Autor Libreto: David Serrano, Fernando Castets y Diego San José
Elenco: Jaime Zataraín (Juan) David Tortosa (Tuli) Victor Massán (Samuel) Silvia Álvarez (Magda) David Carrillo (Manitas) Juan Carlos Martín (Ocaña) Federico García Vélez (Villegas) Marta Torres (Rossana) Gerard Mínguez (Novio Rossana) Directo Musical: Daniel García
Dirección: David Serrano
«Más de 100 Mentiras» se estrenó allá por Octubre del 2011 y desde entonces permanece en cartel en el Teatro Rialto de la Gran Vía madrileña, relamiéndose de gusto esperando su salto en el 2013 a los escenarios de Buenos Aires y una próxima gira por el territorio español.
Siempre me ha picado la curiosidad de saber qué era lo que habían hecho con las canciones de Sabina, pero con bastante miedo, tanto como para negarme a comprar una entrada para comprobarlo.
Esta extraña manía de tener, casi por obligación, que estrenar un «juke-box» por temporada… no me convence. Y es que ahora todos se han apuntado al carro y se está explotando la fórmula con demasiada ligereza y esa moda, al menos a mi, me tira para atrás a la hora de decidir si ir o no a ver un espectáculo… aunque también confieso que no hay nada que no consiga un 2×1 y un amigo en escena, ¡para qué vamos a engañarnos! Así que ayer me planté en el Rialto dispuesto, y no niego que con ganas y mucha curiosidad.
Drive Entertainment, la productora que ha hecho posible la puesta en escena de este musical, nos ofrece una fórmula y estructura muy similar a la ya vista en «Hoy no me puedo levantar» y que tantos éxitos les ha aportado. Lógicamente esta vez los tintes son mucho mas oscuros. La ocasión lo pedía y les vuelve a funcionar. La excusa para poner en escena las canciones de Sabina es la, supuesta, historia de aquellos tres «chorizos» de tres al cuarto a los que les dedicó «Pacto entre caballeros», y qué sucedió con ellos tras ese final de «mucha mucha policía» de la canción…
Una historia de tipos duros, bares, timos, mafiosos de barrio, mujeres y amistad… Dirigida y coescrita por David Serrano.
A mi, personalmente y conociendo las canciones del maestro, el musical me pedía algo mas «real», una ambientación y unos personajes mas de la calle… Aunque es cierto que quizá se ha buscado el colorido y la amabilidad de argumento y personajes para hacerlo accesible a un público mas amplio, pero insisto que a mi las canciones de Sabina me piden algo mas desgarrado y seco, salpicado con una dulzura gamberra, eso es algo mas «sabinero».
No se puede pasar por el mismo filtro a Mecano, las canciones de los 40 Principales y a Sabina, cada cosa pide su propio lenguaje.
La historia no está mal, tiene su gracia y encaja mas o menos bien. Eso sí, llena de clichés y excesivamente larga en duración, pero funciona. Mas el segundo acto donde todo se centra algo mas y nos cuentan cosas mas interesantes de ver que el primero. Con respecto a la ambientación y escenografía me faltaba algo mas de suciedad y de ambiente barrio bajero. Todo está demasiado limpio y la sordidez de la historia para mi gusto está demasiado brillante. ¡Ojo! Para por donde se ha querido llevar el montaje está todo correcto y bien resuelto.
Doy gracias al equipo de coreógrafos por ese cuerpo de baile y por hacer que las coreografías destilen «heterosexualidad». A mi me da exactamente igual la condición sexual de los bailarines y las bailarinas, pero cuando voy a ver su trabajo, quiero que me representen lo que quieren transmitir como personajes, y la ocasión pedía que fueran ellas muy femeninas y ellos muy masculinos y así ha sido y lo he disfrutado. Otra cosa es que me encaje lo que hacen dentro de la historia. Me sobraba gente e información en escena, fallo de dirección. No se puede abusar del recurso de llenarlo todo de movimiento. Hay momentos que se pide sosiego para que la atención del espectador se centre en los interpretes que están actuando y cantando, sin adornos ni distracciones. En otros momentos, cuando la historia toma tintes algo mas subrrealistas o se toma ciertas licencias, me parece estupendo y se disfruta mucho, pero no todo el tiempo.
Las adaptaciones de las canciones están bien, a mi me resultan muy agradables de escuchar. Bravo por esa magnífica banda dirigida por Daniel García y por las voces que en todo momento suenan con sentimiento y ganas. Me cuesta encajarlas como canciones que hacen avanzar la historia, pero suenan muy bien e incluso hay algunas, sobretodo en voces femeninas, que toman una dimensión interesante de descubrir. Preciosa y cálida voz la de Silvia Álvarez, que en la función de ayer interpretaba a Magda.
Con los actores me quedo sin lugar a dudas con Víctor Massán, como Samuel, un papel con mucha responsabilidad, ya que es el puente entre el público y lo que sucede en escena. Lleno de energía y que en todo momento está aportando su punto de vista. Un trabajo agotador y hecho con ganas. Ya me gustó mucho viéndole hacer el MC de Cabaret y aquí he vuelto a disfrutar con su interpretación. Un placer, la verdad.
Al igual que me sucede con David Tortosa, en la función de ayer interpretaba al Tuli. Un actor al que ya he podido ver en repetidas ocasiones y que no deja de sorprenderme. Algo que gustó mucho de lo que vi en él ayer es que, cuando le tocaba llevar las riendas de una escena, la función dejaba de ser un continuo ir y venir de sketches, si no que todo se aposentaba y se convertía en teatro del que apetece.
Viendo a Juan Carlos Martín sabes que hay calidad en el espectáculo y es que este señor, lástima no verle en montajes musicales de mas peso, es de esos actores que te pueden hacer cualquier cosa que les pidas, en cuatro escenas da el sentimiento justo para que enganchemos a su personaje con toda la sencillez del mundo. ¡Ojalá algún director piense en él para un papel donde pueda brillar con mas esplendor!
La verdad que la función es agradable de ver, es cierto que se cae en una fórmula que no creo que aguante muchos montajes mas, pero es de fácil consumo, entretenida y hace que te lo pases bien.
Hace cosa de un año, si no es mas, vi por internet unas fotos en las que salían carteles de los musicales mas famosos transformados en zombies… me hizo mucha gracia, pensaba que era la locura de alguien que le había dado por retocar esos carteles; al poco tiempo me enteré que esas fotos pertenecían a una campaña de publicidad para otro musical «Evil Dead», me pareció una campaña muy divertida e inteligente… Me llamó tanto la atención que comencé a investigar de qué iba ese musical, escuché la música, vi imágenes, vídeos… y desde ese momento no se me quitó la idea de que quería verlo ¡sin lugar a dudas! Así que cuando comencé a oir rumores de que se estaba por montar en nuestro país, mi «yo» mas friki no dejó de seguir los pasos que se iban dando, esperando noticias y con ganas de ver la puesta en escena. Este musical dirigido por Chemari Bello y César Belda, es otra vuelta de tuerca de aquella trilogía dirigida por Sam Raimi y estrenada a comienzos de los 80 que tenían por título «Posesión Infernal», «Terroríficamente Muertos» y «El Ejército de las Tinieblas». Aquí el autor de esta versión, George Reinblatt, nos ofrece una mezcla de las tres historias con un toque paródico covertido en un musical absolutamente loco y desmadrado que contiene unas canciones divertidísimas y muy pegajosas que, aún días después de haberlo visto, sigo tarareando. Gran trabajo de Félix Ortiz y Salvador Toscano con la adaptación. Por casualidades que ocurren de vez en cuando, tuve la oportunidad de ver dos días seguidos la función y con mas suerte todavía, pude ver los dos elencos a excepción del papel de Shelly que en las dos funciones lo interpretaba una estupenda Rebeca Medina, con lo que pude hacer un análisis mas concienzudo de lo que nos van a ofrecer vayamos el día que vayamos.
Lo que uno se encuentra cuando va a ver esta función es un montaje de «Teatro Serie Z», algo absolutamente premeditado y, para mi, todo un acierto; dando toda la libertad del mundo para que se salgan de madre y puedan hacer vibrar a la platea. La escenografía juega entre los paneles casi pintados a mano, como si fuera algo amateur, y la reconstrucción con todo lujo de detalles de la casa donde sucede la acción, llena de sorpresas. Muy divertida y resolutiva la caracterización y los efectos especiales (como digo, propios de una serie Z cinematográfica)
¡Ojo! A lo largo de la crónica voy a hacer un momento de spoiler, pero tranquilos que lo avisaré para que os lo podáis saltar y no destripar detalles de la función a todos los que estáis aún por verla.
