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Duet For One Juan Pastor La Guindalera María Pastor Teatro Tom Kempinski

Duet For One

Título:

Duet For One

Autor:
Tom Kempinski

Lugar:
Teatro Guindalera

Elenco:
María Pastor (Stephanie Abraham)
Juan Pastor (Dr. Feldman)

Iluminación:
Sergio Balsera

Vestuario y Ambientación:
Teresa Valentín-Gamazo

Ayudante de Dirección:
José Bustos

Dirección:
Juan Pastor

El Teatro Guindalera cumple 10 años y lo celebra por todo lo alto, con un director y una actriz que tienen mas sabor a guindas que el propio licor que allí nos sirven. Una sala que ha luchado contra viento y marea para permanecer y poder ofrecer con muy buen gusto un repertorio de calidad; con grandes profesionales que han dado vida textos de dramaturgos que brillan por si solos y que para algunos de nosotros han abierto una nueva dimensión a lo que entendemos por teatro. 
Una sala que sigue luchando, que quizá ha llegado un tanto magullada por el maltrato generalizado al que se está sometiendo a la cultura y a las salas pequeñas en particular, pero que se ha hecho con el cariño y la admiración de todos los que amamos el teatro y que sigue en su empeño por querer ofrecernos una elegancia y una excelencia que no todos consiguen.
La función con la que celebran esta primera década de existencia es «Duet For One» de Tom Kempinski, montaje dirigido por Juan Pastor que interpreta junto a su hija, María Pastor
La historia nos presenta a Stephanie Abraham, una importante violonchelista a la que le han diagnosticado esclerósis múltiple, teniendo que abandonar su profesión; acude «obligada» por su marido, un director y compositor de fama mundial, a la consulta del Dr. Feldman, el psiquiatra que luchará con la paciente por conseguir tratar la depresión que le ha provocado la enfermedad. 
Seis encuentros entre psiquiatra y violonchelista son el hilo de esta historia en la que, mas allá del horror que ya es padecer la propia enfermedad, descubrimos que el verdadero dolor reside en verse alejado e impedido de poder hacer aquello para lo que se ha nacido. 
Llena de un humor sarcástico y corrosivo, causado por el poso de profunda tristeza que genera contemplar el vacio que queda cuando nos es arrebatada la esencia de nuestra vida, la historia nos postra ante la rabia y la frustación de saber que jamás podremos volver a hacer aquello que tanto amamos.
Es un texto lleno de pensamientos profundos que nos atenazan el alma y que dichos en voz alta toman una dimensión aún mas descorazonadora. Un texto que Juan Pastor ha querido llevar a las tablas de la Guindalera para hacernos reflexionar de cómo puede ser un mundo sin arte, y que es absolutamente aplicable a la situación tan debastadora que nos ha tocado en suerte.
María Pastor vuelve a regalarnos una interpretación llena de todos esos destellos de vida de la que rodea sus personajes. Una mujer que, desde esa furia que causa la impotencia, arranca de sus entrañas el dolor que la carcome por dentro y nos obliga a acercarnos a ese sentimiento claustrofóbico de vivir lúcido, pero impedidos por un cuerpo que no nos responde. No es necesario que haga excesivos esfuerzos por mostrarnos una fase deteriorada de la enfermedad para transmitirnos su sufrir. Hay algo en el brillo de sus ojos que le da significado a todo e impacta percibirlo desde la distancia que da la cuarta pared.
Sin embargo, me da cierto pudor decir esto, pero Juan Pastor no me convenció. Creo que la dirección a María es fabulosa y consigue sacar de ella momentos que atenazan el alma, como cuando Stephanie, por fin se rompe, logrando un momento profundamente doloroso, pero a él, como Dr. Feldman, le sentí en gran parte de la función fuera de escena, como si estuviera pasando texto, dando la réplica a la actriz; sin mostrar excesiva intención en lo que decía. Supongo que tiene que ser complicado dirigir una función de tan solo dos personajes y que uno de ellos sea tuyo, pero lo que eso me provocó fue que disfrutara de la función desde la distancia; no llegando a colarme dentro. Había cierta frialdad en la propuesta que me mantuvo demasiado alejado, demasiado consciente de estar sentado en una butaca. Quizá fueran los nervios de ser una de las primeras funciones con público… 
Con esto no quiero disuadir a nadie de que vaya a ver la función porque considero que es un muy buen trabajo, pero es que de ciertos profesionales pido y espero listones muy altos. 
Aún así la propuesta me pareció interesante y salí feliz de poder volver a gozar de la interpretación de María Pastor.
¡Larga vida a La Guindalera!
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David Desola Inma Cuevas Kubik Fabrik La Nieta del Dictador Roberto Cerdá Teatro

