Categoría: musica
Y así pasó 2011…
¡FELIZ 2012!
¡¡¡Nos vemos en los teatros!!!
Título:
Como si jamás hubiese dicho Adiós.
Lugar:
Teatro Prosperidad.
Elenco:
Inma Fernández.
Jazmín Abuín Janeiro.
Sergio Marló.
Pedro Espadas.
Israel López.
Piano y arreglos musicales:
Alberto Alejandre.
Luces y Sonido:
Luis Férnandez.
Dirección y Guión:
Antonio Rodríguez.
Inma Fernández.
Eso sí, tengo algunos «peros», uno son las pelucas; hay algunas que dejan mucho que desear como creibles y creo que es algo que se debería haber cuidado mas, teniendo en cuenta el musical que es, ¿no?
El segundo es el sonido, hay algún micro que aún falla y eso, quieras o no, al notarlo el público, te saca de situación (Llamadme puntilloso si queréis, pero en un musical no es muy tolerable ese tipo de fallos).
Y el tercero es el tema de la traducción de las canciones. Hay frases metidas con calzador en alguna de las canciones… y sé de lo que me hablo; no soy ningún experto, ni mucho menos; pero yo también he tenido que adaptar alguna canción de musical y ciertamente hay letras «mejorables»… Aunque he de decir en su favor, que tan solo es en ciertos momentos cuando chirría lo que dicen, en absoluto es algo generalizado.
En cuanto a las interpretaciones y voces, me han gustado unas mas que otras, como es el caso Tony Bernetti que, del día de la primera previa al día del estreno ha crecido y su personaje está mucho mas dibujado; Joan Vázquez ya tiene cogido el tono al personaje desde hace mucho, ¡para eso es Claude desde el reparto barcelonés! y se nota, espero que lo cuide, que no se relaje, porque su personaje tiene un punto «plúmbeo» muy peligroso, quiero decir que el público puede llegar a aburrirse con él, pero de momento no es así. A Lucía Jiménez creo que le vienen algo grandes ciertos momentos del espectáculo, como «Ya Nace el Día«, su voz es un susurro que a mi no me transmite lo que dice la letra, sin embargo en otros momentos aporta el toque justo para ser el nexo de unión entre la tribu y la vida «real». Y lo que si me parece desacertado por parte de la productora es utilizar a Lucía como reclamo en la marquesina del teatro, no es por hacerla a ella de menos, es porque «Hair» es una obra coral e individualizar su presencia del resto del reparto rompe esto, es mi punto de vista.
Iskra Bocanegra y su Jennie han tenido un crecimiento en estos días de previas enorme, el público la quiere y está encantado cuando tiene el foco. Pero con quien me quedo porque lanza carisma y luz con una sencillez pasmosa es con Momo Cortés y su Woof. Muy bien caracterizado y absolutamente entrañable. Me conquistó.
También me pareció un punto muy bueno darle ese aspecto caricaturesco a los personajes ajenos a la filosofía de la tribu, excelentemente llevado a cabo por Lourdes Zamalloa y esa madre tan pasada de vueltas.
Con todo esto no quiero dejar fuera al resto de la tribu, en general todos están muy bien, se ven sus personalidades, no son «pasmarotes» en escena. Se ve que cada personaje tiene su universo particular, su código, y llega al patio de butacas, que es lo que cuenta.
De las voces quiero destacar a Eva Cortés, un «Acuario» cantado con mucho gusto y una maravilla de voz, Tamara Quiogue sorprende con ese toque lírico, ¡increible!, Momo Cortés y su «Sodomía«, ¡quiero mas!, Alex Forriols, todo un momento de lucimiento ese «Blues Eléctrico» y María Virumbrales (¡Cómo se ilumina la cara de esta chica cuando sonríe!) Precioso su «Frank Mills», creo que todos nos enamoramos de ella tras esa canción… Voces increibles que sorprenden y que se disfrutan muchísimo. Los coros están empastados, quizá falta un poco mas de lucimiento por su parte. Seguramente esto no es cosa de ellos y es algo que deberían tener en cuanto los señores encargados al respecto, porque tienen unas MUY buenas voces en escena y en ocasiones las aprovechan poco para ser canciones tan corales.
