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Ainhoa Santamaría Alberto Castrillo-Ferrer Alistair Beaton Feelgood Fran Perea Javier Márquez Jorge Bosch Jorge Usón Manuela Velasco Matadero Teatro

FEELGOOD

Título:
Feelgood

Lugar:
Naves del Español. Matadero

Autor:
Alistair Beaton

Traducción:
Alicia Macías

Elenco:
Javier Márquez (Alex)
Fran Perea (Edu)
Ainhona Santamaría (Marta)
Jorge Bosch (Max)
Jorge Usón (Simón Pik)
Manuela Velasco (Elisa)
Carlos Hipólito (Presidente – Vídeo)
Gloria Muñóz (Delegada – Voz)

Iluminación:                                         Espacio Sonoro y Música Original:      
The Blue Stage Family                       David Angulo                                         

Vestuario:                                            Escenografía:          
Marie-Laure Bénard                          Uxua Castelló

Dirección:
Alberto Castrillo-Ferrer

Es complicado hablar sobre «Feelgood» y no caer en la tentación de escribir un discurso que suene a «panfletillo» contra la clase política. Es tal la sensación de indignación y sobrecogimiento con la que uno sale de la Sala 2 del Matadero, que no sabe si le dan mas ganas de volver a acampar en Sol y seguir con el espíritu del 15M con mas fuerza que nunca o marcharse a casa rendido, sabiendo que por mas que nos dejemos la piel lanzándonos a la calle, seguiremos sin importarles un carajo a los de ahí arriba.
Y es que la historia que Alistair Beaton nos viene a contar es algo que todos sospechamos que puede estar ocurriendo en los despachos de la gente que nos gobierna ¡y pensar eso es aterrador! porque si ya uno mismo se crea sus propias paranoias con estas cosas, que vengan a plasmarlas en obra teatral y que te las confirmen, es como para volverse loco.
¡Ojo! Todo esto que cuento que suena tan tremendo, está pasado por el filtro de la comedia, haciendo que uno pase un rato absolutamente divertido, viendo esta sátira política que viene de la mano de Alberto Castrillo-Ferrer y un equipo de actores que hacen que la carcajada esté asegurada.
La obra viene a contarnos las horas previas al discurso del presidente del gobierno, de un país indeterminado, ante los miembros de su partido. Son momentos en los que el descontento en las calles está alcanzando unos niveles de tensión bastante peligrosos y la prensa anda husmeando en lugares que pueden afectar al equilibrio interno del gobierno; con lo que el equipo de asesores del presidente andan como locos intentando salvar una situación que se les escapa de las manos.
Un retrato despiadado y desternillante de lo que posiblemente se cueza en los despachos de los altos mandatarios que, aunque suene a descabellado, uno no puede dejar de sospechar que sea cierto. De hecho uno no se ríe en esta obra porque las situaciones que se plantean sean sorprendentes, si no porque uno ve reafirmadas sus propias sospechas y ve reflejado en muchos momentos a la clase política que existe en nuestro país. Una trama llena de mentiras, de chantajes, de manipulaciones, de estrategias que está a la orden del día y que lanza cuchilladas al politiqueo mas grotesco y, por ende, mas peligroso que vive gobernándonos.
Pienso que es una función necesaria y con una forma de contarlo muy acertada. No es necesario que siempre que se hable de ciertos temas haya que ponerse intenso, muchas veces funciona mejor el provocar una buena carcajada en el espectador y que en un momento dado se le quede atravesada en la garganta para conseguir el efecto deseado, y desde luego que la gente que ha hecho posible «Feelgood» lo ha conseguido.
Alberto Castrillo-Ferrer logra un tempo agotador durante toda la función. Situaciones que ocurren a la velocidad de la luz, que incluso en ocasiones suceden al mismo tiempo, pero que están tan bien hilvanadas que consigue centrar la atención del espectador en el lugar deseado.

Del reparto no puedo mas que decir que están impresionantes, y no lo digo por utilizar un calificativo grandilocuente, si no que es así como los sentí. Me impresionó y me sorprendió, gratamente, la aspereza de Fran Perea con un personaje tan detestable como ese Edu o Jorge Bosch, que tras verle en Babel, nos regala un personaje como este, tan amoral y despreciable que arranca carcajadas, pero que a la vez vemos tan posible dentro de la fauna política que nos rodea.
De Manuela Velasco me gusta mucho la intensidad que tiene en su mirada y en lo que transmite, aunque es cierto que en algún momento temí que se le fuera de las manos esa fiereza, pero supongo que eso es precisamente lo que hace que su duelo con Fran Perea sea tan electrizante.
A Jorge Usón le he visto en dos funciones en menos de dos meses y solo puedo decir que me declaro un fiel admirador. Tanto en el «Cabaré» que hizo en el Alfil como ahora, da buena cuenta de lo poderosa que es su presencia en escena y el dominio tan potente que tiene sobre la comedia. Admiro a los actores que hacen que todo fluya con sencillez en escena.
Tanto Ainhoa Santamaría como Javier Márquez son mis dos descubrimientos de esta función y me apetece mucho seguirles la pista. Hacen un gran trabajo transmitiendo esa tensión tan brutal, que les desborda y les aliena de una manera tan aterradora.
Aún quedan dos semanas para que podáis ir a ver esta función. Os la recomiendo porque como digo, aunque trata con rotundidad el tema de los entresijos de la política actual, lo hace a ritmo de comedia y eso, que queréis que os diga, se agradece enormemente.
Una función que hace sangre con su comedia y que pone los pelos de punta; no porque sorprenda lo que cuenta si no porque corrobora lo que todos tristemente pensamos de la gente que tenemos en el poder.
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Clément Michel Entrevistas Gabriel Olivares La Caja Personal Teatro Teatro Lara

Una jornada y una previa dentro de «La Caja»

El domingo pasado tuve la gran suerte de ser invitado a un ensayo de «La Caja», obra de la que  actualmente se están haciendo las funciones previas en el Teatro Lara y que tendrá su estreno oficial el próximo 17 de Mayo.
Un vodevil francés escrito por Clément Michel y adaptado por Gabriel Olivares y Beatriz Santana,  que viene precedido de un éxito arrollador en Francia.
La historia nos sitúa en el apartamento alquilado de Antonio, un treintañero cualquiera que debe dejar la casa de manera repentina y sin tener nada preparado y que, con la «ayuda» de sus amigos, debe desalojar el piso en tiempo record. Problema que destapará secretos y mentiras y que desatará un sin fin de situaciones cómicas e irreales que harán que parezca que esta mudanza no tendrá un final feliz.

Fue toda una sorpresa cuando Elena Camacho se puso en contacto conmigo para invitarme a pasar por el local de ensayo y compartir con la compañía una jornada de trabajo. (¡Gracias!)
Siempre me ha resultado extrañamente irresistible el irrumpir en los ensayos de una compañía. Es como entrar en un camerino y ver a una gran diva sin maquillaje y despojada de sus lentejuelas
Poder estar presente y ver el trabajo «sucio» de lo que después todo el mundo verá encima del escenario es algo maravilloso; sobretodo para alguien que, como yo, no se conforma con vivir el teatro desde el patio de butacas.