La propuesta es magnífica y, a mi como público, me apetece muchísimo encontrarme una obra tan pasada de vueltas como esta, pero creo que hay diferencias muy grandes entre algunos actores. Supongo que ha sido complicado poder ensayar entre todos y llegar al mismo código para que veamos, aunque diferente, la misma propuesta con cualquiera de ellos. Hay actores que se lo toman con una energía y una «guasa» totalmente «cartoonesca», como si fueran auténticos dibujos animados. Opción mas que acertada y que funciona a las mil maravillas… pero hay otros que, teniendo el mismo rol, se quedan demasiado cortos y se pierden intentando llegar al propósito de la función, divertir al público con una actuación totalmente demencial. Noté en algún actor cierto miedo a caer en el ridículo por querer ir un poco mas allá… Imagino que con el paso de las funciones irán cogiendo mas confianza, mas peso y el montaje tomará mas cuerpo. Lo mismo pasa en momentos con el ritmo de la obra, hay cambios demasiado lentos que hacen que afloje el ritmo alocado, cosa que creo afecta a la hora de mantener enganchado al público. Son problemas de dirección que espero se estén teniendo en cuenta y estén intentando subsanar, porque esta obra tiene mucha «chicha» y es una pena que se quede en un intento de llegar a ser lo que estoy mas que seguro, por los profesionales que en ella trabajan, pueden lograr sin problema alguno. ¡Tienen que dejar al público sin un solo momento para respirar durante las casi dos horas de función!
Pero igual que digo todo esto, también creo que hay trabajos realmente buenos y que están al nivel adecuado, con los que disfruté mucho. Tanto Pablo Puyol como David Ordinas están divertidísimos y hacen un tour de force entregándose en cuerpo y alma a ese sufrido Ash, ofreciéndonos un grandísimo trabajo físico y vocal. Muy gratamente sorprendido con el humor y la autoparodia de Pablo y encantado de ver como David desata su vena mas gamberra. Dos auténticos payasos en el mejor sentido de la palabra. Y si a ellos les sumamos a unos compañeros tan entregados y en sintonía como Sergio Arce, Mariola Peña, Rebeca Medina, Sara Pérez (su Annie es la partenaire ideal), Elsa Álvaro/Esther Izquierdo (Auténticas roba escenas con su Cheryl), Salvador Toscanoo Javier Navares (genialmente interpretado su palurdo Jake), el nivel de locura que adquiere la función es brutal. Están todos ellos muy bien dibujados, llenos de detalles, de matices y de sentido del humor, que hacen que te entregues a lo que te ofrecen con ganas.
Esto es un musical, que no se nos olvide, y aquí si que no tengo nada que objetar. La banda dirigida por César Belda suena muy potente y todos los interpretes, sin excepción alguna, suenan muy bien. Y, salvando algunas dificultades propias del directo, creo que han logrado el objetivo, llenando de calidad vocal cada uno de los números.
– ¡ATENCIÓN SPOILER! (Si no has visto la función, sáltate este párrafo)- Yo estuve en la Splatter Zone y creo que está poco aprovechada. ¡Confieso que la disfruté muchísimo! pero me quedé con hambre de mas… He visto vídeos de otros montajes y se juega mas con la splatter de lo que se hace aquí. No digo que se haga igual, porque sé que en cada sitio cada director hace suyo el montaje, pero estaría muy bien que hubiera mas momentos de salpicaduras. Sorpresas a lo largo de la función que mantengan mas en tensión a los que se ofrecen a ser salpicados. Durante la obra hay muchas mutilaciones, muertes y desmembramientos que bien merecen algún que otro chorro de sangre hacia el público y que serían muy bien recibidos. Lo digo como opinión personal, pues creo que ayudaría mucho a que el público se involucre mas aún en la función y la atmósfera de locura que rodea al montaje funcione con mayor potencia. Son sugerencias y opiniones hechas con cariño y ganas de que la obra mejore en su propuesta.
– FIN DEL SPOILER- Como decía mas arriba, me lo pasé en grande reviviendo la sensación de diversión que teníamos con las pelis de miedo y gore tan cutres de los años 80. Está muy bien conseguido y estoy seguro que puliendo problemas con el ritmo y sacando la vena mas payasa de los actores que están mas tímidos, este puede ser uno de los montajes musicales mas divertidos del momento.
En Madrid nos vanagloriamos de ser, junto con Londres y Nueva York, una de las capitales imprescindibles en lo que a teatro musical se refiere; y aunque nos faltan muchos pasos por dar antes de ponernos a esa altura, yo creo que estamos en el buen camino. Las producciones que nos van llegando cada vez tienen una calidad superior, el público se va interesando por ver estos montajes y va adquiriendo cierta cultura «musicalera», y sobretodo nuestros actores cada vez están mas preparados, son mas completos, y van dominando todas las disciplinas que exige este género. Ya no solo hay cantantes o actores o bailarines, ahora luchan por obtener una formación que abarque todos los campos y poder ser un firme candidato a pisar las tablas de cualquiera de los musicales que se están presentando en nuestra Gran Vía.
Y ahora, para poner la guinda a tan buenas intenciones y tan sanas expectativas, llegan un par de amantes del género como son, Juan Chemes y Juanjo González, y les ofrecen a todos estos artistas la oportunidad de oro de poder tener acceso de primera mano a los conocimientos y las experiencias de profesionales que han triunfado en la capital que utilizamos como espejo donde mirarnos, titulándolo «Broadway in Spain – The Masterclass Series«. Un planteamiento interesantísimo el de tener la oportunidad de asistir a una masterclass por la mañana y por la noche poder disfrutar de todo lo hablado en un recital de ese artista.
La primera en abrir camino y romper el hielo ha sido Susan Egan, conocida por ser la primera en representar el papel de «Bella» en el montaje de «La Bella y La Bestia» en Broadway, también fue la actriz que mas tiempo estuvo interpretando el papel de Sally Bowles en «Cabaret» y además puso su voz al servicio de la Disney para dar vida a Meg en «Hércules«. Ya solo con estas tres pinceladas de su curriculum, uno sabe que va a poder disfrutar de un sin fin de conocimientos y anécdotas tanto como alumno, como profesional, como oyente o como espectador.
Yo tuve la suerte de poder asistir tanto a la masterclass como al concierto y puedo decir que fue un absoluto placer poder disfrutar de un día completo con esta estrella y, desde la butaca, aprender.
Para la masterclass fueron seleccionados seis actores/actrices del panorama musical español que se pondrían en manos de Susan Egan para saber como obtener mayor rendimiento de sus conocimientos. David Velardo, Lourdes Zamalloa, Ramses Volbreght, Erika Bleda, Francisco Ortiz y María Ayo, fueron los seleccionados que a través de canciones extraídas de Les Miserables, Martin Guerre, Rent, Ragtime, Cabaret y Dreamgirls fueron trabajando con las pautas y consejos que Susan Egan les iba indicando y, aunque parezca exageración, hubo momentos que pusieron los pelos de punta de lo efectivas que fueron sus pautas, fueron seis momentos muy grandes y especiales.
Además de este momento con los alumnos también hubo una ronda de preguntas donde Susan contestó a todos y cada uno de los asistentes que quisieron preguntar, explicando cómo trabaja, cuál considera que es su posición dentro de un espectáculo y multitud de anécdotas con las que nos divertimos. Habló de cuando rechazó protagonizar «Wicked«, de como acabó por trabajar en «Cabaret» en vez de con Cameron Mackintosh… pero sobretodo se dirigió a los actores, para que sepan venderse, ofrecerse, hacerse necesarios ante los productores y directores, cómo deben valorarse y sin entrometerse en las labores de dirección, aprender a mantener un diálogo abierto con el resto de compañeros para llevar a buen puerto los futuros montajes en los que fueran a trabajar. Les explicó el enfoque que deben dar a sus personajes, qué preguntas hacerse así mismos para llegar a crear un personaje que llegue al público, y sobretodo a quererse a uno mismo y creer en lo que hace. Como digo, un auténtico placer escuchar a un profesional que promulga la honestidad y el trabajo duro para llegar donde uno quiera.
Después, por la noche, pudimos disfrutar de un recital que hacía un recorrido por toda su carrera y vida personal. Fue desgranando canciones de Funny Girl, Annie, Cabaret, Hércules, Les Miserables o La Bella y La Bestia, además de un par de Medley’s, uno dedicado a Judy Garland con una divertídisima anécdota de cómo decidió casarse con su actual marido al no saber que Judy Garland era la madre de Liza Minelli, y otro dedicado a las princesas Disney. Al igual que tuvimos la oportunidad de asistir en exclusiva al estreno mundial de una de las canciones del próximo montaje musical «El Último Jinete«. Solo hubo un pero y fue el sonido de la primera parte del espectáculo, en el lado derecho del patio de butacas había un altavoz que daba chasquidos y molestaba constantemente… problema que fue solucionado para la segunda parte, donde ya todo fluyó con total normalidad. Pero quitando estos inconvenientes del directo, el resto fue una delicia, poder escuchar su voz, ver cómo todo aquello de lo que estuvo hablándonos por la mañana lo iba aplicando en todas y cada una de sus canciones. Su simpatía y cercanía y un público agradecido ante la oportunidad única de poder disfrutar de tener un pedacito de Broadway en nuestra capital.
