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Alberto Arcos Humor Infantil musica musicales Oberón Puck Shakespeare Teatro Teatro Arenal Titania

El Loco Sueño de Una Noche de Verano

Título:

El Loco Sueño de Una Noche de Verano
Lugar
Teatro Arenal.
Elenco:
Alberto Árcos (Puck)
Carmelo Peña (Oberón)
Laura Soría (Titania)
Rafael Estepa (Lisandro)
Ainhoa Tato (Hermia/Flor de Guisante)
Chechu Moltó (Demtrio/Batuta)
Fanny Sánchez (Elena/Flauta)
Koldo Ribote (Yoyo)
Marina Hodgson (Duquesa)
Fernando Martín (Duque)
Versión y Dirección
Carmen Galisteo.
Hacía mucho tiempo que no iba a ver un infantil, tenía ganas de llevar a mis primillos a ver algo. Ya que el primo mayor es un teatrero empedernido, hay que comenzar a meterles el veneno y llevarles a ver cosas, acordes a su edad, pero que les comiencen a estimular las ganas de ver teatro.
La oferta en la capital es muy amplia, pero hubo una función que prevalecía por encima de las demás por un tema de debilidades. «El Loco Sueño de Una Noche de Verano», versión infantil del clásico de Shakespeare, fue la elección.
Los niños iban entusiasmados con la idea de ver una historia de duendes, hadas y conjuros mágicos. Aunque confieso mi temor a que el enredo que se crea con los humanos de la historia, les pudiera perder en la historia. Nada mas lejos de la realidad, la versión de Carmen Galisteo resuelve muy bien y abrevia todo de una manera que, sin dejar de contar la historia, todo se comprede sacando la esencia a este clásico.
Cuando pensé en escribir esta crónica, pensé que, ya que está hecha para ellos, que fueran mis chicos los que me guiaran y me dijeran qué son las cosas que mas les llamaron la atención.
Destacaron la escenografía que, aunque sencilla, a los chicos les llama la atención. Eso de encontrarse con un libro gigantesco que sirve de decorado, les gustó. Pero lo que mas les gustó fueron las canciones, yo los contemplaba en la oscuridad e inconscientemente se les iba el cuerpo, ¡se movían al ritmo sin quererlo! Al igual que con los momentos de lucha, se inclinaban hacia adelante sin pestañear, y estaban divertidamente nerviosos viendo como Puck se confundía con los encargos del rey de los duentes o siendo partícipes de los conjuros con los que Oberón les instaba a repetir con él para que fueran realmente eficaces.
Cuando salimos les pregunté qué personajes les había gustado mas y, como no podía ser de otra manera, les encantó el Puck de Alberto Árcos y el hada Flor de Guisante de Ainhoa Tato, al igual que se reían mucho con la Duquesa de Marina Hodgson y su aire pijo; aunque cuando a la salida se encontraron con los personajes para saludarles en persona, no dejaban de mirar a todos, deslumbrados. Y si eso sucede es porque el trabajo de todo el elenco ha estado bien. Confieso que yo también me divertí mucho.
Así que si alguien piensa que a sus pequeños les puede gustar ver esta obra, que no lo dude. Ellos van a pasar un rato muy divertido y para los adultos es muy agradable ver como ellos se quedan embobados ante lo que sucede en escena. Eso sí, ya solo estarán este próximo fin de semana…
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César Sánchez Climent Drácula Eduardo Bazo Gutiérrez Caba Jorge de Juan Langa María Ruiz Marquina Martiño Rivas Stoker Teatro Terror

Drácula

Título:
Drácula


Autor:
Hamilton Deane y Jl. Balderston.


Lugar:
Teatro Marquina.


Reparto:
Emilio Gutiérrez Caba (Van Helsing)
Ramón Langa (Conde Drácula)
Martiño Rivas (Jonathan Harker)
María Ruiz (Mina)
Amparo Climent (Señora Wells)
César Sánchez (Dr. Seward)
Mario Zorrilla (Rendfield)


Dirección:
Eduardo Bazo y Jorge de Juan.


Traducción:
Pilar Lerma.


Adaptación:
Jorge de Juan.


Tras su estreno en Sevilla, llega a nuestra cartelera esta adaptación teatral del vampiro entre los vampiros, «Drácula». Una adaptación que respeta el clásico, sin florituras ni licencias y que viene de la mano del mismo equipo que hace unos años puso en escena «La Mujer de Negro». Intentando que el patio de butacas vuelva a sentir escalofríos como en aquel exitoso montaje. Lástima que en esta ocasión se haya quedado en eso, en un intento.

La escenografía, tan realista, y la ambientación prometen un espectáculo digno de dejar al público, cuanto menos, intranquilo mientras presencia la función, pero el resto creo que pincha. Entiendo que llevar un espectáculo de este género a las tablas tiene que ser complicado y hay que tirar de momentos efectistas como son los gritos desgarradores, los golpes de luz o sonido para crear en el espectador la sensación de estar presenciando una historia terrorífica y que se sobresalte en la butaca, pero si todo eso después no lo acompañas de una acción acorde a lo que se anuncia, todo queda en un leve paseo en el «Tren Fantasma». Salí con la sensación de haber pasado algún momento entretenido, pero falto de ritmo.

En escena a penas si ocurren cosas. Todo es contado por los personajes. La acción siempre está fuera de escena, lejos de los ojos del espectador. Y si a esto le añadimos que a los actores se les veía carentes de sentimientos y con muy poca energía (quizá por ser la segunda función en el mismo día), el globo se desinfla enseguida. En ningún momento vi que se sintieran amenazados por la presencia del Conde Drácula o apremiados por la llega de la noche… Van Helsing no tiene pesar por la muerte de su hija Lucy, ni se le ve muy por la labor de querer eliminar al vampiro; Jonathan Harker no parece estar demasiado angustiado por la muerte en vida que está por llegar a su prometida; Mina anda medio diluida por la situación, a veces está a veces no, no se sabe qué mas puede hacer a parte de ser el objetivo del vampiro; el Dr. Seward es un personaje errante sin mucho que aportar; la Sra, Wells apenas si «doma» con realismo a Rendfield; Drácula no supone una figura terrorífica en ningún momento, se mezcla y se confunde con el resto de actores, no hay evolución entre el aparente aristócrata del comienzo al terrible «No muerto» del final, solo le salvan los trucos escénicos para sus apariciones y desapariciones… Destaca el personaje de Rendfield que se le siente casi mas amenazador que a su propio «amo».