La banda es maravillosa, ¡por supuesto!
Momentos con los que me quedo, ese comienzo de Acuario, llenándose de golpe el teatro entero del espíritu Hippy; las coreografías en general; el uso del teatro al completo por parte de los actores (planta de arriba incluida, cosa muy de agradecer); la alucinación de Claude (Aunque habría que darle mas intención a algunos chistes que se quedan colgados de la nada); el número de los «Chicos Negros/Chicos Blancos» o «Hare Krishna» y ese final con «Abre el Alma» que hace que se me erice todo el cuerpo solo de escuchar los primeros compases.
La verdad que he oído críticas de todo tipo sobre esta obra, gente que está maravillada, gente que ha salido espantada… Yo, a pesar de no poder ser objetivo (ya sabéis porqué), quise dejarme llevar y lo pasé bien, me inundó el espíritu de los 60 y salí feliz del teatro. Por mi parte os doy la enhorabuena y las gracias por regalarme estos momentos tan emotivos.
P.D. Tirón de orejas a la página web oficial. Buff! Tiene muchísimos fallos, hay que cuidar eso un poco mas…
Shrek, El Musical
A mi me habían llegado comentarios que en Broadway no había funcionado tan bien como se esperaba, pero a la vez la gente que lo vió allí no hablaba mal del montaje. Para gustos los colores, ¿verdad? No sé qué diferencias hay entre el montaje de aquí y el de Broadway, pero he de decir que el que yo he visto hoy me ha dejado bastante frío, incluso puedo decir que me ha aburrido bastante. Lo que he visto hoy me ha dado la sensación de ser algo estancado en el pasado; me ha recordado a los montajes que hacíamos en Madrid al comienzo de lo que, a día de hoy, se ha convertido en una absoluta fiebre musicalera en la capital. Una escenografía pobre, no demasiado cuidada. Un vestuario que, en muchos casos, resultaba «barato»… Si es cierto que la caracterización de Shrek está muy lograda, pero eso hace que se note aún mas las carencias del resto. Ya que la productora se gasta el dinero en hacer el montaje de esta obra, tal y como pasa con otros musicales que han llegado a nuestra cartelera ¿por qué no se hace el mismo que se ha creado en Broadway?. Si hay problemas con los derechos ¿no es mejor que comencemos a crear los nuestros propios en vez de intentar hacer versiones de lo ya inventado? o al menos ¡intentemos superar (¿porqué no?) al original! ¡Pero basta ya de sucedáneos! El caso es que no creo que este montaje esté a la altura de lo que hoy se viene facturando en el género. El público ya ha visto mucho y demanda cosas de calidad, e insisto, al precio que se cobra la entrada, es lo mínimo que se le debe dar.
A decir verdad, desconocía la obra que iba a ver, pero había algo que me atrajo desde el mismo momento que me enteré que se iba a representar y es que «Tick, Tick… Boom!» está compuesta por Jonathan Larson, el creador de «Rent» y ya con eso me bastaba para querer ir a verla. Hice un par de escuchas de una versión que encontré por internet y no quise saber mas, quería que esta obra fuera casi como un pequeño regalo que Larson nos dejó antes de marcharse. Quise ir descubriéndolo poco a poco, desenvolviéndolo al ritmo que Pablo Muñoz-Chápuli, director y fundador de Tela Katola, nos lo ofrece.
