A mi me habían llegado comentarios que en Broadway no había funcionado tan bien como se esperaba, pero a la vez la gente que lo vió allí no hablaba mal del montaje. Para gustos los colores, ¿verdad? No sé qué diferencias hay entre el montaje de aquí y el de Broadway, pero he de decir que el que yo he visto hoy me ha dejado bastante frío, incluso puedo decir que me ha aburrido bastante. Lo que he visto hoy me ha dado la sensación de ser algo estancado en el pasado; me ha recordado a los montajes que hacíamos en Madrid al comienzo de lo que, a día de hoy, se ha convertido en una absoluta fiebre musicalera en la capital. Una escenografía pobre, no demasiado cuidada. Un vestuario que, en muchos casos, resultaba «barato»… Si es cierto que la caracterización de Shrek está muy lograda, pero eso hace que se note aún mas las carencias del resto. Ya que la productora se gasta el dinero en hacer el montaje de esta obra, tal y como pasa con otros musicales que han llegado a nuestra cartelera ¿por qué no se hace el mismo que se ha creado en Broadway?. Si hay problemas con los derechos ¿no es mejor que comencemos a crear los nuestros propios en vez de intentar hacer versiones de lo ya inventado? o al menos ¡intentemos superar (¿porqué no?) al original! ¡Pero basta ya de sucedáneos! El caso es que no creo que este montaje esté a la altura de lo que hoy se viene facturando en el género. El público ya ha visto mucho y demanda cosas de calidad, e insisto, al precio que se cobra la entrada, es lo mínimo que se le debe dar.
Autor: joseaalba
Es complicado ser objetivo cuando vas a hablar de algo que has visto crecer, que sabes de la pasión con la que se ha afrontado el proyecto y ver la ilusión en los ojos de quienes lo están dando todo para sacarlo a flote.
El viernes acudimos a ver «Pedro y El Capitán» de Mario Benedetti en El Círculo del Arte. Interpretada por Javi Posadas y Daniel Busquier y dirigida por José Luis Sixto.
Un libreto maravilloso y duro, muy duro; donde se han quitado todas las referencias a la dictadura Uruguaya de la que habla Benedetti, para mostrarnos una dictadura militar sin referencias a bandos ni ideologías. Un juego donde vemos como la balanza no siempre se inclina hacia el mismo lado, donde no queda claro quienes son vencedores y quienes los vencidos y donde se demuestra que la crueldad del ser humano es infinita si se nos pulsan las teclas adecuadas… terrible.
Es un texto que exprime el alma del actor, literalmente. Que exige afrontarlo desde las tripas, para que el público lo reciba como lo que es, un puñetazo en el estómago.
Las interpretaciones fueron tal y como pide esta función, sinceras, llenas de matices que hacen que los largos monólogos que tienen tanto Posadas como Busquier estén llenos de humanidad y no sea un mero recitar de texto, peligro en el que podían haber caído fácilmente por lo extenso de sus parlamentos, pero que sin embargo consiguen que sigas con angustia el correr de los acontecimientos, sufriendo por (y con) ambos. En ciertos momentos los nervios del estreno y de la gran responsabilidad que conllevaba este montaje, hizo que hubiera traspiés con el texto y algún desliz en la vocalización, cosas a pulir para futuras representaciones. Nada que no se pueda solucionar teniendo en cuenta la solvencia de ambos actores.
Javi Posadas inquietantemente humano, nos muestra la debilidad del que se cree con el poder. Compone un personaje lleno de matices y lárgamente masticado para obtener un Capitán creible, real, sin caer en el estereotipo. Mimando a su personaje para no permitirle que se convierta en un cliché. Responsable de llenar la escena de movimiento, nos muestra una interpretación en cierta manera contenida y con el que, de alguna forma, llegamos a empatizar aunque esto nos incomode y nos cree cierto conflicto interior.
Daniel Busquier nos regala una interpretación «in crescendo», dolorosamente creíble, y absolutamente generosa. Hace partícipe de su agonía al público. Hila muy fino para no dejarse caer en el esperpento, que podría suceder teniendo entre manos semejante personaje. Todo un descubrimiento.
