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Aitana Sánchez-Gijón Andrew Bovell Babel Jorge Bosch Marquina Pedro Casablanc Pilar Castro Tamzin Townsend Teatro

Babel

Título:
Babel

Lugar:
Teatro Marquina

Autor:
Andrew Bovell

Elenco:
Aitana Sánchez-Gijón
Pilar Castro
Pedro Casablanc
Jorge Bosch

Adaptación:
Pedro Costa

Escenografía:
Eduardo Moreno

Iluminación:
Felipe Ramos

Dirección:
Tamzin Townsend

La semana pasada hablaba de sentarse en la butaca y dejarse llevar por lo que se nos ofrece en escena, pero hay otras veces que lo que apetece también es entregarse a la dificultad de un texto que te exige estar atento a todo lo que acontece en escena, para poder hilar la historia y conseguir completar un puzzle de situaciones y personajes… Tanto una cosa como otra es estimulante para el espectador y ahí radica parte de la belleza del teatro, las mil y una maneras de contar las cosas.

En «Babel» de Andrew Bovell, se nos propone un juego complejo desde el que ir atando cabos, uniendo piezas, para poder encontrar la posible solución al problema que se nos plantea.
Como espectador me enfrentaba a este texto sin conocer nada de él, tan solo algunos comentarios que había oído sobre su complejidad, sin mas. Y la verdad, creo que ha sido mejor así, ir sin influencia alguna para dejarme calar por la historia y los personajes sin que nada interfiera, ni juicios ni prejuicios…
Los montajes de Tamzin Townsend que he ido viendo a lo largo de los años siempre me han dejado un buen sabor de boca, mas allá de que haya cosas que me convenzan mas que otras, pero el resultado final siempre ha sido positivo… Supongo que es por ello que sigue siendo un nombre constante dentro de la cartelera de nuestra capital. El caso es que el encaje de bolillos que ha hecho con esta función se supera a los anteriores trabajos.
Una escenografía en dos niveles, que se divide, se abre, o se pliega, según las necesidades de lo que cuenta la historia, que acompañada de una iluminación y unas proyecciones que transportan y crean ambientes, que juega con las sombras y nos lleva de la mano a cualquiera de los escenarios propuestos.
Es una puesta en escena muy complicada de llevar a cabo, que imagino la cantidad de ensayos y trabajo anterior al estreno que ha debido de llevar. Una propuesta así, para un actor, tiene que ser todo un reto, un caramelo que apetece disfrutar. Hay escenas muy impactantes a nivel sensorial; todo ese comienzo con los cuatro actores lanzándose el texto, usándolo a la vez, unas veces unos, otras veces los otros… Diciendo lo mismo, con propósitos similares, pero con finalidades totalmente diferentes, creo que es uno de los ejercicios mas difíciles que he visto en mucho tiempo. La concentración y sincronización que tienen los cuatro, sin dejar de lado que es algo hecho para que lo veamos y los disfrutemos los espectadores, creo que es de aplauso en pie.

Uno comienza la función confuso, viendo como todos los personajes se exponen a una misma situación desde diferentes ángulos, donde cada uno tiene  su teoría, su versión y de la que nunca llegas a estar seguro de que sea tal como te la cuentan porque precisamente falta «el otro lado de la versión»…
Todos hablan y ninguno escucha al otro, todos están mas preocupados de lo que les sucede a si mismos que de lo que el otro confiesa, por muy terrible que sea esta confesión. Todos viven encerrados en su burbuja en «su» verdad, pidiendo que los demás presten atención, pero sin dársela a los demás. Que beben de las palabras de los otros, tan solo para ahogarse en las suyas.

Aitana Sánchez-Gijón, Pilar Castro, Pedro Casablanc y Jorge Bosch tienen a su cargo un buen ramillete de personajes, llenos de desnudez, de soledad, de necesidades… y todos están resueltos de una manera brillante. Sinceramente, me pasé la función embobado, bebiendo de todos ellos, disfrutando de un buen ejercicio actoral que fluía con aparente sencillez y que, sin embargo, nos ofrecía una historia en la que se nos pide estar atentos al mínimo detalle porque todo tiene su «porqué» dentro de la función. No hay que pasar nada por alto porque seguramente sea un detalle de relevancia pasados unos minutos y eso implicación que se nos pide, es divertida de seguir.
Como digo, un espectáculo complejo, interesante, muy estimulante Donde los actores tienen grandes momentos de luz. Momentos compartidos, unas veces con unos, unas veces con otros, otras consigo mismos… monólogos, es lo mismo, los cuatro se superan a cada escena y te tienen enganchado a la historia.
No hay muchas obras que zarandeen y exijan tanto al espectador como esta lo hace y es apetecible prestarte a ello cuando está hecho como lo está este «Babel».
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Albert Hammond Canal Carlos Solano El último jinete Guido Balzaretti Julia Möller Leo Rivera Marta Ribera Miquel Fernández musicales Ray Loriga Victor Conde

El Último Jinete

Título:
El Último Jinete

Lugar:
Teatros del Canal

Autor:
Ray Loriga

Elenco:
Miquel Fernández (Tirad)
Julia Möller (Lady Laura)
Marta Ribera (Al Khansa)
Toni Viñals (Jinete Dorado/Camello)
Carlos Solano (Beduino/Abdul Aziz/Tom Cribb)
Guido Balzaretti (Jimmy/Cucaracha)
Leo Rivera (Principe Faisal/Lord Pendal)
Elena Medina (Langosta)
Víctor González (Abbas Pasha)
Teresa Ferrer (Coro)
Sara Pérez(Coro)
Laura Enrech (Coro)

Música y Letra:                                                                        Arreglos y Orquestacion:
John Cameron, Albert Hammond y Barry Mason                     Chris Egan

Letrista Español:                                                                     Dirección Musical:
Alicia Serrat                                                                           Julio Awad