La obra trata en clave musical un momento decisivo en la vida de Jon (Jorge Gonzalo)que, próximo a cumplir los 30 años, se encuentra ante la decisión de apostar por una vida «convencional» o seguir peleando por su sueño… llegar a ser un gran compositor de musicales. En esta decisión se ven involucrados tanto Susan (Laura Castrillón), su novia; como Michael (David Tortosa), su mejor amigo desde la infancia. Através de diálogos muy ágiles y canciones con un regusto «Larsoniano» bastante identificable, vamos descubriendo la relación entre los tres personajes, y unos cuantos mas que se asoman a lo largo de los 90 minutos de función, que llevarán a que Jon se acabe decantando por un lado o por otro y las consecuencias que esto conllevará.
Los que hemos andado o andamos dentro de este mundo, nos veremos reflejados en mas de una de las situaciones planteadas en escena por la profesión del protagonista, pero seguro que a todos se nos hará un nudo en el estómago porque el tipo de musical que nos quiso mostrar Larson, es un teatro de la calle, de la vida de todos. Donde las cosas no se muestran de manera preciosista ni llena de florituras, si no tal y como son, momentos agridulces, con nuestras batallas personales, el amor, la amistad, las risas en los momentos menos apropiados o todos esos momentos amargos, esas decisiones dolorosas que nos toca tomar y todo aquello que tenemos que dejar marchar en ocasiones, para poder avanzar en la vida… Pero no siempre desde un punto de vista pesimista.. a veces irónico, a veces inmaduro, a veces cómico…
Como nos dicen desde Tela Katola, nadie siguió la estela de Jonathan Larson; con lo cual, lo que ahora nos ofrecen en el Off del Lara, es casi una pieza única.
Los actores consiguen que empatices con ellos desde el mismo comienzo de la obra. Son tan «normales» y te plantean una historia tan cotidiana, que hacen que te sientas cómodo con ellos, pensando que su historia podría ser la tuya. Supongo que hace mucho la cercanía del escenario, el que ellos mismos sean los que manejen la escenografía (Muy acertado el uso de tan pocos elementos, pero con tantas posibilidades), que los notes sudar y que incluso sus ojos se crucen con los nuestros en algún instante y sepas que realmente te están viendo. Muy bien interpretadas las canciones, con la energía justa, aunque he de reconocer que a veces la letra se perdía entre la música… Nada que ajustes de último momento no puedan solucionar. Recordemos que ayer fue el primer pase con público, así que lo que ayer se les escapara, es perfectamente solucionable. La verdad que cuando vi el espacio, temí que la banda de cuatro músicos que les acompaña, sonara demasiado ensordecedora, pero en ningún momento fue así. ¡Maravillosa la Tick Tick Band!
El equipo al completo nos regala esta obra con tanta intensidad que, al público, le va a ser imposible no devolverles ese mismo calor con creces.
Espero y deseo que este musical no se quede en estas únicas 8 funciones que ahora nos ofrecen y sigamos oyendo ese tick, tick, tick… por mucho tiempo.
Es difícil poder explicar a alguien que desconoce RENT lo que significa volver a vivirlo en directo después de 11 años desde su estreno en el mismo Teatro Coliseum. Los sentimientos que te despierta, lo mucho que uno se involucra con los personajes, las ganas de sentir que tú también estás en escena con ellos…
Y es que RENT para muchos ha significado ver plasmado en un musical su propia vida. Quizá suene a exageración, lo sé… Pero si lo ves, puedes escoger fragmentos de la función y seguro que te sientes identificado. Es el reflejo de toda una generación. Una visión muchas veces poco amable de la vida, pero mostrada no como un golpe en la cara, si no como una presencia que te rodea por los hombros y que te acompaña diciendo «yo sé lo que sientes porque siento lo mismo». Es sentir lo agridulce de la vida, pero desde dentro, lo que te lleva a verlo como tuyo, olvidándote del distanciamiento que puede sentir un espectador en otra función… No sé, es casi como una filosofía de vida…
Supongo que ese es el motivo por el que anoche todos acudimos a vivir de nuevo esa sensación, por lo que no pudimos dejar de disfrutar.