Con los elementos justos en escena y afrontado todo desde la sencillez, nos sirven en bandeja una función sangrante. Un duelo entre dos personas que sufren, cada una desde un punto diferente. Donde según va avanzando la trama, se va viendo que estar preso no es necesariamente estar cautivo. Ambos son víctimas del momento que viven. Donde Benedetti nos muestra que el ser humano es débil y vive atrapado en si mismo y de las circunstancias que le rodean. ¿Realmente tenemos opción a elegir?
Ojalá no se haya quedado tan solo en estos dos pases; que tenga mas vida, porque creo que es una función que va tomando peso y volumen según se van sucediendo las representaciones y pienso que puede llegar a ser una obra a tener muy en cuenta. Y como dije al comienzo conozco el trabajo que ha habido detrás y creo que después de tanto esfuerzo, merece tener una vida mas larga y que pueda disfrutarla mucho mas público.
Me confieso un admirador de Almodovar, de su estilo, de él mismo y de toda la mitología que le rodea… No puedo negarlo… Aunque no soy de los que se ponen una venda en los ojos y adoran cada paso que da, no he pasado por el aro de todas sus propuestas… Eso sí, película que estrena, película que me cuenta como espectador y esta vez no iba a ser menos, ¡claro!
Me fui a ver «La Piel Que Habito» sabiendo muy pocos detalles, solo que había cierta polémica con algunas críticas feroces, pero sin hacer mucho caso de nada. Cuando Almodovar estrena, yo voy digan lo que digan. La verdad que el trailer me dejó bastante indiferente, y eso fue lo que me vendió la película… ¿Absurdo? No, es que algo me decía que el contenido realmente interesante estaba en el metraje que no desvela el trailer… Odio profundamente los spoiler disfrazados de trailer.
Para mi gusto su cine estaba pidiendo a gritos algo como lo que ha hecho… estaba cayendo en la comodidad de refugiarse en su mundo «Almodovariano». Todos mas o menos sabemos lo que nos vamos a encontrar en la sala cuando se apagan las luces y en la pantalla sale proyectado eso de «Un film de Pedro Almodovar», pero como admirador suyo estaba deseando que me diera algo diferente, algo que me hiciera salir del cine golpeado, KO perdido… Bueno, pues nada mejor que «La Piel…» Una película completamente atípica… Quizá de tan atípica que es, sea la mas cercana a su esencia porque analizándola detenidamente, tiene todos los ingredientes que le caracterizan… Pero a parte de lo que es en sí la película, me gusta pensar que aún hay mucho que descubrir en su cine.
La película encierra una frialdad terrible, como la venganza que narra su argumento. Unas ideas enfermizas y depravadas que, en el momento que las vas descubriendo, tu cabeza dice «Si, hombre, ¿y qué mas?», porque te niegas a creer lo que te cuenta, pero esa misma idea es la que hace que tu cabeza cambie radicalmente y se da cuenta que, de tan rebuscada que es la propuesta, se hace mas amenazadoramente real, mas palpable que cualquier otra cosa que hubiera querido contarnos…
Almodovar juega con los contrastes. Donde mas luz hayamos, mas oscuro es el propósito que nos quiere contar. Cuanto mas inexpresivo parece el personaje, mas nos da que leer… Donde mas belleza parece que hay, mas dolor es el que encierra… Donde mas espacio abierto existe, mas claustrofobia y mas desamparados nos encontramos… Una película de terror para verla y pensarla. No es la típica película que cuando te marchas a casa comienzas a olvidar. Es una película que cuando termina en la pantalla, comienza en tu cabeza. Es como si Pedro nos diera la semilla que luego tendrá que germinar dentro de cada espectador… Bueno, no, ese no es el símil… Creo que mas que una semilla, lo que hace Pedro es contagiarnos un virus que se cuela por nuestros ojos y nos come la razón. Por eso es tan aterradora esta cinta, no porque saltes en la butaca, si no por lo terriblemente real que puede ser el encontrarnos en manos de otro y que ese otro quiera jugar a ser Dios con nosotros… Y no digo mas para no «Spoilear» demasiado al que aún no la haya visto.
