonso Cifo. Hemos trabajado un punto muy bueno y es, a parte de la labor musical, la expresividad de la banda. Están en escena y ellos tienen que trabajar mucho expresivamente con lo que hace el cantante. Lo hemos trabajado mucho y ha salido muy bien, en canciones como la de Susan, todo es muy emocionante gracias a esto. Además de la labor de Laura, por supuesto, el trabajo de la banda es impresionante.
¿No te planteaste hacer alguno de los personajes?
No, por voz no llegaba a ninguno de ellos. Ya lo hice a modo de gamberrada en “Te Quiero…”, pero no. Además la dirección perdería mucho, el producto es mucho mas bueno porque lo puedo estar viendo desde fuera.
Desde arriba tiene que ser muy complejo dirigirlo.
Sí, te pierdes muchas cosas y pierdes cierto control sobre el producto. Mejor desde abajo y controlarlo todo bien.
¿La elección del Teatro Arlequín fue premeditada?
En principio barajamos otra sala, pero se les quedaba un poco grande y Raquel Berini que es quien me ayuda en temas de producción, habló con el Arlequín y se enteró que tenían un hueco. Le ofrecimos el montaje y mostraron interés. Luego resultó que es un teatro especialmente bueno para el montaje. Esta al lado de Gran Vía, está teniendo una programación muy joven…
¿Y para cuando un proyecto original de Tela- Katola?
Pues si que me lo he planteado, pero mi idea es poder juntarme con varios escritores y compositores y realizar un workshop para ver qué sale porque lo que si tengo claro es que lo que haga original tiene que ser algo de calidad, un ejemplo de lo que quiero es algo con la calidad de “Pegados”. Es por eso hacer un trabajo con varias personas, crear equipo y ver qué puede salir de interesante.
¿“Urinetown” es lo próximo que tienes ahí para montar?
Sí, es lo próximo y tiene que salir este año. El problema es que es muy grande y caro. Estoy buscando cómo hacerlo, pero lo que mas me preocupa es donde hacerlo… pero este año saldrá.
Y ya para terminar, sé que andas organizando un curso de introducción al canto coral a través de los musicales…
Sí, es cierto. Será a partir del 26 de Marzo en la Escuela de Música Creativa. Pienso que es algo fundamental a la hora de que los actores se puedan acercar a este género y creo que va a ser muy divertido. Va a estar muy basado en la práctica, sin olvidarnos de la teoría, pero enfocado a la práctica y para que la gente tome costumbre el trabajar con partitura, que es algo que se trabaja menos de lo que parece. Información sobre el curso: Curso Introducción al canto coral a través de musicales
Le doy las gracias a Pablo por su tiempo, su simpatía y por la charla tan agradable e interesante que tuvimos. Tanto a él como a Jorge Gonzalo, Laura Castrillón y David Tortosa, les deseo mucho éxito con este montaje y ojalá nos volvamos a ver para poder seguir hablando de futuros proyectos. De momento, que nadie se pierda «Tick, Tick… Boom!»
Intérpretes: Tereza Polyska. Kike Lera. Joaquín Murillo. Fran Gazol.
Dirección: Joaquín Murillo.
A veces hay casualidades en la vida. Cosas que uno no espera, que sin embargo le vienen dadas y que se agradece que así sea. Pues eso es lo que nos pasó con nuestro encuentro con esta producción de Teatro Che y Moche. Había visto varias publicidades por Madrid y por Internet y, por circunstancias, sin comerlo ni beberlo surgió la oportunidad de acudir este fin de semana a ver la función… Una agradable sorpresa, la verdad.
Oua Umplute – El Funeral mezcla la música con el teatro cómico. La propuesta es muy sencilla, cuatro músicos Zíngaros celebran el funeral del Abuelo Dimitri, compartiendo con los asistentes la música tradicional de su país como homenaje al abuelo que también era músico, pero las cosas no salen del todo como ellos esperan y eso hace que, entre pieza y pieza, se vayan desarrollando sketchs cómicos que giran en torno a las cenizas del abuelo, el público y los sentimientos de los cuatro componentes de la banda. Desde el comienzo de la función el público es tratado como un quinto actor, siendo partícipe constante de las situaciones planteadas por los músico/actores; siempre teniendo presente el «problema» del idioma, ya que tan solo uno de los actores sabe algo de español y es el que nos ayuda a salvar la barrera del idioma, aunque eso no impide a ninguno de los cuatro miembros encontrar la manera de comunicarse con nosotros. No cuento mucho mas para que el efecto sorpresa no se pierda.
