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Shrek, El Musical

Ya ha llegado la nueva temporada de musicales a Madrid, y este año viene pegando fuerte desde el comienzo. Las apuestas son muchas y variadas: «Hair«, «Mas de 100 Mentiras«, «El Rey León«, «Shreck, el musical«, pronto vendrá «Chicago» de nuevo… Veremos cómo se porta el público con tanta opción y, sobretodo, con esos precios…
Hoy le ha tocado el turno a «Shreck, el musical«, versión libre del montaje estrenado en Broadway, dirigida por Tomás Padilla. El elenco de hoy lo protagonizaban Miguel Ángel Gamero (Shrek), Mirela Cabero (Fiona), Héctor Fernández (Asno), Antonio Ródenas (Lord Farquaad) y Patricia del Olmo (Dragona).
Ya todos sabemos la historia de Shrek. Una película de Dreamworks que revolucionó las salas de cine porque daba un giro a los cuentos de hadas y les ponía un toque de «mala leche», provocando que mucho adulto fuera a ver esta película aparentemente infantil dejando olvidados a los niños en casa. Un buen planteamiento para hacer un musical que estuviera a la altura de su predecesor cinematográfico.

A mi me habían llegado comentarios que en Broadway no había funcionado tan bien como se esperaba, pero a la vez la gente que lo vió allí no hablaba mal del montaje. Para gustos los colores, ¿verdad? No sé qué diferencias hay entre el montaje de aquí y el de Broadway, pero he de decir que el que yo he visto hoy me ha dejado bastante frío, incluso puedo decir que me ha aburrido bastante. Lo que he visto hoy me ha dado la sensación de ser algo estancado en el pasado; me ha recordado a los montajes que hacíamos en Madrid al comienzo de lo que, a día de hoy, se ha convertido en una absoluta fiebre musicalera en la capital. Una escenografía pobre, no demasiado cuidada. Un vestuario que, en muchos casos, resultaba «barato»… Si es cierto que la caracterización de Shrek está muy lograda, pero eso hace que se note aún mas las carencias del resto. Ya que la productora se gasta el dinero en hacer el montaje de esta obra, tal y como pasa con otros musicales que han llegado a nuestra cartelera ¿por qué no se hace el mismo que se ha creado en Broadway?. Si hay problemas con los derechos ¿no es mejor que comencemos a crear los nuestros propios en vez de intentar hacer versiones de lo ya inventado? o al menos ¡intentemos superar (¿porqué no?) al original! ¡Pero basta ya de sucedáneos! El caso es que no creo que este montaje esté a la altura de lo que hoy se viene facturando en el género. El público ya ha visto mucho y demanda cosas de calidad, e insisto, al precio que se cobra la entrada, es lo mínimo que se le debe dar.

Personalmente creo que está carente de ritmo. Los cuadros se hacen largos, densos en muchos momentos; sobretodo hacia la mitad del segundo acto. La historia no despierta interés, se han olvidado de esa «mala leche» que hizo de Shrek lo que es, haciendo que se quede en un cuentecillo mas, sin ni si quiera gracia en los gags de «pedos y eruptos». Se nota que los actores hacen lo que pueden por darle un poco de brillo al asunto, pero es complicado de levantar cuando el material que tienen entre manos les juega a la contra. Textos sin mucha miga y canciones bastante olvidables. Hay momentos que podrían ser grandes y que se quedan en un quiero y no puedo, como el número de claqué con las ratas, la aparición en escena de la Dragona o el de Asno con las ratonas ciegas. Números que podían haber elevado un poco el nivel del espectáculo y que se desinflan según comienzan.
Lo mas destacable de lo que he visto son las voces de Mirela Cabero como Fiona, muy bonito el momento en que cantan las tres Fionas juntas (Pequeña, adolescente y adulta) y, sobretodo, Patricia del Olmo que aporta una chorro de voz a la Dragona. Y la labor en escena de Antonio Ródenas, que hace de su Lord Farquaad un cartoon absoluto, robando muchas escenas a sus compañeros que hoy estaban algo grises.
Una pena que sea así porque seguro que el trabajo que ha llevado este montaje ha tenido que ser monumental, no solo en producción, si no a nivel humano que es el mas valorable, pero se queda insuficiente para lo que hoy en día se le exige a un musical, al menos yo, como espectador que paga, así lo exijo y hoy no se me ha dado.
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Benedetti Busquier Círculo del Arte Pedro y el Capitán Pos Sixto Teatro

Pedro y El Capitán

Es complicado ser objetivo cuando vas a hablar de algo que has visto crecer, que sabes de la pasión con la que se ha afrontado el proyecto y ver la ilusión en los ojos de quienes lo están dando todo para sacarlo a flote.

El viernes acudimos a ver «Pedro y El Capitán» de Mario Benedetti en El Círculo del Arte. Interpretada por Javi Posadas y Daniel Busquier y dirigida por José Luis Sixto.

Un libreto maravilloso y duro, muy duro; donde se han quitado todas las referencias a la dictadura Uruguaya de la que habla Benedetti, para mostrarnos una dictadura militar sin referencias a bandos ni ideologías. Un juego donde vemos como la balanza no siempre se inclina hacia el mismo lado, donde no queda claro quienes son vencedores y quienes los vencidos y donde se demuestra que la crueldad del ser humano es infinita si se nos pulsan las teclas adecuadas… terrible.

Es un texto que exprime el alma del actor, literalmente. Que exige afrontarlo desde las tripas, para que el público lo reciba como lo que es, un puñetazo en el estómago.

Las interpretaciones fueron tal y como pide esta función, sinceras, llenas de matices que hacen que los largos monólogos que tienen tanto Posadas como Busquier estén llenos de humanidad y no sea un mero recitar de texto, peligro en el que podían haber caído fácilmente por lo extenso de sus parlamentos, pero que sin embargo consiguen que sigas con angustia el correr de los acontecimientos, sufriendo por (y con) ambos. En ciertos momentos los nervios del estreno y de la gran responsabilidad que conllevaba este montaje, hizo que hubiera traspiés con el texto y algún desliz en la vocalización, cosas a pulir para futuras representaciones. Nada que no se pueda solucionar teniendo en cuenta la solvencia de ambos actores.

Javi Posadas inquietantemente humano, nos muestra la debilidad del que se cree con el poder. Compone un personaje lleno de matices y lárgamente masticado para obtener un Capitán creible, real, sin caer en el estereotipo. Mimando a su personaje para no permitirle que se convierta en un cliché. Responsable de llenar la escena de movimiento, nos muestra una interpretación en cierta manera contenida y con el que, de alguna forma, llegamos a empatizar aunque esto nos incomode y nos cree cierto conflicto interior.
Daniel Busquier nos regala una interpretación «in crescendo», dolorosamente creíble, y absolutamente generosa. Hace partícipe de su agonía al público. Hila muy fino para no dejarse caer en el esperpento, que podría suceder teniendo entre manos semejante personaje. Todo un descubrimiento.

Con los elementos justos en escena y afrontado todo desde la sencillez, nos sirven en bandeja una función sangrante. Un duelo entre dos personas que sufren, cada una desde un punto diferente. Donde según va avanzando la trama, se va viendo que estar preso no es necesariamente estar cautivo. Ambos son víctimas del momento que viven. Donde Benedetti nos muestra que el ser humano es débil y vive atrapado en si mismo y de las circunstancias que le rodean. ¿Realmente tenemos opción a elegir?

Ojalá no se haya quedado tan solo en estos dos pases; que tenga mas vida, porque creo que es una función que va tomando peso y volumen según se van sucediendo las representaciones y pienso que puede llegar a ser una obra a tener muy en cuenta. Y como dije al comienzo conozco el trabajo que ha habido detrás y creo que después de tanto esfuerzo, merece tener una vida mas larga y que pueda disfrutarla mucho mas público.