Los actores están magníficos, muy bien afinados para poder sonar al ritmo que la batuta de Almodovar desea.
Elena Anaya tiene una interpretación maravillosa, es hipnótica, casi marciana… Es de esas pocas actrices que sus miradas dicen muchas veces mas que sus palabras… Creo que ha asumido un riesgo enorme a la hora de afrontar este papel, y ha salido victoriosa y con nota.
Para mi Antonio Banderas tiene dos caras, la internacional que sinceramente, no me dice demasiado, y la nacional, donde arriesga con las propuestas y da algo que creo que fuera no saben sacarle. Me gusta haberme encontrado con un Banderas que pensaba que ya no existía…
Jan Cornet, Blanca Suárez, Susi Sánchez y Bárbara Lennie componen entre ellos un universo de personajes tan cercanos que quizá sean ellos los que mas nos hacen sentir escalofríos por sus dosis de trágica realidad que encierran dentro de cada uno.
Al igual que Marisa Paredes y Roberto Álamo, dos seres perdidos, resignados y destinados a una existencia llena de desesperanza.
Por supuesto que hay que mencionar la maravillosa fotografía de José Luis Alcaine y la música de Alberto Iglesias, colaboradores ambos de la creación de una atmosfera asfixiante dentro de un Almodovar gratamente atípico.
Quizá cuando la veáis os parezca como a mi cuando salí del cine, que la película está bien, pero que es demasiado distante y aséptica. Sin embargo según pasan los días se te va colando hacia el fondo, muy al fondo; como si fuera un veneno lento que poco a poco te come por dentro…
Casi Un Payaso
Sé que este mes de Agosto estoy un poco perezoso y a penas si he publicado nada, pero entre el calor, los pocos espectáculos que estoy viendo en estos días y que el trabajo me está dejando las neuronas muy mal paradas… la inspiración parece que se ha marchado de vacaciones…
Pero bueno… Os voy a pasar el enlace de un blog que me tiene maravillado, lo ha creado el actor Alex O’Dogherty, que se ha marchado a hacer su propia gira por las Américas.
Se llama Casi un payaso . (Si pincháis en el nombre, accederéis al blog)
Se ha sacado de encima la popularidad que ha ido adquiriendo en nuestro país y se ha marchado como un cómico anónimo mas a recorrerse los locales de Stand up comedy de los EEUU, así, sin mas… Nada mediático, se ha marchado a vivir la experiencia de regresar a las raices, al enfrentamiento con un público que nada sabe de ti, ese público que está sentando, espectante; esperando a ver qué es lo que le ofrece en 5 minutos ese nuevo actor que se ha subido ahí… Bueno, pues todo esto nos lo narra Alex a modo de reflexiones simples, llenas de humanidad y de sencillez. Ilustrándolo con vídeos, para que nos sintamos parte de su experiencia…
Pensándolo, creo que es algo que muchos, por no decir todos, deberían hacer. Bajar de ese falso pedestal en el que algunos se acomodan y probar a acercarse al público, dejar que se les juzguen desde la desnudez del actor y ver qué pasa, con sus noches gloriosas y las que no lo son tanto, pero desprovisto de ese escudo que da la popularidad, frente a un público que nada sabe de ti… Creo que es un ejercicio mas que interesante y muy valiente por parte de quien se atreve a encararlo.
Por eso os dejo el enlace de ese blog, para que lo leáis y lo disfrutéis tanto como lo estoy haciendo yo. Merece la pena ver que algunos actores asumen riesgos, quieren aprender y se lanzan a la piscina con lo que es su profesión, su pasión… su vida. De esta manera, después apreciaremos mas su trabajo porque sobremos el esfuerzo real que le ha supuesto.
¡Desde aquí mi admiración y mi aplauso para Alex O’Dogherty!