Director:
Víctor Conde


El montar un musical de gran formato concebido en nuestro país es una apuesta muy fuerte e incluso ilusionante. Cierto es que el riesgo que conlleva es enorme, quizá es un paso a ciegas, ya que aún no está muy claro si el público español se siente realmente atraído por los musicales o acude a ellos por las campañas de publicidad y los carteles de renombre… Sea como sea, es muy valorable y aplaudo la valentía. Ya hemos visto que los musicales de pequeño formato si han dado un buen resultado, y quizá era el momento de probar a jugar en 1ª división. Y ya que se hace, se hace en condiciones, es decir, juntando un equipo intachable, tanto técnico como artístico. Pero, claro, hay que tener cuidado, si a toda esta gente no se le da un material en condiciones de ser trabajado, poco mas pueden hacer de lo que actualmente están haciendo en “El Último Jinete”
Viendo la función, uno tiene la oportunidad de poder disfrutar de unos actores/cantantes/bailarines notables. Grandes voces que vienen avaladas por montajes que todos hemos conocido y hemos aplaudido.
Que en un mismo musical tengamos a Marta Ribera, Julia Möller, Miquel Fernández, Leo Rivera, Carlos Solano Guido Balzaretti… es motivo mas que justificado para pagar la entrada, y si a eso añadimos al director, Víctor Conde, que tiene en su curriculum obras que después de varias temporadas aún siguen en cartel y girando por España, la cosa parece que está hecha.
¡Da vértigo mirar el programa y reconocer algunos nombres!
Pero si a todo esto no le damos una historia en condiciones, bien contada y comprensible, poco o nada se puede hacer…
El libreto de Ray Loriga parece la idea de lo que debería haber sido y no es. Las canciones me dejaron un tanto frío, no se si por como estaban calzadas dentro de las escenas, pero salvando un par de ellas, no me parecieron que brillaran ni aportaran nada que no fuera el buen hacer de sus intérpretes. 
Uno ve esta obra y se queda con la sensación de que todo se queda a medias, que las situaciones no están bien desarrolladas, los personajes están desdibujados y que después de complicar la historia, se resuelve pasando todo por alto. No me hubiera importado incluso que se cayera en lo infantiloide, eso también es disfrutable y no hace falta dar solemnidad al asunto para llevarlo a buen puerto. Solo esperaba una buena historia de aventuras, con momentos de emoción, romance y humor, pero lo que me encontré es un pequeño apunte de lo que, supongo, se aspiraba a contar…
Es como si se hubiera cogido el manual de qué es lo que debe contener un musical y se hubieran encajado todo allá donde se pudo, quedando una sucesión de números que, individualmente pueden resultar interesantes, pero que en conjunto no dicen nada. Y confieso que todo esto lo digo con mucha pena porque tenía ganas de que el proyecto funcionara.
La escenografía es imponente y está muy bien aprovechada. Los efectos visuales son interesantes y en ocasiones espectaculares, otras un tanto innecesarios, como el holograma… Sin embargo, hay momentos cinematográficos que son muy efectivos y ofrecen un grado de emoción que, es una pena, no son seguidos por la historia. 
Los personajes tienen ese aire tan atractivo de las grandes aventuras; el héroe nunca reconocido como tal por el resto, de gran corazón, y perseguidor incansable de su sueño. El elemento de misterio aportado por la Poetisa, conocedora del destino del protagonista y guía del mismo. La dama que enamora al héroe, de carácter férreo y enfrentada a su época. Los villanos ansiosos de arrebatar el botín… y un buen puñado de personajes secundarios que dibujan la odisea del protagonista y que ofrecen  situaciones a veces divertidas, a veces emocionantes o intensas y que ayudan a que todo acabe por llegar a buen puerto…. A destacar el caballo protagonista, esa composición entre marioneta y humano me pareció muy bella, con una gestual muy creíble y con mucha personalidad.
Como digo, hay grandes ideas que hubieran hecho del conjunto algo realmente bello y seguramente grande. Quizá haciendo una revisión y volviendo a comenzar, todo pudiera tomar un rumbo acertado, pero tal y como está me parece que pasará a la historia como un nuevo intento de lo que podíamos haber hecho y no conseguimos… ¡Lástima porque se ve mucho trabajo y hecho con ganas!

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Antonio de Cos Carlota Romero Garaje Lumiere Irene Herrarte Joaquín Navamuel Mario Retamar Pablo Rodríguez Seoane Teatro

Dos en la Ciudad

Título:
Dos en la ciudad

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Antonio de Cos

Elenco:
Mario Retamar
Carlota Romero
Joaquín Navamuel

Iluminación:
Pablo Rodríguez Seoane

Escenografía:
Irene Herrarte

Dirección:
Antonio de Cos


Una mirada furtiva. Un beso robado. Un guiño. Un amor de tres paradas de metro. Una discusión efímera. Un roce. Un destello de alegría. Una tristeza pasajera… Así es la vida en la ciudad, momentos aparentemente inconexos y que sin embargo nos llevan directos a nuestro destino. Y así son las historias que Antonio de Cos nos ofrece en estos días en la Sala Garaje Lumiere.
Antonio dirige un texto propio en el que, como él bien dice, se nos ofrece la oportunidad de asistir como “mirones” ante la vida de varios personajes. Vidas que transcurren anónimas, pendientes de si mismas y que, sin quererlo, acaban afectándonos. Vidas como las de “Preciosa” y “Perfecto”, que mientras sus destinos se balancean juntos en la esquina de Madison con la 42, la vida continúa en la ciudad de Nueva York…
En ocasiones a uno se le planta delante de las narices un montaje como este y se agradece. Un montaje cálido y amable, que provoca sonrisas, que te hace pensar, que te estimula y te descubre un juego divertido al que apetece jugar, que te hace sentir cómodo y donde descubres dentro de una aparente sencillez un texto divertidamente complejo; un texto que te sumerge en un pequeño caos de irrealidad, donde finalmente todo tiene su significado.
Una función poblada de personajes entrañables, algunos desquiciados, algunos quizá demasiado solos, otros bondadosos… Parecen sacados de una comedia americana de los 50, con una candidez rallando la inocencia casi infantil y que, sin embargo, poseen un sentido del humor absolutamente actual. Personajes que se mueven cómodamente en las situaciones mas “rocambolescas”, haciendo que parezca mas habituales de lo que en principio pueden resultar.
Antonio hace que en cuestión de minutos queramos a esos personajes, nos identifiquemos con ellos o al menos los comprendamos. En definitiva construye situaciones que apetecen y que queremos ver.
Es cierto que alguna de ellas me sobró y no empaticé (la historia del Papa, por ejemplo, creo que no está a la altura de las demás), pero el conjunto me pareció muy acertado y uniforme, haciendo que la hora de espectáculo volara y me dejara con un regusto muy agradable.
Me parecieron muy acertadas tanto la escenografía de Irene Herrarte como la iluminación de Pablo Rodríguez Seoane. Dibujan una atmósfera de realidad mágica, casi de cómic, que me encantó. Preciosas las transiciones a contraluz con la ciudad recortada al fondo, y esa mezcla de colores que aportan tanta calidez al conjunto.
Salí contento de descubrir a los tres actores que componen el reparto, Carlota Romero, Joaquín Navamuel y Mario Retamar; era la primera vez que los veía y creo que ofrecen un trabajo mas que interesante. Saltando de personaje a personaje y haciendo de cada uno de ellos un alma con vida propia. Divertidos, tiernos, reales. Un bonito trabajo que estoy contento de haber descubierto.
“Dos en la Ciudad” creo que es un montaje inteligente, divertido y muy dinámico que recomiendo a todo aquel que quiera sumergirse en un texto que juega con el absurdo y la cotidianidad.
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Blanca Portillo Calderón de la Barca CNTC David Lorente Joaquín Notario Juan Mayorga La Vida es Sueño Marta Poveda Personales Pimenta Segismundo Teatro Teatro Pavón

La Vida es Sueño

Titulo:
La vida es sueño

Lugar:
Teatro Pavón

Autor:
Calderón de la Barca

Elenco:
Marta Poveda (Rosaura)
David Lorente (Clarín)
Blanca Portillo (Segismundo)
Fernando Sansegundo (Clotaldo)
Rafa Castejón (Astolfo)
Pepa Pedroche (Estrella)
Joaquín Notario (Basilio)
Pedro Almagro, Ángel Castilla, Óscar Zafra, 
Alberto Gómez, Anabel Maurin, Mónica Buiza, 
Damián Donado, Luis Romero
(Criados/Damas/Caballeros/Pueblo/Soldados)

Músicos:
Daniel Garay/Mauricio Loseto (Percusión)
Juan C. de Mulder/Manuel Minguillón (Guitarra Barroca)
Anna Margules/Daniel Bernaza (Flauta Pico)
Calia Álvarez/Ana Álvarez (Viola de gamba)

Coreografía:                             Iluminación:                          Vestuario:
Nuria Castejón                        Juan Gómez Cornejo          Alejandro Andújar/Carmen Mancebo

Escenografía:                                                                         Versión:
Alejandro Andújar/Esmeralda Díaz                                     Juan Mayorga