Es un espectáculo al que puede asistir todo tipo de público. Un humor cómodo, con ciertos toques «tétricos» por el tema que tocan, pero luminoso y alegre, que es acompañado por música original zíngara.Destaco, con permiso del resto de músicos, a Tereza Polyska, violinista sencillamente espectacular. En mas de un momento nos dejó con la boca abierta, disfrutando con su forma de tocar. Pero no puedo dejar de mencionar la inteligente y gran labor del resto de la compañía. Fran Gazol(Batería) encargado de reírse de la imagen y los actos un tanto «ilegales» de su personaje venido aquí a algo mas que a celebrar el funeral… Kike Lera(Guitarra) como encargado de hacernos «entender» lo que el resto de su familia quiere contarnos y Joaquín Murillo(Saxofón) como cabecilla familiar, sensible a las tradiciones de su país y que siente un profundo respeto por la memoria de su abuelo Dimitri y que, aunque en su propio idioma, sabe como hacerse entender. Se nota que los cuatro lo disfrutan y que les encanta reírse hasta de su propia sombra (y a nosotros con ellos).
Como digo, pasamos un rato mas que agradable, con la sonrisa de continuo y divirtiéndonos con el «buen rollo» generado en el patio de butacas y la camaradería de los actores. Se la recomiendo a todo aquel que le apetezca marcar desde la butaca el ritmo con los pies y pasar una tarde riéndose con ganas; con la sana intención de divertirse con buenos actores y a la vez escuchando grandes músicos.
Una pequeña joya escondida en el Pequeño Teatro Gran Vía que merece ser descubierta por todos.
Reparto: Amparo Baró (Violet Weston) Sonsoles Benedicto (Mattie Fae Aiken) Alicia Borrachero (Ivy Weston) Irene Escolar (Jean Fordham) Gabriel Garbisu (Steve Heidebrecht) Antonio Gil (Bill Fordham) Carmen Machi (Barbara Fordham) Markos Marín (Charles Aiken Junior) Miguel Palenzuela (Beverly Weston) Chema Ruiz (Deon Gilbeau) Clara Sanchís (Karen Weston) Marina Seresesky (Johnna Monevata) Abel Vitón (Charlie Aiken)
Dirección: Gerardo Vera
Esta crónica tendría que estar escrita desde hace mas de un mes, cuando tenía mis entradas compradas, pero la gripe también hace estragos entre los actores y a comienzos de Enero se tuvieron que suspender algunas funciones… Algo que me hizo temer que me quedaría sin poder verla, ya que se habían agotado prácticamente todas las entradas antes del estreno del día 7 de Diciembre. Al final, lo que tenía que haber durado hasta el domingo 19, para suerte de unos cuantos se prolongó hasta ayer día 22 de Febrero. Seguro que ha supuesto un esfuerzo extra tanto para el equipo artístico y técnico como para el CDN, y desde aquí les doy las gracias porque finalmente he tenido el privilegio de presenciar algo que creo será comentado durante mucho tiempo.
«Agosto» nos cuenta la historia de una familia americana que se desmorona. Una familia obligada a reunirse tras la repentina desaparición del padre (Miguel Palenzuela). Reunión que hace aflorar el resentimiento y el amor mal aprendido de todos los integrantes de esta familia que vaga desamparada por la vida. Una familia que se sostiene sobre los hombros de una madre (Amparo Baró) enferma y adicta a las pastillas. Harta, dolorida y asqueada de todo, guarda mil secretos que le escuecen por dentro y que alivia haciendo blanco de su ira sobre sus tres hijas (Carmen Machi, Clara Sanchís y Alicia Borrachero). Las cuales a su vez son portadoras de sus propias miserias y que intentan crear su particular felicidad, la cual siempre queda infectada por esa madre asfixiante que, incluso en la distancia, tiende sus sogas sobre ellas. Una madre que al final sabemos que solo demanda la porción de amor que nunca le dieron y que, anestesiada de cariño, tampoco sabe dar a los que le rodean.