Los meses de Junio y Julio el calor aprieta y los «Cachorros» gestados en las escuelas de interpretación salen de sus «madrigueras» para exponerse al público, para enfrentarse a los ojos de los que habitamos el mundo exterior… Recitales, muestras, propuestas, obras, fragmentos, inventos, experimentos… cada uno realiza su muestra de diferente manera, pero todos con la misma ilusión, el mismo hambre… Porque no sé si os habéis fijado, me imagino que sí, que todos esos «Cachorros» salen a escena hambrientos, dispuestos a comerse de un solo bocado lo que se les ponga por delante. Los ves nerviosos, con cierto miedo en los ojos, pero con un brillo especial, el mismo que te da tener por dentro un «algo» que te remueve las tripas porque vas a darlo todo y esperas la aprobación del que te está mirando… Y es que, quien mas o quien menos, puesto sobre las tablas, apuesta por si mismo como la mejor propuesta de toda la camada, creyendo que ese paso que está dando es crucial en su carrera hacia el estrellato… Solo hay que ver el brillo en los ojos de todos y cada uno de esos «Cachorros».
Todos los que hemos estudiado interpretación lo hemos vivido, todos hemos salido a escena con nuestro texto sabido y preparado durante meses, pero con la cabeza nublada, sin poder fijar la vista porque sientes todos esos pares de ojos pendientes de ti, de tus palabras, tus reacciones, tu respiración, tus manos (¡Que no se note que tiemblo!), pero pensado que esa es la noche de tu triunfo, ¡casi profesional!
Cuando finaliza la función vienen los saludos, los aplausos, los besos, los abrazos, las felicitaciones de todo aquel que ha ido a la muestra a verte… Y el mirar de reojo a los que no te conocen, pero te han visto; esperando por si alguno de ellos viene a saludarte, a felicitarte por tu trabajo. Y es que a todos se nos ha visto, y se les sigue viendo, en el interior de su mirada que te están esperando con toda la ilusión del mundo, porque todo lo han dado por ti, aunque no te conozcan. Se han subido al escenario para ofrecerte todo su arte; sintiendo que tienen un nuevo seguidor de su carrera, y que seremos uno de los miles que vendrán detrás… porque aún estás en la escuela, pero quieres comerte a los Arévalo, a las Abascal, a los Tosar, a las Portillo o deslumbrar a los Almodovar o Amenabar, incluso a los Allen o Spielberg que hay sueltos a la espera de alguien como tú… Es maravillosa esa borrachera de ilusión y de emoción porque ves a los «Cachorros» que realmente creen en ellos mismos, que bajan del escenario envenenados de teatro y con el ansia de mas y mas. Después ya vendrán las salidas del nido, los primeros vuelos, el estrellarse contra el suelo, las remontadas, los nuevos intentos y ahí ya aparecerá la «Selección natural», la tenacidad y la perseverancia de cada uno… y los guardianes del destino que son ¡los directores de casting!, que serán los que te darán paso a una nueva dimensión o los que te harán quedarte a las puertas… pero eso es otra historia que no viene a cuento porque ahora de lo que hablamos es de la ilusión de los «Cachorros», de su carrera torpe, pero llamativa, que te despierta tanta ternura y por la que le damos todo el apoyo para que se atrevan con mas y vean hasta donde son capaces de llegar.
Este año he tenido la oportunidad de presenciar dos muestras completamente diferentes una de otra, tanto en la puesta en escena como en lo personal. «En Lo Mas Crudo del Crudo Invierno» y «Blancanieves Sálvame Deluxe«.
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| Cartel «En Lo Mas Crudo del Crudo Invierno» 2011 |
La primera la realizaron a finales del mes pasado los alumnos de tercer curso de Metrópolis C.E. Una maravilla de función que me tiene atrapado desde hace 14 o 15 años porque yo mismo salí de la misma escuela interpretando esa misma obra. Algo que me hizo no dudar en regresar, reencontrarme con viejos compañeros de reparto y con mi primera profesora de interpretación a la que guardo muchísimo cariño, Clara Cosials. Fue toda una sensación encontrarme en el mismo lugar y con la misma obra, pero situado «al otro lado». Casi me sentí dando el relevo y entregando toda mi ilusión para que siguieran adelante.