Espero y deseo con muchas ganas que este proyecto de Broadway in Spain vaya hacia adelante y existan muchas mas ocasiones de poder ver y escuchar a profesionales que de otra manera, a muchos de nosotros, nos sería imposible. Una propuesta maravillosa que cualquier amante del género debería aprovechar y gozar.
Desde este rinconcito de «En Un Entreacto» doy mi enhorabuena a Juanjo González y a Juan Chemes por este gran proyecto y por ser un par de locos que se empeñan en contagiarnos su ilusión, ¡lo estáis consiguiendo!
Elenco: Phindile Mkhize (Rafiki) David Comrie (Mufasa) Yelena Lafargue (Sarabi) Esteban Oliver (Zazu) Sergi Albert (Scar) María Ayo (Shenzi) Jorge Ahijado (Banzai) Alejandro de los Santos (Ed) David Ávila (Timón) Albert Gracia (Pumbaa) Carlos Rivera (Simba) Geniris (Nala)
Música y Letra: Elton John Tim Rice Lebo M Mark Mancina Jay Rifkin Julie Taymor Hans Zimmer
Libreto: Iren Mecchi Roger Allers Adaptación: Jordi Galcerán
Directora: Julie Taymor
Director Musical: James May Directora Residente: Moira Chapman
No sé qué es lo que me ha pasado, puede que el encontrarme ante la tarea de tener que hablar de un montaje tan monumental me estaba bloqueando y he reescrito la crónica varias veces… Pero bueno, he decidido que la sinceridad tiene que primar en todo lo que escribo, así que no le doy mas rodeos y paso a contaros que es lo que me ha parecido«El Rey León»
Os aseguro que el montaje es espectacular, Stage y Disney han tirado la casa por la ventana y se nota, solo que a la vez que la grandiosidad está haciendo ir en manadas (nunca mejor dicho) al público, también le da un tufillo de frialdad que hace que uno se distancie un poco de la primera emoción que provoca ir a ver este musical.
Es absolutamente increíble el despliegue. El momento en el que se escuchan las primeras líneas cantadas por Rafiki, gran interpretación de Phindile Mkhize,entonando «Circle of Life» es una explosión de sensaciones difíciles de explicar. Ese momento hace que te sientas como un niño, quieres devorar con los ojos todo lo que sucede a tu alrededor, dan ganas de ponerte de pie y aplaudir descontroladamente. Solo puedo decir, sin perder los papeles por el entusiasmo de este número, que es impresionante.
Después uno ya se relaja y contempla todo con mas calma, puedes disfrutar de los trajes mezcla entre tribal y animal que me fascinaron, cada uno con sus detalles que definen la personalidad del personaje que visten. Esos decorados sencillos, que no simples, que te llevan a mundos espectaculares en un abrir y cerrar de ojos. Los contrastes de colores, de ambientes, están muy logrados. La utilización de actores, muñecos, marionetas, guiñol, sombras… le dan un toque fuera de lo común en el que apetece entrar y dejarse conquistar. Me gustaron mucho las canciones creadas expresamente para el montaje teatral, la mayoría son músicas étnicas que le dan una sobriedad y una belleza adicional a la historia que todos conocemos, y que en algunos momentos son las que alzan el montaje hacia «algo mas» de lo que todos esperamos. Lástima que el actor infantil que interpreta a Simba se moviera en escena como un autómata, cumpliendo con los movimientos que le han marcado, pero sin transmitir ni una mínima emoción… Con esto consiguieron que la función se fuera desinflando poco a poco, haciéndome perder interés. Lo sé, es un niño, pero lleva el peso de parte de la función, además que su compañera, que debe tener su edad y que interpreta a Nala, es todo lo contrario, se desenvuelve con soltura e incluso aprueba con nota el momento en el que Rafiki, Sarabi (Yelena Lafargue)y ella cantan juntas transmitiendo un sentir que impresiona para alguien de su edad, muy bonito cuadro. La verdad que salí del primer acto bastante molesto y desilusionado, el ritmo era lento, torpe. Me daba la sensación que algunos actores, y hablo de los adultos, estaban flojos, interpretando a medio gas… Esas hienas que «hacen» que gritan a Simba y no se molestan en elevar la voz… Son cosas que no se pueden consentir… Como espectador que paga cerca de 80€ quiero que me transporten, que me emocionen, que me pongan los pelos de punta y me dejen con la boca abierta, pero no pasa, al menos en el primer acto, donde ni la música llega a provocarme otra sensación que pensar «qué bonita» porque el volumen es bajo; ni si quiera en canciones como «Chow down» llega a hacerme vibrar en la butaca…
Salí al descanso decepcionado, salvando por supuesto la labor de Esteban Oliver como Zazú, que desde el comienzo me conquistó, Sergi Albert que le da a Scar una dimensión diferente y muy atractiva o David Comrie, que a pesar de tener que lidiar con el joven Simba, nos regala el momento mas emocionante de este acto que es la estampida y la posterior caída de Mufasa. A la vuelta, en el segundo acto, admito que con «One by one» volví a interesarme y disfruté mucho mas con momentos como «Shadowland»,Geniris como la Nala adulta me hizo emocionarme, aunque el momento mas destacable de todos es el de Carlos Rivera cantando «He lives in you» como Simba, precioso cuadro. La verdad que él está perfecto en el papel. El toque cómico corre a cargo de Timón y Pumbaa, personajes que todos recibimos con alegría desde el primer momento, aunque confieso que ese acento andaluz no me terminó de convencer, no sé hasta que punto era necesario, al igual que esos momentos «localistas» buscando el aplauso fácil… ¿Tanta desconfianza tienen en que el libreto no funcione por si solo? David Ávila está soberbio como Timón, aunque con tanta explosión de personalidad, creo que deja un poco en la sombra a su compañero Albert Gracia. El tema de los muñecos me encantó, se mimetizan con sus actores de carne y hueso y hay momentos que no sabes si estás mirando a uno o a otro, creo que es un trabajo muy complicado y que lo hacen de maravilla, cuando tienes la oportunidad de verlos de cerca te das cuenta de la complejidad que conlleva manejarlos, realizar la coreografía y cantar, todo a la vez. Mi mas sincera admiración.
Es un buen espectáculo, pero no llegó a llenarme del todo y me apena, sinceramente, quizá las expectativas estaban muy altas y eso impidió disfrutar mas del show… Eso sí, recomiendo vivirlo al menos una vez.
¿Qué sucede cuando los focos se apagan y el aplauso del público se convierte en un eco dentro de nuestros oídos? Eso es algo que muchos no se llegan ni a plantear cuando acuden a ver un espectáculo… Ni tienen porqué hacerlo, ellos pagan por el espacio de tiempo que llena la ilusión contada, el resto es pura cotidianidad y para eso cada uno ya tiene la suya, ¿no? Pero a veces no está de mas el conocer qué hay tras ese Olimpo en el que ubicamos a los que admiramos, que no es mas que cartón piedra, y darnos cuenta que no todo lo que hay en sus vidas son alfombras rojas y glamour. Realizar este ejercicio creo que es bueno para sentir mas cercano al artista y saber que, antes de nada, es persona. Creo que de esa manera uno puede llegar a valorar con mas «cariño» el trabajo que nos muestran.
A Juan Pablo Di Pace le conocía poco, lo reconozco, pero al saber que asistiría al espectáculo, quise ver cosas suyas y confieso que cuanto mas he visto y sé de él, mas me gusta y mas curiosidad me despierta.
Cuando supe de su actuación, no me preguntéis porqué, pero sentí la necesidad de ayudarle y promocionar, en la medida de lo posible, su espectáculo desde mi página de Facebook, y es que, que un actor le eche un par de narices y monte su propio espectáculo, me parece tan arriesgado y valiente, que lo menos que se puede hacer es apoyarle, aunque no lo conozcas personalmente… en los tiempos que corren, lo suyo es que los que compartimos pasiones nos ayudemos por mantenerlas vivas. Así que, como sé con la ilusión con la que se preparan estas cosas, lo que podía hacer, y me apetecía, era tenderle una mano… esa es mi forma de pensar y el sentimiento que quiero transmitir tanto en este blog como en el grupo de facebook.
Así que ayer me planté en “Se Abre El Telón” con muchas ganas, con toda mi “buena onda”, deseando que Juan Pablo hiciera un buen espectáculo con su “Primer Acto”… y así fue.
Lo que Di Pace nos cuenta es básicamente la historia de su vida. De como pasó de ser “Juanpi”, el niñito argentino al que le encantaba dibujar y soñar que trabajaría para la Disney, al actor que es hoy y las mil historias que le han sucedido por el camino. Todo ello salpicado de canciones que de alguna manera han tenido que ver en todo ese camino, desde Michael Jackson, pasando por algún momento nostálgico de su tierra, a un verdadero surtido de canciones venidas del teatro musical y que le han traído hasta donde hoy está.