Quiero que quede claro que hablo de los personajes, no de los actores. No considero que el problema sea del todo suyo, creo que lo que flojean son los personajes que son planos, carentes de personalidad. Todo ocurre porque es «Drácula» y tiene que suceder así, sin mas. En todo momento tuve la sensación de que había cosas que faltaban en el libreto, como si el espectador tuviera que presuponer lo que estaba sucediendo porque ya conocemos la historia del Conde, cuando lo que yo quiero como espectador es VER, no que me lo cuenten, para eso ya me he leído la novela.

La verdad es que iba predispuesto a repetir la sensación de angustia e intranquilidad que sentí en su anterior montaje, pero no hubo nada de eso. En su favor he de decir que al público en general si les estaba gustando, todo el mundo entró en el juego que proponían y al final aplaudieron a rabiar, pero a mi me dejó frío… Tal vez el exceso de expectativas me arruinó la función…

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Alberto Arcos Baz y Boeta Clásico Concierto de una Orquesta de Verano Didier Otaola Humor Laura González Laura Rojas musicales Noelia Marló Roberto Saiz Shakespeare Teatro Victoria

Concierto de una Orquesta de Verano

Título:
Concierto de una Orquesta de Verano.

Lugar:
Teatro Victoria.

Reparto:
Didier Otaola (Juan Gallo)
Laura González (Lola Limón)
Noelia Marló (Toni)
Laura Rojas Godoy (Vanesa)
Roberto Saiz (Sebas)

Dramaturgia y Dirección:
Rafael Boeta Pardo.

Música y Dirección musical:
Gonzalo García Baz.

Movimiento escénico:
Rafael Boeta Pardo y Alberto Arcos.

Coreografía:
Alberto Arcos.

Escenografía y Vestuario:
Mónica Florensa.

En Madrid pasan cosas muy interesantes y no siempre son merecidamente anunciadas, y es que hay montajes modestos que nacen con la idea de probar suerte, de intentar hacerse hueco como pueden. Es de agradecer que haya salas que apuesten por las nuevas propuestas para programar, que al menos les den una oportunidad de demostrar si merecen la pena… Es el caso de «Concierto de una Orquesta de Verano» y el Teatro Victoria. Montaje que nace de la mano de Baz y Boeta y que por suerte podremos disfrutar al menos todos los Jueves de Enero… Mas adelante ya se verá…
Digo que es de agradecer porque creo que es una de las apuestas mas divertidas y ciertamente arriesgadas que nos podemos encontrar en la programación actual de la cartelera madrileña. 
La obra nos cuenta como los componentes de una orquesta llegan a un pueblo cualquiera para tocar en la noche de San Juan, narrándonos a ritmo de musical, sus problemas internos; los cuales desembocarán en toda una comedia de enredos digna del propio Shakespeare, de quien beben en gran medida (Comenzando por el título…) No desvelaré nada mas para que os asoméis al teatro Victoria y lo descubráis por vosotros mismos… Desde ya os digo que os sorprenderá el giro que va dando la función según avanza.
Quizá no sea del todo acertado decir que nos lo cuentan en clave de musical; quizá sería mas correcto hablar de una comedia musicalizada, ya que la historia se apoya en las canciones, pero la trama va por otros derroteros. Eso sí, las canciones tienen un sabor a «Sondheim» sazonado con toques folclóricos que, pasado por la túrmix, deja un regusto ciertamente extraño. No por ello tiene que ser malo, todo lo contrario, le da un sabor especial que quizá esté abriendo una nueva puerta para futuras propuestas.
El caso es que quien se siente a ver esta función tiene garantizadas dos horas de risas, unas veces con tintes mas blancos y otras llenos de escatología, pero risas al fin y al cabo. Una función divertida, sin mas pretensión que la de entretener, lo que no quita el destacar el gran trabajo de los actores, que hacen una labor prodigiosa, casi de encaje de bolillos, para llevar a buen puerto un montaje tan frenético como este; donde los actores tienen cambios de vestuario a la velocidad de la luz y entradas y salidas demenciales por cualquier zona de la sala; gran diseño de movimiento escénico por parte de Alberto Arcos. Además de esto, no quiero dejar de destacar las interpretaciones tan completas que hacen todos los integrantes del reparto, cantan, bailan, interpretan, se atreven con el teatro clásico; que es la parte de la función donde mas me agradó el conjunto… Didier Otaola y Laura Rojas Godoy comenzaron por no convencerme, pero se ganaron mi interés poco a poco, gustándome mucho en la segunda mitad de la función. Laura González tiene una voz maravillosa y juega perfectamente con el equilibrio entre la patética comicidad de Lola Limón y la sobriedad en su «otro yo», que a mi personalmente me interesó. Noelia Marló tiene un peso y una fuerza enormes, al igual que Roberto Saiz, y se crecen con unos personajes muy agradecidos. Algunas interpretaciones son mas acertadas que otras, pero todas llevadas al extremo casi del «cartoon» y de la parodia dan una luz que acaba contagiando al espectador, haciéndole aplaudir al final de la función con una sonrisa enorme en la cara.
Este solo ha sido el nacimiento de este montaje al que le deseo que encuentre una producción apropiada, que le ayude a crecer como se merece, con unos buenos decorados, vestuario y unas mejores condiciones de sala. Seguro que eso hacen de él un montaje del que hablar durante mucho tiempo. Y es que es maravilloso encontrar gente con esta entrega y estas ganas de crear y trabajar.
No dejéis de visitarles.
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Cine musica musicales Personales Teatro

Y así pasó 2011…

“En Un Entreacto” no puede resistir la tentación de, llegado el final del 2011, girar la cabeza y mirar hacia atrás. Contemplar la larga trayectoria de espectáculos vistos y disfrutados; así que voy a dejarme caer en el tópico y hacer un resumen de todo lo que nos ha traído este año a nuestros ojos de espectador.