Me pasé toda la función sonriendo con ternura, viéndoles hacer, alimentándome de sus nervios, de su energía, de su emoción y dándoles todo mi cariño. Porque dentro de la imperfección que da el ser aún una «promesa», la entrega que tienen es abrumadora, y es una pena que muchos la pierden cuando pasan a la nueva dimensión que es lo profesional, y creo que es esencial conservar parte de todo ese sentimiento que uno lleva dentro en esos primeros momentos… ¡Bravo! Lo hicieron realmente bien, y fue un gustazo sentirme de nuevo un poquito Jerry, con permiso del actor que ahora lo interpreta. Y si a eso añadimos que aún figura una foto mía colgada en las paredes de la escuela justo interpretando ese papel… ¿qué mas puedo pedir para sentir lo maravilloso que es sentirse parte de todo esto?…
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| Cartel Blancanieves Sálvame Deluxe – Topanga Taller Teatral 2011 |
La otra obra, «Blancanieves Sálvame Deluxe«, la vi el pasado lunes día 11 de Julio en la sala La Escalera de Jacob. Muestra del Taller Teatral Topanga, de mi amigo y grandísimo creador Javi Posadas. Una apuesta arriesgada y muy trabajada. Un propuesta de los alumnos de 2º grado basada en improvisaciones, algo realmente valiente donde las haya. No todo el mundo se sube a un escenario sin un guión aprendido, sin su texto bien sabido, y menos cuando apenas si se tienen tablas, pero también es cierto que el hambre de los «Cachorros» hace que acepten este reto propuesto por su profesor de una manera tan loca y atrevida… Y por supuesto, tan bien resuelta! Una vuelta de tuerca a toda la historia del cuento de Blancanieves, llevándolo al mundo del reallity mas moderno. Dejándoles toda la libertad, partiendo de una pocas premisas y alimentándose de un público que casi es otro de los personajes de la función, ya que su energía hace que los que estamos sentados nos sintamos parte de todo el entramado y nos entreguemos a jalear a los protagonistas en ciertos momentos, casi como los antiguos romanos en los espectáculos de gladiadores.
¡Muy valientes, sí señor! Cuando finalizó fuimos varios los que pensamos y comentamos que, si realmente les apetece sacarlo adelante, podrían hilar mas fino y podrían sacar una función realmente ácida y divertida. Apta para vender y no quedarse en una mera muestra. Veremos que nos dan estos «Cachorros», si se atreven a dar el salto al vacío.
Estas son solo dos muestras de las muchas que está habiendo en estos días en las escuelas. Dos en las que he podido disfrutar de ver la sonrisa enorme en las caras de los actores, las miradas llenas de emoción cuando reciben el aplauso del público, sintiéndose mucho mas cerca de su sueño.
¿Hay algún otro lugar donde uno pueda percibir algo tan grande como esto? A mi, ahora mismo, no se me ocurre.
A decir verdad, desconocía la obra que iba a ver, pero había algo que me atrajo desde el mismo momento que me enteré que se iba a representar y es que «Tick, Tick… Boom!» está compuesta por Jonathan Larson, el creador de «Rent» y ya con eso me bastaba para querer ir a verla. Hice un par de escuchas de una versión que encontré por internet y no quise saber mas, quería que esta obra fuera casi como un pequeño regalo que Larson nos dejó antes de marcharse. Quise ir descubriéndolo poco a poco, desenvolviéndolo al ritmo que Pablo Muñoz-Chápuli, director y fundador de Tela Katola, nos lo ofrece.
La obra trata en clave musical un momento decisivo en la vida de Jon (Jorge Gonzalo)que, próximo a cumplir los 30 años, se encuentra ante la decisión de apostar por una vida «convencional» o seguir peleando por su sueño… llegar a ser un gran compositor de musicales. En esta decisión se ven involucrados tanto Susan (Laura Castrillón), su novia; como Michael (David Tortosa), su mejor amigo desde la infancia. Através de diálogos muy ágiles y canciones con un regusto «Larsoniano» bastante identificable, vamos descubriendo la relación entre los tres personajes, y unos cuantos mas que se asoman a lo largo de los 90 minutos de función, que llevarán a que Jon se acabe decantando por un lado o por otro y las consecuencias que esto conllevará.