Habla de los momentos agridulces de la profesión, de como uno lucha, consigue trabajos y al día siguiente nadie se acuerda de él y tiene que volver a comenzar desde cero para renacer una y otra vez… Habla de la lucha constante, de no ceder ante el desaliento, de creer en uno mismo… Eso sí, todo regado con humor, mucho humor. Con el sentido del humor del que mira hacia atrás en la distancia y permite carcajearse de los malos momentos, pero que no puede evitar cierta risita nerviosa sabiendo que lo que pasó puede volver a suceder. Y es que esta profesión es muy caprichosa y tan pronto te da como te quita y hay que estar prevenido.
La sensación que yo me llevé anoche es que Juan Pablo Di Pace no quiere quedarse quieto esperando que un nuevo proyecto llame a su puerta. Él quiere generar ese proyecto, que el mecanismo no se oxide por falta de oportunidades que llamen a su puerta, por eso, con la ayuda de su hermana María Victoria Di Pace y Aday Rodríguez, ha montado este espectáculo hecho a su medida, para seguir adelante aunque no suene el teléfono y seguir demostrando de lo que es capaz. Y eso, personalmente, considero que es admirable. No todo el mundo es capaz de hacer algo así, sin embargo, él se lanza a la piscina y nos deja que veamos con su cercanía, las ganas de público que tiene. Y es que no hay nada como un espectáculo de pequeño formato para comprobar cuan grande es un artista. Ahí es donde se ve el esfuerzo por sacar adelante algo por lo que mueren. Les ves tragar saliva, sudar, dejarse la piel, intuyes la montaña rusa de sensaciones que les pasa por dentro cuando ven como el público reacciona, si “engancha” o no…
La verdad que es un muy buen espectáculo. Te hace sentir cómodo, con ganas de que siga contándonos cosas, de que siga cantándonos y seduciéndonos con ese encanto personal que desprende con su mirada, con su voz, con su sonrisa y la espontaneidad con la que nos cuenta todo. Solo quiero lanzarle desde aquí mis mejores deseos, que pueda llevarlo por mas sitios y que la gente lo disfrute tanto como lo hicimos los que ayer estuvimos viéndole. Se lo merece y es de agradecer ver la entrega y cariño con la que nos muestra su trabajo. Yo desde aquí prometo seguirle de cerca y colaborando con lo que pueda.
Por cierto, que no os engañe el cartel, ha ampliado un par de fechas mas. Podréis volver a verle en el mismo lugar los días 25 y 28 de Julio. ¡No lo dudéis! ¡Id!
Título: Casi Normales (Next to Normal) Lugar: Teatro Apolo (Buenos Aires)
Música: Tom Kitt Libreto y Letras: Brian Yorkey
Reparto: Alejandra Perlusky (Diana) Alejandro Paker (Dan) Florencia Otero (Natalie) Fernando Dente (Henry) Matías Mayer (Gabriel) Mariano Chiesa (Dr. Madden)
Dirección Musical: Gaby Goldman Dirección General: Luis Romero
Hasta hace menos de un año no conocía de la existencia de esta obra. Fue gracias a los chicos de «MasMusical» (programa en formato podcast dedicado al teatro musical del que en breve os hablaré mas extensamente), que en cada programa dedican una sección a hablar de musicales menos conocidos para el público musicalero de a pie. Y en uno de esos programas hablaron de «Next to Normal», un musical ganador de 3 premios Tony y el Pulitzer, pero del que no había oído hablar. Y ahí surgió el flechazo, según comenzó a sonar «Just Another Day», canción con la que se abre el musical, me quedé conmocionado… No sé si por la música, por lo que entendía de la letra o por lo que los chicos de «MasMusical» contaban sobre ella. El caso es que me gustó hasta el punto de buscarlo para poder escucharlo completo y, aunque mi inglés deja mucho que desear, me gustaba lo que transmitía la fuerza de su música y sus voces. Me atraparon las melodías; las canciones se quedaron en la cabeza… Obsesivas, pegajosas… Ni mucho menos pensaba que hubiera posibilidad de verla en castellano, cosa que me apetecía para terminar de comprender aspectos de la obra que se me escapaban. Hasta que hace cosa de un mes, cuando me puse a mirar en la cartelera porteña para ver qué obras podía ir a ver, vi que se estaba representando, y ya nadie pudo sacarme de la cabeza la idea de querer verla.
La obra habla de Diana, un ama de casa con problemas psicológicos, y de su familia. De cómo es la convivencia con la enfermedad, de cómo luchar contra ella y llegar a conseguir esa «casi normalidad» tan añorada. Habla de la unión familiar, de lo que cada uno está dispuesto a sacrificar por amor… ¡y mucho mas! pero que no puedo contar para no destripar de mala manera lo que la obra nos guarda.
La función baila entre lo melódico y lo rockero, con un lenguaje claro y sin tapujos. Tratando las cosas por su nombre. Yendo y viniendo entre los cómico y lo trágico. El director Luis Romero saca de este musical un «achuchón» al corazón que deja al público conmocionado. Con una banda dirigida por Gaby Goldman que suena increíblemente bien, nos golpea y nos conmueve con su música y un elenco impecable que nos impregnan de una energía desbordante desde los primeros compases hasta el momento de los saludos finales. ¡Qué voces! ¡qué conexión entre todos! ¡qué forma de cautivar una platea!
Uno de mis miedos era no llegar a «entender» del todo las letras, ya que aunque hablemos el mismo idioma, utilizamos diferentes expresiones, pero no fue así… las traducciones y adaptaciones de Marcelo Kotliar, Pablo del Campo y Diego Jaraz,encajan a la perfección y transmiten todo lo que la obra tiene que contarnos. Me encantaría poder disfrutar de una grabación de esta versión porque la escucharía una y mil veces, tanto por las voces, como por los arreglos musicales, como por las letras.
Además cuentan con una escenografía a tres niveles que sirve tanto como el hogar de esta familia golpeada como para dibujar el interior de la mente de Diana. Los paneles se mueven y nos desvelan diferentes habitaciones, lugares vividos y sentimientos guardados. Cambios que van acorde con la rapidez en las entradas y salidas de los personajes.
La función que vi tuvo como «Diana» a Alejandra Perlusky que dibuja un personaje tan conmovedor, tan frágil, tan perdido y a la vez con un sentimiento de superación y de garra tan creíble… Pienso que el papel que le corresponde es muy complejo de llevar sin caer en la pantomima y en la sobreactuación, pero ella lo logra y ¡de qué manera! Alejandro Paker, que interpreta al cabeza de familia, nos regala momentos muy especiales. Pasa de un marido resignado a un luchador. Es la imagen del amor incondicional, de la lucha desesperada por recuperar lo que se le escapó de las manos. La resolución final de su personaje es de los que dejan sin aliento al espectador. Florencia Otero y Fernando Dente se podría decir que son las víctimas indirectas de la función, a los que les toca sufrir por algo que les ha venido impuesto, pero que les toca tan de cerca que no les queda mas remedio que entrar a formar parte de la lucha para ayudar a Diana. Me gustó mucho la evolución que dan a sus personajes, la dulzura de su relación, sus confesiones a corazón a abierto, la candidez de su amor y la entrega del uno por el otro. ¡Mucha química y mucha verdad! De Matías Mayer quién diría que este es su debut. Su personaje es todo un caramelo que nos hace saborear con sumo gusto. Un personaje que de alguna manera cuenta con la responsabilidad de hacer que el espectador quede atrapado por la historia, desde luego que conmigo lo logró. ¡Una explosión de energía y carisma en escena! Mariano Chiesa tiene en sus manos el personaje menos agradable. Debería ser quien provocara rechazo y que sin embargo seduce al patio de butacas. Tiene un voz espectacular. Juega con su personaje, llevándolo de la sobriedad y la gravedad a la máxima exageración, ya que no es lo mismo lo que vemos nosotros a lo que ve Diana en su cabeza y él lo logra sin demasiado esfuerzo aparente.
Iba con la idea de que la obra me gustaría, pero no pensaba que me iba a gustar tanto. Es de esas obras que cuando salgo y voy caminando por la calle, me cuesta hablar de ellas… porque estoy convencido que me voy a romper y voy a comenzar a llorar emocionado. Así que tengo que esperar un poco, y tomarme un tiempo para decir lo mucho que me ha gustado sin que el nudo de la garganta haga que se me quiebre la voz.
Gracias a todo este equipo humano salimos emocionados del Teatro Apolo. Una bonita despedida de nuestro viaje argentino.
¡Qué grande es encontrar en el mundo profesionales que me provocan tanto amor por el teatro!