Enero fue un mes de lo mas variado, empecé el año viendo a la maravillosa Natalia Millán en “Cinco Horas con Mario” que me fascinó; me reí con “Rumores” y disfruté, a pesar de lo accidentado de la función, de  “Mas Allá del Arco Iris”… También es cierto que salí odiando un poco mas a ese público mal educado, ruidoso y molesto que piensa solo en si mismo y  que cada vez se prodiga mas en las salas…
En Febrero dijimos adiós a la maravillosa Florinda Chico y me cautivó Natalie Portman con la enfermiza “Cisne Negro”.
En Marzo el glamour dejó de brillar un poquito mas cuando la Taylor se apagó. Supe que algunos “locos” preparaban un homenaje a Sondheim y “En Un Entreacto” se asomó por Facebook (aprovecho para dejaros el enlace y si aún no os habéis hecho fans, podéis remediarlo en este mismo momento jeje) En Un Entreacto en Facebook

En Abril se nos fue la grandeza de María Isbert… Tuve mi primera aparición en la cada vez mas y mas interesante revista “El Nuevo Diluvio Magazine”, oportunidad maravillosa que me brindó Carlos Rivera (¡Gracias!). Fue también el mes de los recitales: Primero saboreé el exquisito “Broadway Baby”; homenaje a Sondheim visto en la Sala Galileo Galilei, y días después asistí al estreno absoluto del fenómeno de la temporada, “Poker de Voces”, al cual no pude resistirme y pasadas unas semanas repetí. En cine cometí el error de pagar por ver esa horrorosa versión de Caperucita Roja “acrepusculada” y descubrí esa joya que es “Héroes” de Pau Freixas(Imprescindible, sin lugar a dudas)

En Mayo cumplimos un añito como blog y decidí celebrarlo a lo grande y con novedades. El mayor regalo que podía tener se cumplió, Gerónimo Rauch apadrinó el blog y accedió a ser entrevistado por “En Un Entreacto”, ¡todo un lujo y un honor! Además disfruté de “Pegados”antes de que se marcharan de Madrid… Confieso que sus canciones ¡me tienen enganchado!
Junio fue el mes en el que asistí por primera vez a una zarzuela, “La del Manojo de Rosas”, y aún no tengo muy clara mi opinión sobre este género… “El Rey León” iba tomando forma y anunciaban que se iba a estrenar “Hair” en Madrid, pero lo mejor que tuvo este mes fue poder asistir a “RENT en Concierto” en el Teatro Coliseum. Momento mágico donde los haya. Y es que Madrid pide a gritos que este musical vuelva a pasearse por la Gran Vía.
En Julio quien se prestó a ser entrevistado por “En Un Entreacto” fue, el casi omnipresente, Víctor Conde. Una interesantísima charla que nos descubrió la visión de un director al que hay que seguir muy de cerca. Carlos Rivera me volvió a invitar a su revista, donde hablé de nuestra Gran Vía y de cómo, poco a poco, se va pareciendo mas a sus hermanas mayores. Telakatola nos sorprendió muy gratamente con el montaje de “Tick Tick… Boom!” en el vestíbulo del Lara y asistí a las muestras de fin de curso que nos regalaron Metrópolis C.E. y Topanga Taller Teatral.
Agosto fue un mes tranquilo. Únicamente ví la muy complicada “La Caída de los Dioses” de Tomaz Pandur y seguí atentamente, a través del blog creado para la ocasión, el valiente periplo americano de Alex O’Dogherty llevando un espectáculo por salas pequeñas de los E.E.U.U.
En Septiembre hice un paréntesis. “En Un Entreacto” también necesitaba unas merecidas vacaciones, eso sí, sin faltar a nuestra cita con Almodovar y “La Piel que Habito”, una cinta que levantó mucha polémica y que a mi personalmente me dejó hipnotizado e incluso puedo decir que algo noqueado.

En Octubre, ya incorporado a la temporada teatral; tuve la ocasión de poder ver el estreno de un nuevo montaje de “Pedro y El Capitán” dirigido por J.L. Sixto con Javi Posadas y Daniel Busquier. “Shreck, El Musical”, al que puedo calificar como mi decepción de la temporada  y el muy esperado, por mi parte, estreno de “Hair”.
En Noviembre por fin pude ir a ver “Crimen Perfecto” que me sorprendió muy gratamente, un trabajo meticuloso de mi admirado Víctor Conde. El regreso a los escenarios de una gran amiga en “Como si jamás hubiese dicho Adiós” y el que pienso es el MEJOR montaje, con diferencia, de este año: “Juicio a una Zorra” con una Carmen Machi insuperable.
Y ahora, en Diciembre, he podido asistir a dos espectáculos que esperaba con muchas ganas y con desigual resultado, “Macbeth” de Ur Teatro, que me dejó ciertamente frío, y “Purgatorio”con Carmen Elías y Viggo Mortensen, del que no esperaba mucho después de tanta mala crítica y del que ,sin embargo, saqué muchas cosas positivas. y finalmente despidiendo el año con carcajadas viendo «Concierto de una Orquesta de Verano» (Chicos, os debo una crónica)…
Un año plagado de muchas y variadas propuestas, pero que se despide con un sabor bastante agrio dentro de la profesión; con todos esos recortes, impagos y desplantes que están ocurriendo y que están saliendo, por fin, a la luz. Algo que pone en peligro la estabilidad de muchas compañías, de muchos profesionales y de nuestra vida como espectadores amantes del teatro.

Desde “En Un Entreacto” lanzo un deseo, quizá algo ingenuo, para que estos problemas se vayan solucionando con la honestidad de los organismos que están poniéndolo tan complicado, ¡que se impliquen mas intentando inculcar el respeto por el arte! Señores, ¿qué mundo nos espera si pisoteamos la cultura de esta manera? (En breve me lanzaré a escribir un artículo mas extenso sobre este tema, creo que lo merece)
Crucemos los dedos para que, al menos, se inicie un periodo de entendimiento y se pueda remontar el vuelo…
No es fácil, pero todo comienzo nace de una buena intención…
Desde «En Un Entreacto» os deseo un año lleno de felicidad a todos los niveles y os doy las gracias por pasearos por aquí tanto como lo hacéis. Es muy bueno saber que estáis ahí y me da fuerzas para seguir un año mas, intentando mejorar y seguir «teatreando» con vosotros.
¡FELIZ 2012!
¡¡¡Nos vemos en los teatros!!!
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Ariel Dorfman Carmen Elías Matadero Mestres Mortensen Purgatorio Teatro Teatro Español

Purgatorio

Título:
Purgatorio.

Autor:
Ariel Dorfman.