La Nieta del Dictador

Título:
La Nieta del Dictador
Autor:
David Desola
Lugar:
Kubik Fabrik
Elenco:
Inma Cuevas
Ramón Pons
Escenografía:
Susana de Uña
Iluminación:
Roberto Cerdá
Vestuario:
Alberto Valcárcel
Banda Sonora:
Mariano Marín
Composición Musical:
Fernando Egozcue
Dirección:
Roberto Cerdá
Últimamente voy con cierto retraso en las crónicas, son tantas propuestas que me sobrepasa el tiempo que tengo, y hay algunas que se me quedan en cola, no por ser menos importantes, ¡ni muchísimo menos! Solo que mi idea, a parte de dar mi opinión sobre lo que veo, es poder publicar lo crónica cuando la función aún está en cartel, pero si una obra, como es esta, voy a verla el último día de función, me lo tomo con cierta tranquilidad dando prioridad a otros montajes, aunque procuro no dejar de hablar sobre ellos y cumplir con este deber autoimpuesto que tengo y escribir sobre todo aquello que veo… (Sí, sé que alguna vez he fallado «Nobody’s perfect»)

Tras mi paso por La Casa de la Portera de hace unos días, viendo «Cerda» de Juan Mairena, decidí seguir la estela de Inma Cuevas. Ya conocía su trabajo, pero nunca había tenido todo su arte tan al alcance de mi mano y eso me dejó absolutamente cautivado, así que, como digo, decidí no dejar escapar la oportunidad de seguirla y, además, recalar en esta maravillosa sala que es Kubik Fabrik; ubicada fuera del circuito teatral, y que tiene un gusto exquisito para su programación; sabe que el amante del teatro no solo se encuentra en el centro de las ciudades, si no que también reside en los barrios periféricos y merece que, a veces, también se programe calidad cerca de sus casas…
Siempre es un placer tener la suerte de hacer estos descubrimientos, salas comprometidas y artistas que se entregan con rotundidad a su trabajo.
«La Nieta del Dictador» de David Desola es un texto desgarrado que habla sobre lo terrible que es descubrir que se ha vivido en una burbuja de sobreprotección, y que al retirar los velos de la memoria confundida, averiguar lo aterrador que es lo que reside en el recuerdo de una realidad distorsionada a conciencia.
Un montaje dirigido por Roberto Cerdá que ha decidido dispararnos a bocajarro y que presenciemos el paso de la oscuridad impuesta a una luz desolladora de conciencias que vive una muchacha al tener que cuidar a su abuelo, un enfermo terminal que no es cualquier persona, es el dictador de un país del que nunca se menciona su nombre, pero del que hay suficientes referencias como para saber de qué dictadura bebe para inspirarse. Un hombre al que todos han dejado abandonado en un cuarto, basura barrida bajo la alfombra de la vergüenza, rescatado por la piedad de su nieta, que decide pasar una hora a la semana con él como agradecimiento a ese mismo trato dado por el abuelo antaño. Una hora esclarecedora que poco a poco despeja su mente, haciéndole atar cabos y desvelando una realidad que siempre le ha sido maquillada y adornada como algo justo e idílico.
Es terrible asistir al momento en el que esta muchacha desembala la memoria y descubre que la podredumbre de su familia la ha acompañado durante toda su vida, que la mentira disfrazada de justicia ha reinado en los pasillos de su casa y que los seres queridos que la han criado, se han dedicado a marchitar otras vidas por el mero hecho de pensarles inferiores.

Un montaje lleno de imágenes desoladoras y desasosegantes, como esos momentos en los que el viejo es sometido por su nieta a un baño de imágenes del sufrimiento de las víctimas de la dictadura sobre su cuerpo, como si los fantasmas de esas víctimas volvieran para lacerar su carne caduca y convertirse en única compañía frente a la muerte. O como la necesidad de obtener ese aire fresco y purificador que expulse el olor pegajoso y nauseabundo de lo ya corrompido, venga acompañado de los gritos de rabia del pueblo herido. O esa descorazonada y evocadora imagen de «llorar lluvia mientras el cielo llueve llanto» que tantos momentos de reflexión me ha provocado desde que vi la función hasta el día de hoy…
Absolutamente conmovedora la dolorosa poesía que brota de los labios de esa niña que llega para abrir los ojos e impartir la justicia que todos desean y que nadie espera; apartada por representar la vergüenza de ser el miembro «imperfecto» dentro de una casta dominante.
Confieso que no sentí en ningún momento lástima por estos personajes, incluso encontré cierta satisfacción perturbadora en ser testigo de ver como ese viejo decrépito sufre la vergüenza de tener que agonizar y vivir dos veces una muerte para acabar siendo juzgado por su propia sangre.