Cortesía de Javier Tomás Biosca

Es un absoluto privilegio que Gabriel Olivares y todo su equipo quisieran abrirnos las puertas . Pero mas privilegiado se siente uno cuando el propio Gabriel Olivares se toma la molestia de explicarte los métodos de trabajo que están utilizando e incluso, mientras realizan los trabajos de ensayo, vaya explicándote personalmente los pasos que van siguiendo, el entramado de movimientos y texto que han ido construyendo para que el resultado final sea el que vimos el pasado miércoles sobre las tablas del Lara.

Gabriel nos explicó que «La Caja» cuenta con 13 actores en el elenco para interpretar a 7 personajes. Esto quiere decir que hay multitud de combinaciones posibles a la hora de representar la función, con lo que uno puede repetir y ver una versión completamente diferente de la que ya ha visto.
En el reparto se encuentran César Camino, Javier Martín, Fran Nortes, Daniel Gallardo, Irene Arcos, Leticia Etala, Bart Santana, Nacho Diago, Mar del Hoyo, Mónica Vic, Eva Higueras, Joseba Hernández y Fran Calvo. Actores reconocidos que hemos visto en cine, televisión y teatro, y que generosamente se prestaron a mostrar esa parte del trabajo que no siempre se nos permite observar.

Cortesía de Javier Tomás Biosca
Gabriel nos comentó que llevan trabajando y entrenándose desde hace mas o menos un año, ya que para lograr el resultado perseguido se han basado en los métodos Suzuki y Viewpoints (Puntos de vista) para así hacer de los ensayos un trabajo mas orgánico y llegar a  encontrar en la acción del propio actor la necesidad de integrar el texto en la función. Una opción mas que acertada a la hora de afrontar una comedia como esta en la que el ritmo prima sobre otras muchas cosas.
Para el que desconozca estas técnicas os hago un pequeño resumen sobre estos métodos de entrenamiento actoral que creo os pueden resultar interesantes de conocer:
El Método Suzuki es un método creado por el dramaturgo y director teatral Tadashi Suzuki en el cual el trabajo del actor con su cuerpo es la base de todo. Es casi una disciplina de artes marciales, ya que se basa en movimientos muy concretos que ayudan a que el actor adquiera mayor consciencia de su espacio, del suelo  que pisa, además de con sus compañeros y lo que le rodea. De esta manera su concentración será mas orgánica, trabajando desde «las tripas», las emociones, del propio actor y no tanto desde la psicología del personaje (esto llegará mas tarde, cuando el entrenamiento de sus frutos).
Cortesía TeatroLab


The Viewpoints se basa en el trabajo de improvisación por parte del actor, donde su cuerpo responde a estímulos externos como puede ser una música determinada, la acción de sus compañeros o el propio espacio. Esto hace que el actor esté alerta en todo momento, siendo consciente de su posición en el escenario, ayudándole a desarrollar una gran orientación espacial; sabiendo, sin tan si quiera mirar, donde está ubicado cada compañero en la escena.

Son dos técnicas que requieren de una gran forma física ya que exigen mucho esfuerzo por parte del actor, y se suelen entrenar en grupo para ayudar a tener una mayor conexión entre todos los miembros del equipo, además de ayudar a lograr una interpretación basada en el momento presente, reaccionando a los instintos propios del actor, sin pensar en algo establecido previamente. Casi provocando que en cada función haya que comenzar de nuevo, activando los códigos de alerta aprendidos con estos métodos de los que hablamos.
En este enlace que os dejo podéis echar un vistazo y saber un poquito mas de lo que os hablo (A partir del minuto 17): La tarde en 24 horas cultura-Método Suzuki
Varios miembros del elenco, antes de pasar al ensayo de la función, se prestaron a realizar una demostración para nosotros, para que conociéramos en la práctica la teoría que nos acababa de explicar Gabriel. Y para mi, que he vivido muchas clases de teatro y ensayos, fue realmente interesante descubrir este método por la marcialidad de la disciplina y la absoluta concentración y conexión que transmitían todos los actores antes de comenzar con el trabajo de ensayos.
Cortesía TeatroLab

Sentado al lado de Gabriel tuve el privilegio de poder ir escuchando todas sus explicaciones, cual fue la construcción de las escenas, la creación de la topografía de los personajes (el camino que dejan al andar); un aspecto treméndamente curioso de observar, ya que todos los personajes efectúan la misma topografía en escena, dependiendo el momento de la función en la que se encuentren y cada uno adaptándolo a las necesidades de su personaje; haciendo que no sea perceptible al ojo del espectador y que sin embargo marca el ritmo de la función, haciéndola tan dinámica y enloquecida como después pudimos comprobar en la previa del miércoles.
La cabeza me voló llena de preguntas, tanto para Gabriel como para el elenco, pero como invitado a una sesión de trabajo, no quise entrometerme ni interrumpir; preferí observar y absorber todo lo que estaba viendo, disfrutando con los cinco sentidos esta oportunidad que no se presenta todos los días y vivir una jornada con un equipo de profesionales como estos. 
Muchos habréis llegado hasta aquí preguntándoos «Vale, sí. Y cuando la viste ya en el teatro, ¿qué?»
Pues debo decir que el resultado es mucho mas llamativo puesto en las tablas del Lara.
Cuando a la Diva que hemos visitado en el camerino ya la encontramos maquillada y vestida para la escena, todo adquiere una dimensión aún mas espectacular.
La función es una comedia divertidísima, que no decae en ningún momento. Está llena de momentos hilarantes, surrealistas, bobos y muy muy divertidos. Esta obra como muy bien la definen ellos mismos es una mezcla de vodevil y sitcom televisiva a la que no hace falta meterle risas enlatadas porque es el propio público el que de manera espontánea se carcajea, además con muchas ganas, de las situaciones que viven Antonio y todos sus amigos.
El espectador siempre tiene mas información que los propios personajes y eso hace que nos divirtamos aún mas con las situaciones que les toca sufrir. Una propuesta muy interesante, llena de secretos, de mentiras, de enredos que siempre están al límite de ser descubiertos, un empleo del gag bien resuelto y una mezcla de elementos visibles e invisibles que le dan un punto de vista diferente a esta propuesta.

Cortesía TeatroLab

Hubo algún detalle que vimos en el local que después no ha llegado a escena y que echamos de menos, ajustes necesarios de última hora. O que algún miembro del equipo nos gustara mas encarnando otros personajes que no eran los que finalmente les tocaron en suerte, aunque esto no quiere ser una mala crítica a su actuación, si no que habiendo visto el ensayo ya disponemos de dos versiones que comparar y eso ya crea nuestras propias preferencias. Es lo bueno de disponer de un elenco de tantos actores para tan solo siete personajes, que uno puede buscar cual es la combinación que mas le gusta viendo varias veces la función.
También nos gustó ver que alguna propuesta que surgió mientras nosotros presenciábamos el ensayo, ha acabado estando presente en la función. Esto demuestra la labor tan creativa y abierta que tiene Gabriel con su compañía, donde las ideas fluyen y son probadas, experimentadas y finalmente incorporadas o no al trabajo que ya traían hecho.

El reparto que pudimos ver el miércoles fue el integrado por Javier Martín, Fran Nortes, Irene Arcos, Leticia Etala, Bart Santana, Mónica Vic y Fran Calvo. Todos ellos divertidísimos, llenos de una simpatía y un carisma muy especiales; la verdad que la energía que lanzaban al patio de butacas era impresionante, llena de un buen rollo que caló en los asistentes. Prueba de ello son los comentarios que se escuchaban a la salida donde todo el mundo hablaba de lo muchísimo que se había sorprendido y reído con la función.