La obra, última pieza dirigida por Gerardo Vera al frente del CDN, es una dolorosa visión de las tripas de una familia que no sabe amar y que cuando ve florecer el amor, lo aplasta porque no sabe como mantenerlo vivo. Un texto de Tracy Letts y versionado por Luis García Montero, lleno de dolor, amargura y un humor corrosivo que me tuvo fascinado desde el comienzo hasta ese dasasosegante final.
Hubo momentos que no supe si reír, llorar, hacer las dos cosas a la vez o como tomarme las situaciones que se planteaban en el escenario porque todo aquello de lo que nos reíamos, además con ganas, era realmente algo que destrozaba los corazones de los personajes. Pocos momentos hay en la representación que te den un respiro y los que hay vienen anunciando un golpe mas duro que el anterior. Como digo, la función está llena de momentos cómicos que, a mi personalmente, me hacían doler por dentro, pero de los que era imposible no reírse porque, al igual que cuando uno sufre la pérdida de un ser querido no puede sostener el duelo de contínuo, al espectador le sucede con estos personajes lo mismo, y aunque compartimos el sentimiento con ellos, se necesita aliviar esa tensión de alguna manera, y este texto sabe como manejarlo. El texto está lleno de diálogos brillantes, monólogos desgarradores y silencios que desesperan de todo el sentimiento que contienen. Y si a eso añadimos un reparto que se entrega con el alma abierta a la función, poco mas se puede pedir.
¡Qué grande es Amparo Baró! No tengo forma de expresar todo lo que pude gozar viéndola en escena, que cantidad de sentimientos me removió por dentro con su Violet. Qué generosidad por su parte el volver a los escenarios de esta forma, dando una lección de humanidad sobre las tablas… Me hizo sentir un privilegiado por dejarme mirar dentro de su alma de actriz.
Por supuesto que todo el reparto es maravilloso, no hay uno solo de todos ellos que se quede rezagado. Todos tienen grandes momentos que saben aprovechar al máximo y de los que no perdí detalle, eso es algo que también engrandece al libreto, que regale a todos los personajes su momento de gloria. Es maravilloso.
Carmen Machi está espléndida, no puedo dejar de disfrutar la verdad con la que afronta su trabajo, su forma de moverse por escena, la forma de hacer suyas las frases. El brillo emocionado en sus ojos. Todo, absolutamente todo es una verdad palpable.
Alicia Borrachero me enamoró con su hija/hermana asfixiada por la vida y tan cruelmente golpeada al final de la función. Hay tanto amor en lo que hace, en lo que dice, en sus caricias, que aún me emociona el visualizarla.
Clara Sanchís me tuvo hipnotizado todo el tiempo de su monólogo inicial, imposible dejar de observar un personaje tan lleno de matices.
Irene Escolar compone un personaje tan real, tan cercano a la vida que hay fuera de las puertas del teatro, que a veces parecía que no estaba diciendo un texto aprendido… Se nota lo que ha mamado…
Sonsoles Benedicto da un recital de dolores silenciosos y frases hirientes que hacen que comprendas lo injusto de su personaje.
Marina Seresesky tiene el agente externo de toda esta odisea, quien aparentemente ajena al dolor, acaba por ser una presencia indispensable para esta familia. Su forma de escuchar y reaccionar ante los otros personajes es maravillosa.
Antonio Gil ofrece un recital de contención brutal, me pareció complicadísimo hacer ver al espectador la culpabilidad y la «misericordia» hacía su despechada y desprotegida esposa, bajo una capa de aparente naturalidad pensando que, lo suyo en ese momento, no es importante.
Grandes momentos también los ofrecidos por Gabriel Garbisu seduciendo a la menor, Markos Marín intentando confesar y no pudiendo por el bien de su amada, Abel Vitón enfrentándose a su mujer tras 38 años intentando, sin éxito, aplacar el dolor de ella. Chema Ruiz dejándose seducir por la mayor de las hijas en un momento de debilidad humana como es el que se siente con el abandono. o Miguel Palenzuela en ese precioso momento siendo escuchado por su recién contratada sirvienta Y es que ellos, los hombres, son el contrapunto; la lucha del amor, en todas sus variantes y con todos sus defectos, frente a las mujeres de la familia, impedidas de todo afecto por el manto asfixiante de la madre.