Salí con la agradable sensacion de que esa no sería la última vez que cruzaría mi vida con Roger, Mark, Mimi, Angel, Collins, Maureen, Joanne, Benny… ¿No será que lo de anoche, a parte de lo benéfico del evento gracias a Apoyo Postivo, no fue una especie de «testeo» para barajar la posibilidad de una vuelta del musical a los escenarios españoles? ¡Soñar es gratis! Pero ayer, salvo alguna excepción, yo diría que tuvimos un mas que posible nuevo elenco para traerlo de vuelta… ¡Ojalá!
Me reí y me emocioné como la primera vez y eso no solo es debido a lo mucho que me gusta este musical. El trabajo de los actores traspasó la boca del escenario y planeó por el patio de butacas, la gente tenía ganas de Rent y eso es lo que nos dieron.
Destaco la emotividad de Edgar Martínez como Collins, he de confesar que era el mayor de mis miedos; en el anterior post en el que hablaba de este concierto ya lo decía, «I’ll Cover You», concretamente el reprise, es mi canción favorita, la que me pone cada vez que la escucho el alma en carne de gallina y anoche lloré en mi butaca como la primera vez que viví RENT. ¡Qué bonito!
También disfruté mucho con Maureen y Joanne (Xenia García y Sara Pérez), me creí completamente su relación y me gustó mucho su «Take me or Leave me», con algún mínimo bajón de energía, pero muy bien resuelto. Hicieron de estos personajes dos mujeres de carne y hueso que me volvieron a conquistar.
Muy buena puesta en escena. Sencilla, con los elementos mínimos, pero muy bien utilizados. Bonito detalle el lazo rojo gigante en el momento de «Contact» y bastante bien engrasados todos los cambios, fluyendo con toda naturalidad de una canción a otra. ¡¿Qué decir de las voces y de la banda?! Que conseguisteis que todos saltáramos de las butacas para aplaudiros como locos… aunque no os perdono que no nos regalarais un bis! creo que muchos nos quedamos en la butaca confiando que volveríais a aparecer, pero… si dejarnos con la miel en los labios es dejarnos deseando mas de vosotros y de este musical… No importa.
Me siento afortunado de estar viviendo este grandísimo momento que palpita en Madrid con todos los recitales de los últimos meses. Creo que nunca antes había habido, en este tipo de espectáculos, esta calidad tan de seguido… Aunque confieso que me da un poco de miedo cuando se nos vayan «Los Miserables» de la cartelera madrileña porque, las ganas de hacer cosas y la creatividad que están demostrando todos sus componentes fuera del escenario del Lope de Vega, se va a extrañar… Ojalá me equivoque y esto sea solo la mecha de lo que va a ir viniendo después; que tanta gente válida que todos sabemos que hay ahí fuera se lance y arriesgue y, lo mas importante, que los que tienen opciones les brinden la oportunidad de demostrarlo como están haciendo hasta ahora.
«The opposite of war isn’t peace…it’s creation ¡Viva la Vie Boheme!»
He de confesar que estoy loco por la llegada de Octubre.
Sé que antes está este verano recién llegado, que hay que disfrutarlo y, si dios quiere, antes del tan ansiado Octubre, tengo que dar el salto a Argentina que ya hace mucho que no piso mi queridísima tierra Correntina y se «re-extraña», pero pensando en la temática del blog, Octubre va a ser un mes muy emocionante… Simplemente porque llega «HAIR» a la cartelera madrileña. No sé qué tal es la versión que nos llega, pero en Barcelona parece que ha tenido muy buen resultado, así que no hay porqué dudar, ¿verdad?