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Alberto Iglesias Alcaine Almodovar Anaya Álamo Banderas Blanca Suárez Cine Jan Cornet Lennie Paredes Piel que Habito Susi Sánchez

La Piel Que Habito

Me confieso un admirador de Almodovar, de su estilo, de él mismo y de toda la mitología que le rodea… No puedo negarlo… Aunque no soy de los que se ponen una venda en los ojos y adoran cada paso que da, no he pasado por el aro de todas sus propuestas… Eso sí, película que estrena, película que me cuenta como espectador y esta vez no iba a ser menos, ¡claro!

Me fui a ver «La Piel Que Habito» sabiendo muy pocos detalles, solo que había cierta polémica con algunas críticas feroces, pero sin hacer mucho caso de nada. Cuando Almodovar estrena, yo voy digan lo que digan. La verdad que el trailer me dejó bastante indiferente, y eso fue lo que me vendió la película… ¿Absurdo? No, es que algo me decía que el contenido realmente interesante estaba en el metraje que no desvela el trailer… Odio profundamente los spoiler disfrazados de trailer.

Para mi gusto su cine estaba pidiendo a gritos algo como lo que ha hecho… estaba cayendo en la comodidad de refugiarse en su mundo «Almodovariano». Todos mas o menos sabemos lo que nos vamos a encontrar en la sala cuando se apagan las luces y en la pantalla sale proyectado eso de «Un film de Pedro Almodovar», pero como admirador suyo estaba deseando que me diera algo diferente, algo que me hiciera salir del cine golpeado, KO  perdido… Bueno, pues nada mejor que «La Piel…» Una película completamente atípica… Quizá de tan atípica que es, sea la mas cercana a su esencia porque analizándola detenidamente, tiene todos los ingredientes que le caracterizan… Pero a parte de lo que es en sí la película, me gusta pensar que aún hay mucho que descubrir en su cine.

La película encierra una frialdad terrible, como la venganza que narra su argumento. Unas ideas enfermizas y depravadas que, en el momento que las vas descubriendo, tu cabeza dice «Si, hombre, ¿y qué mas?», porque te niegas a creer lo que te cuenta, pero esa misma idea es la que hace que tu cabeza cambie radicalmente y se da cuenta que, de tan rebuscada que es la propuesta, se hace mas amenazadoramente real, mas palpable que cualquier otra cosa que hubiera querido contarnos…

Almodovar juega con los contrastes. Donde mas luz hayamos, mas oscuro es el propósito que nos quiere contar. Cuanto mas inexpresivo parece el personaje, mas nos da que leer… Donde mas belleza parece que hay, mas dolor es el que encierra… Donde mas espacio abierto existe, mas claustrofobia y mas desamparados nos encontramos… Una película de terror para verla y pensarla. No es la típica película que cuando te marchas a casa comienzas a olvidar. Es una película que cuando termina en la pantalla, comienza en tu cabeza. Es como si Pedro nos diera la semilla que luego tendrá que germinar dentro de cada espectador… Bueno, no, ese no es el símil… Creo que mas que una semilla, lo que hace Pedro es contagiarnos un virus que se cuela por nuestros ojos y nos come la razón. Por eso es tan aterradora esta cinta, no porque saltes en la butaca, si no por lo terriblemente real que puede ser el encontrarnos en manos de otro y que ese otro quiera jugar a ser Dios con nosotros… Y no digo mas para no «Spoilear» demasiado al que aún no la haya visto.

Los actores están magníficos, muy bien afinados para poder sonar al ritmo que la batuta de Almodovar desea.
Elena Anaya tiene una interpretación maravillosa, es hipnótica, casi marciana… Es de esas pocas actrices que sus miradas dicen muchas veces mas que sus palabras… Creo que ha asumido un riesgo enorme a la hora de afrontar este papel, y ha salido victoriosa y con nota.
Para mi Antonio Banderas tiene dos caras, la internacional que sinceramente, no me dice demasiado, y la nacional, donde arriesga con las propuestas y da algo que creo que fuera no saben sacarle. Me gusta haberme encontrado con un Banderas que pensaba que ya no existía…
Jan Cornet, Blanca Suárez, Susi Sánchez y Bárbara Lennie componen entre ellos un universo de personajes tan cercanos que quizá sean ellos los que mas nos hacen sentir escalofríos por sus dosis de trágica realidad que encierran dentro de cada uno.
Al igual que Marisa Paredes y Roberto Álamo, dos seres perdidos, resignados y destinados a una existencia llena de desesperanza.
Por supuesto que hay que mencionar la maravillosa fotografía de José Luis Alcaine y la música de Alberto Iglesias, colaboradores ambos de la creación de una atmosfera asfixiante dentro de un Almodovar gratamente atípico.

Quizá cuando la veáis os parezca como a mi cuando salí del cine, que la película está bien, pero que es demasiado distante y aséptica. Sin embargo según pasan los días se te va colando hacia el fondo, muy al fondo; como si fuera un veneno lento que poco a poco te come por dentro…

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Alberto Jimenez Boira Caida de los Dioses Cayo De Blas Gavira Matadero Nur Levi Pandur Rivero Rueda Santi Marín Teatro Teatro Español Visconti

La Caída de los Dioses

Mi primer encuentro con el teatro de Tomaz Pandur fue hace unos años en el Teatro Fernán Gómez con un montaje llamado «Cien Minutos«, versión un tanto peculiar de «Los Hermanos Karamazov«. Me lo encontré por casualidad, no sabía nada de la función, de su director… nada de nada y… ¡salí espantado! No sé si es que esperaba algo mas «convencional» o no estaba preparado para el lenguaje de este director… No todo lo que hace un mismo artista tiene porqué convencer.
Me olvidé completamente de aquello y hace un par de años acudí a ver el montaje que hizo de «Hamlet» con Blanca Portillo en las Naves del Español. Acudí porque ella estaba en el cartel y por mi afición a intentar ver todos los montaje que se hacen de este clásico de Shakespeare… Y esta vez salí absolutamente deslumbrado, el lenguaje me fascinó, la puesta en escena me pareció absolutamente maravillosa y descubrí a unos actores fuera de sus habituales corsés que ha hecho que, desde entonces, les siga con otro interés, eso sin mencionar a la magnífica Blanca Portillo ¡Qué trabajo mas impresionante, entregado y arriesgado! Toda una Señora Actriz como hay MUY pocas. Ahí ya sí que comencé a interesarme en el director, a saber su nombre, a conocer mas sobre él y a arrepentirme de no haber visto otros montajes suyos como «Barroco» o «Inferno«… Así que cuando oí hablar de «La Caída de los Dioses» ya quise verla, ya estaba predispuesto a entregarme a su propuesta…
Ayer volví a las Naves del Español a reencontrarme con el mundo de Tomaz Pandur; muy espectante… y mas después de haber disfrutado de la exposición fotográfica de Aljosa Rebolj sobre este montaje y el ya mencionado «Hamlet» que uno puede ver allí mismo.
No me defraudó. Lo que presencié anoche fue una nueva propuesta de Tomaz Pandur que absorbe e hipnotiza. Una escenografía e iluminación muy cuidadas, se juega todo el tiempo con los blancos y negros, mezclándolos con algunos rojos y grises que hacen que el espectador entre en la elegante crudeza que exige la historia. Al igual que la música interpretada en directo por Ramón Grau, que casi me recordó a los pianistas de las antiguas películas mudas, subrayando al piano todo lo que ocurre en escena.
El texto está basado en la historia ya contada por Visconti en el film con el mismo título. Cuenta la putrefacción interna de una familia acomodada en el comienzo de la Alemania Nazi.
Si bien es cierto que he comenzado alabando el espectáculo, también he de decir que me costó entrar dentro del mismo. Quizá haya un exceso de información en escena que, junto a un texto que al comienzo ayuda poco a situarse, satura la atención del espectador. 
El lenguaje teatral utilizado por el director no es nada sencillo y exige por parte del espectador un esfuerzo extra para llegar al lugar donde nos quiere llevar.
Respecto a los actores. Ayer estuvieron algo atropellados con el texto, aunque supieron resolverlo sin problemas… ¡cosas del directo! Belén Rueda en general me convenció con su trabajo y cada vez confieso que me gusta mas, pero la noté que en alguna escena anduvo algo errática… Pablo Rivero tiene en sus manos un personaje que parece una montaña rusa de sentimientos y que en mi humilde opinión, resuelve con éxito. Manuel de Blas, Fernando Cayo, Alberto Jiménez y Emilio Gavira son cuatro actores que cuando están en escena hacen que la energía golpee al espectador. Si la escena es suya, no puedes dejar de mirarlos y si se encuentran en un segundo plano, dan tanto al compañero que en ese momento tiene el peso, que todo se enriquece. Nur Levi y Santi Marín dan la replica perfecta, aunque a veces quedan deslucidos por lo poco creíble del trabajo de Francisco Boira que para mi no llegaba a estar a la altura de sus compañeros.
Eso sí, aplaudo el trabajo en conjunto. La intensidad a la que se ven sometidos los actores se nota y es de agradecer tanta entrega. Como ya he dicho mas arriba, la propuesta no es sencilla y corren el peligro de caer ocultos por el peso de la estética. Sin embargo, resuelven con éxito y todo queda perfectamente integrado y empastado.
Me declaro admirador de Tomaz Pandur y su teatro, aunque reconozco que no es un teatro que llegue a gustar a todo el mundo.