Cortesía TeatroLab
A veces, sin uno quererlo, pasa por alto la labor tan grande que se tiene que hacer para llevar a buen puerto una comedia. Como uno se divierte, nota la ligereza de la obra, piensa que lo que se está haciendo es sencillo y quizá no lleguemos a valorarlo en su justa medida, pasándolo por alto y juzgando por encima lo que en verdad ha supuesto tantas horas de esfuerzo. Aunque por otra parte así es como tiene que ser, pues eso significa que todo está correctamente ejecutado. El público no debe sufrir por el trabajo del actor, si no disfrutar desde su butaca. Para eso estamos los que husmeamos entre cajas, miramos entre telones y lo observamos todo para después contarlo.
Es un placer ver la entrega y el trabajo tan duro que hay tras esta función. Normalmente el teatro exige un esfuerzo enorme, tanto psíquico como físico, pero si además lo que se está preparando es una comedia tan llena de acción como es esta, todo se multiplica por mil, y ver el cuidado que se ha puesto en construirla y que funcione con el dinamismo y la vida con la que funciona «La Caja», hace que no pueda por menos que valorarla con mucha admiración. 
Creo y espero de todo corazón que tengan mucho éxito, lo merecen, y que se alargue en la cartelera tanto como «Burundanga» que es la que le precede.

Desde esta crónica les doy las gracias por habernos dado la oportunidad de ser los primeros espectadores que han vivido «La Caja», ¡un regalo de lujo que disfruté como un niño y que espero haber transmitido con la misma ilusión que lo viví!
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Alfil Anda Que No Te Quiero Anna Tussel Jorge Gonzalo Miguel Ángel Flores Muñoz-Chápuli Sandra Marchena Teatro

Anda Que No Te Quiero

Título:

Anda que no te quiero

Lugar:
Teatro Alfil

Autor:
Miguel Ángel Flores

Elenco:
Sandra Marchena (Ella)
Jorge Gonzalo (Él)

Escenografía/Vestuario/Atrezzo:
Anna Tussel

Diseño de Luces:
Pablo Muñoz-Chápuli

Diseño Sonido:
Ángel Francisco López

Dirección:
Jorge Gonzalo





El domingo pasado por fin llegó la primavera a Madrid. El día invitaba a lazarse a la calle y sacudirse el invierno de encima, dejarse empapar por el sol y finalizar la tarde yendo al teatro a disfrutar, a despejar la mente, y dejarse seducir por un montaje tan amable como este, convirtiendo el final de la semana en un verdadero placer.
«Anda Que No Te Quiero» es una delicia de texto escrita por Miguel Ángel Flores, que nos muestra una colección de seres que habitan en un universo muy especial, hecho literalmente de cartón, donde habita el desamor en todas sus vertientes, siempre buscando la complicidad y la sonrisa con el espectador; este montaje dirigido e interpretado por Jorge Gonzalo nos hace sentir cómodos en la butaca, con ganas de divertirnos y que crea una atmósfera tan agradable e interesante de ver que uno no se puede resistir a dejarse llevar; poder mirar un poquito mas allá en esa ciudad y descubrir cuanto personaje la puebla.
Me fascina ver el complejo entramado de este montaje. ¡Me quito el sombrero ante lo maravilloso de la escenografía, vestuario y atrezzo de Anna Tussel! ¡Qué idea tan magnífica y tan bien ejecutada! Un trabajo hecho con minuciosidad, casi podríamos comparar al equipo con esos apasionados a las maquetas que de una cosa aparentemente pequeña son capaces de sacar infinidad de detalles, de guiños, de toques especiales, hechos con sumo cuidado y que se nota están hechos con mucho cariño… y que además en la gran mayoría de los sketches logran dejarnos con una sonrisa, sabiendo cerrarlo en el momento justo.
Saber donde está la medida exacta de un gag o de una escena completa es una labor difícil porque normalmente, cuando algo funciona, solemos ser propensos a alargarlo en exceso, acabando por agotar la idea brillante de la que partía. Sin embargo aquí todo está medido con gusto y con sutileza, haciendo que uno empatice con los personajes y acabe por quererlos en el breve espacio concedido para ser observados. Un universo disparatado que el espectador acepta con ganas, que divierte y, sobretodo, apetece. A veces es oxigenante dejarse llevar por la blancura y la sencillez.
Todo esto no podría ser posible sin los dos actores que lo dan vida, Jorge Gonzalo y Sandra Marchena. Dos actores que se divierten como dos niños que nos han invitado a su cuarto de juegos y que quieren mostrarnos todos sus juguetes y cachibaches. Corretean de un lado para otro del escenario transformando los pocos, pero aprovechadísimos, elementos de la escenografía con una sonrisa en la cara; sacudiéndose los personajes de encima para mostrarnos otro aún mas loco y mas tierno. Ofreciéndonos mil y una combinaciones, a cada cual mas increíble y cómica; siempre bien ejecutadas. Es cierto que algunos funcionan mas que otros y que algunas escenas son mas chispeantes que otras, pero en su conjunto son mas que notables.
Si queréis pasar una tarde divertida y salir con una sensación de buen rollo, dejaros caer por el Teatro Alfil y saborear esta función que es como una chocolatina.
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Brian Friel Bruno Lastra El Fantástico Francis Hardy Felipe Andrés Juan Pastor La Guindalera María Pastor Teatro

El Fantástico Francis Hardy, Curandero

Título:

El Fantástico Francis Hardy, Curandero

Lugar:
Teatro La Guindalera

Autor:
Brian Friel

Elenco:
Bruno Lastra (Francis Hardy)
María Pastor (Grace)
Felipe Andrés (Teddy)