¿Tanta emoción a qué es debida? Pues porque Hair fue mi primer contacto con el mundo musical, con ella comencé esta fiebre. Ya había hecho mas cosas en teatro de texto, pero musical nada de nada y desde ese momento me agarró de las tripas y no me ha vuelto a soltar. Gracias a esta obra surgieron experiencias maravillosas y amistades que llevo en el corazón por siempre y es que para mi es mas que un simple libreto y una partitura, tiene todo un significado emocional que me hace saber que en el momento que de comienzo la función tendré los ojos llenos en lágrimas y no podré evitar la «morriña», ¡espero que eso no me impida disfrutarla como se merece! ¡Que soy muy sensiblón!
Hace ya la friolera de 17 años que la pusimos en escena de manera amateur con Teatronamos… aquellas veladas en «La Flauta Mágica» donde 20 actores hacíamos malabarismos para trasladar el espíritu de «Hair» a todo aquel que se atreviera a sentarse en alguna de las mesas a escucharnos y esquivar algún que otro brazo descontrolado de algún actor que se dejaba llevar por la emoción del momento… ¡Qué maravilla!
Y ahora, 17 años después, podré saber lo que es vivir el espíritu de «Hair» llevado a lo profesional, desde el patio de butacas. Conociendo todas y cada una de las canciones; seguro que mas de dos sabrán qué canciones son «Aquarius» «Let the Sunshine» o «Good Morning Starshine»; sabiendo qué sucede en cada momento, cual es el destino de esos personajes maravillosos que te hacen flotar, ser feliz y querer sentirte parte de su tribu. Es todo un regalo del destino poder contar con la posibilidad de vivir de nuevo una experiencia como es «Hair» y pensar, yo estuve ahí… y sigo estando.
El montaje que llegará el próximo 27 de Octubre al teatro Coliseum (¿Qué tiene este teatro que es donde siempre se programan esos musicales que se me quedaron clavados en el corazón? Hair, Rent…) está dirigido por Daniel Anglès y protagonizada por Joan Vázquez , Jordi Coll, Queralt Albinyana y Chipper entre otros.
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| La Tribu – Foto cedida por K de comunicación |
La historia cuenta la vida de una tribu hippie en el Nueva York de los años 60, los días previos al alistamiento de Claude al ejército norteamericano para combatir en Vietnam, sus dudas y su vida junto a Sheila y Berger el líder de la tribu. La obra trata sin censuras temas como las drogas, la sexualidad, la libertad, la diversidad, haciendo que este musical sea un espectáculo tan actual ahora como cuando se estrenó en los años 60.
Lo dicho, dispuesto a que llegue Octubre y dejarme empapar de nuevo por el espíritu hippie.
Creo que es una de las alegrías mas grandes que me han dado en estos días. Poder asistir al concierto del que creo que es el musical que mas hondo ha calado en mi, RENT. Tendrá lugar el próximo 27 de Junio en el Teatro Coliseum.
Es un musical, para quien no lo sepa, en el que se tratan todos los temas que vivimos en la actualidad, el paro, el SIDA, la homosexualidad, la amistad, el amor, la alegría de vivir y luchar por lo que uno siente… Inspirado en «La Boheme»… La verdad que remueve un montón de sentimientos dentro de mi y que me digan que el 27 de Junio voy a poder disfrutarlo de nuevo… ufff!!!! Ya, ya sé que no es el musical en si, que es un concierto con puesta en escena, pero me es igual, es RENT y con eso me es mas que suficiente, poder volver a escuchar «La Vie Boheme», «Today 4 you», «Tango Maureen», mugir con «Over The Moon», vibrar con «Seasons Of Love» y sobretodo y por encima de todas las canciones del mundo mundial… «I’ll Cover You»!!!
Y es que tuve la suerte de poder ver a parte del Cast original cuando estrenaron en Londres y de disfrutarlo igualmente cuando se hizo en Madrid, precisamente en el mismo teatro, el Coliseum… Varias veces! Y es que como digo, es el musical de mi vida y celebro muchísimo esta iniciativa y mas sabiendo que se colabora con Apoyo Positivo con la compra de cada entrada.