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O´Dogherty Personales Teatro

Casi Un Payaso

Sé que este mes de Agosto estoy un poco perezoso y a penas si he publicado nada, pero entre el calor, los pocos espectáculos que estoy viendo en estos días y que el trabajo me está dejando las neuronas muy mal paradas… la inspiración parece que se ha marchado de vacaciones…

Pero bueno… Os voy a pasar el enlace de un blog que me tiene maravillado, lo ha creado el actor Alex O’Dogherty, que se ha marchado a hacer su propia gira por las Américas.

Se llama Casi un payaso . (Si pincháis en el nombre, accederéis al blog)

Se ha sacado de encima la popularidad que ha ido adquiriendo en nuestro país y se ha marchado como un cómico anónimo mas a recorrerse los locales de Stand up comedy de los EEUU, así, sin mas… Nada mediático, se ha marchado a vivir la experiencia de regresar a las raices, al enfrentamiento con un público que nada sabe de ti, ese público que está sentando, espectante; esperando a ver qué es lo que le ofrece en 5 minutos ese nuevo actor que se ha subido ahí… Bueno, pues todo esto nos lo narra Alex a modo de reflexiones simples, llenas de humanidad y de sencillez. Ilustrándolo con vídeos, para que nos sintamos parte de su experiencia…

Pensándolo, creo que es algo que muchos, por no decir todos, deberían hacer. Bajar de ese falso pedestal en el que algunos se acomodan y probar a acercarse al público, dejar que se les juzguen desde la desnudez del actor y ver qué pasa, con sus noches gloriosas y las que no lo son tanto, pero desprovisto de ese escudo que da la popularidad, frente a un público que nada sabe de ti… Creo que es un ejercicio mas que interesante y muy valiente por parte de quien se atreve a encararlo.

Por eso os dejo el enlace de ese blog, para que lo leáis y lo disfrutéis tanto como lo estoy haciendo yo. Merece la pena ver que algunos actores asumen riesgos, quieren aprender y se lanzan a la piscina con lo que es su profesión, su pasión… su vida. De esta manera, después apreciaremos mas su trabajo porque sobremos el esfuerzo real que le ha supuesto.

¡Desde aquí mi admiración y mi aplauso para Alex O’Dogherty!

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Avenue Q Carlos Rivera Diluvio Gran Via Hair Julio Bravo Mormones musicales Personales Rent Teatro Tony's

DE MORMONES, TONY’S Y GRAN VIA

Hoy ha salido publicado el nuevo número de la revista «El Nuevo Diluvio Magazine» en el que he tenido el gusto de poder colaborar. 
Os dejo el enlace para que podáis leer todos los contenidos y entrevistas que Carlos Rivera ha realizado para celebrar el tercer aniversario de su revista. No tienen desperdicio. Solo tenéis que pinchar en el nombre de la revista que tenéis mas abajo.
¡Gracias Carlos por hacerme un hueco dentro del Diluvio! El Nuevo Diluvio Magazine II
Con permiso de Carlos, aquí tenéis el artículo con el que he colaborado en este fantástico número:
                                                  DE MORMONES, TONY’S Y GRAN VIA
 
Este Junio pasado se celebró la entrega de los premios Tony 2011 y la obra vencedora fue “The Book of Mormon”, el nuevo musical “rebelde” que se pasea con gran éxito de crítica y público por Broadway… y vosotros lo mismo pensáis “¿Y?”, pues que esto me ha dado que pensar que de vez en cuando a Broadway y a todos nosotros nos gusta que nos den un poco de caña… Me explico, cada cierto tiempo sale a la luz un musical que por temática, lenguaje, montaje o la razón que sea, es todo un escándalo o hace que la gente se revuelva en las butacas de los teatros…
A  mi personalmente me encanta, como le dije en un intercambio “twittero” a Julio Bravo; que de vez en cuando salga un musical que actúe como dedo que se le mete en el ojo a Broadway y que le incomode un poco… ¿o no le incomoda tanto como aparenta? ¡Si finalmente lo premia con un aluvión de Tony’s! Y es que Broadway es así, es teatro. Pone pose de dama escandalizada, hace que mira para otro lado, pero a lo tonto se deja querer por el chico malote del momento…
Es algo cíclico, después de una temporada de musicales que van y vienen, surge uno que se levanta sobre los demás y los empuja haciéndose notar, como es el caso del que os hablo “The Book of Mormon”, musical creado por Trey Parker y Matt Stone, que ya venían haciendo de las suyas con “South Park”, con lo que no podía ser de otra manera… 
Creo que esa oleada de rebeldía e irreverencia también se está instalando entre nosotros y nos ha afectado. Eso sí, a ser posible provocándonos una sonrisa. ¿Será por los tiempos que nos está tocando vivir? Todo afecta… 
¿Qué por qué digo esto? Pues porque no hay mas que ver nuestra cartelera desde hace unos meses. Y es que Broadway, como gran Diva que es, crea tendencia y tiene una amiga que se llama Gran Vía, ¡a la que le encanta estar a la última!, y si Broadway se piensa rebelde por tener un espectáculo sin pelos en la lengua, va La Gran Vía, como buena madrileña (que ya se sabe que es “mas chula que un ocho”),y si ve que a Broadway le ha dado por los mormones, va ella y se viste con todos los pelos que a la otra le sobran, poniendo en cartel “Avenue Q; enseñándonos a reírnos de nosotros mismos pensando en lo “mierda” que es ser uno mismo, que seamos un poco racistas o que nos encante el porno en internet, e incluso reírnos de las desgracias ajenas y descubrir que aún así no tenemos porqué tener mal fondo… pero como digo, la Gran Vía es muy chula y muy fresca, así que una noche le dio por salir de copas y ligar con un catalán, con tan mala (buenísima) fortuna que se quedaron “Pegados” ¡por dos veces en un mismo año!, para regocijo de todos los que nos metimos en la sala de espera a ver cómo resolvía la situación…
¿Qué? Ah! ¿Que ninguna de las dos ha estado realmente en la misma Gran Vía? Bueno, tampoco seamos tan tiquismiquis, la “Gran Vía” es mas nuestro estilo de vivir los musicales que la propia avenida. De todos modos para eso se ha hecho el concierto de “Rent” en el Teatro Coliseum, principio o final de la Avenida, y demostrar a todos que da igual cómo seamos o dejemos de ser, que lo que hay que hacer es medir el tiempo en amor y pensar en VIVIR porque ¡No hay mas que hoy! Y por si todo esto fuera poco, y como remate en estos tiempos de indignación, llegará Septiembre, rebuscará en lo mas hondo de nuestra rebeldía, que está loca por salir, y nos regalará “Hair”, repartiendo paz y amor como se hizo antes, cuando todo esto se miraba con la ceja levantada y que ahora se premia como original… 
Y es que en realidad nos encanta que, aún estando sentados en la butaca nos ocurran cosas por dentro, nos escandalicen, nos remuevan la conciencia o nos sorprendan  con una nueva pedorreta en las narices… y de eso trata todo esto, ¿no? El teatro siempre debería ser un muro donde cada uno pudiera decir las cosas a su manera y no dejarnos indiferentes.
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Blancanieves Cossials Crudo Invierno Metrópolis Personales Pos Teatro Topanga