Traducción:
Manuel Benito

Ambientación y Vestuario:
Teresa Valentín-Gamazo

Iluminación y Espacio Escénico:
Juan Pastor

Producción:
Teresa Valentín-Gamazo

Dirección:
Juan Pastor

Esta semana está siendo una semana muy prolífica en cuanto a teatro se refiere. Para cuando estéis leyendo esta crónica ya habré visto alguna que otra función mas e incluso habré vivido alguna experiencia teatral fuera del patio de butacas que ya os contaré mas adelante, y eso que solo han pasado tres o cuatro días desde que vi «El Fantástico Francis Hardy, Curandero» en el Teatro La Guindalera… ¡Me encanta este bullir de actividad!
La anterior vez que estuvieron con esta función en La Guindalera no pude ir, mucha gente me la recomendó y quedé pendiente, pero hizo falta que pasara el tiempo, que saliera de cartel y que otros proyectos llenaran las vidas del equipo artístico, para que yo conociera un poquito mas a Felipe y me volviera a hablar sobre la función y ya no quisiera dejar pasar la oportunidad de verla.
Aunque tenga mis dudas sobre el «Crowfunding», a veces es necesario para que puedan llevarse a escena montajes que de otra manera nunca verían la luz, y este es el caso de «El Fantástico Francis…», gracias a las aportaciones económicas del equipo artístico y de una serie de espectadores, finalmente se ha podido poner en pie y además con este maravilloso resultado que ha hecho que vuelva a programarse una vez mas en este 2013. Se nota cuando hay hambre de teatro y no ganas de lucrarse sin mas.
«El Fantástico Francis Hardy, Curandero» de Brian Friel cuenta una sola historia a tres voces, o quizá también podríamos decir que cuenta tres historias de una misma vida… El caso es que reúne a tres personajes en diferente espacio y momento para contarnos el mismo acontecimiento, pero cada uno desde su percepción.
Los tres hablan sobre una misma vida, la de Francis Hardy, de como irrumpió en las suyas para que jamás volvieran a ser lo mismo.
Son tres personajes que, llevados de la mano de Juan Pastor, se asoman a escena para hablarnos directamente a los ojos, exponiéndonos sus pareceres sobre los hechos que acontecieron; haciendo que, según van sucediéndose los soliloquios, el espectador se plantee si lo que nos exponen es realidad o ficción, y es que lo que para unos supone «su» realidad, para otros tiene cierta sensación a engaño o a distorsión de la verdad.
Este texto de Brian Friel es una gran reflexión en voz alta sobre como afectamos y nos afecta la vida de otros. Lo que para uno es su propia vida, para otro es la renuncia a la suya o una posibilidad para redireccionarla; lo que para uno son frivolidades, para otro son punzadas de dolor o pactos de silencio. Lo que para uno son motivos para continuar viviendo, para otros significa un paso mas hacia la muerte.
Ver esta función es una experiencia llena de sensaciones y sentimientos que se van destapando con cada intervención, como una muñeca rusa. Uno queda hipnotizado con los aspavientos de charlatán de Frank, pero no puede evitar escucharle como el que está a punto de ver como un mentiroso cae presa de su propio engaño. Produciendo una mezcla de tristeza y desprecio hacia este ser que ha sido engullido por su propia luz, y que ha sido incapaz de reparar en las consecuencias que esto acarrea para aquellos que se han entregado a él y se sacrifican por acompañarle en su viaje.

Quedé fascinado con el trabajo tan complicado que realizan los tres actores. Tres personajes que jamás se cruzan en escena y que sin embargo nos embarcan en su odisea, atrapándonos poco a poco en su red para ya no soltarnos. Bruno Lastra consigue que veamos a ese «fantástico» Francis Hardy con su impostación y sus ademanes de charlatán de tres al cuarto, llegando a repudiarlo y a compadecerlo a partes iguales. Felipe Andrés nos regala un Teddy con aire de comediante crepuscular, testigo de primera mano de una tragedia que él maquilla con medias sonrisas, reflexiones aparentemente vanales, pero llenas de sabiduría, haciéndonos comprender que dentro de su comicidad se paladea un regusto amargo. Un personaje al que Felipe le regala esa distinción y cercanía que se disfruta enormemente. Pero Felipe y Bruno me van a permitir decir que la joya absoluta de este montaje es sin duda alguna María Pastor, una actriz que se nos ofrece en carne viva, haciendo que uno pase todo su soliloquio con el alma en vilo, sufriendo con ella, padeciendo su desconsuelo, y que aunque suene a masoquismo, gocé su sufrimiento como pocas veces he gozado de una actriz en el escenario. Creo que María hace una de las actuaciones mas brillantes que he visto en mucho tiempo. La entrega que hace esta actriz en escena es digna de las grandes damas del teatro, llenando su personaje de pequeños matices, gestos, miradas, exclamaciones, tan maravillosas y llenas de significado, que me dejó sin respiración. Esta Grace es un cúmulo de pequeñas sorpresas actorales que me hacen sentir feliz de haber descubierto.

Aunque hay momentos que el texto se hace dificil de seguir y uno no puede evitar tener que esforzarse, creo que debe ser visto para poder gozar de estas grandes actuaciones que el equipo de La Guindalera nos vuelve a brindar.

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Alex Larumbe Óscar Merino Cómete un mordisco Charo Santamaría Chemi Moreno Eulogio Penas Seijas Francisco Lidón Laura Ordás Lucía Barrado Raquel Mesa Teatro Teatro del Arte

Cómete un mordisco

Título:

Cómete un mordisco

Lugar:
Teatro del Arte

Autor:
Óscar Merino
Eulogio Penas Seijas

Elenco:
Alex Larumbe (Pan Bendito)
Chemi Moreno (Capitán Sarasate)
Francisco Lidón (Stolichnaya)
Lucía Barrado (La Negra)
Laura Ordás (Mara)

Vestuario:
Lua Testa

Iluminación:
Pau Ferrer

Escenografía:
Alberto Desiles

Dirección:
Charo Santamaría y Raquel Mesa

Cuando te llaman con la ilusión de querer mostrarte un trabajo, uno no puede resistirse. Todos los que de alguna manera nos hemos ido involucrando con el teatro sabemos que el fin de todo es poder mostrar el resultado final al público y yo, como público que soy, si se me reclama procuro responder y ser partícipe.
En esta ocasión la función era «Cómete un mordisco» de Óscar MerinoEulogio Penas Seijas. No conocía la obra, la verdad, pero la curiosidad por el extraño título y que en ella se encontraran Alex Larumbe y Lucía Barrado, a los que había visto hace poco en «La Indagación» de Efímero Teatro, ya me dieron motivos para acudir a la llamada.
La historia es una especie de esperpento actual, donde unos personajes marginales y con muy poco que perder, intentan sacar «tajada» de la vida jugando sus cartas lo mejor que pueden. Pan Bendito, La Negra y Stolichnaya quieren montar una empresa dedicada a la extorsión y a los sicarios, para ello necesitan que alguien les ayude a dar los primeros pasos en este negocio, contratando al Capitán Sarasate, un argentino «experto» en el tema. Entre las lecciones que reciben hay una «clase práctica» en la que deben simular un secuestro, con una víctima falsa, para poner en práctica todo lo enseñado. Cosas del destino hacen que acaben por confundirse y secuestrar a una empresaria real, Mara Vergara, víctima que provocará que aprendan la lección mas importante de todas…
En esta función nos encontramos con unos personajes que avanzan por la vida a base de tropezones, creyéndose lo que no son; como bien los define la compañía «unos corderos con piel de lobo» que serán golpeados con toda la contundencia que la realidad posee.
Esta negrísima tragicomedia nos deja carcajearnos de los personajes y de las situaciones absurdas que viven, para congelarnos la sonrisa mostrándonos la verdad que todos nos imaginábamos pero, que contagiados de la inocencia que destilan los personajes bajo esa pose de fiereza, habíamos desechado. Una visión terrible y pesimista que nos recuerda cual es nuestra posición en la cadena alimenticia y la imposibilidad de que esto varíe.
Charo Santamaría y Raquel Mesa nos presentan unos personajes llenos de una poética urbana que, dentro de su tosquedad y aspereza, nos muestran una ternura que los redime de todo el mal que están por hacer. 
Son personajes llenos de ambiciones, de ganas de luchar por salir del agujero en el que se encuentran, pero que pecan de inocencia y de necesidad, personajes que nunca han sido tenidos en cuenta y buscan quien les escuche, sin reparar en las consecuencias de ser escuchados por la persona incorrecta.
Poco a  poco nos van desgranando sus sueños y su inocencia; sueños que quizá a nosotros nos suenen absurdos, pero que son el motor que les mueve y que alimenta sus esperanzas de una vida mejor, de  comerse el mundo. Son fieras que se mueven por el instinto de supervivencia y que buscan una luz que les despoje de tanta miseria. Víctimas de una sociedad que engaña y manipula, que nos hace creer que luchamos por lo que queremos y que sin embargo llena nuestro camino de espejismos que nos confunden y nos desvían del objetivo, redireccionándonos hacía donde ellos deciden.
Alex Larumbe, Chemi Moreno, Francisco Lidón, Lucía Barrado y Laura Ordás, nos ofrecen unas composiciones muy bien trabajadas, donde lo orgánico da sentido a las palabras y dan cuerpo y personalidad a personajes tan esperpénticos como los de esta obra.
Hay momentos en la función en lo que las situaciones están tan llevadas al límite que corren el riesgo de caer en lo ridículo y el descontrol y que, sin embargo, salvan con holgura. Propuesta muy interesante que nos lleva por el camino de la comedia, donde todos nos sentimos relajados a pesar de lo que nos cuentan, para conseguir ese golpe de gracia final lleno de una fría realidad.
Me encanta ver el riesgo que asumen algunos actores en escena, cómo se entregan a sus personajes y a las propuestas; como este que hacen Alex Larumbe y Lucía Barrado después de la sobriedad de «La Indagación», demostrando una solvencia actoral digna de ser seguida de cerca. Por supuesto, sin menospreciar el trabajo de sus compañeros, de los que también destaco la labor en todo momento de Laura Ordás, la «fisicidad» de Francisco Lidón y la energía de Chemi Moreno.