Lugar:
Matadero (Naves del Español)

Reparto:
Carmen Elías (Mujer)
Viggo Mortensen (Hombre)

Dirección:
Josep María Mestres.
Lo reconozco, quizá soy algo impresionable y muy mitómano. No es una cosa que quiera evitar, ni me avergüenzo de serlo. Así que cuando me dijeron que Viggo Mortensen iba a subir a los escenarios de la capital, no dudé un instante en querer comprar entradas para ir a ver la función que estaba por hacer. La función nunca llegó, bailaron nombres, bailaron fechas, pero finalmente no llegó… Hasta el pasado Noviembre que, por fin, se estrenaba “Purgatorio” en el Matadero. El reclamo que me llevó a ver la obra era básicamente ver a Viggo Mortensen en directo, de cerca. Siempre le he admirado, concretamente desde que descubrí no sé cómo ni porqué “Extraño Vínculo de Sangre” donde Viggo caló hondo en el actor que llevo dentro y ahí se quedó, para admirarlo en todo lo que ha ido haciendo tras aquella película… Ya digo, soy un mitómano, a veces un tanto cegado, y creo que no he encontrado “pero” a este actor en ninguna de sus películas… Hasta que le vi en “Alatriste”, siento decirlo e incluso me da rabia, pero me aburrió. Ese personaje constantemente susurrado me pareció un soberano coñazo, y no le culpo del todo a él, creo que el intentar que limara su acento al hablar en español hizo que su creación quedara completamente plana y la intensidad del personaje quedara en nada… Pero por lo demás, creo que no tengo nada que criticarle, creo que es un actor todoterreno y siempre resuelve con bastante calidad, además que me transmite cierta cercanía y amor a la profesión, con lo que creo que es mas que suficiente reclamo y motivo para admirarle.

He de decir que he leído algunas críticas que me estaban quitando las ganas de ver la obra. El día que fui ya iba mentalizado de que posiblemente saliera del teatro decepcionado. Aunque es cierto algo que me dijeron, «Puede que no esté gustando, pero es imprescindible verla…». No me arrepiento.

«Purgatorio» escrita por Ariel Dorfman («La Muerte y La Doncella») y dirigida por Josep María Mestres nos muestra a dos personas que en su vida terrenal fueron pareja, tuvieron un terrible final y ahora se encuentran encerrados en una misma habitación siendo uno responsable del otro para decidir el siguiente paso que dará su «contrario» en la eternidad. Una planteamiento interesante y que a mi personalmente me hizo recordar al de «A Puerta Cerrada» de Jean-Paul Sartré. Supongo que por tratar, aunque de diferente manera, cual puede ser el infierno de cada uno, aunque en la obra de Dorfman aún se les da a los personajes la opción de poder redimirse…

Como digo, la propuesta es interesante, pero el texto, en mas de una ocasión, obliga al espectador a dejar de lado lo que está sucediendo en escena para poder poner en orden las ideas y poder seguir con claridad el mensaje que nos plantea. Algo que obviamente va en detrimento del espectáculo. Aunque a la vez es un desafío continuo para averiguar a donde llegarán con esos desdoblamientos, repliegues y repeticiones a los que se ven obligados ambos personajes, siempre expuestos a una crueldad que les come por dentro.

Dorfman nos plantea opciones infinitas por las que (quizá) debamos pasar una vez abandonemos la carne y pasemos a un siguiente plano. Vivir de nuevo la misma vida, pero tocándonos encarnar otro de los personajes que han compartido con nosotros la vida corpórea… Tener recuerdos de un pasado que se nos vuelve a plantear como un futuro… No recordar nada, pero conservar un instinto que nos indique lo que viviremos… No volver nunca mas y quedar atrapado en un limbo del que nunca logremos salir siendo atormentados una y otra vez por los que nos sufrieron y nos amaron o por los que sufrimos y amamos… Tantas opciones y casi ninguna grata, porque de lo que nos habla es de la crueldad del ser humano, de la fatalidad, del miedo que todos sentimos y no nos atrevemos a exteriorizar. De la dependencia que sentimos hacia los demás, de agradarles, de decir lo que quieren oír y de la cárcel que, sin embargo, somos para nosotros mismos… Mucho que pensar y que digerir tras ver la función.
Carmen Elías está absolutamente sensacional. Sobresaliente. Tiene una forma de acercarnos el texto que apabulla. Nos arroja la enormidad del sufrimiento que siente su personaje, la angustia de saberse culpable y a la vez víctima de las circunstancias. Nos hace sentir la necesidad de escucharla, de sentir repulsión y compasión a partes iguales. Tiene tantos matices a la hora de decir el texto que, a pesar de ser tan discursivo en muchos momentos, parecen palabras propias. Pasa algo similar con este personaje (salvando las distancias, claro) como con el que interpretó en «Camino«. Odias sus acciones, pero de alguna manera comprendes que su vida está dirigida a la tragedia mas absoluta y casi la perdonas.
Aplaudo la idea de no querer «galleguizar» el acento argentino de Viggo Mortensen. Creo que eso ha aportado mucha mas soltura a su interpretación y unos matices quizá «clasistas» a su personaje que, aunque en parte sean ciertamente un cliché, le hacen mas cercano, mas humano. Ese personaje que en principio es frío y distante, resulta que por dentro está siendo presionado para que así se le vea. Es después, cuando conocemos también de sus circunstancias y le sacamos todas las capas que lleva encima, cuando comprendemos que su tormento consiste en eso, en mantenerse hierático o volver a comenzar desde cero. Si eché en falta cierto desgarro en su interpretación, me faltó que en algún momento se rompiera y sacara el torrente que creo que su personaje lucha por escupir, pero por lo demás disfruté viéndole en escena y quisiera volver a verle en otra pieza para poder tener una idea de cómo es teatralmente hablando.
No salí en absoluto decepcionado de ver esta obra, que ciertamente es algo densa, pero que ofrece la oportunidad de abrir un debate muy interesante. Y de ver a Carmen y a Viggo en escena, que creo hacen un trabajo actoral mas que satisfactorio; quizá algo controlado, pero bien resuelto.
Lo siento por el que quiera verlo, pero me temo que ya no quedan entradas…
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Asorey Canal Hernández-Simón Macbeth Maurín Pedroche Pimenta Sánchez Zafra Shakespeare Teatro Tomé

Macbeth

Título:

Macbeth


Autor:
William Shakespeare


Lugar:
Teatros del Canal


Reparto:
José Tomé (Macbeth)
Pepa Pedroche (Lady Macbeth)
Óscar Sánchez Zafra (Duncan/Macduff)
Javier Hernández-Simón (Banquo/Médico)
Tito Asorey (Ross/Asesino)
Belén de Santiago (Malcolm)
Anabel Maurín (Lady Macduff/Enfermera)
Coro de Voces Graves de Madrid.