Hace unos meses leí un artículo escrito por el actor Ignasi Vidal que me emocionó hasta saltárseme las lágrimas. Hablaba sobre la historia de «La Barraca del Zurdo», podría decir que hablaba sobre una familia y su espectáculo, pero no, creo que mas bien hablaba sobre el amor a la vida y a la familia y la pasión por lo que hacía toda una dinastía de artistas. Cuando leí el artículo algo se me quedó dentro que impedía que se me olvidara del nombre del espectáculo, la compañía, la historia… desde entonces he sentido la necesidad de comprobar que la pasión que transmitían las palabras de Ignasi tenían verdaderamente ese peso que me había conmocionado. Han pasado los meses y, por fin, ha coincidido que la gira de Laví e Bel ha pasado cerca de casa, por supuesto no he dejado pasar la ocasión.
Antes de nada, os cuento un poco el argumento de lo que trata «La Barraca del Zurdo». Habla de Daniel Buenaventura «El Zurdo», un joven lanzador de cuchillos que junto a su amada Aurora Romano, montan una barraca con la que recorren la geografía española haciendo su espectáculo. Actuaron en la República y en el frente durante la Guerra Civil. Hasta que se ven obligados, por sus ideales políticos, a marchar al exilio, concretamente a Latinoamérica, donde siguieron ofreciendo su arte junto a sus hijos Pablo, Sara y Miguel. Todos los miembros de la familia formaban parte del espectáculo. Pasados los años y los kilómetros, surge la oportunidad de volver a Europa, donde se dan a conocer, aunque el ansiado sueño de volver a la patria no se cumple hasta el año 1983, ya con 90 años y toda una vida de superación.
Algo se transforma, me pasó parecido cuando fui a ver «Follies«, cuando algo maravilloso está a punto de suceder. El ambiente se envuelve de un halo de magia y parece que el destino adorna todo a tu alrededor para que lo puedas saborear con verdadero gusto.
Sales de casa con la sensación de que vas a ver algo realmente especial, llegas a Alcalá de Henares, que te recibe con el encanto particular que tiene ese ciudad; vas al Corral de Comedias, te reciben con una sonrisa y con una amabilidad que te sorprende porque últimamente escasea entre los empleados de los teatros. Entras en el patio de butacas y te encuentras con que ¡el Corral de Comedias es como una cajita de bombones! He visto muy pocos sitios tan bonitos y cálidos como este. Miras al escenario y ¡ahí está! La Barraca en todo su esplendor. Absolutamente integrada en el ambiente, casi sonriéndote misteriosa. Observándote enigmática, notando que tienes ganas de mirar dentro…
Lógicamente todo esto no lo expresas a tus acompañante mas que con una sonrisa porque te pueden tildar de cursi opedante, pero es que es la sensación que te envuelve y lo que el ambiente te transmite ¿por qué no disfrutarlo?
Habría mil maneras de contar esta historia, pero Laví e Bel optan por utilizar un lenguaje «cabaretero» que aporta un dinamismo y una realidad mágica al conjunto, que le sienta como un guante al Zurdo y a toda su familia. Una escenografía cambiante, circense… un vestuario que a penas si varía, pero que nos hace ver la diferencia de personajes. Una iluminación maravillosa que nos mueve entre el mundo de los vivos y los muertos… Se ve todo tan cuidado, tan «hecho con cariño» que no puedes dejar de apreciar el trabajo tan meticuloso que han realizado. Solo un «pero», creo que el cuadro clown en el cumpleaños de Pablo es un poco largo, pero es un «pero» dicho con la boca pequeña porque confieso que no dejé de reir.
Los actores no es que estén bien, es que hacen un trabajo insuperable, artesanal. Cambian de registro tan rápidamente y de manera tan convincente que asusta. Viendo la función, me dio por pensar en la posibilidad de que los espíritus de la familia del Zurdo estuvieran ahí presentes, en escena; y que iban poseyendo a los actores en función a lo que se iba contando, como si Piñaki Gómez,Larisa Ramos,Nerea Cordero yAntonio Ramos Leiva fueran meros instrumentos de un juego paranormal. Es increíble como se intercambian roles, como van y vienen los acentos, las aptitudes, la forma de mirar, como bailan con el texto, como se lo intercambian, se cruzan, lo alborotan para luego ofrecértelo aún mas enriquecido, como entran y salen de la función… y qué decir de las canciones, de los números musicales, acompañados de Alejandro Cruz Benavides al piano, acordeón y voces. Absolutamente exquisitos, pequeños caramelos que dejan un regusto tan dulce y familiar que me encantaría poder seguir escuchando aún pasada la función.
Cuando un trabajo está tan bien hecho uno es capaz de palparlo casi con la yema de los dedos. El que consigan que en 90 minutos cambies de la carcajada al llanto y del llanto a la complicidad y de nuevo a la carcajada, lo dice todo. Y es que creo que, aunque se centran en la historia de una familia en concreto, todos nos podemos sentir identificados. Lo que cuentan es algo universal, el poder de la familia, la unión de la sangre, el ánimo de superación, de abrazar a los tuyos y sentir que puedes con todo y contra todo. Eso sale de las tripas, de lo mas profundo de nuestro ser. Y creo que eso es lo que Laví e Bel nos transmiten. Nos recuerdan que debemos amar lo que nos rodea, apreciar que una mirada puede tener mucho mas sentimiento que toda una conversación y que luchar por lo que uno quiere es posible.
Ya digo, un trabajo que toca la fibra, que te agarra del corazón y te lleva volando al pasado, a que saborees una historia de superación, cálida como un abrazo, pero con unas gotitas de dolor y de desarraigo… Y para mi, personalmente, la mayor y mas bonita historia de amor que jamás me han contado.
Gracias por este regalo que nos hacéis a los espectadores que vamos a veros. Aún sigo aplaudiéndoos por el momento tan feliz que me hicisteis pasar.
Texto y Letras de las canciones: Rubén Montañá y Toni Sans. (A partir de la novela de Oscar Wilde)
Música y Dirección Musical: Francesc Mora.
Reparto: Anna Alborch (Sybil Merton) Lali Camps (Salomé/Lady Windermere) Rubén Montañá (Lord Arthur Savile) Albert Mora (Mr. Percy) Toni Sans (El Gran Séptimo) María Santallusia (Mrs. Percy)
Dirección Escénica: Joan Maria Segura Bernadas.
La primera sensación que me vino anoche cuando salí del Fernán Gómez fue la de pesar… Pesar por haberme perdido el montaje anterior de EGOS Teatre, «Ruddigore o la estirpe maldita«, me recomendaron encarecidamente que fuera a ver la función, pero las circunstancias no se pusieron de mi parte en aquel momento y salieron de cartel quedándome siempre a las puertas de poder verlos… esta vez no ha sido así y he podido disfrutarlos.
Basada en la novela de Oscar Wilde «Lord Arhur Savile’s Crime«, nos cuentan la historia de Lord Arthur, un joven que está a punto de casarse y al que le leen la mano en un espectáculo de adivinación; le predicen que va a asesinar a alguien de su familia. Temeroso de que la victima pueda ser su futura esposa, decide cometer el crimen cuanto antes para llegar al matrimonio con la predicción «cumplida». Lo que él no se espera es que le resulte tan complicado realizar semejante acto…
Y con este argumento los chicos de EGOS Teatrehan creado un montaje que nada tiene que envidiar a los musicales de franquicia, incluso aportan calidad y frescura a la cartelera de la capital. Aunque no se yo si el Fernán Gómez es el mejor sitio para albergar un musical. No sé si por la acústica del teatro o porqué razón era, pero a veces las letras se perdían y no eran comprensibles.
Cuentan con una escenografía, que dentro de su aparente sencillez, nos traslada a tantos lugares como el argumento requiere. La iluminación está muy cuidada, al igual que el vestuario; me gusta mucho cuando se juega a transformar un mismo vestuario en diferentes prendas. Juegan muy inteligentemente con los colores, creando sensaciones, espacios, ambientes…
Mezclan el vodevil con el teatro musical mas espectacular, la comedia con la magia, el musical mas actual con toques líricos, el color y la luz con el humor negro y lo perverso.
Un espectáculo muy completo que en algunos momentos me recordó al Sweeney Todd de StephenSondheim o al Jekyll & Hyde de Leslie Bricusse, Frank Wildhorn y Steve Cuden, supongo que por ese aire victoriano del argumento, pero también por las canciones, las voces, la instrumentación…
Me hace feliz ver que hay compañías que apuestan por ofrecer espectáculos de factura propia, que se esfuerzan por encontrar historias, elaborarlas y mas con la calidad que vi anoche. Es cierto que al comienzo no conseguía entrar en su lenguaje, me costó. No sabía que el montaje iba en clave de humor, pensaba que iba a encontrarme un espectáculo «serio», oscuro… pero en el momento que liberé mi mente de todo prejuicio establecido, me entregué a ellos y disfruté, me reí con ganas y aplaudí divertido. Quizá fuera mejor así, me encanta sorprenderme y es algo que no suele suceder.