Un montaje diferente que apuesta por un lenguaje y una sensibilidad «a pie de calle» para hablar, desde un espejo deformante, del miedo y la angustia que sentimos todos ante la posibilidad de quedar atrapados en el fango impuesto.
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Diana Palazón El Sol de York Eva Ugarte Gorka Otxoa Irene Anula Los Miércoles No Existen Luis Callejo Peris Romano Teatro William Miller

Los Miércoles No Existen

Título:

Los Miércoles No Existen

Lugar:
El Sol de York

Autor:
Peris Romano

Elenco:
Gorka Otxoa    – Mónica Regueiro
Diana Palazón  – Dani Muriel
William Miller  – Javier Rey
Irene Anula      – Armando del Río
Eva Ugarte       – Bárbara Grandío
Luís Callejo      – Marta Solaz

Músicos:
Alberto MatesanzEsther Rodríguez

Dirección:
Peris Romano

Hace unos días tuve la oportunidad de regresar a la sala «El Sol de York», sala que ha irrumpido con fuerza en el panorama teatral de la capital, ofreciendo una programación de calidad y que está rompiendo moldes en cuanto a la forma de trabajar con las compañías que allí representan. Un equipo de gente que trabaja con ganas y muchísimo entusiasmo, que se preocupan por darse a conocer, por dar a conocer los montajes que ofrecen y que se esfuerzan por crear un público propio para la sala, manteniendo un contacto directo y muy caluroso con los espectadores. Toda una labor que merece ser correspondida por todos los que nos consideramos «teatreros».

Esta vez la visita fue para ver «Los Miércoles No Existen», obra escrita y dirigida por Peris Romano, conocido director y guionista de cine y televisión, que se lanza a los escenarios para traernos una historia con un regusto generacional en la que nos cuenta la vida de seis personas que se entrecruzan a lo largo de cinco años para transformarlas en lo que ninguno esperaba.
Quizá la propuesta a primera vista suene algo comercial y de la sensación de «ya visto», pero enseguida uno se da cuenta que el poder de esta función radica precisamente en ese primera piel que Peris Romano nos muestra a modo de cebo; ya que nos atrae por esa supuesta sencillez, pero en el momento que uno ocupa su butaca y se apagan las luces, todo cambia y nos adentra en un juego de instantes claves que juguetean y estimulan la mente del espectador que se ve en la obligación de ir desmadejando, a golpe de carcajada, las situaciones que se le plantean.
Me gustó mucho el enfoque que se le da a todo para que la energía con el público esté siempre activa, desde el mismo comienzo en el que nos olvidamos de locuciones para pedir que apaguemos los móviles (Aunque aún hay personas que ni con esas se dan por aludidas…), hasta la idea de usar todo el espacio de la sala como escenario en el que transcurren las historias, habiendo ocasiones en las que tenemos a los actores a escasos centímetros. 
La función parte desde un punto concreto de la vida de estas personas, con lo que no se nos permite ni un momento de adaptación; la vida de estos personajes, como la de todos nosotros, lleva un ritmo concreto que hay que agarrar al vuelo y seguir la estela desde el comienzo para captar qué es lo que está sucediendo. Aunque a primera vista parezca complicado, no lo es y si alguien se pierde, ellos se encargan de dejárnoslo claro con una particular cronología de los hechos (No desvelo nada, ya sabéis que prefiero que aunque sean detalles mínimos, haya que descubrirlos «in situ»)
Disfruté mucho del espíritu que se desprende de la obra, de sus personajes, de ese aroma generacional con el que tanto me identifiqué; en sus comportamientos, en esas actitudes. Hay algo en «Los Miércoles No Existen» en lo que me encuentro muy reflejado. Puede que sea en ese aire de presunta inmadurez que llevamos impreso la gente de mi generación o la sensación de estar aún por encontrar nuestro hueco dentro de todo esto… También capté cierto aire de aquellas comedias españolas de los 90 en las que se presentaban a los personajes aferrados a la rebeldía de no querer ser parte de lo establecido y la urgencia de encontrar ese «algo» que nos hace especiales frente al mundo, e incluso el cachondeo y el surrealismo de ciertos intentos de comedia musical que, como ya he dicho, me hicieron pasarlo a lo grande porque, a pesar de ser un montaje hecho por profesionales ya consolidados, uno nota el espíritu de «colegueo» y eso nos lo hace aún mas cercano. A veces es bueno romper con la solemnidad para llegar al público, y esta función es la prueba de ello.
http://youtube.googleapis.com/v/TG–wZg12gg&source=uds
Aún no os he comentado que además hay dos repartos diferentes para poder ver la función y que la música es en directo, cosa que lo hace aún mas cercano si cabe. Yo vi el elenco integrado por Gorka Otxoa, Diana Palazón, William Miller, Irene Anula, Eva Ugarte y Luís Callejo y con Alberto Matesanz como músico/cantante de la función. 
Un reparto sólido y muy divertido que deja al terminar la función un regusto muy positivo. Un trabajo actoral complejo y muy bien resuelto por el tempo de comedia que lleva, por la forma de ponerse y quitarse los personajes, como esos mandiles que usan a veces en escena, y por la frescura que irradian; en momentos su actitud me recordaba al entusiasmo con el que uno se entregaba a las escenas que se preparaba cuando estudiaba en la escuela de interpretación y me encanta ver eso.
Mas allá de que pueda tomarse como una comedia ligera, que tampoco es nada negativo, uno va a poder ver una serie de personajes que poco a poco van  ganándote y que con su desamparo frente a la vida no puedes mas que regalarle tu simpatía.
Ahora lo que corresponde es ir a ver al otro reparto y tener una nueva visión de lo que ya hemos visto, que estoy seguro que merece la pena. En El Sol de York nos lo ponen fácil porque después de ver la función te dan un flyer con descuento para que puedas volver y te salga a mitad de precio.
¡No os la perdáis!
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Asier Etxeandia Álvaro Tato El Intérprete Enrico Barbaro Gherardo Catanzaro musica musicales Tao Gutiérrez Teatro Teatro La Latina