Cachorros

Los meses de Junio y Julio el calor aprieta y los «Cachorros» gestados en las escuelas de interpretación salen de sus «madrigueras» para exponerse al público, para enfrentarse a los ojos de los que habitamos el mundo exterior… Recitales, muestras, propuestas, obras, fragmentos, inventos, experimentos… cada uno realiza su muestra de diferente manera, pero todos con la misma ilusión, el mismo hambre… Porque no sé si os habéis fijado, me imagino que sí, que todos esos «Cachorros» salen a escena hambrientos, dispuestos a comerse de un solo bocado lo que se les ponga por delante. Los ves nerviosos, con cierto miedo en los ojos, pero con un brillo especial, el mismo que te da tener por dentro un «algo» que te remueve las tripas porque vas a darlo todo y esperas la aprobación del que te está mirando… Y es que, quien mas o quien menos, puesto sobre las tablas, apuesta por si mismo como la mejor propuesta de toda la camada, creyendo que ese paso que está dando es crucial en su carrera hacia el estrellato… Solo hay que ver el brillo en los ojos de todos y cada uno de esos «Cachorros».

Todos los que hemos estudiado interpretación lo hemos vivido, todos hemos salido a escena con nuestro texto sabido y preparado durante meses, pero con la cabeza nublada, sin poder fijar la vista porque sientes todos esos pares de ojos pendientes de ti, de tus palabras, tus reacciones, tu respiración, tus manos (¡Que no se note que tiemblo!), pero pensado que esa es la noche de tu triunfo, ¡casi profesional!

Cuando finaliza la función vienen los saludos, los aplausos, los besos, los abrazos, las felicitaciones de todo aquel que ha ido a la muestra a verte… Y el mirar de reojo a los que no te conocen, pero te han visto; esperando por si alguno de ellos viene a saludarte, a felicitarte por tu trabajo. Y es que a todos se nos ha visto, y se les sigue viendo, en el interior de su mirada que te están esperando con toda la ilusión del mundo, porque todo lo han dado por ti, aunque no te conozcan. Se han subido al escenario para ofrecerte todo su arte; sintiendo que tienen un nuevo seguidor de su carrera, y que seremos uno de los miles que vendrán detrás… porque aún estás en la escuela, pero quieres comerte a los Arévalo, a las Abascal, a los Tosar, a las Portillo o deslumbrar a los Almodovar o Amenabar, incluso a los Allen o Spielberg que hay sueltos a la espera de alguien como tú… Es maravillosa esa borrachera de ilusión y de emoción porque ves a los «Cachorros» que realmente creen en ellos mismos, que bajan del escenario envenenados de teatro y con el ansia de mas y mas. Después ya vendrán las salidas del nido, los primeros vuelos, el estrellarse contra el suelo, las remontadas, los nuevos intentos y ahí ya aparecerá la «Selección natural», la tenacidad y la perseverancia de cada uno… y los guardianes del destino que son ¡los directores de casting!, que serán los que te darán paso a una nueva dimensión o los que te harán quedarte a las puertas… pero eso es otra historia que no viene a cuento porque ahora de lo que hablamos es de la ilusión de los «Cachorros», de su carrera torpe, pero llamativa, que te despierta tanta ternura y por la que le damos todo el apoyo para que se atrevan con mas y vean hasta donde son capaces de llegar.

Este año he tenido la oportunidad de presenciar dos muestras completamente diferentes una de otra, tanto en la puesta en escena como en lo personal. «En Lo Mas Crudo del Crudo Invierno» y «Blancanieves Sálvame Deluxe«.

Cartel «En Lo Mas Crudo del Crudo Invierno» 2011

La primera la realizaron a finales del mes pasado los alumnos de tercer curso de Metrópolis C.E. Una maravilla de función que me tiene atrapado desde hace 14 o 15 años porque yo mismo salí de la misma escuela interpretando esa misma obra. Algo que me hizo no dudar en regresar, reencontrarme con viejos compañeros de reparto y con mi primera profesora de interpretación a la que guardo muchísimo cariño, Clara Cosials. Fue toda una sensación encontrarme en el mismo lugar y con la misma obra, pero situado «al otro lado». Casi me sentí dando el relevo y entregando toda mi ilusión para que siguieran adelante.

Me pasé toda la función sonriendo con ternura, viéndoles hacer, alimentándome de sus nervios, de su energía, de su emoción y dándoles todo mi cariño. Porque dentro de la imperfección que da el ser aún una «promesa», la entrega que tienen es abrumadora, y es una pena que muchos la pierden cuando pasan a la nueva dimensión que es lo profesional, y creo que es esencial conservar parte de todo ese sentimiento que uno lleva dentro en esos primeros momentos… ¡Bravo! Lo hicieron realmente bien, y fue un gustazo sentirme de nuevo un poquito Jerry, con permiso del actor que ahora lo interpreta. Y si a eso añadimos que aún figura una foto mía colgada en las paredes de la escuela justo interpretando ese papel… ¿qué mas puedo pedir para sentir lo maravilloso que es sentirse parte de todo esto?…

Cartel Blancanieves Sálvame Deluxe – Topanga Taller Teatral 2011

La otra obra, «Blancanieves Sálvame Deluxe«, la vi el pasado lunes día 11 de Julio en la sala La Escalera de Jacob. Muestra del Taller Teatral Topanga, de mi amigo y grandísimo creador Javi Posadas. Una apuesta arriesgada y muy trabajada. Un propuesta de los alumnos de 2º grado basada en improvisaciones, algo realmente valiente donde las haya. No todo el mundo se sube a un escenario sin un guión aprendido, sin su texto bien sabido, y menos cuando apenas si se tienen tablas, pero también es cierto que el hambre de los «Cachorros» hace que acepten este reto propuesto por su profesor de una manera tan loca y atrevida… Y por supuesto, tan bien resuelta! Una vuelta de tuerca a toda la historia del cuento de Blancanieves, llevándolo al mundo del reallity mas moderno. Dejándoles toda la libertad, partiendo de una pocas premisas y alimentándose de un público que casi es otro de los personajes de la función, ya que su energía hace que los que estamos sentados nos sintamos parte de todo el entramado y nos entreguemos a jalear a los protagonistas en ciertos momentos, casi como los antiguos romanos en los espectáculos de gladiadores.
¡Muy valientes, sí señor! Cuando finalizó fuimos varios los que pensamos y comentamos que, si realmente les apetece sacarlo adelante, podrían hilar mas fino y podrían sacar una función realmente ácida y divertida. Apta para vender y no quedarse en una mera muestra. Veremos que nos dan estos «Cachorros», si se atreven a dar el salto al vacío.