Una función que vibra con la magia de los actores. Maravilloso momento el de las tres hermanas hablando sobre ellas y sus vidas, se podía haber parado en ese momento el mundo que yo no me hubiera enterado. Todo mi ser estaba en ellas, en lo que contaban, en como se reían, se miraban, se decían…
Al igual que los enfrentamientos entre los personajes de Baró y Machi, una auténtica montaña rusa de escenas que me dejaron sin aliento.
Después de ver la función tuve un pensamiento. Había salido tan fascinado por lo que había prensenciado, que ahora que coqueteo con la posibilidad de volver a subirme a las tablas, pensé lo feliz que sería subiéndome a un escenario y poder conseguir hacer sentir al espectador una milésima parte de lo que estos maravillosos actores me han hecho sentir a mi con esta obra. Qué bien ver un trabajo tan bien hecho.
Dentro de un tiempo diré «Yo vi Agosto» y aún habrá algo dentro de mi que se acelerará de pensar que así fue…
La crisis… Pff, con esas dos palabras parece que la cosa está resuelta. Cuando no sabemos porqué la tendencia de todo es a la baja, la respuesta es la misma… La crisis… Y sí, será eso, no digo que no, pero no puede ser que todo lo dejemos ahí. No es posible que con decir esas dos palabras demos carpetazo a todo lo que nos rodea ¡porque es entonces cuando vienen los buitres y nos comen!
Desde hace varios meses, no hay día que no lea o vea noticias diciendo que algún ayuntamiento ha dejado sin pagar a alguna compañía (Ejemplar es la actitud de Miguel del Arco con esta situación o la denuncia de Blanca Portillo con la gestión del Festival de Mérida del 2011), que compañías de larga trayectoria deban abandonar porque son insolventes, que alguna productora haya dejado sin pagar a todos los trabajadores de alguna obra en cartel (Como es el caso reciente de Theatre Properties y los trabajadores de «Shreck, El Musical» por citar uno…) o que alguna sala esté en la cuerda floja porque le han retirado las ayudas (Como puede ser el caso de Ángel Gutiérrez y el Teatro de Cámara Chejov)…
¿Qué está pasando? ¿No hay alguien que sepa como canalizar todo esto y encontrarle una solución? Al menos sabemos que son los mismos trabajadores los que, aún a riesgo de una caza de brujas en la profesión, se están liando la manta a la cabeza y están revelándose, negándose a actuar si no cobran parte por adelantado, denunciando los «abusos» de los carroñeros que quieren sacar adelante proyectos que ya nacen muertos economicamente hablando o apelando a la solidaridad del espectador… Aunque me temo que no es suficiente, ya que el plantel político se ha dedicado a mirar hacia otro lado, limpiándose el hombro en el que los «titiriteros» intentan apoyarse para no perecer ahogados en la miseria.
Pero lo que me ha llamado mucho la atención y me ha entristecido hasta el punto de querer escribir y sacar mi rabia, es ver como han aprovechado para desprestigiar a todos los trabajadores que se dedican al mundo de la farándula; haciendo ver al resto de la población que son una panda de vagos que solo quieren vivir de fiesta, trabajar un par de horas que dura la función y aprovecharse de las ayudas del estado… ¡Qué pena!