Esta vez, parte de quienes se van a subir al escenario a ofrecernos el recital son Gonzalo Alcaín, Ruth Calvo, Guido Balzaretti, Daniel Busquier, Lourdes Fabré, Xenia García, etc.. y estaré allí y os contaré con pelos y señales lo que volví a vivir con el reencuentro de RENT.
http://www.rentenconcierto.com/HOME.html
¡¡¡NO DAY BUT TODAY!!!
Nunca me había dado por ir… No me llamaba la atención, sinceramente. Incluso puedo decir que me daba cierta pereza, con perdón de todo amante de este género, pero es que le notaba cierto aire a naftalina… Sé que alguno se estará haciendo cruces con estas palabras, pero son las sensaciones que despertaba en mi el oir hablar de la zarzuela.
Al final el viernes pasado, por estas cosas de conocer a gente de la farándula, en este caso a una queridísima amiga y pedazo de artista, que se estaba por estrenar en este género; me acerqué a ver mi primera zarzuela, con bastante espectación, para qué negarlo… La cosa no es que comenzara del todo bien. Cuando me acerqué a la taquilla a recoger mis entradas, me encontré con un hormiguero de señoras enlacadas y vestidas de domingo, revolviéndose para llegar las primeras a la puerta, como si en ello les fuera la vida. Vamos, como cuando estás esperando el turno en la charcutería y con un empujón descuidado y una sonrisa te dicen que las dejes pasar primero, que solo quieren un «cuartito» de choped, que es lo único que puede masticar y, finalmente, se compran media tienda abusando de tu buena intención… pues eso mismo en las puertas del Teatro Nuevo Alcalá. Me costó dejar mi codo en las costillas de alguna señora que «distraida» se ponía lenta, pero decidida, delante de mi… Lo siento, no me arrepiento…
Sinceramente, conseguir entrar en un estadio a ver a Madonna no me había costado tanto como esa noche en el teatro, y eso que cada uno tenía su entrada numerada. Incomprensible la histeria y la mala organización, no sé si del teatro o de la productora o de quien. El caso es que esto me estaba dando un mal rollo increíble. Aunque también reconozco que me despertaba mucha curiosidad pensar qué es lo que iba a presenciar para que tanta señora elegante o vestida de chulapa, se comportara de manera tan salvaje y estuvierna dispuestas a dar lo poco o mucho que les quedara de vida por entrar el viernes a ver «La del Manojo de Rosas». ¿Estarían dando dentro cocido o callos gratis?
La función comenzaba a las 20,30h, eran las 20,40h cuando conseguí llegar a mi butaca y aquello tenía pinta de que iba a tardar lo suyo en comenzar. El patio de butacas estaba medio vacío, ya no sabía si los que faltaban habían muerto en el intento de poder entrar o estaban taponados en la puerta insistiendo en ser los primeros con la excusa de que solo venían a por su cuartito de choped… Eso sí, los que estaban dentro no dejaban de protestar por el retraso en el comienzo y nosotros, ya acomodados, pensábamos en los pobres actores, que sin tener culpa de nada y sin siquiera haber dado una nota, se estaban llevando el pataleo de la noche… Finalmente anunciaron que la función iba a comenzar, las luces se apagaron y la gente se relajó de tanta tensión.
Ya digo que fue mi primera zarzuela, por lo tanto esta crónica no pretende ser una crítica, simplemente es mi vivencia desde la mas absoluta ignorancia.