Estas son solo dos muestras de las muchas que está habiendo en estos días en las escuelas. Dos en las que he podido disfrutar de ver la sonrisa enorme en las caras de los actores, las miradas llenas de emoción cuando reciben el aplauso del público, sintiéndose mucho mas cerca de su sueño.

¿Hay algún otro lugar donde uno pueda percibir algo tan grande como esto? A mi, ahora mismo, no se me ocurre.

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David Tortosa Jorge Gonzalo Lara Larson Laura Castrillón Muñoz-Chápuli musica musicales Teatro Tela-Katola Tick tick...Boom

Tick Tick… Boom!

A decir verdad, desconocía la obra que iba a ver, pero había algo que me atrajo desde el mismo momento que me enteré que se iba a representar y es que «Tick, Tick… Boom!» está compuesta por Jonathan Larson, el creador de «Rent» y ya con eso me bastaba para querer ir a verla. Hice un par de escuchas de una versión que encontré por internet y no quise saber mas, quería que esta obra fuera casi como un pequeño regalo que Larson nos dejó antes de marcharse. Quise ir descubriéndolo poco a poco, desenvolviéndolo al ritmo que Pablo Muñoz-Chápuli, director y fundador de Tela Katola, nos lo ofrece.

La obra trata en clave musical un momento decisivo en la vida de Jon (Jorge Gonzalo)que, próximo a cumplir los 30 años, se encuentra ante la decisión de apostar por una vida «convencional» o seguir peleando por su sueño… llegar a ser un gran compositor de musicales. En esta decisión se ven involucrados tanto Susan (Laura Castrillón), su novia; como Michael (David Tortosa), su mejor amigo desde la infancia. Através de diálogos muy ágiles y canciones con un regusto «Larsoniano» bastante identificable, vamos descubriendo la relación entre los tres personajes, y unos cuantos mas que se asoman a lo largo de los 90 minutos de función, que llevarán a que Jon se acabe decantando por un lado o por otro y las consecuencias que esto conllevará.

Los que hemos andado o andamos dentro de este mundo, nos veremos reflejados en mas de una de las situaciones planteadas en escena por la profesión del protagonista, pero seguro que a todos se nos hará un nudo en el estómago porque el tipo de musical que nos quiso mostrar Larson, es un teatro de la calle, de la vida de todos. Donde las cosas no se muestran de manera preciosista ni llena de florituras, si no tal y como son, momentos agridulces, con nuestras batallas personales, el amor, la amistad, las risas en los momentos menos apropiados o todos esos momentos amargos, esas decisiones dolorosas que nos toca tomar y todo aquello que tenemos que dejar marchar en ocasiones, para poder avanzar en la vida… Pero no siempre desde un punto de vista pesimista.. a veces irónico, a veces inmaduro, a veces cómico…

Como nos dicen desde Tela Katola, nadie siguió la estela de Jonathan Larson; con lo cual, lo que ahora nos ofrecen en el Off del Lara, es casi una pieza única.

Los actores consiguen que empatices con ellos desde el mismo comienzo de la obra. Son tan «normales» y te plantean una historia tan cotidiana, que hacen que te sientas cómodo con ellos, pensando que su historia podría ser la tuya. Supongo que hace mucho la cercanía del escenario, el que ellos mismos sean los que manejen la escenografía (Muy acertado el uso de tan pocos elementos, pero con tantas posibilidades), que los notes sudar y que incluso sus ojos se crucen con los nuestros en algún instante y sepas que realmente te están viendo. Muy bien interpretadas las canciones, con la energía justa, aunque he de reconocer que a veces la letra se perdía entre la música… Nada que ajustes de último momento no puedan solucionar. Recordemos que ayer fue el primer pase con público, así que lo que ayer se les escapara, es perfectamente solucionable. La verdad que cuando vi el espacio, temí que la banda de cuatro músicos que les acompaña, sonara demasiado ensordecedora, pero en ningún momento fue así. ¡Maravillosa la Tick Tick Band!

El equipo al completo nos regala esta obra con tanta intensidad que, al público, le va a ser imposible no devolverles ese mismo calor con creces.

Espero y deseo que este musical no se quede en estas únicas 8 funciones que ahora nos ofrecen y sigamos oyendo ese tick, tick, tick… por mucho tiempo.

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Entrevista a VICTOR CONDE

Mi encuentro con Víctor Conde tuvo lugar la tarde posterior a los Premios del Teatro Musical, donde “Los Miserables” se llevaron cuatro premios, incluido el de Mejor Musical. Esto de alguna manera también fue gracias a él, ya que cumple las funciones de Director Residente en dicha obra. “Pegados”, que es el éxito de la temporada, se quedó sin ninguno, aunque Víctor le quitó importancia comentando lo bien que se lo pasaron después de la ceremonia toda la compañía junta. Además que no todos pueden presumir de haber ganado dos Premios Max con un musical que nació de la inventiva de unos amigos, y eso sí que le llena de orgullo; se nota escuchándole hablar de ello.
Víctor se prestó a la entrevista desde el primer momento que se lo propusimos. Costó un poco por tema de las fechas, él está con cuatro espectáculos, castings y viajes varios que hacen complicado el encuentro, y si a eso le sumamos que yo tengo unos horarios un tanto “cuadriculados” en mi vida fuera de este blog… pero aún así sacó tiempo para “En Un Entreacto” y pudimos charlar un rato, un rato que dio para muchas cosas, ¡incluso para que nos regalara una primicia!.

Víctor Conde. Por cortesía de Javier Naval.
– Para comenzar, cuéntanos como decidiste que la dirección era la profesión a la que te querías dedicar. Porque todos sabemos que un actor, si quiere dedicarse a ello, lo suyo es que comience con una clases de interpretación, pero quizá la gente no sepa cómo son los pasos que sigue alguien cuando decide que lo suyo es ser Director.
– Cuando somos pequeños, que es cuando comienza a tirarte esta profesión, todos queremos dedicarnos a ser actores porque es lo primero que relaciones con el mundo del cine y del teatro, ¿no? Pero enseguida me di cuenta que cuando jugaba a ser actor, lo que mas me interesaba era todo lo que había alrededor… Me fijaba mas en cómo me gustaría que se hicieran las cosas… mas que en la propia acción de actuar. Entonces, vi que tenía que ir por el camino de la dirección. Así que estudié dirección de cine, trabajé durante mucho tiempo aquí y en el extranjero, en EEUU. Y cuando volví, me metí en el mundo del teatro, de nuevo desde la interpretación, pero enseguida me encontré dirigiendo y hasta ahora. Bueno, he tenido que luchar mucho, pero afortunadamente he podido enlazar cosas y todo ha tenido una evolución muy sencilla. Se puede decir que estoy contento y que me divierte bastante lo que hago, así que voy a seguir por un rato.
– He visitado tu página web… http://www.victorconde.com/ Y por lo que he podido ver en ella, tú también escribes tus propios espectáculos, ¿verdad?
– Sí, así es, comencé escribiendo espectáculos teatrales, un corto y estoy escribiendo una película… La verdad que me gusta.  Es una parte que disfruto mucho, supongo que por lo que te decía antes, por el hecho, no solo de poner en pie una historia, si no el contar algo. Me interesa mucho participar activamente de las funciones que yo dirijo. Hago las versiones de las obras que dirijo, por ejemplo, cuando estrené “La Ratonera”  o “Crimen Perfecto”,  hice sus versiones porque me interesa darles cierto tono o hacer hincapié en cosas…
– Darles tu  toque personal, ¿no?
– Sí, darle un toque personal. Yo cuando cojo un proyecto, lo hago mío, como un hijo. Me gusta participar en todo, desde la adaptación hasta el último detalle que sale al escenario… el cartel, las fotos de escena, la música… No sé si es una virtud o es un defecto Jajajaja
– Tiene que ser agotador tocar todos los palos!
– Sí, acabo trabajando un montón. Afortunadamente trabajo con un equipo que suele ser básicamente el mismo y me conocen muy bien, porque si no sería prácticamente imposible. Saben que me interesa participar activamente en todo. Desde que abres un texto hasta que estrenas.
– Y este control, ¿también lo llevas al terreno de los actores? ¿A controlar sus interpretaciones?
– Yo normalmente tengo muy claro lo que quiero decir y cómo lo quiero decir. Supongo que por la cultura cinematográfica que tengo, cuando me leo un guión o un libreto, tengo muy claro como verlo. Me hago pequeños “storyboards” de mis obras de teatro… No soy un director que trabaje sobre improvisaciones o que desarrolle el trabajo mientras lo hace, en eso soy un poco como Hitchcock. Él hacía la película antes y luego le fastidiaba tener que rodarla, porque para él ya la había hecho. Tenía todos sus dibujos, sus storyboards, sabía perfectamente por donde entraba un actor, el movimiento de cámara que tenía… y la verdad es que yo trabajo mucho así, pero eso no quiere decir que no deje libertad a los actores. A mi lo que me gusta de trabajar con los actores es que, sobre lo que yo traigo a un ensayo, el actor me sorprenda, que el actor aporte. A veces al tenerlo tan claro en mi casa, se hace mucho mas sorprendente cuando lo pones en pie porque de repente viene todo el talento de los actores que hacen que, lo que tú tenías dibujado, se convierta en el 200% mas de lo que pensabas. No soy muy intransigente. Me gusta que sobre la base que yo traigo, se juegue… y a veces acabas haciendo algo completamente diferente,  a veces una pequeña variación… o a veces se prueban cosas que no funcionan… pero siempre sobre algo que ya traigo, por lo que te decía antes de querer darle un tono a la historia. Si tú haces tu adaptación y sabes muy bien el lenguaje en el que lo quieres desarrollar, hay que saber contarle a los actores cual es ese lenguaje en el que estás trabajando y lo que quieres contar en esa función o en esa escena. Y a partir de ahí, cada uno pone la magia, pero no soy de los que se sientan en una sala de ensayos y digo “Bueno, hagamos cosas y veamos qué sale”. Eso me provocaría una terrible inseguridad.