Muy buen reparto, completo, tanto en el tema de la interpretación como en el vocal. No quiero destacar a ninguno en concreto porque creo que entre todos hacen un conjunto perfecto, compacto, sólido, muy empastado. Lo mismo que la banda que además participa en el espectáculo de manera activa, aportando su granito de arena a la historia. Suenan de maravilla; al comienzo, cuando aún no son visibles para el público, pensé, «¡Vaya, si traen la música pregrabada!», pero no, en escena tenemos a ocho músicos maravillosos. Sorpresas agradables que te encuentras cuando no quieres ojear el programa antes de la representación… Eso sí, después, cuando ya terminó la función y lo he visto con tranquilidad, me he vuelto a sorprender gratamente al ver que los miembros de la compañía participan en todos los campos para el desarrollo de la obra. Diseño, texto, letras, coreografías… siempre apoyados por un espléndido equipo.
Como ya habréis deducido, os lo recomiendo. Id a verlo, divertíos y disfrutad con un espectáculo hecho por una compañía que seguro va a seguir trayéndonos muchos buenos momentos. Insisto que me encanta ver que comienzan a salir cosas hechas en casa, con tanto gusto y tanta calidad.
Intérpretes: Vicky Peña, Carlos Hipólito, Muntsa Rius, Pep Molina, Marta Capel, Diego Rodríguez, Julia Möller, Ángel Ruiz, Joana Estebanell, Massiel, Asunción Balaguer, Linda Mirabal, Teresa Vallicrosa, Mónica López, Mamen García, Lorenzo Valverde, Josep Ruiz, Gonzalo Salvador, Nelson Toledo, María Cirici, Marisa Gerardi, Antonio Villa.
Dirección Musical: Pep Pladellorens
Dirección de escena: Mario Gas
No sé si son las ganas o qué es, pero cuando uno está a punto de presenciar algo realmente grande parece que lo nota. Es como si en el ambiente flotara una energía especial, algo que hormiguea por dentro y te tiene impaciente por la subida del telón… Me sentía como un niño pequeño al que le han prometido que si es bueno, le van a llevar al Parque de Atracciones. Aunque también me estaba dando un miedo terrible porque solo había escuchado cosas buenas, críticas entusiastas y eso hace que las espectativas sean muchas.
Ya de entrada, pasar por las puertas del Español es cargarte de magia. Algo tiene ese teatro, como un alma viva que te envuelve. Algo que creo que no todos los espacios escénicos poseen… Es algo que se desprende de sus butacas, de sus palcos… de la historia que lleva sobre sus hombros. No lo sé, pero creo que es la mejor elección para representar algo como «Follies«.
La historia que cuenta este musical de Stephen Sondheim trata sobre una última reunión de «viejas» glorias en un teatro de Broadway a punto de ser derruido para dar paso a un parking. Todo se centra en dos parejas que comenzaron su historia de amor entre las paredes de dicho teatro y que, con el paso de los años, su relación se ha ido deteriorando. Al llegar de nuevo al teatro sentimientos y sensaciones, aletargadas hasta el momento, toman cuerpo y vuelven a dar sentido a sus vidas. Todo esto se entremezcla con fragmentos de otras historias contadas en canciones que interpretan el resto de personajes que han asistido a la reunión de despedida.
Maravillosa la forma en la que se juega con las idas y venidas en el tiempo, los flashbacks, las entradas y salidas de personajes, la transición entre números. Una maquinaria perfectamente engrasada; labor nada fácil la que ha tenido Mario Gas, teniendo en cuenta la cantidad de actores y bailarines que constantemente están en escena. Aunque permanecen en segundo plano, siempre tienen un fragmento de vida que mostrar a quien quiera dirigirles la atención. La orquesta es maravillosa, totalmente integrada. Hay veces que me da la sensación que las orquestas resultan agresivas, que necesitan hacerse notar para que se sepa que están; sin embargo este no es el caso. La música fluye, vuela por la escena, por el patio de butacas y acaricia a los intérpretes. Al igual que las voces de los actores, que siempre saben ir de la mano de los músicos. Una delicia.
El arranque del musical es de poner los pelos de punta. Alguien paseando a la luz de una linterna entre los restos de un teatro abandonado, habitado únicamente por esas sensaciones que quedan impregnadas por siempre en sus paredes, en sus telones, en sus butacas… En definitiva, mostrándonos el misterio que guarda un teatro cuando nadie mira, para pasar poco a poco a presentarnos a los personajes de «Follies«; personajes actuales, pasados o imaginados, que llenan la escena de luz y vida con un número inicial sencillamente espectacular. Y lo que viene después no desmerece en prácticamente ningún momento. Es un placer disfrutar de una sola atacada de tantos actores/actrices que hacen de esta profesión algo tan grande, de su arte, de ver lo que es un trabajo hecho con ganas, con profesionalidad y lanzado al público con todo el alma. Asombrosa la energía y la alegría de Asunción Balaguer, maravillosa la intervención de Linda Mirabal y Joanna Estebanell, la fuerza de Teresa Vallicrosa en«Who’s That Woman?«, el glamour de Mónica López o la ternura y complicidad de Mamen García y Lorenzo Valverde cantando «Rain on the Roof», la voz de Josep Ruiz, los jóvenes Marta Capel, Julia Möller, Diego Rodríguez y Ángel Ruiz… ¡Casting perfecto! ¡Redondo! o casi… Lo siento, pero Massiel se me hizo excesiva para el conjunto…
Me he dejado para mencionar a parte a los cuatro actores centrales. Vicky Peña es alguien que tiene un «don», aquello que toca lo transforma de tal manera que siempre quiero mas de ella, ya la he visto en tres montaje de Mario Gas, todos de Sondheim y nunca me ha defraudado ni un ápice; Carlos Hipólito aporta tanto realismo a lo que hace, tanta cercanía… verle como escucha a su partener, como mira, como se entrega al compañero y como se da al espectador… ¡es toda una lección de interpretación! Pep Molina creo que si la función no acabara terminaría por fundirse con el escenario, según avanza la historia crece y crece y crece y va a mas y mas y mas… y así hasta el infinito. Es tanta su versatilidad dentro de un mismo personaje que apabulla. Y Muntsa Rius… es tan maravillosa… aporta a su personaje esa inocencia, esas ganas de amar, de ser amada, de soñar con lo pasado, de encajar los golpes del presente y te hace identificarte tanto con ella… todo eso lo interpreta tan bien… y con esa voz… Creo que si esto fuera Broadway, esta gente serían casi calificados como dioses… Se me saltaron las lágrimas de emoción y de gusto en varios momentos, entre ellos el número «Who’s That Woman?» interpretado por todas las actrices bailando ¿tap? ¿claqué? (Siento no saber diferenciarlo, pido disculpas por mi ignorancia al respecto) o el número que mezcla «Ah, Paris!» y «Broadway Baby» con ese final de canción tan apoteósico… Junto con ese demencial segundo acto que da tantas visiones y ¡tan caleidoscópicas! ¡Casi un viaje alucinógeno y psicodélico por el ambiente «revistero»! Todos ellos momentos casi «orgásmicos», con perdón, pero el placer que me hicieron sentir se acercaba bastante a ello… Disfruté mucho de esta función porque no estaba viendo un musical. Estaba viendo TEATRO, así, en mayúsculas. Todo era disfrutable, texto, música, voces, escenografía, luces, vestuario… Que uno sienta que da lo mismo que hablen o canten, que lo único que necesita para seguir respirando es que continúe el espectáculo… Eso es algo que hay que vivirlo y este «Follies»me lo ha dado…
¿Se puede pedir mas en un solo montaje? He leído por ahí que lo califican de «Legendario» y, la verdad, yo lo creo así… No sé si es por la emoción que aún me tiene atrapado o porque es así, pero desde luego que así lo plasmo porque es la sensación que prevalece tras disfrutarlo y es lo que quiero contar. Lo que cuente pasado un tiempo no sabré si es alimento de mi mente o es algo que realmente viví… así que aquí queda lo que me pareció tras cerrarse el telón…
Dicen por ahí que después de finalizar en Abril volverá a representarse en Junio/Julio… Si así resulta, desde luego que me tendrán allí de nuevo. Ha tardado 40 años en ser representado en España, pero qué bien que, al fin, haya llegado…
En estos días se reestrena el musical “Tick, Tick… Boom!” de Jonathan Larson. Dirigido por Pablo Muñoz-Chápuli,cabeza de Tela-Katola.
El día antes del estreno Pablo tuvo el detalle de aparcar un rato el stress que genera pensar en los últimos detalles para charlar con “En Un Entreacto” y contarnos detalles sobre todo lo que vamos a poder volver a disfrutar en elTeatro Arlequín de Madrid.
Antes de comenzar a hablar del espectáculo que retomáis, sería interesante explicar a los lectores de “En Un Entreacto” de dónde viene Tela-Katola, cómo surgió… En definitiva, ¿qué es Tela-Katola?