Dirección y Versión:
Helena Pimenta

Hace unos días vi un vídeo por internet de una nueva versión de Macbeth que había dirigido Helena Pimenta con Ur Teatro. Enseguida llamó mi atención la propuesta, tenía ciertos elementos innovadores que me la hicieron atractiva y compré las entradas para no perdérmela. La verdad es que siempre me produce mucha curiosidad cuanta vuelta de tuerca se le da a las obras de Shakespeare, leyéndolas te das cuenta de cuántas opciones diferentes te ofrece, cuántas puertas te deja abiertas para conseguir que, por muchos montajes que haya con el mismo título, nada tengan que ver unos con otros…
La versión que vi el pasado Sábado 3 de Diciembre en la Sala Verde de Los Teatros del Canal me pareció muy original. Un montaje basado en las proyecciones, utilizando tan solo unas sillas y unos telones semitransparentes. Muy sencillo y sin embargo dando un tono siniestramente épico, que no siempre se consigue en un escenario. Así es como aparecen unas fantasmales brujas, un ejército al completo, jinetes montados a caballo, espectros… Y con el que consiguen que el espectador haga una inmersión en ese universo en el que Macbeth hace de su deseo su propio infierno. En gran medida ese toque épico que menciono también fue gracias a la gran idea de integrar al Coro de Voces Graves de Madrid, que enfatizaba e incluso salvaba ciertos momentos. Como digo, gran montaje, aunque confieso que me dejo algo frío. Como elemento visual me pareció muy atractivo, pero no consiguió llegarme.
Con las interpretaciones tuve mis mas y mis menos.
José Tomé no llegó a convencerme como Macbeth. Me daba todo el tiempo como fuera de papel, no llegué a creerme su texto, salvo en contadas ocasiones. La verdad que no debió ser su mejor día; lleno de percances, esa daga que no dejaba de caérsele y ese vestuario mal rematado con botones desprendiéndose de casacas y chaquetas; se notaba que le hacían estar incómodo y demasiado pendiente de ello.
Tampoco me convenció Belén de Santiago como Malcolm. En todo momento veía una actriz intentando hacer de «jovencito», pero siempre viendo una figura femenina en escena intentando dar el pego en un rol masculino. No tengo nada malo que decir de ella, simplemente que mi imaginación no se dejó engañar.
Pepa Pedroche sin embargo nos ofrece una Lady Macbeth que va siendo mas y mas interesante según va transcurriendo la obra. Al comienzo creo que se excede en histerismo, pero tras el asesinato todo cambia, y nos muestra una Lady Macbeth llena de matices que nos hace de su maldad algo humano.
Con los que disfruté muchísimo, hasta el punto de inclinarme en mi butaca para no perder detalle de sus interpretaciones fue de Anabel Maurín, Óscar Sánchez Zafra, Javier Hernández-Simón y Tito Asorey. Lo mas destacable a nivel actoral de esta función, sin lugar a dudas. Haciendo que el montaje adquiriera un ritmo realmente interesante en los momentos en los que el foco se centraba en ellos. Hubiera escuchado todo lo que hubieran tenido que contarme sin perder un ápice de atención.
En definitiva, el montaje es espectacular, bello e impactante, la mayoría de las interpretaciones son mas que interesantes; pero el conjunto no me parece que haya sido pensado para emocionar, sino para innovar. No digo que esté mal ofrecer nuevas opciones, soy de los que piensa que hay que desempolvar los clásicos, hacerlos mas cercanos, mas atractivos para todo tipo de público, pero hay que encontrar la dosis apropiada para encontrar un equilibrio que haga conectar con las emociones, no dejarlas eclipsadas intentando hacer algo «diferente».
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Abuín Espadas Inma Fernández Israel López Lloyd Webber musica musicales Sergio Marló Sondheim Teatro Teatro Prosperidad

Como si jamás hubiese dicho Adiós

Título

Como si jamás hubiese dicho Adiós.

Lugar
Teatro Prosperidad.

Elenco
Inma Fernández.
Jazmín Abuín Janeiro.
Sergio Marló.
Pedro Espadas.
Israel López.

Piano y arreglos musicales
Alberto Alejandre.

Luces y Sonido
Luis Férnandez.

Dirección y Guión
Antonio Rodríguez.
Inma Fernández.