– Cuéntanos como fue el trabajo en “Pegados”, por tus palabras deduzco que fue un trabajo completamente en equipo, ¿no?
– Sí, completamente. Ferrán González, del que voy a hacer la tercera obra escrita por él, es un pequeño genio; siempre trae hojas de diálogos, escenas que a veces no tienen título, otras no tienen final… Lo que te dan sus textos es mucha libertad para trabajar en equipo. Afortunadamente los que hemos trabajado en “Pegados” éramos amigos antes que colaboradores. Ha sido muy divertido, pensar “Bueno, con estas escenas y estos diálogos de estas dos personas en la camilla, ¿qué vamos a hacer?” y eso llevó a que un espectáculo que era de dos, acabara siendo un espectáculo de cuatro. Ya que el pianista/doctor como la enfermera, que tenían contadas apariciones,  han surgido de un montón de cosas trabajando con ellos. Por eso y porque todos somos amigos de hace años y todo era muy fluido, había muy buen ambiente y nos reíamos mucho. De hecho eso todavía existe. En “Pegados”, después de un año y medio de haberse estrenado, siguen surgiendo cosas cada día. Después de cada función bajo a camerino, hablo con Ferrán y con Xenia (Reguant), y decimos “Podemos decir esto o lo otro” “Quitar esta broma y meter esta otra” o alguna ocurrencia de ellos en algún momento dado. La verdad que se puede decir está completamente vivo. Es un espectáculo que yo creo que cada semana tiene cosas nuevas.
– Vamos, que está abierto a la creatividad de cualquiera de vosotros.
– ¡Sí! ¡Absolutamente! Dentro de lo que queremos contar, sí que es verdad que salen muchas cosas en cada función. Lo divertido es que los que estamos ahí no solo somos los actores, director, productores, sino también los creadores del espectáculo. Entonces pasa eso, que el espectáculo crece conforme avanza.

– Y eso, ¿Cómo funciona en “Los Miserables”? Un espectáculo que ya viene prediseñado y con todo estructurado.
– Piensa que los actores no son peones de ajedrez, son seres vivos, artistas. Entonces, surgen cosas. Yo veo que cosas que sucedían en escena de una manera, se han desarrollado y tienen su historia interna. El espectáculo tiene mucha vida. Afortunadamente, la compañía de “Los Miserables” es una compañía con mucho talento y es bonito ver cómo ha crecido después de tantos meses desde su estreno. Nosotros tuvimos la ventaja de contar con los creadores originales de “Los Miserables”. Trabajaron mucho con el elenco español. Así que amoldaron un poco su dirección a la gente que teníamos y nadie está en “tierra extraña” interpretando su papel y eso hace que veas cómo crece y vayan surgiendo cosas.
– Algunos ejemplos de cosas que surgen en “Los Miserables” son  “Póker de Voces”,  los sketches de “Humor Miserable”, conciertos…
– Es que se podría decir que “Los Miserables” es una ciudad poblada de gente de mucho talento, entonces es normal que salgan todas estas propuestas y que sean tan atractivas. Hay mucha gente inquieta y con mucho talento dentro de la compañía.
– ¿Y tú no te vuelves medio loco con la cantidad de obras que tienes en cartel?
– Ahora mismo tengo cuatro en cartel. Tengo “Pegados”, “Los Miserables”, “Crimen Perfecto” y “La Ratonera”, que estrenamos tercera temporada en Madrid en Septiembre con cambios en la producción.
– Sí, me he enterado que andabas haciendo castings para la vuelta.
– Sí, hay varios del reparto que se incorporan nuevos.
– Así que vas a estar parte en Madrid y parte en Barcelona, ¿no?
– Sí, estaremos con “Crimen Perfecto” y “La Ratonera” en Madrid y “Pegados” y “Los Miserables” en Barcelona. Pero no me vuelvo loco, mi cabeza discierne mucho de lo que es cada espectáculo, aunque mi cuerpo sí que se vuelve loco cuando tiene que desplazarse tanto. Ahora en septiembre que se estrenan todas a la vez voy a tener que ir un poco a la carrera, pero bueno, ¡me gusta! Y además preparo una nueva función para la temporada que viene, que voy a tener que ensayar después de los cuatro estrenos… Bueno… Preparo “LUZ DE GAS”, te lo digo en primicia.
– ¡Gracias! (Luz de Gas  es una película de la que hay dos versiones, pero la mas popular es la dirigida por George Cukor y por la que ganó el Oscar Ingrid Bergman)

– Sí, preparo “Luz de Gas”  que va a ser la próxima obra que dirija… pero bueno, creo que tengo el espacio en la cabeza para cada proyecto y es que cada proyecto me ilusiona de manera diferente.
– ¿Cuál es la diferencia entre ser el director de una obra y ser el director “residente”?
– El director residente es el que se ocupa del trabajo cuando se va el director de la obra. Se ocupa de que el tono y el lenguaje y, evidentemente, la puesta en escena, sigan conservando el espíritu del principio. No digo mantener las cosas iguales porque eso es imposible, puedes hacer 2000 funciones que las 2000 habrán sido diferentes. Y el director es el que hace todo el trabajo creativo.
Yo siempre digo que la función el día del estreno se muere un poco. Algo en lo que a veces estás trabajando años, aquello que es como tu criatura, es tu vida, y un día se estrena y deja de ser tuya. Se produce algo así, me imagino, como cuando un hijo se te casa. Por un lado es bello pensar que ahora pertenece al público, y por otro lado tiene un puntito como de tristeza, algo que le has puesto tanta energía y tanto cariño, pues ya no es tuyo, ya no depende de ti… ya depende de cómo esté un actor o el público esa noche, en cualquier caso, el director no puede estar allí siempre. Entonces esa función deja de pertenecerte un poco…
El espectáculo tiene que coger su tono y tú, como director residente o director de tus obras, cuando las vas a ver, una vez por semana o cuando sea, si es verdad que intentas que se mantenga todo eso, pero intentar que una función sea igual cada noche es imposible. 
– ¿Cuál es el proceso que sigue una obra? Desde que se toma la decisión de hacerse hasta que seestrena.