Dirección:
Helena Pimenta

Hoy vuelvo a escribiros con una de esas historias que me da por contaros de vez en cuando y que me dejan algo desnudo frente a los que paseáis por aquí. Y es que ir a ver «La Vida es Sueño» en el Teatro Pavón ata muchos hilos de mi pasado y quizá haga que finalice uno de esos ciclos vitales que todos tenemos perdidos por ahí…
Hace años, cuando aún era estudiante, me llevaron a ver a una sala de teatro que ya no se usa como tal, un montaje de «La Vida es Sueño» ¡Mi primer clásico! La verdad que no recuerdo si me enteré de todo o solo me quedé con la esencia de lo que me contaban (Supongo que esto segundo) El caso es que salí marcado. 
Tanto me gustó que aún hoy revivo en mi mente imágenes de ese montaje. Tanto me caló que pasados muchos años, cuando me dio por estudiar interpretación y me apunté a esa intentona de crear la Escuela de Teatro Clásico Ciudad de Getafe por parte de Zampanó Teatro, me pareció ver fantasmas… Las caras de aquel Segismundo y aquella Rosaura que flotaban en mi mente desde hacía años, ¡eran las caras de los que que iban a ser mis profesores! y es que, cosas del destino, Pepe Malla y Amaya Curieses fueron los actores que me abrieron aquellas puertas al mundo de los clásicos como espectador y los que me las iban a abrir como actor. 
Pasé tres maravillosos años de mi vida aprendiendo con ellos, alimentándome de sus enseñanzas, de su amor por los clásicos… y precisamente ese amor es el que hizo que se embarcaran en la loca aventura de comprar un teatro, restaurarlo y convertirlo en uno de los epicentros del teatro clásico en la capital. A estas alturas ya adivinaréis a qué teatro me estoy refiriendo… ¡El Teatro Pavón! A cuyas tablas me subí antes que cualquiera de las figuras que hoy lo pueblan, ya que en la fiesta de presentación; cuando aún no tenía butacas, ni estaba elegido el color de las paredes, y donde aún flotaba el polvo de los escombros y el abandono de años de olvido; mis compañeros y yo fuimos convocados para abrírselo de nuevo al mundo… ¡Qué nudo de emoción se me viene a la garganta de recordarlo!
Allí dejé a mis profesores, haciéndose una nueva vida mientras yo me fui a recorrer la mía. Aunque al poco tiempo, mi teléfono sonó, eran de nuevo ellos para ofrecerme entrar a formar parte de la primera plantilla de trabajadores cuando el Teatro Pavón abriera sus puertas para el gran público. ¡No pude resistirme! No tenía trabajo por aquel entonces y que me dejaran andorrear a mis anchas por las tripas del viejo-nuevo Pavón cobrando un sueldo, aunque fuera como acomodador, y pudiendo ver el teatro que me diera la gana, era lo mas maravilloso que me podía suceder en ese momento. Así que mi vida quedó cosida a los telones de este teatro y a las personas que lo poblaron durante todo aquella etapa… Gracias a vivir este momento, pude ver teatro desde todos los ángulos posibles, participando en el rito que significa trabajar y vivir la tensión de la representación diaria.
Pasado un tiempo la aventura se torció y la salida a un posible naufragio vino de la mano de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, aunque eso significó que yo fuera a la calle… y ahí terminó para mi esa etapa en la que viví el teatro entre cajas y que tantas experiencias me regaló (algún día las contaré con mas detalle, que dan para mucho). 
Sinceramente, mi sueño siempre fue llegar a trabajar en el Pavón, pero encima del escenario, iluminado por aquellos focos, pero no pudo ser y la ilusión se rompió un poquito dentro de mi, así que puse el tiempo por medio y nunca mas volví a pisar ni a pasar frente al Pavón. Estar cerca me hacía doler el alma…
Hasta ahora. El momento en el que vi una especie de señal para reconciliarme con todo aquello y poder recordar con el cariño que se merece esas etapas mágicas que uno se encuentra a lo largo y ancho de su existencia. Era este, el ver «La Vida es Sueño» en el Pavón y cerrar ese círculo que estaba incompleto y poder sacar de dentro toda esta historia para contárosla con el mayor de los cariños y los ojos húmedos. Y es que me gusta pensar que nada ocurre porque sí…
Perdonad si no estáis encontrando la crónica que esperabais, pero tenía que hacerlo así para que percibierais la magia que viví la noche del Jueves pasado al encontrarme a las puertas del Pavón y enfrentarme a «La Vida es Sueño».
Iba sabiendo que todo en esta noche iba a ser pura magia y emoción. Ver una función que (casi) todo el mundo ha aplaudido, que ha vendido todas las localidades hasta el punto de encontrarte con gente a las puertas del teatro con carteles de «Busco entrada», con una Blanca Portillo consolidándose, no ya como actriz consumada, si no como leyenda y con esa historia personal que acarreaba yo a mis espaldas… era seguro que no me iba a ir indiferente a casa.
Estoy acostumbrado a ver montajes de teatro clásico hechos desde el minimalismo que conlleva no ser un teatro para «el gran público», pero ayer me encontré con un montaje descomunal. Sin un solo cambio de escenografía aparente, visitamos todos los escenarios que Calderón de la Barca nos dibuja en su historia. Qué gusto ver como con una iluminación tan exquisita y cuidada y esa escenografía de la que hablo, uno puede ser guiado con tanto gusto y sutileza allá donde el autor y la directora (Helena Pimenta) nos quieran transportar. Como muy bien dijo mi amigo Alfonso, era como ver pinturas en movimiento, y es el que el escenario se convierte en un lienzo donde nos van dibujando cuadro tras cuadro una historia que, aunque de todos es conocida, nos sorprende y nos sobrecoge.
Algo que me gustó, y que se que a otras personas no les convence, es que un clásico es una obra de teatro libre de ser montada como el director crea conveniente… Vamos, como cualquier otra obra que se precie, sea en verso o en prosa. 
Las cosas no tienen que hacerse siempre de la misma manera, tienen que evolucionar, crecer, retorcerse y estirarse para descubrir matices nuevos dentro de lo representado una y mil veces. El texto hay que experimentarlo, desgarrarlo y jugarlo como si fuera nuevo, para encontrar algo escondido que el espectador no haya visto antes y vuelva a deslumbrar como la primera vez. Y yo creo que la versión de Juan Mayorga y la visión aportada por Helena Pimenta hacen honor a esto. No vi ningún tipo de miedo ni de pudor y eso creo que es lo que ha hecho de este montaje todo un acontecimiento.
Sin dejar de lado el hecho de ver de nuevo a una Blanca Portillo inmensa. Juro que en ningún momento me planteé que a quien estaba viendo era a una mujer «haciendo de» hombre; yo lo que vi fue a una actriz interpretando magistralmente un personaje universal; sí, un hombre, pero es que lo que yo veía en escena era un hombre. Creo que consigue desprenderse de toda su femineidad para abrirse al espíritu de un sobrecogedor Segismundo que la posee casi de una manera que da miedo.
Por supuesto no es la única que me hizo gozar de esta función. Ahí está Marta Poveda con una Rosaura llena de valentía y de rabia, que es el contrapunto perfecto para dar la réplica a la Portillo, y para brillar por si misma en escena, creo que fue el descubrimiento de la noche. Una actriz que dibuja tanto matiz en escena. desde las tripas, que es difícil dejar de (ad)mirarla.

David Lorente hace un precioso Clarín, con un mutis enternecedor, aunque quizá la apuesta de la directora hace que pierda algo de la ternura y la tristeza del momento… pero bueno, es una propuesta estética que funciona.