La verdad, es complicado hablar del espectáculo montado por un amigo. Conocer de cerca el esfuerzo que supone poner en pie un proyecto sacado de la nada por uno mismo, hace que a veces no puedas ser objetivo o te excedas siendo crítico. Conoces demasiado bien lo que se cuece y eso hace que no puedas mirarlo con mucha distancia… Pero tiene su lado positivo y es que sabes de los motivos, de las razones de porqué todo es como es y no como pudiera haber sido.
Este es el caso del espectáculo que vi el pasado Lunes día 28 de Noviembre en el Teatro Prosperidad de Madrid. «Como si jamás hubiese dicho Adiós» es un espectáculo montado por Inma Fernández, actriz y cantante que vuelve a la cartelera de Madrid tras bajarse del escenario de «Peter Pan» hace ya un par de años y pasar una temporada formándose en Londres.
Inma nos ofrece un montaje inspirado, de alguna manera, en los shows conmemorativos al estilo de las grandes Divas. Ella en escena, tal cual es, e invitando a subir a amigos para que la acompañen interpretando canciones elegidas para la ocasión, ofreciendo una velada «Hecha para amigos y con amigos», como bien dijo ella.
El recorrido escogido por Inma nos lleva desde Andrew Lloyd Webber a Sondheim, navegando por musicales como «Chicago«, «Dreamgirls«, «Sunset Boulevard» (de donde proviene el título del espectáculo), pasando por «Cats» o «A little night music«, por citar los musicales que mas pueden sonarnos a todos nosotros. Como decía mas arriba, en el escenario la acompañaron cuatro amigos suyos, Jazmín Abuín, que junto a Sergio Marló, fueron los dos descubrimientos de esta velada y Pedro Espadas e Israel López, dos voces que llevan girando con Inma desde hace mas de 15 años y siempre es un placer tenerles presentes.
Momentos a destacar, el dúo con Jazmín Abuín interpretando «All that Jazz» donde mezclan estrofas en castellano con otras en inglés, creando un momento juguetón entre ellas y dándole cierto toque humorístico. También me gustó la versión de «Macavity» donde francamente vi a Inma muy cómoda y el público lo disfrutó. Ojalá algún día se plantee hacernos un espectáculo centrado en canciones con un toque mas cercano al blues y al jazz. ¡Al menos en mi imaginación yo lo disfruto hasta el punto de salivar!
También me gustó «Un Mundo» de A songs for a new world interpretada por los cinco cantantes. No dejo de mencionar el broche final cuando una Inma emocionada nos regaló su versión de «Send in the clowns«.
Si bien el espectáculo en general me gustó, también digo que hay cosas que podrían haberse pulido… Quizá haberlo guionizado mas le hubiera dado cierto peso y tranquilidad en las transiciones. Noté algo de prisa por entrar a cantar y eché de menos el tener a Inma en el escenario hablándonos de su retorno, del porqué de esas canciones escogidas para su vuelta a los escenarios, que nos hablara de las sensaciones que le provocaba estar ahí arriba con sus amigos, ofreciéndose a nosotros… Inma no solo es cantante, es actriz y eché en falta un poco mas de lo segundo. Lógicamente nada es redondo la noche de un estreno, los nervios, los imprevistos… ¡Qué voy a contar a todos aquellos que viven sobre los escenarios!, pero si hay suerte y salen mas actuaciones, estoy convencido que estos aspectos quedarán resueltos.
Tengo la suerte de conocerla y sé que lo de anoche tan solo fue una pincelada, un toque de atención para decirnos que vuelve, que esto solo ha sido el comienzo de todo lo que nos va a ir dando de ahora en adelante y lo vamos a disfrutar muchísimo. ¡Estad atentos!

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Abadía Juicio a una Zorra Machi Miguel del Arco Teatro

Juicio A Una Zorra

Tras su paso por el Festival de Teatro de Mérida de este verano, llegó a la cartelera del Teatro de la Abadía «Juicio a una zorra«, un texto escrito y dirigido por Miguel del Arco para ser interpretado por Carmen Machi. Monólogo en el que La Bella Helena se defiende de la Historia en si, de todos aquellos personajes que la vilipendiaron y ultrajaron y que pasaron a la eternidad como auténticos héroes…Y creo que esto es todo lo que puedo decir de esta función manteniendo cierta sobriedad en mis palabras…

Quedé absolutamente prendado del texto. Enamorado de sus palabras, de su intensidad, de los giros que esconde; de sus subidas y bajadas. Un texto que tan pronto te acaricia y te cosquillea como te abofetea y te fuerza a escuchar todo lo agrio que cuenta. Porque dentro de Helena nos podemos identificar todos, en su injusticia y su sufrimiento, en esa ironía tan dolorida que destila y que baña con copas de vino… Una delicia, ¡lo mires por donde lo mires!
¿Y qué decir de Carmen Machi? ¿Qué puedes añadir cuando te das cuenta que has estado presenciando una lección de teatro y de humanidad tan grande?
No hay palabras para poder definir lo que presencié el 20 de Noviembre pasado en el Teatro de la Abadía. Tener el privilegio de ver como alguien, sin abrir la boca, atrapa al público y le mece de la manera en que lo hace Carmen Machi. 

Es increíble el poder que posee, el respeto que desprende tan solo con su presencia; y es que con tan solo una mirada, todos quedamos prendados de ella, queriendo que nos cuente, que nos haga cómplices de su historia. Si ella dice que es la mas bella, nosotros lo admitimos, si ella dice que es la mas zorra, nosotros la creemos, si ella se permite un guiño, nosotros se lo reímos, si ella quiere que lloremos, lloramos. Como digo, ella manda y nos lleva donde quiera y nosotros obedecemos felices.

¡Qué maravilloso resulta ver a Carmen Machi en escena! Sus gestos, sus maneras, su voz. Hace que uno quiera vivir por siempre encima de un escenario. Verla actuar es pensar que la genialidad es sencilla y que no vas a querer dejar de saborearla. Se desgarra por dentro para dárselo todo al público. No se reserva. Es pura energía controlada, dispuesta para ser lanzada hacía la grada. Y lo mejor de todo es que, cuando finaliza el monólogo, y Helena desaparece para dar paso a Carmen, la actriz… No vemos a Carmen, la actriz; vemos a Carmen, la persona. Con su actitud ves que ella misma está satisfecha de su trabajo, que lo disfruta y que, de alguna manera, no da crédito a que, la emoción acumulada en la sala, haya sido cosa suya… ¡No me digáis que eso no la hace grande! A mi forma de ver la convierte en toda una Dama de la Escena, como hay muy pocas… Os juro que cuando terminó la función lo único que tenía ganas era de saltar al escenario y abrazarla para mostrarle toda la emoción que me había hecho sentir durante la hora que dura el monólogo. Pasado ya un tiempo iba andando por la calle y aún sentía que en mi cuerpo, en mi garganta, en mis tripas, seguía vibrando esa sensación… La de saberme presente en un momento mágico y que permanecerá por mucho tiempo dentro, en lo mas profundo… Lo siento Helena, pero después de esto, tu deseo no se va a poder ver cumplido. No caerás en el olvido.

Poco mas puedo añadir. Sé que no he sido nada analítico, pero es que lo que vi el otro día fue algo mas allá de la piel y para eso, como dije mas arriba, no hay palabras.