Los que hemos andado o andamos dentro de este mundo, nos veremos reflejados en mas de una de las situaciones planteadas en escena por la profesión del protagonista, pero seguro que a todos se nos hará un nudo en el estómago porque el tipo de musical que nos quiso mostrar Larson, es un teatro de la calle, de la vida de todos. Donde las cosas no se muestran de manera preciosista ni llena de florituras, si no tal y como son, momentos agridulces, con nuestras batallas personales, el amor, la amistad, las risas en los momentos menos apropiados o todos esos momentos amargos, esas decisiones dolorosas que nos toca tomar y todo aquello que tenemos que dejar marchar en ocasiones, para poder avanzar en la vida… Pero no siempre desde un punto de vista pesimista.. a veces irónico, a veces inmaduro, a veces cómico…
Como nos dicen desde Tela Katola, nadie siguió la estela de Jonathan Larson; con lo cual, lo que ahora nos ofrecen en el Off del Lara, es casi una pieza única.
Los actores consiguen que empatices con ellos desde el mismo comienzo de la obra. Son tan «normales» y te plantean una historia tan cotidiana, que hacen que te sientas cómodo con ellos, pensando que su historia podría ser la tuya. Supongo que hace mucho la cercanía del escenario, el que ellos mismos sean los que manejen la escenografía (Muy acertado el uso de tan pocos elementos, pero con tantas posibilidades), que los notes sudar y que incluso sus ojos se crucen con los nuestros en algún instante y sepas que realmente te están viendo. Muy bien interpretadas las canciones, con la energía justa, aunque he de reconocer que a veces la letra se perdía entre la música… Nada que ajustes de último momento no puedan solucionar. Recordemos que ayer fue el primer pase con público, así que lo que ayer se les escapara, es perfectamente solucionable. La verdad que cuando vi el espacio, temí que la banda de cuatro músicos que les acompaña, sonara demasiado ensordecedora, pero en ningún momento fue así. ¡Maravillosa la Tick Tick Band!
El equipo al completo nos regala esta obra con tanta intensidad que, al público, le va a ser imposible no devolverles ese mismo calor con creces.
Espero y deseo que este musical no se quede en estas únicas 8 funciones que ahora nos ofrecen y sigamos oyendo ese tick, tick, tick… por mucho tiempo.
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| Víctor Conde. Por cortesía de Javier Naval. |
– Bueno, cada obra es un mundo, pero cuando yo decido hacer algo, la primera parte es una parte de investigación. Por ejemplo, cuando decidí hacer “La Ratonera” de Agatha Christie, releí las obras, no solo las cumbres, si no las que mas me marcaron a mi en una época, las que mas relación pueden tener con la función… Si me hubiera tenido que leer las 80 novelas de Agatha Christie lo hubiera tenido un poco jodido! Jajaja Pero sí que me leo todo lo que puedo, los tratados que se han hecho de la escritora y tal… Hay una parte de investigación muy profunda que te lleva a la estética, al tono que tú quieres darle a la historia. Veo todas las películas que se han hecho sobre el tema, no solo las de esa función. Por ejemplo, yo adoro a Hitchcock, y cuando surgió hacer “Crimen Perfecto”, para mi fue la mejor excusa para volver a verme prácticamente toda su filmografía. Era como algo que tenía asumido y me encantaba, a veces me decían de ir a cenar o a tomar una copa y decía “No, no, no, que hoy me toca ver La Ventana Indiscreta” jajajaja. Anoto absolutamente todo lo que me puede servir para montar mi historia porque, en este caso (de Crimen Perfecto), la quería contar desde el punto de vista de Hitchcock, utilizando sus recursos narrativos, entonces me dedicaba a ver la película y anotar… ¡Es todo un disfrute!, seguramente es una de las partes mas bonitas y divertidas del trabajo. Ahora que estoy preparando “Luz de Gas”, no solo me estoy viendo las dos versiones, me estoy fijando en la temática que narra, la estética, intentando ver un poco todo lo que puedo y leer sobre todo eso.