Un auténtico lujo escuchar y ver a Joaquín Notario y su Basilio, una lección de lo que es saber moverse en escena y decir un texto con tanto gusto y tanto cuidado, y además que suene como un trueno por el Pavón.
Cosa que a alguno  de sus compañeros se le hacía difícil, y es que está bien chillar en el momento apropiado, pero cuidando de que los versos no se pierdan ahogados dentro de ese grito. Quizá algunos personajes están, en momentos, excesivamente desquiciados.
Otros aspectos que aplaudo de este montaje son su música y las canciones en directo. Parece que Pimenta en sus últimos montajes está intentando introducir este detalle y que yo agradezco enormemente.
También las coreografías, tanto los movimientos en escena, que están cuidados al máximo, como las luchas. Todo funciona con una sincronía perfecta y escrupulósamente limpia. Es un auténtico placer ver algo tan cuidado y detallado, tan fácil de ver para los ojos del espectador y tan valorable en su complejidad.
Es un montaje tan bello, que recomiendo veáis sin dudarlo ni un momento.
Creo que este era ese momento propiciamente mágico que necesitaba para cerrar un círculo tan especial. Aunque ellos no lo supieran y, quizá nunca lleguen a saberlo, doy las gracias a esta compañía por hacer esta versión de «La Vida es Sueño» tan bonita y que pueda guardar con mucho gusto dentro de mi imaginario como el punto y seguido de mi amor por los clásicos y todos sus habitantes. Gracias.
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Benja Lorenzo Cesar Belda Disney Guillermo Tort musica Olga Antúnez Teatro La Latina

Los Amigos de Walt Disney – Entrevista a Olga Antúnez

Diseño Laura Merlos

Este puente pasado Olga Antúnez, directora del espectáculo «Los Amigos de Walt Disney», me propuso que me volviera a poner mi traje de niño y me acercara al Teatro La Latina a ver este espectáculo musical que hace un recorrido por las canciones y los personajes mas conocidos del Universo Disney.

La verdad es que me lo pasé muy bien viendo el espectáculo.
Aplaudo el cuidado que se ha puesto en los arreglos y a la hora de interpretar las canciones; incluso me sorprendió encontrarme con algún momento en el que se «reinventan» algunos de los clásicos, jugando con las melodías que todos conocemos y aportando un granito de originalidad,  una visión diferente, haciendo que sea atractivo tanto para niños y como para mayores. Es un placer escuchar a los artistas cantando con una banda en directo y no con un sonido enlatado, hacen que este espectáculo gane en consistencia frente a aquellos otros que usan sonidos pregrabados y que pierden cierta frescura.

Aquí os dejo la entrevista que hice a Olga Antúnez para que nos cuente qué es lo que nos vamos a encontrar a todos los que nos acerquemos por allí a recuperar un pellizco de nuestra infancia.

En Un Entreacto.- Para comenzar y poner en situación a los lectores de En Un Entreacto, ¿Quién es Olga Antúnez y cómo ha acabado metida en este jaleo?

Olga Antúnez.- Siempre he pertenecido al mundo de la farándula, aunque estudié marketing y publicidad. 
He trabajado en producción en cine y teatro, creado y dirigido eventos como los premios de los musicales y soy representante de actores y productora de espectáculos junto a mi socia Ruth Franco con la que fundamos Hechizo Producciones.

EUE.- ¿Cómo ha surgido la idea de hacer “Los Amigos de Walt Disney”?

OA.- Lo cierto es que “Los amigos de Walt Disney” ha tenido muchos montajes anteriores, como “Sueña con Disney”, “La magia de los musicales”, “El hechizo de los musicales”, etc… Espectáculos que desde hace 8 años llevamos haciendo por España, en distintos formatos, y que ha evolucionado hasta llegar a este con 15  actores/cantantes y banda de 5 músicos en directo.
Pero la razón principal ha sido que creo que hace falta en esta época de crisis y de incertidumbre, volver a ser un niño… aunque sea por unas horas. Por eso he creado “Los Amigos de Walt Disney”, para intentar que los adultos se permitan, al menos el tiempo que dura el espectáculo, despertar al niño que llevan dentro, que en algunos casos está un poco dormido, y que disfruten con las canciones con las que todos hemos crecido y con las películas que ven con sus hijos. Es un espectáculo para grandes y pequeños.

La Compañía – Fotografía Ariel S. Boissiere

EUE.- En este espectáculo, tu nombre está vinculado tanto a la dirección artística, como musical, y  además formas parte de la producción. De todos estos campos ¿en cuál te ves mas cómoda? ¿Qué te ha aportado trabajar en cada uno de ellos?

OA.- Yo soy de producción, lo llevo en las venas, pero es un proyecto que lleva años en mi cabeza y que quería desarrollar, dentro de las posibilidades que teníamos, tal y como lo había imaginado.

Israel López y La Cía – Fotografía Ariel S. Boissiere

La parte creativa ha sido un trabajo de equipo, contar con esta compañía ha sido un verdadero lujo tanto por la parte profesional como por la humana.
Ha sido una suerte, volver a trabajar con profesionales como Cesar Belda, director musical del espectáculo,  que es un genio como músico y como arreglista.
 Guillermo Tort, nuestro coreógrafo, que nos ha obsequiado con su talento y su carisma.
Con Benja Lorenzoque ha creado los textos y la dirección de escena,  y que me ha ayudado en producción, convirtiéndose en mi mano derecha y pilar indispensable en la compañía.
Y el elenco de actores y cantantes , y equipo técnico que tenemos, del que estoy orgullosa, no solo porque han aportado su talento y su profesionalidad, si no que han contribuido a la creación del espectáculo.

EUE.- Tal y como está el panorama cultural, ¿ha sido muy complicado conseguir ponerlo en pie?

OA.- La cultura siempre está en crisis, pero es cierto que hemos pasado por unos meses de incertidumbre, subidas de IVA y  problemas derivados de la situación actual, que han hecho que se retrasara el estreno.

La Compañía – Fotografía Ariel S. Boissiere

Tengo que dar las gracias al personal de la productora Coral Europa, y sobre todo a Juan Baena, productor de “Los Amigos de Walt Disney”, por confiar en este proyecto y seguir adelante con un espectáculo familiar, que lleva 15 actores y 5 músicos en directo.
Levantar el telón cada día en el Teatro La Latina, ha sido un sueño hecho realidad porque conseguir que los sueños se cumplan es muy difícil, pero conseguir que se hagan realidad en estos tiempos que corren… Es casi un imposible.
Hay que agradecer a los productores como Juan Baena que se dan cuenta que en tiempos de crisis es cuando es más necesario apostar por la cultura.

Erika Bleda, Jose Mª del Castillo y Cía – Fotografía Ariel S. Boissiere

EUE.- ¿Qué aporta de nuevo a las anteriores propuestas que han optado por un repertorio de canciones Disney?

OA.- Creo que es un conjunto de cosas, porque conciertos y montajes de Disney hay muchos, pero conseguir que los niños disfruten y que los padres también lo pasen igual o casi mejor que los más pequeños, es un trabajo de muchos meses.
Es cierto que Disney ya viene con una base muy sólida y con canciones ganadoras de Oscars, pero hay que hacer 90 minutos de espectáculo mezclando lo entretenido con lo artístico.
Además hemos diseñado un vestuario muy  divertido, que les da un toque de dibujo animado a príncipes y princesas; unos arreglos musicales novedosos y unas coreografías muy alegres, pero sobre todo, el tener la música y las voces en directo hacen que se pueda apreciar el talento que hay sobre el escenario.

Y lo más importante, es que los actores y músicos se lo pasan muy bien, y consiguen trasmitir ese buen rollo al público.

Sergio Marló e Inma Fernández – Fotografía Ariel S. Boissiere

EUE.- ¿Por qué esa selección de canciones?