– Bueno, cada obra es un mundo, pero cuando yo decido hacer algo, la primera parte es una parte de investigación. Por ejemplo, cuando decidí hacer “La Ratonera” de Agatha Christie, releí las obras, no solo las cumbres, si no las que mas me marcaron a mi en una época, las que mas relación pueden tener con la función… Si me hubiera tenido que leer las 80 novelas de Agatha Christie lo hubiera tenido un poco jodido! Jajaja Pero sí que me leo todo lo que puedo, los tratados que se han hecho de la escritora y tal… Hay una parte de investigación muy profunda que te lleva a la estética, al tono que tú quieres darle a la historia. Veo todas las películas que se han hecho sobre el tema, no solo las de esa función. Por ejemplo, yo adoro a Hitchcock, y cuando surgió hacer “Crimen Perfecto”, para mi fue la mejor excusa para volver a verme prácticamente toda su filmografía. Era como algo que tenía asumido y me encantaba, a veces me decían de ir a cenar o a tomar una copa y decía “No, no, no, que hoy me toca ver La Ventana Indiscreta” jajajaja.  Anoto absolutamente todo lo que me puede servir para montar mi historia porque, en este caso (de Crimen Perfecto), la quería contar desde el punto de vista de Hitchcock, utilizando sus recursos narrativos, entonces me dedicaba a ver la película y anotar… ¡Es todo un disfrute!, seguramente es una de las partes mas bonitas y divertidas del trabajo. Ahora que estoy preparando “Luz de Gas”, no solo me estoy viendo las dos versiones, me estoy fijando en la temática que narra, la estética, intentando ver un poco todo lo que puedo y leer sobre todo eso. 

Luego viene otra parte, que también es maravillosa, que es la creación de tu espectáculo. Son las horas de trabajo con el escenógrafo, el pensar “Cómo voy a hacer esta escena”, el storyboard general de tu función que te decía antes. Yo trabajo mucho con Marc Álvarez que hace todas las bandas sonoras de mis funciones, entonces quedamos, vemos la película, pensamos “esto puede ser tipo John William, o esto podía ser Bernard Herrman, pero un poco mas 70’s…” Hacemos como un brainstorming de lo que ya va a ser nuestra producción. Se hace una maqueta de la escenografía. Hago fotos, trabajo sobre ellas, sobre la maqueta y ahí ya hago un poco la película de lo que vamos a montar.
Después ya llegan los ensayos, donde tú ya te has hecho tu película en la cabeza y llegas con tus dibujos y tus fotos… y eso ya lo pones en artistas, en actores y ¡Boom! Eso se transforma en otra cosa, que es la magia de los ensayos. Porque como te decía, cuando llega el primer ensayo, mi obra yo ya la tengo montada en la cabeza, lo que pasa que cuando los actores empiezan a hablar y te dicen esas frases… eso cobra una vida que es maravillosa y el conducir ese camino, también es muy bonito.
– Claro, y eso a ti también te dará ideas diferentes, otras posibilidades…
– ¡Exacto! Y eso hace que se vuelva viva la función. Luego vienen unos días terribles, que son los días previos a los estrenos, en los que adelgazas 5 kilos, en los que no duermes… porque se te junta todo, las luces, la escenografía, todos los pequeños detalles, te viene todo el mundo “¿Qué prefieres? ¿Este vestuario? ¿Esta falda o esta otra? Esta luz ¿cómo la hacemos?, mas roja, mas… o esta puerta que iba a ser así la tenemos que hacer mas pequeña, hay que cambiar la entrada del personaje…” Todo eso es a la vez. Preguntas y dudas como estas son 200 al día, aparte de los numeritos en el calendario y dices “¡no llego!”
Los nervios del estreno son terroríficos, la noche del estreno piensas “¿Por qué me dedico a esto? ¡No lo voy a hacer nunca mas!” Y ahora he aprendido a que no me afecte tanto como me afectaba, pero al principio era horrible.
Luego llega el día en el que tu función ya hace dos o tres semanas que se ha estrenado, y te sientas en el teatro, sin ningún tipo de inquietud, sin problema, ni nervios, ni nada… Bueno, no llegas a disfrutar completamente de tu función nunca. Siempre piensas que algo lo podías haber hecho de otra manera… Yo todavía no me he sentado en una de mis funciones y la he disfrutado 100%. Soy muy obsesivo y muy crítico con lo que hago, entonces cuando me siento, no dejo de darle vueltas a la cabeza a un montón de cosas.

– El día del estreno ¿Te sientas a ver la función?
– No, es imposible. El día del estreno lo que suelo hacer es estar en la mesa de luces. A veces, cuando hemos hecho muchas previas, el día del estreno entro, salgo… no miro… me pongo debajo de la mesa de luces… No sé, me pongo muy nervioso. Jajajaja
– ¿Qué es para ti un casting? ¿Qué le pides a un actor en un casting?
– Casting es una cosa terrible, pero como me dijo una vez un director americano, es la única fórmula que hemos encontrado para encontrar gente. Sabiendo que es una experiencia traumática tanto para el que realiza la prueba como para el que audiciona. Porque son muchas horas, es mucha gente, y tú tienes que intentar tener la misma concentración y la misma focalización para el número 3 que para el número 300 porque la gente curra mucho, está años preparándose para que le veas 5 minutos y merecen toda tu atención. El casting depende de tantas cosas… Si es verdad que la gente que hacemos los castings, sabemos lo que buscamos. Conocemos el elemento de los nervios, sabemos que un actor no está al 100% nunca en un casting, que te puede dar mucho mas de lo que te está dando, y todo eso se valora, pero valoras hasta cierto límite. Tu imaginación va, conforme a tu experiencia, hasta un límite porque lo mismo un actor después te da hasta un 200% mas de lo que has visto ahí y tampoco lo puedes saber… En cualquier caso, es un mal necesario.
– Yo he vivido algunos castings y la verdad que me interesa mucho saber cómo se vive desde “la otra parte del casting”.
– “La otra parte” también lo pasa mal muchas veces, “la otra parte” tiene que tomar decisiones muy comprometidas. La gente que vivimos de esto, somos muy de “familias”, quiero decir que nuestras vidas están muy relacionadas, entonces, normalmente puedes hacer castings a amigos tuyos, a gente muy cercana a ti y no puedes cogerles, porque no se adecúan al papel o porque la elección no depende solo de ti, porque hay otros productores, otra gente. Entonces, es muy duro saber que un colega tuyo no está pasando una buena época y no le puedes dar un papel. Aunque la verdad es que yo trabajo con muchos amigos míos, me gusta trabajar con amigos, me gusta el ambiente que he creado con cierta gente y me gusta explorar cosas con esa gente, pero en otro tipo de producciones que no depende solo de mi la elección…
– Quizá es como dices, un mal necesario.
– Es la única manera que hemos encontrado, sobretodo cuando hablamos de grandes producciones. Una cosa es que tú hagas una producción con cuatro actores y estos cuatro sabes quienes van a ser porque son perfectos para ello, y porque es tu producción y puedes hacer lo que te de la gana, pero cuando tienes un elenco de 25 o 30 personas, evidentemente hay que hacer un casting. Como cuando es un musical o algo así.
– ¿Tú en “Los Miserables” estuviste en los  castings?
– ¡Yo en Los Miserables tuve que hacer casting! Los directores ingleses me hicieron una prueba. Así que también sé lo que es eso… Luego me incorporé en los castings finales y pude participar en las últimas decisiones. No sabían quién era, pero confiaron en mis criterios para esas decisiones, pero una semana antes ¡los tuve que pasar yo!
– El otro día estuve viendo tu corto en tu web
– “Lesbos invaders from outer space”