Es cierto que viendo la televisión todo el mundo tiene la misma imagen; la de aquellos que viven de promoción, que viven rodeados de glamour y que ruedan una película al año y con eso ya tienen para poder alcanzar lo que la mayoría de nosotros no llegaremos ni a oler (Afotunados, ¡claro que sí!), pero esos son solo unos pocos… La realidad es bien distinta porque ¿Qué sucede con aquellos que se pasan la vida yendo de un lado a otro negociando un par de bolos mal pagados? ¿Con aquellos que tienen compañías que se chupan mil horas en la carretera? ¿Los que llegan para montar el escenario en cualquier pueblo, ensayan rapidamente y de mala manera, con condiciones totalmente diferentes a las negociadas? ¿Los que hacen la función ilusionados de haber puesto todo su esfuerzo, tras buscar huecos casi incompatibles con sus «verdaderos» trabajos? ¿Los que viven del pequeño tanto por ciento que se llevan de lo recaudado en la taquilla? ¿Los que después de la función tienen que desmontar a toda prisa y lanzarse de nuevo a la carretera porque no hay dinero para pagar la noche en el pueblo donde actuaron? De esos nadie se acuerda, y esos son precisamente los que sufren los abusos de los que hablo. Los «curritos» de este mundillo. Los que tienen que mirar a la cara a los de los ayuntamientos mientras les dicen que no van a poder cobrar hasta pasado un tiempo… si es que cobran, porque tal y como está la cosa, la administración no puede permitirse ciertos «lujos»… Uff, ¡qué jodido es que te digan que el pan para ti y tu familia para ellos es un lujo! ¿no? Pues eso sucede y mas veces de las que nos imaginamos. Ahora alguno me dirá «Pues que se busquen un trabajo como todos los demás» ¿Por qué? ¿Acaso lo suyo no es trabajo? Es un trabajo como el de cualquiera de nosotros, solo que ellos han decidido que su trabajo y su esfuerzo vaya enfocado a algo que realmente quieren, pero eso no hace menos valorable su esfuerzo… Incluso puedo caer en la demagogia mas pura y decir que ellos han sido mas valientes que el resto, ya que los demás nos hemos «conformado» con lo que nos ha venido cayendo y, sin embargo, ellos han apostado por convertir su sueño en una realidad…
Pero no es eso lo que pretendo, lo que quiero expresar con este artículo es decir que TODOS estamos en el mismo saco y debemos unirnos contra el sistema que nos está asfixiando. Seamos administrativos, camareros, actores, abogados, fontaneros o técnicos de sonido, ¡es lo mismo! No debemos acabar viendo lo que ellos preteden que veamos, que consigan hacernos sentir desunidos, individuales, que nos enfrentemos unos a otros mientras nos muestran que nuestra miseria siempre es peor que la de el que está a nuestro lado y que debemos cargar contra él…
Debemos denunciar todas las injusticias, hacerlas visibles, que no queden impunes por miedo y que sigan permaneciendo en la sombra. Seguro que no somos los únicos que sufrimos esa situación, muchos viven en ese mismo estado de miedo y debemos implicarnos para hacerles ver que estamos unidos y que no pensamos comulgar con lo que nos impongan. Sean del color político del que sean, es lo mismo.
Es triste ver como hemos acabado por caer en el absurdo de creer que lo que se ve en la foto es lo cierto, lo que prevalece; cuando todos sabemos que son mas las sombras que los brillos.. Hagamos un esfuerzo y dejemos que las ilusiones solo sean las que se producen en el escenario cuando veamos esas maravillosas obras de teatro que tanto esfuerzo tienen detrás, pero que después, bajándose de las tablas, la vida sea la real, por la que todos luchamos con un mismo fin, trabajar para vivir. Así de simple.
Título: Sonrisas y Lágrimas. Lugar: Teatro Pérez Galdós(Las Palmas)
Autores: Richard Rodgers y Oscar Hammerstein
Elenco: Silvia Luchetti(María) Carlos J. Benito(Capitán Von Trapp) Loreto Valverde (Baronesa) Jorge Lucas (Max) Paris Martín (Rolf) Trinidad Iglesias(Frau Schmidt) Noemi Mazoy (Madre Abadesa) Angels Jiménez(Hermana Margarita) Amparo Saizar(Hermana Berta) Lourdes Zamalloa(Hermana Sofía) David Castedo(Franz) Ángel Padilla(Herr Zeller) Yolanda García (Liesl) Jorge Galaz (Friedrich) Marta Ibáñez(Lousia) María Osuna (Brigitta)
Dirección: Jaime Azpilicueta.
Dirección Musical: Julio Awad.
¿Quién puede negarse a una escapada de fin de semana a Las Palmas? ¡Nadie! y si encima existe la posibilidad de poder ver el montaje de «Sonrisas y Lágrimas» antes de su estreno en Madrid, ¡todavía mejor! Aunque confieso que no es uno de mis musicales favoritos, incluso la película se me hace larga de ver… pero si a mi afición de ver todo lo que se me planta ante los ojos, le añadimos que en casa tengo a uno de sus mayores admiradores… ¡pues no había mucho mas que hablar!