OA.- ¡Son las que tienen que estar!  jajaja Tuvimos una reunión toda la compañía y prácticamente las seleccionamos entre todos.
Hay canciones que deben estar como el bloque de Princesas Disney, “Bajo el mar” o el Rey León; otras son quizá menos comerciales pero que musicalmente son una obra maestra o cuentan una historia que nos gustaba…
La verdad es que nos costó mucho dejar fuera canciones como “Bésala”de La Sirenita, o “Hazle saber que la quieres” de Encantada, que las meteremos en una versión larga que tengo en mente…

EUE.- ¿Quiénes son las personas que forman el elenco de cantantes y músicos? ¿Cómo han sido seleccionadas?

OA.- La mayoría del elenco es gente con la que ya había trabajado, o gente a la que he visto en musicales y con las que tenía ganas de trabajar.
Hicimos un casting para ver donde podían encajar dentro del montaje, y qué personaje Disney podían hacer, ya que todo el elenco es solista en alguna canción y coros en las canciones de sus compañeros.
Como decía, es un montaje en el que todo el mundo aporta su granito de arena.

David Mash y César Belda – Fotografía Ariel S. Boissiere

EUE.- ¿Cuál ha sido el proceso de montaje?

OA.- ¡Ha sido muyyyy largo! Llevaba mucho tiempo en mi cabeza, tanto el diseño de vestuario como el montaje en general. Sabía con qué directores y coreógrafo quería trabajar,  casi todo el repertorio lo tenía claro, y le presenté el proyecto hace un año a Juan Baena. Hace 6 meses decidimos ponerlo en pie. Comenzamos los casting, el reparto de canciones y los ensayos de coreografías y con músicos. Después nos pilló la subida del IVA y los problemas por los que está pasando la cultura y nos costó cerrar el teatro, pero gracias a la confianza de Coral Europa y del Teatro La Latina, hemos conseguido estrenar en temporada navideña, que era lo que queríamos.
Han sido muchos meses de creación, desarrollo y ensayos, pero, ha merecido la pena, y lo más importante, que después de tantos meses de trabajo, hemos hecho una muy buena compañía no sólo a nivel laboral, si no a nivel personal.

Jazmín Abuin, Gina Antúnez, Inma Fdez y Erika Bleda – Fotografía Ariel Boissiere

EUE.- ¿Qué es lo que tiene Disney que es casi un  valor seguro para poder hacer espectáculos de todo tipo?

OA.- Disney forma parte de nuestras vidas desde 1937. Hemos crecido con sus canciones, con sus historias y su merchandising.
Es una mega industria que se ha reinventado una y otra vez, y que ha sabido convertir los clásicos infantiles, en historias casi propias., pero también han sabido rodearse de los mejores creadores, animadores, cantantes, músicos y creativos logrando con sus películas verdaderas obras de arte.

EUE.- Una curiosidad, se hace alusión a los villanos, ¿pero por qué no hay canciones de ningún malvado Disney?

OA.- Jajaja ¡Y eso que yo soy más de La Madrasta de Blancanieves o de Meg, la novia de Hércules, que de las princesas!
La verdad es que casi todas las canciones famosas y las nominadas a los premios son las canciones de las heroínas, y a la hora de decidir entre las canciones, y siendo un espectáculo de 90 minutos, hemos seleccionado las más reconocidas o las más divertidas.

EUE.- ¿Cuál es tu personaje, película, canción de Disney preferido?

OA.- Sin duda mi personaje es – “Megara. Meg para los amigos (si los tuviera)” – alusión a la frase que presenta a Meg en la película. Tiene carisma, inteligencia y mucho valor.
Mi película “Encantada”, salí del cine cantando por la calle como si fuera uno de sus personajes.
Mi canción, “Ahí fuera” de “El Jorobado de Notredame”, por lo que trasmite y por la humildad del personaje en el que se basa la canción.

EUE.- ¿Dónde podemos verlo y hasta cuando?

OA.- Teatro La Latina, fines de semana y algunos días de temporada navideña, cuando los peques no tengan cole, y por ahora hasta el 6 de enero… aunque el público dirá si continuamos o no…

Joaquín Olivan y La Compañía – Fotografía Ariel S. Boissiere

EUE.- Después de estas 5 semanas, ¿hay intención de rodar el espectáculo por otros escenarios?

OA.- Queremos hacer una versión reducida para coles en inglés y español, y tenemos la intención de salir fuera de gira.

EUE.- ¿Qué planes hay para el futuro? ¿Hay nuevas propuestas en mente que nos tengas preparadas? 

OA.- Aun estamos empezando con este proyecto, pero está claro que algo haremos algo para ampliar repertorio, y dado el buen funcionamiento del equipo y de la compañía, quiero volver a trabajar con ellos.
Casi seguro que en breve haremos un repertorio gospel y queremos colaborar con la orquesta sinfónica de Chamartín.
Ya os informaremos de todas la novedades, por ahora a disfrutar de “Los Amigos de Walt Disney” en el Teatro La Latina.
Pedro Espadas e Israel López – Fotografía Ariel S. Boissiere

Así que ya sabéis, si queréis que los mas pequeños pasen un gran rato cantando y divirtiéndose con sus personajes favoritos, y los mas mayores disfruten de unas canciones tratadas como es debido y no solo como «canciones para niños», este es vuestro espectáculo.

Enhorabuena a todo el equipo que ha hecho posible este espectáculo, desde la propia Olga a cada uno de los componentes del equipo artística y técnico.

¡Desde En Un Entreacto se les desea muchos éxitos! 

Categorías
Antonio Zancada Gala García-Cuerva Gema Zancada Juan Manuel LaTorre Nani Rodríguez Sala Triángulo Teatro