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Antonio Albella Crimen Perfecto Hitchcok Jorge Sanz María Castro Pablo Puyol Sánchez-Orosa Teatro Victor Conde

Crimen Perfecto

Es una pena no poder ir a todas las obras que se estrenan en los primeros días y poder escribir sobre ellas, pero también es cierto que procuro no ir en las últimas funciones por si, con lo que escribo, puedo ayudar a decidirse a alguien o no… Aunque me temo que cuando estéis leyendo esto o bien «Crimen Perfecto» ha cerrado el telón definitivamente en Madrid o está a punto de hacerlo… La verdad es que fue una sorpresa el ir a recoger las entradas y encontrarme con el cartel que decía «Última semana» ¿Falta de público? ¿Cambios en la programación del teatro? En cualquier caso, una pena, sinceramente.
Tenía ganas de ver la función desde que en Julio entrevisté a Victor Conde (Si pincháis en el nombre podréis acceder a ella), me habló de su pasión por Alfred Hitchcock  y de cómo fue el montaje de la obra. Así que vi una oferta en Atrápalo ¡un salvavidas para que este blog siga existiendo! y reservé mis entradas con todas las ganas del mundo. 
Como no podía ser de otra manera, un montaje de Victor tiene cuidado hasta el mas mínimo detalle. Desde los carteles en el exterior con sus comentarios en inglés anunciando lo sensacional que es lo que dentro nos espera (Me encantó «Mistery and Melodrama!» como si estuviera por entrar en un cine de doble sesión o una matiné), hasta ese precioso programa de mano con esas fotos y esos textos tan personales e interesantes; y el ambiente creado mientras el público está ocupando sus localidades. Todo respira un aire a «hecho con cariño» y a una calidad exquisita, que ya nos predispone a todos a su favor.
La escenografía hace que nos situemos como espectadores dentro de un plató de cine. Vemos los camerinos, la tramoya desnuda e iluminada y los decorados en los laterales, mientras que en medio del escenario nos encontramos el decorado principal donde transcurrirá la función/rodaje. No voy a entrar en comparaciones ni en si está bien o mal adaptada la función. No tiene sentido, es un homenaje de Conde hacía su admirado Hitchcok y punto. Lo que cuenta es el trabajo que hay en escena. Como digo, la escenografía hace que el público sepa que el lenguaje que se va a utilizar no es el habitual. Se nos invita a ser cómplices de lo que acontece y a saber desde el primer momento que todo va a ser una farsa de la que lo que se espera es que entretenga… y lo consigue.
Los cinco actores que dan vida a los personajes son Jorge Sanz (Tony Wendice) al cual me gustó verle en un papel oscuro y manipulador, fuera de lo que nos tiene acostumbrados, María Castro (Margot Wendice), uno de los descubrimientos de esta obra, Pablo Puyol (Max Halliday), muy contenido y resolutivo con su personaje, Antonio Albella (Inspector Hubbard), su composición de personaje me sorprendió muchísimo, me pareció muy buen trabajo tanto gestual como textual y difícil de mantener a flote durante todo el tiempo que pasa en escena y José Sánchez-Orosa (Capitán Lesgate) ofreciendo un personaje con muchas capas que según transcurre su escena lo hace mas y mas atractivo al espectador.
Es cierto que al comienzo de la función tuve un poco de conflicto con la vocalización de Jorge Sanz, me costaba entender el texto, pero a medida que transcurrió la función ese problema desapareció y disfruté de ese personaje frío y calculador que nos ofrece. 
María Castro, como digo, fue todo un descubrimiento. A parte de lo guapa que está caracterizada como estrella de cine clásico, cuando pisa el escenario el foco se va hacia ella, ¡derrocha un carisma tremendo en escena!. 
A Pablo Puyol me gustó verle mas comedido que de costumbre, ya que siempre le he visto en musicales y eso no ayuda a que pueda dar un toque mas «real» a sus personajes.
Antonio Albella no le había visto actuar nunca y me gustó, me parece una apuesta muy arriesgada la que ofrece con su personaje, pero muy acertada y muy bien lograda. Ese toque de astucia cómica hace que se gane el favor del público enseguida.
José Sánchez-Orosa tiene en sus manos la mayor de las víctimas de este juego perverso, me gustó las transiciones que le da a su personaje, hasta llegar a mostrarnos la realidad de un pobre hombre.
Hablando de otros aspectos del montaje, me pareció muy acertado el cambio de perspectiva que se le ofrece al espectador con el escenario giratorio y los paneles desmontables. Creo que es la primera vez que tengo la sensación en el teatro de estar viendo un traveling circular (No sé si eso tiene un nombre técnico, si es así, pido disculpas por mi ignorancia). En todo momento vemos lo que sucede desde planos completamente diferentes, tal y como sucede en el cine. Al igual que también me gustó mucho presenciar, la «salida» de personaje en cada uno de los actores cuando se supone que se encuentran fuera de «plano». Quizá a veces esto pueda despistar al público, pero enseguida comparte el lenguaje utilizado y todo fluye a la perfección, sabiéndonos participes de un juego.
La verdad, este montaje no se merecía salir de cartel tan pronto, no todos los días nos encontramos con montajes tan entretenidos como este y hacen falta. 
No sé si después de Madrid le espera mas vida a este montaje o si pasará a ser un recuerdo.
Lo que sí sé es que ha sido un gran trabajo y los que lo hemos visto podemos decir que lo hemos disfrutado.

P.D. ¿Alfred Hitchcock, como en todas sus películas, aparece en la función? Yo creo que sí, aunque no digo nada por si la obra sigue de gira… Esto que me lo contesten los autores e intérpretes a mi.

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Bocanegra Coliseum Daniel Anglés Forriols Hair Joan Vázquez Lucía Jiménez McDermot Momó Cortés musica musicales Quiogue Rado Ragni Teatro Tony Bernetti Virumbrales Zamalloa

Hair

Quien haya ido siguiendo este blog sabe mi especial cariño hacia este musical y quien no, para no parecer muy pesado y repetitivo, le cuento que fue el primer musical amateur que hice; el que me metió el veneno de los musicales en el alma. Ya lo conocía de antes y lo adoraba, pero si a eso le añado que montarlo con Teatronamos fue lo que me puso en el camino por el que ando actualmente, no sería exagerado.

Ahora todos comprenderéis las ganas que tenía de poder disfrutarlo en la Gran Vía, casi podría decir que era un sueño… Bueno, en el sueño yo estaba encima del escenario, pero con mi voz quizá ese sueño se hubiera convertido en pesadilla para otros… El caso es que ya he podido vivir la experiencia «Hair» en vivo y en directo, ¡con un montaje profesional!
Esta versión que ha llegado al Teatro Arteria Coliseum de Madrid está dirigida por Daniel Anglés y, para quien no lo sepa, nos cuenta la historia de Berger, Claude, Sheila y los miembros de una tribu hippy que vive en Central Park a finales de los años 60. Nos hablan de sus ideales, de su forma de vivir, de su visión de la guerra de Vietnam, sus miedos, sus ilusiones… Todo a través de canciones originalmente compuestas por Gerome Ragni, James Rado y Galt MacDermot.
El montaje está basado en el trabajo de los actores, que a penas salen de escena. Siempre se encuentran en alguno de los rincones del escenario o del patio de butacas; esto hace que el público siempre esté implicado en la trama, sintiéndose un miembro mas de la tribu. La escenografía a penas varía en las dos horas y media de función, sin embargo, gracias a las coreografía de Esther Luengo y el diseño de iluminación, todo posee un gran dinamismo. Daniel Anglés ha hecho que alrededor de la acción principal siempre haya subtramas que se desarrollan en silencio, aportando una autonomía a la función que hace que tengas la sensación de que si repites, ya no volverás a ver lo mismo que estás presenciando en ese momento. Eso hace sentir que «Hair» vive y respira por si mismo.