La verdad que tenía ganas de ver algo mas «clásico» de lo que venía viendo últimamente y esta era la mejor de las ocasiones, la música y las letras las conozco, la historia también, con lo que solo tenía que sentarme y dejarme enganchar. ¡Y lo hice!
El comienzo me pareció espectacular. Ese coro de monjas dando paso a la primera aparición de María… es fantástico. Me pusieron los pelos de punta. Me fijaron a la butaca. Desde ese momento, ya no dejé de disfrutar con todo lo que sucedía en escena. La obra tiene muy buen ritmo, los cuadros se van sucediendo con agilidad y en muy contados momentos se alargaban mas de la cuenta.
La escenografía es grandiosa, cambia constantemente y guarda la sobriedad que este musical pide. La iluminación, la ambientación, el sonido envolvente… La tormenta y la primera aparición de los pequeños son momentos que generan mucha excitación en la platea. Todo está perfectamente encajado para situarnos en cada escena. No quiero desvelar nada porque le quedan muchas ciudades por visitar y quisiera que todo el mundo se sorprenda como lo hice yo, pero que sepa quien vaya que verá un montaje espectacular y que no escatima en nada.
Con respecto a las interpretaciones, María está llena de energía; tiene una luz especial y, si soy sincero, en ningún momento la comparé con la grandísima Julie Andrews, ni para bien ni para mal, simplemente Silvia Luchetti le da su propia personalidad.
La troupe Von Trapp dan en todo momento la imagen de candidez e inocencia mezclada con la travesura tan características de esta familia y suenan realmente bien; se identifica perfectamente la personalidad de cada uno. A la cabeza de todos ellos hay un correcto Carlos J. Benito como el Capitán Von Trapp, que a mi me resultó agradable de ver. Aunque los que lo han visto y conocen la película, me han dicho que quizá peca de bondadoso, dejando enseguida a un lado la rigidez militar de su personaje… Supongo que es una elección de la dirección de Jaime Azpilicueta.
Era gracioso sentir como el público celebraba las interpretaciones de los mas pequeños que, para quien no lo sepa, son seleccionados en una serie de castings realizados en cada una de las ciudades por las que pasa el musical. De los chicos Von Trapp fijos en el elenco debo decir que Liesl, interpretada esa noche por Luciana De Nicola, quizá no da del todo con esa inocencia de los «16 casi 17» a la que canta tan maravillosamente Paris Martin como Rolf. Los otros tres hermanos, Jorge Galaz, Marta Ibáñez y María Osuna, hacen una buena labor actoral consiguiendo que veamos a tres «niños» en escena.
Pero sin lugar a dudas la VOZ de este musical es la de Noemí Mazoy, absolutamente increíble su interpretación de «Climb every mountain» como la Madre Abadesa, es el momento, a nivel vocal, mas impresionante de todos. Por cierto, me encantó el toque cómico que dan a la seriedad del convento esas tres monjas interpretadas por Angels Jiménez, Amparo Saiza y Lourdes Zamalloa.
En el reparto hay dos auténticos roba escenas. Trinidad Iglesias con su sufrida y simpática Frau Schmidt y el aterrador Herr Zeller interpretado por Ángel Padilla, lástima que tenga tan pocas intervenciones…
Dos cosas que me sobraron son el amaneramiento de Max y la falta de cierto toque aristocrático de la Duquesa, que a mi manera de ver desdibujan ambos personajes…
Admito que disfruté mucho de los momentos musicales. Creo que algo que me atrapó tanto fue escuchar ese repertorio de canciones, que pertenecen al imaginario de todos, acompañadas por una orquesta y un conjunto de voces que suenan tan bien. Aunque si es cierto que hay que cuidar algún momento desafinado… pero en general no hay nada que reprochar.
Seguro que van a cosechar un gran éxito en todas las ciudades que visiten. Consiguen que todos los asistentes nos sintamos felices por un momento, haciendo que la gran mayoría se vuelva a sentir un niño. Eso ya es mucho. Aún dos días después, ¡no dejo de tararear las canciones!
Creo que si digo que no me importaría volver, ya os lo digo todo, ¿verdad?