Cuentos Surrealistas Para Mujeres Reales

Título:
Cuentos Surrealistas Para Mujeres Reales


Lugar:
Sala Triángulo

Autor:
Antonio Zancada

Elenco:
Gala García-Cuerva
Nani Rodríguez
Gema Zancada

Música:
Juan Manuel LaTorre

Estilismo:
Raquel Rodríguez

Iluminación:
Martín Egeido

Dirección:
Antonio Zancada


El viernes pasado asistí al reestreno de esta comedia escrita y dirigida por Antonio Zancada, que vuelve a la Sala Triángulo tras la buena acogida que tuvo hace unos meses.
«Cuentos Surrealistas Para Mujeres Reales» es un espectáculo montado a base de escenas independientes que tienen como nexo de unión a la mujer, así, en toda la extensión de la palabra, y las relaciones que mantienen entre ellas. Gala García-Cuerva, Nani Rodríguez y Gema Zancada, son las tres actrices encargadas de la difícil, y bien conseguida, tarea de encarnar a mas de una veintena de mujeres diferentes que viven situaciones cotidianas que poco a poco, sin que a te des cuenta hasta que lo tienes encima, se convierten en un absoluto delirio.
La función comienza con la creación de la mismísima Eva, pasando por diferentes mujeres, estados, situaciones y preocupaciones, hasta llegar a la vejez. Dando rienda suelta a todo un imaginario de momentos plagados de situaciones que todos reconocemos y que son llevados al extremo e incluso se pasan de él para saltar a otras dimensiones y convertir lo que estamos viendo en algo completamente inclasificable y con una trastienda que va mas allá de la propia «coña» o del mero divertimento.
Ir a ver un espectáculo escrito o dirigido por Antonio Zancada siempre es garantía de disfrutar de un montaje mordaz, ácido y con un toque de ternura, entre diálogos brillantes; de esos que te gustaría poder ir apuntando para tenerlos siempre presentes. A veces son pequeñas gamberradas juguetonas que te cosquillean cuando los escuchas y otras veces son puñaladas a la conciencia que te «noquean» porque no las ves venir.
Las escenas están muy bien hiladas y mezcladas, unas mas amables, otras mas cínicas, otras mas reivindicativas, pero casi todas muy acertadas. Incluso podría decir que me quedo con aquellas que dentro del «surrealismo» del espectáculo, van un poco mas allá, se mojan, y dejan un sentir agridulce en el espectador, como esas tres «Ritas» que dentro de su dulzura nos hielan por un momento la sonrisa y nos dan tanto que pensar o esas madres en la sala de espera e incluso esa ama de casa con esa relación tan «particular» con los electrodomésticos.
La música compuesta por Juan Manuel LaTorre nos transporta al mundo propuesto por el director y hace que el espectador se predisponga a entrar en el juego que se nos ofrece. Una música que tuvimos la suerte de disfrutar en directo en un momento del espectáculo, cuando Juan Manuel LaTorre acompañó a la guitarra a Gema Zancada en una de las dos canciones que la actriz interpreta en la obra.
Otro punto a destacar de la función es la escenografía, que a mi me sugería un «limbo» femenino, donde viven todos estos personajes y que les da pie a llevar a cabo todos estos cuentos surrealistas. Una casa de muñecas que sirve para crear todos los ambientes que se nos antojen y poder enredarlos y desenredarlos a nuestro antojo.
Si tengo que ponerle un pero al espectáculo, diría que son algunos finales de escena. Había ocasiones en las que se me quedaban algo descolgados, como si  la intensidad conseguida no se mantuviera  hasta el oscuro que marca el final de la escena. Noté como en algunos finales se desinflaba la atmósfera conseguida cuando las actrices salían de escena…era como si hubiera un tiempo muerto que juega a la contra del ritmo de la obra. Quizá fuera debido a los nervios del estreno.
Me gustó mucho el trabajo de las tres actrices.  Transmiten una gran sintonía entre ellas, ganas de divertirse y que nos divirtamos viéndolas. Tanto Nani, como Gala y Gema nos ofrecen una gran versatilidad interpretando a tantas mujeres y tan dispares, transformándose en apenas unos segundos. Tienen una vena «payasa» que me encanta y que me arrancó mas de una carcajada y tres miradas de las que traspasan, y una entrega que deja un sentir muy bonito en el espectador.
Tenía ganas de encontrar un espectáculo que me hiciera reir, que me divirtiera y que me despejara un poco de la intensidad emocional a la que me había entregado con otros montajes vistos recientemente, y creo que este me ha dado ese aire fresco que me necesitaba. Muy recomendable para disfrutar de un humor lleno de mensaje y de acidez.
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Balaguer El Brujo Teatro Teatro Federico García Lorca

El Tiempo es un Sueño




Título:
El Tiempo es un Sueño

Lugar:
Teatro Auditorio Fedrico García Lorca

Autor:
Rafael Álvarez «El Brujo»

Intérprete:
Asunción Balaguer

Dirección:
Rafael Álvarez «El Brujo»

Tras salir deslumbrado de ver a Asunción Balaguer en Follies, quedé con ganas de mas, de sentarme y dejarme deslumbrar por su ternura, por su saber hacer en un escenario y dejar que me contara lo que le diera la gana.
Hace no mucho me enteré que estrenaba un monólogo llamado “El Tiempo es Sueño”, escrito por Rafael Álvarez «El Brujo» y que él mismo la iba a dirigir… No pude evitar frotarme las manos, precisamente eso es lo que me apetecía de ella, ¡Asunción Balaguer en estado puro!
El monólogo se estrenó en el Teatro Español, por tiempo limitado; yo pensaba que se me iba a escapar, pues por fechas no llegaba nunca a encajarlo en la agenda, hasta que me enteré que una semana después de cerrar el telón en el Español, iba a tener la suerte de poder verla en casa, en Getafe, en ese teatro que tantos recuerdos me trae, el Teatro Federico García Lorca. Compré entusiasmado las entradas para no perdérmela ¿y la verdad?… Hubiera sido mejor así, haberme quedado sin entradas y conservar el recuerdo de ese gran momento que vivimos en Follies…
Hacía mucho tiempo que no veía en escena un texto tan aburrido. Un texto que pretendía contar un fragmento de la vida de una maravillosa actriz y que se convierte en una maraña de recuerdos insustanciales. De hecho cuando finalizó, la mitad del público se quedó esperando, pensando que era el descanso y eso sucede porque la línea que sigue es tan confusa que en ningún momento está claro hacia donde nos quiere llevar.
Actriz, escenografía y música totalmente desaprovechados…
Estoy convencido que la vida de Asunción Balaguer es mil veces mas interesante de lo que se nos plantea en este monólogo y que si la hubieran dejado libre del corsé del texto, ella misma hubiera contado con mucha mas pasión y belleza, el momento en el que Paco se cruzó en su vida, que a fin de cuentas es lo que nos viene a contar. Ese momento de su vida en el que encontró el amor, que la agarró y jamás la volvió a soltar. 
Si el texto se hubiera centrado en ese momento, solo en ese momento, sin intentar hacer juegos de palabras e idas y venidas sin mucho sentido, el espectáculo se hubiera llenado de sentir y de emociones que no se han encontrado o que al menos no han logrado calar en el espectador. Esta actriz tiene las suficientes tablas y carisma para embelesarnos, sin necesidad de dar ese aire de ensoñación a todo, esa poesía insustancial que ni la propia actriz es capaz de llevar a buen puerto.
Francamente quedé muy decepcionado y espero que en algún momento pueda volver a sentarme en un teatro y gozar de la esencia de esta gran actriz, haciendo algo que esté a su altura y la haga justicia. Es una pena perder la oportunidad de poder hacer algo realmente grande con esta inmensa mujer.
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David Carrillo David Serrano David Tortosa Jaime Ztaraín Joaquín Sabina Juan Carlos Martín Mas de 100 Mentiras musicales Silvia Álvarez Teatro Rialto Víctor Massán

Más de 100 Mentiras

Título:
Más de 100 Mentiras

Lugar:
Teatro Rialto

Autor Libreto:
David Serrano, Fernando Castets y
Diego San José

Elenco:
Jaime Zataraín (Juan)
David Tortosa (Tuli)
Victor Massán (Samuel)
Silvia Álvarez (Magda)
David Carrillo (Manitas)
Juan Carlos Martín (Ocaña)
Federico García Vélez (Villegas)
Marta Torres (Rossana)
Gerard Mínguez (Novio Rossana)