El comienzo de Tela-Katola viene del teatro universitario. En 1997 estaba haciendo teatro en “Teleco”. Era un trabajo muy chulo porque, haciendo teatro universitario, aprendes de todo… Luces, sonido, escenografía… te hace tener una formación muy sólida y autodidacta… Todos los años había un festival de teatro hecho por todas las escuelas de la Universidad Politécnica y se entregaban premios. Hubo tres años que ese acto lo organizamos entre las mismas personas, y pensamos “Oye, ¡qué bien se nos da esto!”, entre ellos estaba Ricardo Castella que escribía parte de los sketches junto con Diego Martín, que está trabajando para Paramount Comedy y como la cosa funcionaba muy bien pensamos, “¿Por qué no nos juntamos como grupo?” y nos dedicamos a hacer un humor muy al estilo “Les Luthiers”, mezclando música con un tipo de humor inteligente. Nos dedicamos a hacer sketches y café teatro hasta mas o menos el año 2000 que la cosa se diluyó, les propuse quedarme con el nombre de “Tela-Katola” y lo hice productora.
Como me estaban tirando mucho los musicales y ya había montado “La Tienda de los Horrores” y “Rocky Horror Picture Show”, surgió junto con unos amigos la idea de montar “José y el Asombroso Manto Multicolor” teniendo como productora “Tela-Katola” y desde entonces se decidió que las producciones serían musicales y espectáculos de humor como “Filmotela-Katola” o como lo que estamos haciendo ahora “Tela-Katola Blues Band”. Así es como surgió el hacer “Marrily We Roll Along”, “Te Quiero, Eres Perfecto… Ya Te Cambiaré” y ahora “Tick, Tick… Boom!”
De hecho con “Te Quiero…” tuviste mucho éxito.
Sí, empezamos en el 2004 con “Marrily We Roll Along”, que aquello fue una locura. 17 actores, 17 de orquesta… ¡Uf! ¡Complicado de manejar! Jajajaja… Entonces dijimos “Vamos a hacer algo mas manejable” y en el 2005/2006 pensamos montarlo, como ya hacía unos 6 años que ya se había hecho y estaba como olvidado, compramos los derechos y decidimos montarlo y la cosa fue creciendo. Lo hicimos en “El Teatro de las Aguas”, luego pasamos al “Teatro Gran Vía” , salimos de gira y a finales del 2007 lo aparcamos. Hasta que surgió la oportunidad de hacerlo en el Alfil en el 2010, ahí ya lo montamos a lo grande, lo mejoramos y estuvimos cuatro temporadas en el Alfil. Es ahí cuando realmente nos ha dado nombre y nos ha lanzado. Creo que es nuestro mejor montaje hasta ahora que estamos con “Tick, Tick… Boom!” que creo que es aún mejor.
¿De dónde ha salido “Tick, Tick… Boom!”?
“Tick, Tick… Boom!” aparece porque estaba entre todos los proyectos que tengo pendientes y que quiero hacer en algún momento… de hecho tengo una carpeta en el ordenador que se llama “Proyectos que quiero hacer”, donde tengo todos esos proyectos en los que voy trabajando…
Sí, eso te lo he escuchado en algún momento y me lo he imaginado como esa lista que todos tenemos de “Propósitos a cumplir en la vida”…
Jajajaja… Si, ¡es algo así! Y ahí tengo “Urinetown” entre otros y “Tick, Tick… Boom!” estaba ahí. Lo escuché hace muchos años y me enamoré. La música me pareció acojonante, como “Rent”, incluso mas y como digo, me enamoré. Pero lo dejé ahí y después por internet encontré el libreto, lo leí y ya me llamó menos. Así leído, en un formato que no separaba escenas, que venía sin acotaciones… No entendía muy bien la historia y no me gustó demasiado. Luego, hablando con Jorge Gonzalo, mientras hacíamos el “Te Quiero…”, me dijo que fue a Londres, que lo vió y que le pareció una pasada. Me contó como era el montaje, entendí mejor el libreto y me pareció una historia mucho mas interesante de lo que en un principio había pensado. Jorge me decía “Venga, tenemos que hacerla” y yo le decía “Bueno… en algún momento la haremos…” y pasó como un año en que pensamos mas en serio el hacerlo. Pensando que, como formato pequeño, nos lo podíamos permitir, pero necesitábamos una sala que nos cogiera, hicimos el dossier y nos fuimos en busca de sala, hasta que surgió lo del Lara y lo montamos.
¿El montaje que pudimos ver en el Lara estaba basado en el montaje que vió Jorge?
Para nada.
¿Es versión propia?
La dirección fue mía con ideas de Jorge, pero no quería el enfoque de Londres. Yo tenía en vídeo la versión de Broadway de Raúl Esparza y me resistí a verlo hasta poco antes del estreno porque no quería dejarme influenciar, quería montar lo que yo había entendido del texto. No me gusta nada copiar y si veo algo, seguro que me influye. Finalmente acabé por verlo porque había cosas en el texto, en la traducción que no estaba seguro de haberlas interpretado bien y tampoco quería cometer el error de hacer cosas que no hubiera entendido. Cuando lo vi me llevé una alegría porque creo que nuestro montaje es mejor. Raúl Esparza está increible, pero la versión de Broadway es una visión muy minimalista… demasiado para mi gusto y la propuesta escénica no me llegaba. Así que no cogí nada, la escenografía hablé con Anna Tusell y la propuesta que me hizo me entusiasmó.
¿Respetáis el mismo montaje en el Teatro Arlequín que en el Lara?
Sí, porque el espacio no va a quedar mucho mas grande. Pensábamos que quizá el montaje quedaría pequeño, pero una vez que la orquesta está también en el escenario, ya se le quedan los mismos metros. Tenemos mas fondo, pero contamos con los cuatro metros que teníamos en el Lara. Eso sí, el público lo va a ver ahora mejor. Es verdad que en el Lara era todo demasiado bajo y se perdían cosas, pero en alto se va a poder ver todo mucho mejor.
Ahora que en ya han pasado los estrenos de los “Grandes” musicales y que la cartelera se ha quedado mas “tranquila”, ¿crees que es el momento de lanzar montajes de pequeño formato?
Yo creo que en este momento esa es nuestra ventaja, que somos los únicos. Antes estaban “Pegados”, pero ahora ya no. entonces, ahora tienes que pagar de 60€ a 100€ o pagar 10€ y vernos a nosotros y se va a ver un montaje americano, de Broadway y de buena calidad. Somos en estos momentos la única opción barata de ver un musical de calidad.
¿Crees que el público en este momento tiene ganas de ver mas cosas que no sean las meramente comerciales?
Mi sensación es de que el momento es malo. Así como el momento ha sido malo para todos los sectores, en el teatro ha tardado un poco mas. Por ejemplo, durante la temporada del 2010/2011 del “Te Quiero…” fue muy bien, a pesar de que ya estábamos en crisis, pero la temporada a final del 2011 ya se notó. Ahora estamos en una época mala, cuesta vender entradas y la cosa está mal…
¿Cuanto tiempo estaréis en el Arlequín?
De momento un mes, prorrogable. Dependiendo de como vayan las cosas, se podrán hacer mas funciones.
¿Pensáis sacar “Tick, Tick,… Boom!” de gira?
La intención es sacarlo este verano. Los actores, al igual que yo, están deseando hacerla. La idea es crecer.
¿Con qué sensación os fuisteis del Lara? ¿Qué tal fue la acogida?
¡La acogida fue increíble! Es sorprendente, no gastamos un duro en publicidad, pero llenamos todos los días en Julio. Fueron 60 de aforo, pero 60 de aforo en pleno Julio, funciones en Jueves y Viernes, sin nada de publicidad ¡y lo llenamos! La gente salía entusiasmada. La respuesta fue muy buena. Y yo creo que ahora está mucho mejor, creo que lo que hemos trabajado ahora está 10 veces mejor de lo que hicimos en el Lara. Entonces confío en que la cosa va a ir bien.
Confiáis en el boca a boca.
Sí, yo creo que va a funcionar el boca a boca, esperamos a llevar un par de funciones para que comience a rodar.
Yo que he visto la función, pienso que es un musical diferente a lo habitual…
Esa es la idea. Es muy interpretado, es decir, es un trabajo actoral muy grande, que es mi gran orgullo. También es un trabajo musical muy grande, mas de lo que se suele hacer… Está muy trabajado musicalmente. La banda suena brutal, hay un trabajo de voces muy bueno y es un trabajo tan detallado que no se suele ver.
Cuando vi el montaje en Julio, me fuí con la sensación de que Larson tocó con los dedos lo que podía haber sido un giro en el género musical, pero que al morir se quedó todo ahí, sin nadie que le hiciera el relevo…
Sí, ya sabes que Larson admiraba muchísimo a Sondheim, y los dos son de los pocos que realmente hacen teatro. Me refiero a que buscan una historia teatral a la cual le ponen música, pero que es teatro. Y Larson, aunque es de un estilo musical diferente a Sondheim, coincide en buscar sobretodo la historia. Busca realmente contar una algo y creo que es lo que los diferencia, porque los demás compositores van mas al espectáculo. Webber sobretodo se apoya mas en el espectáculo que en una historia profunda que contar, Larson buscaba mas el teatro musical como tal, como teatro que creo que es un error que se comete mucho, el optar por el espectáculo mas que por el teatro.