El Intérprete

Título:
El Intérprete
Lugar:
Teatro La Latina
Dramaturgia:
Álvaro Tato
Elenco:
Asier Etxeandia
Músicos:
Gherardo Catanzaro (Piano)
Tao Gutiérrez (Percusión)
Enrico Barbaro (Contrabajo)
Dirección Musical:
Tao Gutiérrez
Producción:
Factoría Madre Constriktor
Dirección de Escena:
Álvaro Tato, Lautaro Perotti y Santiago Marín
Ayer asistí a una de esas noches que se convertirán por derecho propio en inolvidables, de las que uno se guarda dentro de su chistera particular por lo mágicas y especiales. De esas que después todos comentan y tú sonríes pensado «Yo estuve allí».
Ya advierto que no pienso tener medida a la hora de escribir esta crónica. Primero porque no me apetece y la emoción no me lo permite y Segundo porque Asier Etxeandía no se merece ningún tipo de comedimiento, él no lo tuvo anoche, no hay porqué tenerlo ahora.
La verdad que ya íbamos predispuestos a ver algo con tintes de poder llegar a ser GRANDE. El recital en el Ambigú del Matadero ha sido tan comentado y recomendado por todos, que era de idiotas dejar pasar la ocasión de unirse a esta legión de «amigos invisibles» que tiene nuestro, desde ahora amado, Hombre Lobo-Asier.
Es casi imposible describir la cantidad de sentimientos que a uno se le disparan mientras está viviendo «El Intérprete». Desde el primer minuto Asier nos hace partícipes de este espectáculo. Este es «su» espectáculo, pero también lo hace nuestro invitándonos a adentrarnos en sus recuerdos, a vivirlos, a sentirlos, con lo que si ese espectáculo es suyo y nos invita a meternos en él, aceptamos a acabar siendo también suyos, ¿y quién se puede resistir a que así sea? Los que anoche estábamos allí desde luego que no.
Que alguien te coja de la mano y te pasee por un repertorio en el que se entremezclen Kurt Weill, Madonna, Chavela Vargas, David BowieCarlos Gardel, Rolling Stones… No es que lo aceptes como lo mas normal, si no que  acabas por rogar para que así sea, porque estás deseando con todas tus fuerzas que te haga vibrar, y eso es algo que lo consiguen muy pocos. Asier tiene ese «don» de poder ser un «ángel tentador» o un «demonio purificador» que te zarandea, te manosea, que te besa el alma, que te agarra de las entrañas con una sonrisa seductora, que provoca que se te salten las lágrimas de la emoción y que acabe carcajeándose de ello porque todo es efecto del momento.
Nos invita a andar por la cornisa del tiempo junto a él, y es cierto que da vértigo, pero él se encarga de sujetarnos por la cintura mientras nos susurra al oído canciones llenas de melancolía y desamor, convenciéndote para que saltes junto a él y en esa caída libre gritar hasta que se te salga el alma por la boca a golpe de un adrenalítico rock & roll. Quizá pueda asustar un poco que alguien te abra las puertas a lo prohibido y te deje entrar sin restricciones, pero ya lo dice él: «No me tengas miedo, solo soy un actor», así que ¿por qué no vamos a entrar en el juego?
Valiente puede ser un buen adjetivo para calificarlo e incluso suicida, porque lo que hizo anoche fue lanzarse de cabeza con todas las consecuencias, abriéndonos los brazos a su universo particular y solitario donde la mayoría de nosotros también hemos habitado. Nadie tiene la elegancia y la clase que exuda Asier Etxeandia, tan pronto te recita un poema de amor como da un golpe de cadera y nos lanza al lado mas oscuro de la vida de ese niño que nos habla desde el Bilbao de 1984, pero siempre cercano, muy próximo a todos los amigos invisibles que acudimos invocados anoche.

Con este entusiasmo no quiero olvidarme de Álvaro Tato en la dramaturgia y en la dirección de escena que comparte con Lautaro Perotti y Santiago Marín, que son los responsables de canalizar esta explosión de sentimientos y recuerdos. Y, por supuesto, el superlativo trabajo de esos tres maravillosos músicos que contribuyeron a llenar de magia el Teatro de La Latina. Tao Gutiérrez en la percusión, que además lleva a sus espaldas la dirección musical del espectáculo, Enrico Barbaro en el contrabajo y Gherardo Catanzaro en el piano. Impresionante como suena esta banda, como acompañan y contribuyen a que Asier cree ese universo de Niño Perdido con el que tanto gozamos anoche. Imposible quedarse quieto en la butaca y no unirse a la bacanal musical que nos propusieron los cuatro artistas ayer por la noche, ayer 22 de Marzo de 2013, una noche para no olvidar.
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Carles Alfaro Carlos Chamorro CNTC Cristobal Suárez Edu Soto El Lindo Don Diego Javivi Natalia Hernández Oscar de la Fuente Raúl Prieto Rebeca Valls Teatro Teatro Pavón Vicenta Ndongo

El Lindo Don Diego

Título:
El Lindo Don Diego

Lugar:
Teatro Pavón

Autor:
Agustín Moreto

Elenco:
Javivi Gil Valle (Don Tello)
Raúl Prieto (Don Juan)
Rebeca Valls (Doña Inés)
Natalia Hernández (Doña Leonor)
Carlos Chamorro (Mosquito)
Vicenta Ndongo (Beatriz)
Edu Soto (Don Diego)
Cristobal Suárez (Don Mendo)
Óscar de la Fuente (Criado)

Escenografía:                             Vestuario:                              Iluminación:
Paco Azorín                               María Araújo                       Pedro Yagüe

Versión:                                      Dirección:
Joaquín Hinojosa                      Carles Alfaro