– ¿Habrá segunda parte o no habrá segunda parte?
– Yo creo que habrá película.
– ¡¿Película?!
– Sí, yo creo que habrá película… En eso estamos… Yo empecé a estudiar cine y trabajé con Roger Corman en EEUU, del que lo aprendí todo. Y hacía tantos años que estaba metido en el teatro, que tenía abandona mi parte cinematográfica la cual adoro. Entonces, mi íntimo amigo Carlos Atanes, que es probablemente uno de los directores españoles de cine mas underground, personales y fantásticos de este país, y yo, tomando una copa, pensamos “¿Por qué no hacemos unos cortos de serie B? ¿Unos cortos de terror, de ciencia ficción, con una misma protagonista? ¡Creemos una Scream Queen española!” Y entonces nos pusimos a trabajar en ello y cada uno hizo una temática, él hizo un homenaje a la Exploitation de los años 70 y  yo hice un homenaje al cine de ciencia ficción de los años 50, ¡que me fascina! Y salió “Lesbos Invaders from outer Space” que se convirtió en un experimento muy divertido y luego empezó a hacerse grande y comenzó a ir a festivales.
– Sí, he leído que ha ganado unos cuantos premios.
– Ha ganado un montón de cosas. Todavía me escribe gente de diferentes sitios del mundo, diciendo que lo han puesto en su festival, que me han dado un premio… Se hizo muy famoso en los festivales de cine Gay Lésbico. Y varias revistas como “Femme Fatale”, de temática básicamente lésbica, se hicieron fanáticas del corto y también me llevaron de festivales, me pedían que escribiera en sus webs… fue muy divertido, lo pasé muy bien. La verdad es que fue una experiencia maravillosa. Así que estoy deseando volver a eso ya. Además que pude explotar una faceta muy gamberra que tenía dormida, que ha vuelto con “Pegados” y otros proyectos, pero que me gusta mucho.
– Yo personalmente me divertí viéndolo.
– Es un corto hecho en un fin de semana y con un presupuesto que te reirías, lo que pasa que tuve grandes colaboradores otra vez. Estuvo Luísma Irisarri, que es un editor y compositor de vídeo maravilloso, tuve a Marc Álvarez otra vez… Toda la gente que me ayudó en vestuario, en maquetas… tuve trabajando a amigos muy talentosos y entre todos lo hicimos y… ¡Todavía da vueltas! Todavía sigo recibiendo mails todas las semanas con referencia a “Lesbos Invaders…” Así que veremos hacia donde dibujamos todo eso…
Y aquí se nos agotó el tiempo. Víctor se tenía que marchar al teatro y tuvimos que dejarlo, aunque ya veis que la conversación con él dio para mucho.

Víctor Conde. Por cortesía de Javier Naval
Desde “En Un Entreacto” le damos las gracias por lo bien que nos recibió, su cercanía y amabilidad y por las ganas que le puso a la entrevista, contándonos tantas cosas.
 Ahora solo queda estar atento a las carteleras y poder disfrutar de todo lo que Víctor nos quiera ofrecer en escena, que como veis, son muchísimas cosas y a cada cual mas interesante que la anterior.
Os dejo de nuevo el enlace a su página web y a su twitter para que podáis seguir informados de primera mano de todo lo que Víctor Conde vaya haciendo.
WEB: http://www.victorconde.com/
TWITTER: @victorcondecom
¡¡¡Muchos éxitos!!!
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RENT en Concierto – Un día después…

Es difícil poder explicar a alguien que desconoce RENT lo que significa volver a vivirlo en directo después de 11 años desde su estreno en el mismo Teatro Coliseum. Los sentimientos que te despierta, lo mucho que uno se involucra con los personajes, las ganas de sentir que tú también estás en escena con ellos…

Y es que RENT para muchos ha significado ver plasmado en un musical su propia vida. Quizá suene a exageración, lo sé… Pero si lo ves, puedes escoger fragmentos de la función y seguro que te sientes identificado. Es el reflejo de toda una generación. Una visión muchas veces poco amable de la vida, pero mostrada no como un golpe en la cara, si no como una presencia que te rodea por los hombros y que te acompaña diciendo «yo sé lo que sientes porque siento lo mismo». Es sentir lo agridulce de la vida, pero desde dentro, lo que te lleva a verlo como tuyo, olvidándote del distanciamiento que puede sentir un espectador en otra función… No sé, es casi como una filosofía de vida…

Supongo que ese es el motivo por el que anoche todos acudimos a vivir de nuevo esa sensación, por lo que no pudimos dejar de disfrutar.

Salí con la agradable sensacion de que esa no sería la última vez que cruzaría mi vida con Roger, Mark, Mimi, Angel, Collins, Maureen, Joanne, Benny… ¿No será que lo de anoche, a parte de lo benéfico del evento gracias a Apoyo Postivo, no fue una especie de «testeo» para barajar la posibilidad de una vuelta del musical a los escenarios españoles? ¡Soñar es gratis! Pero ayer, salvo alguna excepción, yo diría que tuvimos un mas que posible nuevo elenco para traerlo de vuelta… ¡Ojalá!

Me reí y me emocioné como la primera vez y eso no solo es debido a lo mucho que me gusta este musical. El trabajo de los actores traspasó la boca del escenario y planeó por el patio de butacas, la gente tenía ganas de Rent y eso es lo que nos dieron.

Destaco la emotividad de Edgar Martínez como Collins, he de confesar que era el mayor de mis miedos; en el anterior post en el que hablaba de este concierto ya lo decía, «I’ll Cover You», concretamente el reprise, es mi canción favorita, la que me pone cada vez que la escucho el alma en carne de gallina y anoche lloré en mi butaca como la primera vez que viví RENT. ¡Qué bonito!

También disfruté mucho con Maureen y Joanne (Xenia García y Sara Pérez), me creí completamente su relación y me gustó mucho su «Take me or Leave me», con algún mínimo bajón de energía, pero muy bien resuelto. Hicieron de estos personajes dos mujeres de carne y hueso que me volvieron a conquistar.

Muy buena puesta en escena. Sencilla, con los elementos mínimos, pero muy bien utilizados. Bonito detalle el lazo rojo gigante en el momento de «Contact» y bastante bien engrasados todos los cambios, fluyendo con toda naturalidad de una canción a otra. ¡¿Qué decir de las voces y de la banda?! Que conseguisteis que todos saltáramos de las butacas para aplaudiros como locos… aunque no os perdono que no nos regalarais un bis! creo que muchos nos quedamos en la butaca confiando que volveríais a aparecer, pero… si dejarnos con la miel en los labios es dejarnos deseando mas de vosotros y de este musical… No importa.

Me siento afortunado de estar viviendo este grandísimo momento que palpita en Madrid con todos los recitales de los últimos meses. Creo que nunca antes había habido, en este tipo de espectáculos, esta calidad tan de seguido… Aunque confieso que me da un poco de miedo cuando se nos vayan «Los Miserables» de la cartelera madrileña porque, las ganas de hacer cosas y la creatividad que están demostrando todos sus componentes fuera del escenario del Lope de Vega, se va a extrañar… Ojalá me equivoque y esto sea solo la mecha de lo que va a ir viniendo después; que tanta gente válida que todos sabemos que hay ahí fuera se lance y arriesgue y, lo mas importante, que los que tienen opciones les brinden la oportunidad de demostrarlo como están haciendo hasta ahora.

«The opposite of war isn’t peace…it’s creation ¡Viva la Vie Boheme!»

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