Es cierto que este musical no va a convencer a todo el mundo. Quien pretenda que le cuenten una historia con diálogos y situaciones que vayan avanzando en el tiempo, van a quedar decepcionados. Y sobretodo quien vaya pensando en la versión que hizo para cine Milos Forman, va a salir muy confuso. La historia transcurre a base de números individuales, los personajes plantean y las canciones florecen. Cuando esto sucede, pasamos a un nuevo momento, a una situación diferente y así hasta que uno se da cuenta de a donde nos han querido llevar, encontrándonos con el desenlace de la función. Se podría decir que es mas una obra de sensaciones que de tramas. A mi, como digo, sí me gustó. Me transmitieron la ilusión y la rebeldía (Que ahora queda entrañablemente inocentona) del momento y vibré con ellos. Disfruté del rato que me hicieron sentir como uno mas de la tribu.

Eso sí, tengo algunos «peros», uno son  las pelucas; hay algunas que dejan mucho que desear como creibles y creo que es algo que se debería haber cuidado mas, teniendo en cuenta el musical que es, ¿no?
El segundo es el sonido, hay algún micro que aún falla y eso, quieras o no, al notarlo el público, te saca de situación (Llamadme puntilloso si queréis, pero en un musical no es muy tolerable ese tipo de fallos).
Y el tercero es el tema de la traducción de las canciones. Hay frases metidas con calzador en alguna de las canciones… y sé de lo que me hablo; no soy ningún experto, ni mucho menos; pero yo también he tenido que adaptar alguna canción de musical y ciertamente hay letras «mejorables»… Aunque he de decir en su favor, que tan solo es en ciertos momentos cuando chirría lo que dicen, en absoluto es algo generalizado.

En cuanto a las interpretaciones y voces, me han gustado unas mas que otras, como es el caso Tony Bernetti que, del día de la primera previa al día del estreno ha crecido y su personaje está mucho mas dibujado; Joan Vázquez ya tiene cogido el tono al personaje desde hace mucho, ¡para eso es Claude desde el reparto barcelonés! y se nota, espero que lo cuide, que no se relaje, porque su personaje tiene un punto «plúmbeo» muy peligroso, quiero decir que el público puede llegar a aburrirse con él, pero de momento no es así. A Lucía Jiménez creo que  le vienen algo grandes ciertos momentos del espectáculo, como «Ya Nace el Día«, su voz es un susurro que a mi no me transmite lo que dice la letra, sin embargo en otros momentos aporta el toque justo para ser el nexo de unión entre la tribu y la vida «real». Y lo que si me parece desacertado por parte de la productora es utilizar a Lucía como reclamo en la marquesina del teatro, no es por hacerla a ella de menos, es porque «Hair» es una obra coral e individualizar su presencia del resto del reparto rompe esto, es mi punto de vista.  
Iskra Bocanegra y su Jennie han tenido un crecimiento en estos días de previas enorme, el público la quiere y está encantado cuando tiene el foco. Pero con quien me quedo porque lanza carisma y luz con una sencillez pasmosa es con Momo Cortés y su Woof. Muy bien caracterizado y absolutamente entrañable. Me conquistó.
También me pareció un punto muy bueno darle ese aspecto caricaturesco a los personajes ajenos a la filosofía de la tribu, excelentemente llevado a cabo por Lourdes Zamalloa y esa madre tan pasada de vueltas.
Con todo esto no quiero dejar fuera al resto de la tribu, en general todos están muy bien, se ven sus personalidades, no son «pasmarotes» en escena. Se ve que cada personaje tiene su universo particular, su código, y llega al patio de butacas, que es lo que cuenta.
De las voces quiero destacar a Eva Cortés, un «Acuario» cantado con mucho gusto y una maravilla de voz, Tamara Quiogue sorprende con ese toque lírico, ¡increible!, Momo Cortés y su «Sodomía«, ¡quiero mas!, Alex Forriols, todo un momento de lucimiento ese «Blues Eléctrico» y María Virumbrales (¡Cómo se ilumina la cara de esta chica cuando sonríe!) Precioso su «Frank Mills», creo que todos nos enamoramos de ella tras esa canción… Voces increibles que sorprenden y que se disfrutan muchísimo. Los coros están empastados, quizá falta un poco mas de lucimiento por su parte. Seguramente esto no es cosa de ellos y es algo que deberían tener en cuanto los señores encargados al respecto, porque tienen unas MUY buenas voces en escena y en ocasiones las aprovechan poco para ser canciones tan corales.
La banda es maravillosa, ¡por supuesto!

Momentos  con los que me quedo, ese comienzo de Acuario, llenándose de golpe el teatro entero del espíritu Hippy; las coreografías en general; el uso del teatro al completo por parte de los actores (planta de arriba incluida, cosa muy de agradecer); la alucinación de Claude (Aunque habría que darle mas intención a algunos chistes que se quedan colgados de la nada); el número de los «Chicos Negros/Chicos Blancos» o «Hare Krishna» y ese final con «Abre el Alma» que hace que se me erice todo el cuerpo solo de escuchar los primeros compases.

La verdad que he oído críticas de todo tipo sobre esta obra, gente que está maravillada, gente que ha salido espantada… Yo, a pesar de no poder ser objetivo (ya sabéis porqué), quise dejarme llevar y lo pasé bien, me inundó el espíritu de los 60 y salí feliz del teatro. Por mi parte os doy la enhorabuena y las gracias por regalarme estos momentos tan emotivos.

P.D. Tirón de orejas a la página web oficial. Buff! Tiene muchísimos fallos, hay que cuidar eso un poco mas…

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