Después no se ha vuelto a hacer algo al estilo de Larson… Quizá “Avenue Q”, dentro de que es comedia, tiene cierto profundidad en lo que cuenta, tiene una forma muy amarga y muy dura de contar cosas muy buenas de contar… “Urinetown” es el ejemplo, es un musical que realmente te cuenta algo, lo que pasa que te lo cuenta de forma muy absurda y divertida, pero te cuenta algo que para mi es muy interesante de contar…
Desde “En Un Entreacto” lo que se intenta es dar a conocer un poco las tripas de los montajes teatrales. Intento no hacer una crítica sin mas, si no desde las sensaciones que despiertan los montajes como espectador que pasa por taquilla, pero que ha conocido lo que es estar o intentar estar ahí arriba. Esto hace que quiera dar a conocer un paso mas allá de lo habitual, es decir, cómo es el proceso de montaje, los castings, qué es lo que busca el director, cuál es su manera de trabajar… ¿Qué nos puedes contar sobre todo esto?
Principalmente lo que te puedo decir es que yo para trabajar necesito llevar el control de todo. No puedo evitarlo. Producción, dirección musical y escénica, quiero ser el último y único responsable del producto. No quiero tener que discutir con un equipo si las cosas se tienen que hacer de una manera o de otra, tengo muy claro lo que quiero hacer y lo quiero hacer así. Quiero un equipo de gente que me siga, que proponga, que aporte, pero que me siga. Tengo un equipo de trabajo fabuloso. Puedo decir que hay una cosa que se me da bien, mas que dirigir jajajaja, es escoger equipos, especialmente repartos. Tengo mucho cuidado escogiendo repartos. Cojo gente que son actores, gente con mucha capacidad actoral, mas que cantante. Me interesa mas que sea actor, pero tiene que saber cantar… aunque si no puede cantarlo, podemos trabajarlo. Eso sí, tiene que tener una base… Como actor tampoco pido que tengan una formación tremenda, pero si tienen que tener la capacidad de dejarse llevar. Luego, en la dirección, es cuando vamos a trabajarlo. Luego tiene que ser una persona que confíe mucho en mi y que sea muy buena persona, es decir, que mole trabajar con él, para mi es algo fundamental. Y es por eso que mis equipos suelen ser gente con la que mola trabajar. Son gente que se lleva muy bien. Si es conflictivo, si da problemas, si es un divo… No, no lo quiero. Quiero gente que le guste formar equipo, que se implique. Que sepan que lo que realmente importa es el producto. Que quieran participar en un producto que sea bueno.
Por un lado tenía a Jorge Gonzalo, que fue quien me propuso que hiciéramos “Tick, Tick… Boom!”, aún así, aunque él me lo propuso y estaba en el proyecto desde el principio, le hice prueba porque me parecía algo muy difícil de cantar y al comienzo tenía dudas. Le pedí que se preparara dos canciones con un pianista y me las enseñara. La primera porque es la mas difícil de cantar y el solo, que es la mas complicada expresivamente. Vino un día a casa, me lo cantó y dije “Pues sí, puedes cantarlo”, me demostró que podía hacerlo sin ninguna duda y además hace un trabajo actoral fabuloso.
Con los otros dos actores sucedía una cosa… Surgió lo del Lara de un día para otro, nos quedaban 5 o 6 semanas para estrenar y no teníamos reparto y no teníamos dinero… así que necesitábamos dos personas que en pleno mes de Julio se implicaran en el proyecto… así, por amor al arte. Era lo que había en ese momento… Llamé a un montón de puertas de gente con la que me apetecía trabajar, pero o estaban trabajando o no podían permitírselo… No había forma. Y en una de esas, Ruth Calvo que es una de las personas que me hubiera apetecido que lo hiciera, pero que estaba en “Los Miserables”, me habló de una alumna suya, de Laura Castrillón, la convoqué a casting y se preparó una canción, ese día iba justita de voz, pero le vi potencial, así que le di unas indicaciones y le pedí que volviera otro día. Vino, la volvió a cantar y lo hizo muy bien. Le dije que podía hacerlo y que lo iba a hacer muy bien.
El papel de Michael lo iba a hacer Diego Rodríguez, pero estaba también en “Los Miserables” y Jorge me propuso a un amigo, David Tortosa, le hice la prueba. Actoralmente iba sobradísimo y vocalmente lo hice bien, así que un día probé a los tres juntos, con la canción final… La cantaron una sola vez y empastaron y afinaron tan bien que no me quedó ninguna duda. Cuando lo hicieron me gustaron tanto que creo que si lo hubiera buscado así, no lo hubiera encontrado.
Además que en el Lara al tenerlos tan cerca transmitían algo muy especial hacia el público.
Sí, transmitían la unión entre ellos, como lo estaban pasando. ¡La última función no podían dejar de llorar! Y ahora están super emocionados de volverlo a hacer. La verdad que es un gusto.
Y con la banda lo mismo, fue gente que me costó reclutar al principio. El bateria, Antonio Ajenjo, es el de siempre, siempre he trabajado con el mismo y no trabajo con otro. Desde “La Tienda de los Horrores”, te hablo del año 95 ha sido mi batería. Y solo ha trabajado conmigo. El bajo, Gorka Menchaka, ya estuvo trabajando conmigo en “Marrily We Roll Along”, el pianista hasta ahora ha sido siempre Quique, pero ahora está en Edimburgo y ahora es Alberto Alejandre que también lo tuve muy al principio. Pero mi gran problema era el guitarrista, nunca había trabajado con ninguno y era mi problema, pero apareció José Manuel Sanz y es fabuloso y es un tío impresionante. Luego hemos doblado a toda la banda porque ya nos surgieron algunos problemas en el Lara, que gracias a la implicación de los mismos músicos pudimos solventar y ahora pues he decidido doblarlos a todos y son también gente muy maja, que se trabaja muy bien con ellos y muy buena. Ana Huerta, Alberto García y Alfonso Cifo. Hemos trabajado un punto muy bueno y es, a parte de la labor musical, la expresividad de la banda. Están en escena y ellos tienen que trabajar mucho expresivamente con lo que hace el cantante. Lo hemos trabajado mucho y ha salido muy bien, en canciones como la de Susan, todo es muy emocionante gracias a esto. Además de la labor de Laura, por supuesto, el trabajo de la banda es impresionante.
¿No te planteaste hacer alguno de los personajes?
No, por voz no llegaba a ninguno de ellos. Ya lo hice a modo de gamberrada en “Te Quiero…”, pero no. Además la dirección perdería mucho, el producto es mucho mas bueno porque lo puedo estar viendo desde fuera.
Desde arriba tiene que ser muy complejo dirigirlo.
Sí, te pierdes muchas cosas y pierdes cierto control sobre el producto. Mejor desde abajo y controlarlo todo bien.
¿La elección del Teatro Arlequín fue premeditada?
En principio barajamos otra sala, pero se les quedaba un poco grande y Raquel Berini que es quien me ayuda en temas de producción, habló con el Arlequín y se enteró que tenían un hueco. Le ofrecimos el montaje y mostraron interés. Luego resultó que es un teatro especialmente bueno para el montaje. Esta al lado de Gran Vía, está teniendo una programación muy joven…
¿Y para cuando un proyecto original de Tela- Katola?
Pues si que me lo he planteado, pero mi idea es poder juntarme con varios escritores y compositores y realizar un workshop para ver qué sale porque lo que si tengo claro es que lo que haga original tiene que ser algo de calidad, un ejemplo de lo que quiero es algo con la calidad de “Pegados”. Es por eso hacer un trabajo con varias personas, crear equipo y ver qué puede salir de interesante.
¿“Urinetown” es lo próximo que tienes ahí para montar?
Sí, es lo próximo y tiene que salir este año. El problema es que es muy grande y caro. Estoy buscando cómo hacerlo, pero lo que mas me preocupa es donde hacerlo… pero este año saldrá.
Y ya para terminar, sé que andas organizando un curso de introducción al canto coral a través de los musicales…
Sí, es cierto. Será a partir del 26 de Marzo en la Escuela de Música Creativa. Pienso que es algo fundamental a la hora de que los actores se puedan acercar a este género y creo que va a ser muy divertido. Va a estar muy basado en la práctica, sin olvidarnos de la teoría, pero enfocado a la práctica y para que la gente tome costumbre el trabajar con partitura, que es algo que se trabaja menos de lo que parece. Información sobre el curso: Curso Introducción al canto coral a través de musicales
Le doy las gracias a Pablo por su tiempo, su simpatía y por la charla tan agradable e interesante que tuvimos. Tanto a él como a Jorge Gonzalo, Laura Castrillón y David Tortosa, les deseo mucho éxito con este montaje y ojalá nos volvamos a ver para poder seguir hablando de futuros proyectos. De momento, que nadie se pierda «Tick, Tick… Boom!»