Confieso que a veces las parafernalias excesivas me atraen de manera desmedida. Soy como los pequeños insectos que acuden a las luces brillantes y se ponen a revolotear alrededor. No me importa admitirlo, es algo que me sucede de siempre y me va a seguir pasando. En cuanto veo algo que es excesivo me apetece verlo.
Pues algo así es lo que me sucedió con esta función, con «El Lindo Don Diego», vi fotos de lo que iba a ser el montaje y desde ese momento ya quise asistir a una de las representaciones. No sabía muy bien de qué iba la función, pero sentía que me apetecía verla por descubrir que mas había ahí a parte del envoltorio. Siento que todo suene tan superficial, pero si os dijera lo contrario, estaría mintiendo con un bellaco. Pasado el momento de deslumbramiento, ya me fijé en el reparto que tenía y me apeteció aún mas.
Felicito desde aquí a la gente de marketing porque conmigo han conseguido provocar el efecto deseado.
«El Lindo Don Diego» es una función que disfruté desde el mismo momento en el que dio comienzo. Un texto adaptado por Joaquín Hinojosa, comprensible desde el principio. Con un verso y unas rimas sencillas, personajes muy bien dibujados y una trama interesante de seguir y muy divertida. 
Todo gira alrededor de Don Diego, personaje que vive una realidad paralela a la del resto de personajes. Vive inmerso en un narcisismo galopante que le ciega ante los verdaderos hechos que se van sucediendo a su alrededor. Tanto es así que el resto de personajes, encorsetados en las normas de obediencia de la época, se las tienen que ingeniar para conseguir convertir en ventaja lo que en un principio les juega a la contra.
Una delicia de función que gracias a la dirección de Carles Alfaro, lleva un muy buen ritmo en los acontecimientos y que hace que el espectador permanezca divertido en su butaca.
Ciertamente, como dice en el programa de mano el propio Joaquín Hinojosa, los personajes se ciñen a la obediencia jerárquica, sin salirse de la norma. Sin embargo hay en sus palabras cierta visión que resulta muy actual, en sus comportamientos, en sus pensamientos… Eso hace que el espectador se sienta mas identificado o, en cierta forma, reconfortado ante la posible nebulosa en la que uno tiende a perderse por momentos a causa del verso.
Al comienzo de la crónica me declaraba amante de los excesos y en esta función hay ración doble de ellos, aunque tan sumamente cuidados que es un placer deleitarse con ellos. Me parece muy acertado el contrapunto entre lo recargado del vestuario de María Araújo, con la sobriedad, tanto de la iluminación  de Pedro Yagüe como la escenografía de Paco Azorín, que juegan con la limpieza escénica y los diferentes planos; haciendo que el foco recaiga en el lugar exacto donde el director requiere nuestra atención, y haciendo que la trama baile entre pasarelas oscilantes, escaparates y espejos, que sitúan al espectador en diferentes planos, incluso colocándonos en ambos lados de esos espejos en los que los personajes juegan a ser lo que no son o a admirarse de lo que creen que son. Espejo que finalmente devolverá un reflejo doloroso y desestabilizador como lección moral a su protagonista.
Muy agradado de descubrir a Edu Soto y a Carlos Chamorro fuera de sus facetas televisivas, Edu Soto nos dibuja a la perfección un Don Diego que lleva con mucha delicadeza el amaneramiento de su personaje sin dejarle caer en lo afeminado e interpretándolo con muy buena mano y Carlos Chamorro hace de su Mosquito un maravilloso personaje de gracioso que nos conduce al espectador por una trama urdida con gran inteligencia y por el que nosotros nos dejamos llevar con ganas. Trabajo muy destacable también el de Raúl Prieto con ese atormentado Don Juan y Cristobal Suárez con la serenidad de su Don Mendo, acertadísimos ambos en sus papeles y ya con ganas de disfrutarlos en otros nuevos proyectos.
Salí encantado con las maravillosas interpretaciones de las tres mujeres del reparto, Natalia Hernández que es un auténtico bicho de escenario y a la que siempre es un gusto ver y escuchar como dice el texto. Vicenta Ndongo que arrasa la escena con su energía y de la que me encantó la forma de jugar su Beatriz y Rebeca Valls que hace que su Doña Inés traspase al patio de butacas con un humor que roza el exceso, pero que sin embargo fluye con naturalidad. Las tres me provocaron las ganas de que volvieran a escena una y otra vez.
No puedo dejar sin mencionar a Óscar de la Fuente, que aunque su personaje aparente poco peso dentro de la trama, él hace que siempre esté brillando y dando su punto de vista, ¿qué sería de Don Diego sin la nebulosa de perfume en la que es bañado incansablemente por su criado mientras este opina con su mirada y su actitud sobre todo lo que sucede alrededor?
Quizá Javivi es de todos ellos el que quede mas gris dentro del conjunto, puede que debido al papel que le ha tocado en suerte.
En definitiva, este es un muy buen montaje, hecho con muchísimo gusto e interpretado por un equipo de actores que hacen del verso algo cercano y apetecible. 
Ahora terminan en Madrid tras un gran éxito, pero  recomiendo que todo el que pueda se acerque a verles al Festival de Teatro Clásico de Almagro que es su siguiente fecha.
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Alberto Delgado Carles Magnet Daniel de Vicente Doriam Sojo Festival La Alternativa Luz de Paz Mónica Regueiro Sala Triángulo Silvia Vivó Teatro

Cordón Umbilical

Título:
Cordón Umbilical

Lugar:
Sala Triángulo

Autor:
Daniel de Vicente

Elenco:
Alberto Delgado (Javier)
Silvia Vivó (Laura)
Doriam Sojo (David)
Mónica Regueiro (Lucía)
Carles Magnet (Alberto)
Luz de Paz (Ana)

Música Original:
Pascal Gaigne

Escenografía:
Ana Garay

Iluminación:
José Manuel Guerra

Dirección:
Daniel de Vicente


Un año mas vuelve el Festival La Alternativa a Madrid, como viene siendo habitual desde el año 1989. Festival donde se da salida a propuestas  teatrales, de danza e incluso performance. Las salas que acogen estos espectáculos son la Sala Tú, La Casa de la Portera, Garaje Lumiere, Sala Tarambana, Bululú 2120 y Sala Triángulo que es donde se representan la mayoría de los montajes, como es el caso de «Cordón Umbilical» que ayer tuvo su estreno absoluto gracias al apoyo del Festival.
«Cordón Umbilical» está escrita por Daniel de Vicente, joven escritor que se ha lanzado de cabeza a dirigir su primer texto teatral. En el que trata el tema de las relaciones familiares. Tema que da mucho juego y que él nos muestra en un texto mas que interesante.
En este caso se nos sitúa, como punto de partida, en la celebración del 25º aniversario de bodas de los padres de Ana, que junto a su novio David, lo celebran entre brindis y discursos emotivos; hasta que Ana decide que es el momento de dar otra «buena» noticia… Momento en el que esta familia entra en un juego de claroscuros donde se dice mas con lo que se calla que con lo que se habla. Una maraña de relaciones entrecruzadas que atrapan a los personajes y que les hace obrar de manera muy diferente a lo que dicen.
El planteamiento y el texto están llenos de giros que nos hacen bailar entre la comedia y la tragedia, con unos diálogos inteligentes, en ocasiones chispeantes, y con mucho ritmo. Aunque llegando al final plantea ciertas lagunas que enturbian la resolución de algunas tramas. 
Hay momentos íntimos, dolorosos, ruines, divertidos, seductores… y todo destila un regusto a insatisfacción que, cada uno a su manera, los personajes luchan por sacudirse de encima; y que a mi me resultó muy atractivo.
No me gusta hablar mucho de lo que se ve en la función cuando se asiste al día del estreno porque los nervios no son buenos compañeros y la novedad no es el reflejo de lo que se podrá ir viendo según vayan apareciendo nuevas funciones. (Desde aquí felicito al equipo porque ya sé que después de su paso por La Alternativa tienen abierto un nuevo camino que les supondrá un trampolín en su camino), pero creo que es justo comentar sobre lo que se está viendo en estos momentos, que al fin y al cabo es lo que uno se va a encontrar estos días cuando visiten la Sala Triángulo.
La escenografía me gustó, me pareció sencilla y bastante elegante, con un tratamiento estudiado y bien desarrollado para las transiciones y la diferenciación entre los diferentes espacios; aunque algunos elementos del atrezzo deberían sustituirse por otros que estén mas acordes con el conjunto (Ese cenicero en la habitación del hotel y esos vasos de plástico en la cena entre los amigos, aunque son detalles mínimos, chirrían)
La interpretación de algún miembro del reparto cae en ciertas obviedades que desajustan el resultado final y hacen que me asalte la duda de saber si eso es debido a la dirección primeriza o es un tema mas actoral debido a, bajo mi punto de vista, algún error de casting. Lo siento, soy enemigo de esos momentos en los que los actores «hacen que» o montan el «teatrito» dentro de la propia función.
Quedé encantado con la interpretación de Mónica Regueiro que afronta su personaje con firmeza y con mucha naturalidad (muy de agradecer).
También me quedo con la química y la fluidez de algunos cuadros, donde se ve que los actores están cómodos y seguros, con un camino claro. Doriam Sojo y Carles Magnet, aunque haya que cuidar esos amaneramientos excesivamente forzados, tienen algunos de esos momentos, al igual que Alberto Delgado con la ya mencionada Mónica Regueiro.
El resultado es una comedia de enredo entretenida de ver, pero de la que me fui sintiendo que tiene mucho mas trasfondo del que aparenta y que se ha quedado pendiente de explorar. De todos modos, hay que darle espacio, que la función respire y ver cómo va creciendo después de estos primeros pasos.
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Antigona Berta Ojea Carlos Dorrego David Kammenos Jean Anouilh Matadero Najwa Nimri Nico Romero Ramón Garu Rubén Ochandiano Sergio Mur Teatro Toni Acosta