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| Víctor Conde. Por cortesía de Javier Naval |
Es difícil poder explicar a alguien que desconoce RENT lo que significa volver a vivirlo en directo después de 11 años desde su estreno en el mismo Teatro Coliseum. Los sentimientos que te despierta, lo mucho que uno se involucra con los personajes, las ganas de sentir que tú también estás en escena con ellos…
Y es que RENT para muchos ha significado ver plasmado en un musical su propia vida. Quizá suene a exageración, lo sé… Pero si lo ves, puedes escoger fragmentos de la función y seguro que te sientes identificado. Es el reflejo de toda una generación. Una visión muchas veces poco amable de la vida, pero mostrada no como un golpe en la cara, si no como una presencia que te rodea por los hombros y que te acompaña diciendo «yo sé lo que sientes porque siento lo mismo». Es sentir lo agridulce de la vida, pero desde dentro, lo que te lleva a verlo como tuyo, olvidándote del distanciamiento que puede sentir un espectador en otra función… No sé, es casi como una filosofía de vida…
Supongo que ese es el motivo por el que anoche todos acudimos a vivir de nuevo esa sensación, por lo que no pudimos dejar de disfrutar.
Salí con la agradable sensacion de que esa no sería la última vez que cruzaría mi vida con Roger, Mark, Mimi, Angel, Collins, Maureen, Joanne, Benny… ¿No será que lo de anoche, a parte de lo benéfico del evento gracias a Apoyo Postivo, no fue una especie de «testeo» para barajar la posibilidad de una vuelta del musical a los escenarios españoles? ¡Soñar es gratis! Pero ayer, salvo alguna excepción, yo diría que tuvimos un mas que posible nuevo elenco para traerlo de vuelta… ¡Ojalá!
Me reí y me emocioné como la primera vez y eso no solo es debido a lo mucho que me gusta este musical. El trabajo de los actores traspasó la boca del escenario y planeó por el patio de butacas, la gente tenía ganas de Rent y eso es lo que nos dieron.
Destaco la emotividad de Edgar Martínez como Collins, he de confesar que era el mayor de mis miedos; en el anterior post en el que hablaba de este concierto ya lo decía, «I’ll Cover You», concretamente el reprise, es mi canción favorita, la que me pone cada vez que la escucho el alma en carne de gallina y anoche lloré en mi butaca como la primera vez que viví RENT. ¡Qué bonito!
También disfruté mucho con Maureen y Joanne (Xenia García y Sara Pérez), me creí completamente su relación y me gustó mucho su «Take me or Leave me», con algún mínimo bajón de energía, pero muy bien resuelto. Hicieron de estos personajes dos mujeres de carne y hueso que me volvieron a conquistar.
Muy buena puesta en escena. Sencilla, con los elementos mínimos, pero muy bien utilizados. Bonito detalle el lazo rojo gigante en el momento de «Contact» y bastante bien engrasados todos los cambios, fluyendo con toda naturalidad de una canción a otra. ¡¿Qué decir de las voces y de la banda?! Que conseguisteis que todos saltáramos de las butacas para aplaudiros como locos… aunque no os perdono que no nos regalarais un bis! creo que muchos nos quedamos en la butaca confiando que volveríais a aparecer, pero… si dejarnos con la miel en los labios es dejarnos deseando mas de vosotros y de este musical… No importa.
Me siento afortunado de estar viviendo este grandísimo momento que palpita en Madrid con todos los recitales de los últimos meses. Creo que nunca antes había habido, en este tipo de espectáculos, esta calidad tan de seguido… Aunque confieso que me da un poco de miedo cuando se nos vayan «Los Miserables» de la cartelera madrileña porque, las ganas de hacer cosas y la creatividad que están demostrando todos sus componentes fuera del escenario del Lope de Vega, se va a extrañar… Ojalá me equivoque y esto sea solo la mecha de lo que va a ir viniendo después; que tanta gente válida que todos sabemos que hay ahí fuera se lance y arriesgue y, lo mas importante, que los que tienen opciones les brinden la oportunidad de demostrarlo como están haciendo hasta ahora.
«The opposite of war isn’t peace…it’s creation ¡Viva la Vie Boheme!»