Directo Musical:
Daniel García

Dirección:
David Serrano

«Más de 100 Mentiras» se estrenó allá por Octubre del 2011 y desde entonces permanece en cartel en el Teatro Rialto de la Gran Vía madrileña, relamiéndose de gusto esperando su salto en el 2013 a los escenarios de Buenos Aires y una próxima gira por el territorio español. 
Siempre me ha picado la curiosidad de saber qué era lo que habían hecho con las canciones de Sabina, pero con bastante miedo, tanto como para negarme a comprar una entrada para comprobarlo. 
Esta extraña manía de tener, casi por obligación, que estrenar un «juke-box» por temporada… no me convence. Y es que ahora todos se han apuntado al carro y se está explotando la fórmula con demasiada ligereza y esa moda, al menos a mi, me tira para atrás a la hora de decidir si ir o no a ver un espectáculo… aunque también confieso que no hay nada que no consiga un 2×1 y un amigo en escena, ¡para qué vamos a engañarnos! Así que ayer me planté en el Rialto dispuesto, y no niego que con ganas y mucha curiosidad.
Drive Entertainment, la productora que ha hecho posible la puesta en escena de este musical, nos ofrece una fórmula y estructura muy similar a la ya vista en «Hoy no me puedo levantar» y que tantos éxitos les ha aportado. Lógicamente esta vez los tintes son mucho mas oscuros. La ocasión lo pedía y les vuelve a funcionar. La excusa para poner en escena las canciones de Sabina es la, supuesta, historia de aquellos tres «chorizos» de tres al cuarto a los que les dedicó «Pacto entre caballeros», y qué sucedió con ellos tras ese final de «mucha mucha policía» de la canción… 
Una historia de tipos duros, bares, timos, mafiosos de barrio, mujeres y amistad… Dirigida y coescrita por David Serrano.
A mi, personalmente y conociendo las canciones del maestro, el musical me pedía algo mas «real», una ambientación y unos personajes mas de la calle… Aunque es cierto que quizá se ha buscado el colorido y la amabilidad de argumento y personajes para hacerlo accesible a un público mas amplio, pero insisto que a mi las canciones de Sabina me piden algo mas desgarrado y seco, salpicado con una dulzura gamberra, eso es algo mas «sabinero». 
No se puede pasar por el mismo filtro a Mecano, las canciones de los 40 Principales y a Sabina, cada cosa pide su propio lenguaje.
La historia no está mal, tiene su gracia y encaja mas o menos bien. Eso sí, llena de clichés y excesivamente larga en duración, pero funciona. Mas el segundo acto donde todo se centra algo mas y nos cuentan cosas mas interesantes de ver que el primero. Con respecto a la ambientación y escenografía me faltaba algo mas de suciedad y de ambiente barrio bajero. Todo está demasiado limpio y la sordidez de la historia para mi gusto está demasiado brillante. ¡Ojo! Para por donde se ha querido llevar el montaje está todo correcto y bien resuelto. 
Doy gracias al equipo de coreógrafos por ese cuerpo de baile y por hacer que las coreografías destilen «heterosexualidad». A mi me da exactamente igual la condición sexual de los bailarines y las bailarinas, pero cuando voy a ver su trabajo, quiero que me representen lo que quieren transmitir como personajes, y la ocasión pedía que fueran ellas muy femeninas y ellos muy masculinos y así ha sido y lo he disfrutado. Otra cosa es que me encaje lo que hacen dentro de la historia. Me sobraba gente e información en escena, fallo de dirección. No se puede abusar del recurso de llenarlo todo de movimiento. Hay momentos que se pide sosiego para que la atención del espectador se centre en los interpretes que están actuando y cantando, sin adornos ni distracciones. En otros momentos, cuando la historia toma tintes algo mas subrrealistas o se toma ciertas licencias, me parece estupendo y se disfruta mucho, pero no todo el tiempo.
Las adaptaciones de las canciones están bien, a mi me resultan muy agradables de escuchar. Bravo por esa magnífica banda dirigida por Daniel García y por las voces que en todo momento suenan con sentimiento y ganas. Me cuesta encajarlas como canciones que hacen avanzar la historia, pero suenan muy bien e incluso hay algunas, sobretodo en voces femeninas, que toman una dimensión interesante de descubrir. Preciosa y cálida voz la de Silvia Álvarez, que en la función de ayer interpretaba a Magda.
Con los actores me quedo sin lugar a dudas con Víctor Massán, como Samuel, un papel con mucha responsabilidad, ya que es el puente entre el público y lo que sucede en escena. Lleno de energía y que en todo momento está aportando su punto de vista. Un trabajo agotador y hecho con ganas. Ya me gustó mucho viéndole hacer el MC de Cabaret y aquí he vuelto a disfrutar con su interpretación. Un placer, la verdad.
Al igual que me sucede con David Tortosa, en la función de ayer interpretaba al Tuli. Un actor al que ya he podido ver en repetidas ocasiones y que no deja de sorprenderme. Algo que gustó mucho de lo que vi en él ayer es que, cuando le tocaba llevar las riendas de una escena, la función dejaba de ser un continuo ir y venir de sketches, si no que todo se aposentaba y se convertía en teatro del que apetece.
Viendo a Juan Carlos Martín sabes que hay calidad en el espectáculo y es que este señor, lástima no verle en montajes musicales de mas peso, es de esos actores que te pueden hacer cualquier cosa que les pidas, en cuatro escenas da el sentimiento justo para que enganchemos a su personaje con toda la sencillez del mundo. ¡Ojalá algún director piense en él para un papel donde pueda brillar con mas esplendor!
La verdad que la función es agradable de ver, es cierto que se cae en una fórmula que no creo que aguante muchos montajes mas, pero es de fácil consumo, entretenida y hace que te lo pases bien.
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Óscar Velado Corral de Comedias Fernanda Orazi Los Ojos Marianela Pensado Pablo Messiez Pérez Galdós Teatro Violeta Pérez

Los Ojos

Título:
Los Ojos

Lugar:
Corral de Comedias (Alcalá de Henares)

Autor:
Pablo Messiez

Elenco:
Fernanda Orazi (Natalia)
Marianela Pensado (Nela)
Óscar Velado (Pablo)
Violeta Pérez (Chabuca)

Dirección:
Pablo Messiez




Es una suerte y una alegría haber venido a ver «Los Ojos» sin saber muy bien qué es lo que me iba a encontrar. Y eso que me habían venido recomendaciones por muchísimos sitios… Recomendaciones que me despertaron la curiosidad, pero que a la vez siempre me hacen temer quedar defraudado. 
Así que tomé la decisión de saber lo menos posible, no informarme de nada y solo conocer algo de la línea argumental, ¿para qué mas si el resto lo iba a descubrir desde la butaca?
«Los Ojos» está inspirada en «Marianela» de Benito Pérez Galdós, y nos cuenta la historia de Pablo y Nela, él ciego de nacimiento y ella una muchacha Tucumana que vino a España obligada por su madre, Natalia, que seguía la estela de un amor equivocado, dejándolas atrapadas en tierra de nadie. Ellos viven su amor tranquilos hasta que un día aparece una oftalmóloga, Chabuca, que les ofrece la posibilidad de sanar a Pablo para que pueda ver, pero… ¿Esto traerá tanta felicidad como aparenta?
Pablo Messiez, autor y director, agarró las entrañas de la historia y la transformó en «Los Ojos», una función con un texto que entra en ti como una puñalada, que comienza con un ritmo descontrolado, que te desgarra la piel, penetra bien hondo y actúa desde las mismas tripas del alma. Haciéndote sentir el miedo, el desarraigo, la soledad, el desamparo, la inseguridad de sus personajes, pero que también te hace vivir la pasión del amor, ese amor incondicional e irracional de absoluta entrega; ese amor que nos azota y nosotros consentimos; un amor que a veces nos deshumaniza, nos desvela y nos vuelve egoístas y que nos provoca una aterradora inseguridad al no creernos merecedores de tanta dicha. Un temor obsesivo que a veces nos traiciona y nos hace dejar escapar ese amor como arena entre los dedos. Esa misma arena que azota, castiga, se pega a los personajes, que se llevan, que les retiene y les distancia al mismo tiempo.