Antígona

Título:
Antigona

Lugar:
Naves del Español – Matadero

Autor:
Jean Anouilh

Elenco:
David Kammenos
Najwa Nimri
Berta Ojea
Toni Acosta
Sergio Mur
Rubén Ochandiano
Nico Romero
Ramón Grau (Piano)

Iluminación:
Juan Gómez-Cornejo

Espacio Escénico:
Shiloh Garrel

Vestuario:
Berta Grasset e Iratxe Sanz

Versión y Dirección:
Rubén Ochandiano
Carlos Dorrego

Hasta ahora, acudir al Matadero siempre ha sido sinónimo de ver montajes que se salen de lo corriente; confieso que eso me estimula y me encanta. A veces han sido mas acertados y otras menos, pero saber que la función que uno va a ver no es lo que uno tiene en la mente, apetece.
Así sucede con esta «Antígona» dirigida y adaptada por Rubén Ochandiano y Carlos Dorrego, que desde que vi ese diseño de cartel realizado por Iago Martínez ya despertó mi curiosidad.
¡Qué espacio tan increíble el de la Sala 1 de Las Naves del Matadero! Con tantas posibilidades y a la vez tan amenazador en su inmensidad. Un espacio que invita a que los creadores derrochen imaginación en sus propuestas. Un espacio que con «Antígona» está muy bien jugado. 
Aunque me siguen molestando los micrófonos y lo siento, sé que en espacios tan enormes son necesarios, pero me despistan mucho y en ocasiones me sacan de la función.
Me llamó mucho la atención lo actual del texto, como las palabras escritas por Jean Anouilh siguen tan alarmantemente vigentes. Casi parecía que estuvieran escritas y encajadas a propósito en el montaje. Tan llenas de significado en estos tiempos que corren y  muy bien aprovechadas por Ochandiano y Dorrego, que las utilizan como látigo castigador ante una actualidad tan putrefacta como el cadáver de Polinice
Un texto que, aún sin haber visto Antígonas anteriores, el espectador va a poder saborear con todo el sentimiento que el libreto guarda dentro.
Me encanta la poética utilizada en el montaje, cómo se han dibujado los personajes y como los han absorbido cada uno de los actores, cómo se ha creado una atemporalidad acorde con lo que se muestra y con la denuncia ante el estancamiento en el que nos sumimos la sociedad y los seres humanos  (¡cómo!) . Una poética a veces dulce y otras rematadamente grosera, pero siempre apropiada.
Una serie de personajes ricos en matices y tan bien dibujados que resultan hipnóticos tanto en conjunto como por separado y que llenan su universo de detalles que ayudan a que «Antígona» sea siempre una, pero tenga múltiples lecturas. 
Si tengo que poner un «pero» a algo de este montaje es a esos sobretítulos del final, creo los espectadores somos conscientes durante toda la función de los paralelismos y no veo necesario ese subrayado a algo que ha estado en nuestras mentes durante todo el tiempo que dura la representación. Cuestión de gustos. 
Al igual que esos saludos finales tan distantes… ¿Por qué? ¿No es mejor, cuando la función finaliza, tener al público mas próximo y poder sentir su aprobación o su rechazo desde mas cerca? ¿Por qué el actor queda mas distante de su público que los propios personajes? Supongo que es cuestión de estética y a lo mejor es una nimiedad, pero para mi los saludos finales son tan importantes como el resto de la función y me dicen mucho.
La verdad que no sabía que era la primera vez que Najwa Nimri se subía a un escenario para hacer teatro; dibuja una Antígona llena de presencia y de fuerza que a mi me parece que resuelve perfectamente. Nunca he escuchado un «Over The Rainbow» tan cargado de rabia y tan roto. Tan lleno de significado que, en momentos, llega a estremecer.
Es un gusto poder descubrir la cantidad de matices que Rubén Ochandiano regala a su personaje. Lo enriquece tanto que no hay problema a la hora de entrar en el juego de verle como Creón. Se nota que lo disfruta, que lo paladea y que le apetece.
Muy agradado con la interpretación de Toni Acosta que compone un personaje perdido en la duermevela de la madrugada y en los vapores del alcohol, haciéndola parecer ligera y anodina, para que así, sin que lo esperemos, nos golpee con el peso de sus intervenciones. Disfruté mucho de su enorme presencia en escena.
David Kammenos nos habla por boca del autor, Anouilh. Casi todo el tiempo en francés y adoptando el rol de moderno juglar, nos seduce hablando y cantándonos a los ojos (¿Quién no se entrega escuchándole cantar con esa voz?), para llevarnos de la mano por la función, entrando y saliendo de ella a su antojo. Un acierto.
Creo que Nico Romero está impresionante. Da tanto miedo como que un Rottweiler te lama la cara, aparentemente todo está bien, pero sabes que a la voz de su amo va a arrancarte la cara a mordiscos, sin contemplaciones. Gran idea la de retratar/denunciar la postura de los cuerpos de seguridad de esta manera.
Breves, pero mas que interesantes intervenciones las de Berta Ojea y Sergio Mur, imprescindibles para entender el sentido del conjunto de «Freaks» que componen la foto de este reino y de los que uno se queda con ganas de disfrutar mas.
A mi particularmente me ha gustado mucho la propuesta de esta Antígona y recomendaría que se fuera a ver. Es una función acorde al momento que vivimos e incluso oportuna y necesaria. Un retrato cruel con mensaje de fortaleza y libertad. Un grito de rebeldía ante la desesperanza.
Podría estar escribiendo largo y tendido, hablando tanto de lo que me ha dicho el montaje en si como el libreto, pero lo mejor es que cada uno saque sus conclusiones y después disfrute de un buen debate; si alguien puede acudir el 28 de Febrero a ver el encuentro con el público, que no se lo pierda porque promete ser mas que interesante escuchar de primera mano los entresijos de esta producción.
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