En mi cabeza tenía referentes de imágenes que uno ha visto por la tele, así que en cuanto comenzó la función me dio la sensación de haber presenciado mas de una. La ambientación, el tipo de interpretación, los decorados, etc… Me hizo gracia escuchar los diálogos, ese «castizismo» chulesco de aquellas épocas, me hace sonreir. Eso sí, me costó horrores comprender el texto, no por lo enrevesado, que lo era, si no porque a algunos actores la proyección de voz se les acababa en la corbata del escenario… y había que hacer un grandísimo esfuerzo para poder saber qué es lo que decían. Al final la cosa se solucionó y se oía algo mejor, y ya digo me eché algunas risas. Sé que han tenido muy poco tiempo para ensayar y en algunos momentos eso se notaba, en las intenciones y las ocasiones en las que se pisaban el texto unos a otros, pero cuando no hay tiempo de ensayos, es lo que pasa. Yo supongo que, a parte de esto, cuando se ensaya una zarzuela se hace mas hincapié en las partes cantadas y en las coreografías y los momentos de texto quedan un poco como puente entre número y número… Desconozco si es así, pero es la sensación que me dio.
La verdad que a mi las voces líricas siempre me han impresionado mucho, no me parecen humanas. Me pregunto de qué parte del interior del ser humano sale ese tipo de voz… ¡es increible y maravilloso! Sinceramente, me dan una envidia terrible. En los momentos en los que cantaban me quedaba esperando el final, coon muchísima curiosidad, ya que casi siempre terminaban con una subida brutal y un foco iluminando a la estrella de la canción, como enfatizando el momento; un momento Divo absoluto, al que no estoy acostumbrado y que sin embargo parece algo totalmente aceptado dentro del mundo zarzuelero; el artista cosecha sus aplausos en ese momento, sin esperar al final de la función. Aunque he de decir que las letras de las canciones casi no las entendía, sobretodo las femeninas, y decidí convencer a mi cabeza que hiciese como si estuviera oyendo una ópera; quiero decir, que se dejase llevar por las emociones que pudieran transmitir, no por el contenido de la canción, como si estuviera cantada en un idioma que no comprendiera. De esa manera mi atención se centraba en eso y no en intentar entender y dejar de disfrutar de lo que me estubieran ofreciendo… Sin embargo, al igual que digo que me llaman mucho la atención las voces líricas, he de decir que cuando esas mismas voces interpretan, me resultaron carentes de toda verdad, me da la sensación que una voz tan colocada hace que el cuerpo esté rígido y no exprese de manera natural. Aunque no creo que una zarzuela pretenda transmitir mucha verdad, sinceramente, yo creo que de lo que se trata es de entretener al público a base de chistes, diálogos sencillos y situaciones llevadas al extremo (Cuando lo que trate sea una comedia, claro). Es un lenguaje diferente a otro tipo de género. Un lenguaje que me crea un conflicto en mi manera de ver el teatro, pues intento justificarlo, como puede estar comprobando quien esté leyendo este artículo, pero que mi cabeza rechaza.
Otra cosa que me llamó la atención y que cuando terminó, oí comentar a mas de una persona, fueron las coreografías. En este montaje en concreto, ¿no hay ciertas reminiscencias a West Side Story? ¿Está calando el teatro musical dentro de este género?… Con esos momentos de enfrentamiento de bandos, las coreografías acompañadas de los zapateos, las palmas… No me resultaron muy zarzueleros, o no esperaba encontrar algo así dentro de una zarzuela. Alguien que haya visto mas, lo mismo me dice que sí, que hay mas coreografías de ese tipo… pero a mi me dió la sensación que intentaron introducir un toque musicalero. Cosa que agradecí porque esos número son los que mas disfruté.
Al acabar la función tuve una sensación rara, no estaba seguro si lo que había visto me había gustado o no… Quizá no sea espectador para este tipo de espectáculo o no he comenzado con el título apropiado para que haya quedado atrapado… ¿Volveré a repetir experiencia? ¡Quién sabe!
¿Salí contento? Sí, pero porque el objetivo con el que fuí era ver el nuevo paso dado por una amiga, apoyarla en este nuevo reto al que se enfrentaba y del que salió victoriosa. Solo por eso ya mereció la pena vivir una noche de zarzuela.