El texto de Pablo Messiez es una auténtica delicia hecha teatro, alberga una poesía dolorosa y cercana que me conquistó desde el comienzo. Un texto que juega y se deleita con el lenguaje, con el sentido de las palabras, con su humor amargo como ese mate que los personajes nunca llegan a tomar. Supongo que oir los acentos argentinos, que no me esperaba, y que siento tan íntimamente cercanos, me agarraron del corazón y no pude por menos que rendirme; esos personajes llenos de inocencia dañada, quebradizos y a la vez curtidos por la sequedad de la vida. La candidez casi animal de Nela, el desquiciamiento de Natalia en busca de ese segundo en el que ser escuchada para vomitar su dolor; la calidez y claridad de Pablo y la desorientación de Chabuca. Todos ellos perdidos dentro de si mismos, de su propia oscuridad y que luchan por salir, ver la luz (unos literales y otros figurados) y tomar aire fresco, desembarazarse del polvo que los asfixia y que les impide seguir la búsqueda de su camino…
Un trabajo sobrecogedor el de Fernanda Orazi como Natalia, tan lleno de sentimiento y verdad, de dolor, de desesperación y con ese “qué sé yo” tan propio de los argentinos, que con media sonrisa te cuentan su miseria haciendo que tú también te sonrías o incluso sueltes una carcajada, pero haciendo que no olvides el dolor que transportan sus palabras.
Marianela Pensado realiza un trabajo tan difícil y especial, creando esa Nela tan llena de ese sentir sin límite, casi desbocado; llena de pureza y de miedo cegador. No puedo por menos que aplaudir esa composición de personaje tan sumamente arriesgado y tan bien resuelto.
El Pablo de Óscar Velado me conquistó en todos los sentidos, la calidez de su voz, de su forma de expresar, la sensatez ante tanta locura, la energía tan palpable que regala y ese acento que invita al sosiego. Un personaje muy bonito, maduro, delicado y muy bien trabajado.
Al personaje de Violeta Pérez, Chabuca, lo noté fuera del código creado por sus compañeros. Este cambio de energía no estaría mal para hacer ver que su personaje es el detonante hacia el desenlace, el que rompe la supuesta armonía, pero algo no me llegó a encajar del todo; quizá sea que Chabuca, a pesar de ser la puerta a la liberación y la ruptura, es el personaje mas desdibujado y menos justificado de toda la función y eso, en ocasiones, le hace rozar mas que fluir.

Una función llena de sentimiento, de simbologías, de un texto que saborear. De las que darían para hablar y hablar durante horas. De las que invitan a divagar e incluso, como seguro he hecho yo en esta crónica, sacar lecturas que lo mismo ni existen en la idea original del montaje, pero que resultan tan estimulantes que uno no puede evitar dejarse llevar.
«Los Ojos» me descubre un nuevo director/dramaturgo y un equipo de actores a los que seguir con atención porque hacen un trabajo con una sensibilidad muy particular, con la que conecto y que disfruto desde dentro.

 
Categorías
Algueró Antonio Gala Concha Velasco Jardiel Poncela José Zorrilla Juan Carlos Rubio Pou Sondheim Teatro Teatro La Latina Xavier Mestres

Yo lo que quiero es bailar

Título:
Yo lo que quiero es bailar

Lugar:
Teatro La Latina

Elenco:
Concha Velasco
Xavier Mestres (Piano y vocal)
Tomás Alcaide (Violín, teclado y vocal)
Roger Conesa (Saxo, batería y vocal)
Xavi Sánchez (Contrabajo y vocal)
Salvador Vidal (Voz en off)

Texto:
Juan Carlos Rubio

Dirección Musical y arreglos:
Xavier Mestres

Dirección y dramaturgia:
José María Pou



Cuando la semana pasada mis amigos Alfonso y José Antonio nos ofrecieron la posibilidad de ir a ver este espectáculo (¡Gracias, gracias y mil gracias!), que está ahora en el Teatro de La Latina, no dudamos ni un segundo. Hay que resarcirse de todo ese tiempo que no hemos estado ahí como espectadores y beber de ella todo lo que podamos. Y es que debo reconocer que a Concha Velasco la he descubierto para el teatro bien tarde. La he admirado y la he disfrutado mucho en cine y televisión, pero en teatro… No, no es que me enterará hace poco que hiciera teatro, no; sé desde bien pequeño que ha sido y es una dama de la escena;  pero la primera vez que la pude ver en directo sobre las tablas fue cuando nos deleitó con esa Madame Rosa de «La Vida por Delante» y la verdad… ¡cómo me arrepiento no haberla visto mas! 

¡Cuántas cosas ha regalado esta mujer al teatro! El imaginario popular esta lleno de momentos suyos sobre los escenarios y que muchos, sin haberlos visto, también los reconocemos; «Mamá quiero ser artista», «Carmen, Carmen», «Yo me bajo en la próxima ¿y usted?» «Hello Dolly»… por decir algunas de las mas populares…
En este espectáculo que nos trae ahora, Concha nos habla de su vida y su trayectoria artística, de cuando era una niña en Valladolid hasta llegar a hablarnos de las cosas que hace con su nieto… No se deja nada por el camino, aunque sea una sola frase, una nota musical, un gesto o un guiño, incluye todo el amplio abanico de personajes que ha interpretado y habla de todos aquellos artistas con los que ha trabajado.
Quizá fuera el momento de que Concha se diera el gusto de hacerse un espectáculo a medida y gozarse a si misma en escena, a modo de las grandes estrellas internacionales. Un espectáculo donde recoger la esencia del talento desplegado durante toda una vida, ¿y quién podía ideárselo mejor que el grandísimo José María Pou? Nadie como él para saber cómo poner a Concha Velasco sobre el escenario, con mayúsculas, pero cercana como un roce. Ella sola, sin aditivos, sin mas acompañamiento que una banda de cuatro magníficos músicos dirigidos por Xavier Mestres que, de vez en cuando, le dan la réplica y un texto de Juan Carlos Rubio muy bien construido, lleno de fragmentos de Antonio Gala, Jardiel Poncela, Zorrilla… y salpicado de canciones de Algueró o Sondheim… ¡Qué sorpresa y qué bonito oir ese «I´m still here» o ese «Nothing»! Y con permiso de Concha… ¡Espectacular ese número acapella de los chicos de la banda!
No a todo el mundo le queda bien un espectáculo donde se pasa de un número musical a lo Broadway a ponerse unas gafas de cerca y urgar en su bolso para contarnos qué hay en él o recitarnos unos versos deliciosos de Jardiel Poncela y poner a caldo al mismísimo Dalí… O demostarnos como sabe reirse de si misma con la sana intención de humanizarse ante nosotros. No a todo el mundo le queda bien, no.
Lo que mas me gusta de este espectáculo, sin duda, es la cercanía con el espectador. Ella se pone ahí, a hablar, a contar, a cantar todo lo que le ha ido sucediendo y nosotros desde el comienzo pensamos que somos únicos para ella y la escuchamos atentamente, compartiendo todo lo que nos dice, riendo con ella, muchas veces a carcajadas, y emocionándonos cuando notamos ese brillo asomar en sus ojos, sabiendo que nos está contando cosas que a la persona que hay tras la actriz tienen que escocer, pero que como todo buen artista, sabe disimular escondiéndolo detrás de una pirueta o un mohín cómplice. ¡Es hermoso! 
Y qué bien sabe llevarnos para que después de hablarnos de tú a tú, se ponga las lentejuelas y se marque un número brillante de «Conchas» por toda La Latina y que lo disfrutemos no ya como la actriz a la que estamos viendo, si no como casi nuestra «amiga» Concha.
Yo creo que es un espectáculo admirable, maravilloso y cercano que nos muestra esa mujer valiente que es Concha, que ha vivido mucho, muy al límite y que ahora nos lo cuenta de frente, admitiendo errores y aciertos y saboreando todos ellos con el gusto de quien ha sido consciente de lo vivido, sabiendo hacer de ello un espectáculo tan cuidado y con tanto gusto como este «Yo lo que quiero es bailar»
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