Inma Cuevas es un ser maravilloso que brilla como pocos sobre las tablas. El grado de implicación es incuestionable desde el mismo momento en el que su presencia invade la escena.
Estoy convencido que nos va a seguir regalando tantos momentos de puro teatro que no hay que perder su pista ni un solo segundo porque además es una auténtica lagartija escénica, aparece en los espectáculos que menos te esperas sorprendiendo con su alma tragicómica que lo abarca todo.
Sí, confieso que ha conquistado mi alma «teatrera».
Por cierto, me quedo para mi esa imagen de Inma saliendo a saludar y ver sus ojos profundamente agradecidos, inundados de lágrimas.
Eso dice tanto…

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Antonio Zancada Carmen Barantes David Martín El Sol de York Funkin' Donuts Gema Zancada Guadalupe Lancho Lo Que Se del Amor musicales Teatro

Lo Que Sé Del Amor

Título:
Lo Que Sé Del Amor
Autor:
Antonio Zancada
Lugar:
El Sol de York
Elenco:
Antonio Zancada (M)
Gema Zancada (H)
David Martín (4)
Carmen Barrantes (Lula Dubois)
Guadalupe Lancho (Cher del Sagrado
                                  Corazón de Glenn Close)

Banda:
Germán Latorre (6) – Bajista
José Luis Fraga (5) – Batería
Juan Manuel Latorre (7) – Guitarra
Carlos Salas (8) – Teclados

Música:
Fraga, Latorre, Latorre, Martín, Salas & Zancada
Vestuario:                                     Escenografía:
Rosa Godiva                               José Sánchez Antonio
Producción:                                 Codirección:
Rafa Romero de Ávila              Alberto Sánchez Diezma & Rebeca Sánchez López

Dirección:
Antonio Zancada
El Sol de York es una sala que nació en el centro de Madrid para abrir sus puertas a todas aquellas propuestas que rompen con lo habitual y que aportan una visión renovada de lo que se cuece en el ambiente teatral, y desde aquí aplaudo su iniciativa por dar oportunidad de ver un tipo de teatro que en otros circuitos nos sería imposible de poder disfrutar, al menos desde un comienzo, porque ya ha habido montajes que gracias, en parte, a haber sido programados en esta sala han podido saltar a teatros de mayor aforo. Así que estamos ante un equipo de gente valiente que arriesga y nos trae propuestas de calidad, y que además merece que les prestemos mucha atención porque miman al espectador como pocos.
Uno de esos montajes que han recalado entre sus paredes es «Lo Que Sé Del Amor», musical de creción propia, escrito y dirigido por Antonio Zancada, con música en directo de mano de los Funkin’ Donuts, que nos cuenta a modo de cursillo de formación los diferentes tipos de amor que existen… si es que el amor en si mismo existe…
Nos reciben en un escenario circense donde compartiremos cerca de hora y media con toda esta troupe que forma parte de esta particular parada de «freaks» del amor; y es que al menos a mi me hicieron sentir dentro de esas ferias ambulantes que salen en las películas americanas en las que uno entra en una carpa con la promesa de poder ver «Lo Nunca Visto» y que, tratándose de este autor, así es.
Cuando uno se sumerge en el imaginario de Antonio Zancada tiene que estar preparado y dispuesto a encontrarse de todo y, por supuesto, nada de lo esperado.
Dentro de esa cabeza casi renacentista hay un mar repleto de mil especies diferentes de seres extraordinarios; júntese y sepárese la palabra «extra» al gusto porque de ambos tipos tiene y, en su caso, ambos se complementan.
Seres con incontinencia verbal, que quieren decir lo que piensan, pero que a veces no piensan lo que dicen y que esto mismo les hace libres y les hace poseedores de esa toque que hace que conectes con ellos.
Un montaje divertido, lleno de chispa, de golpes de humor que bailan entre lo facilón y lo sofisticado, mezclando el glamour ante los focos y las miserias del backstage. Con un buen ramillete de canciones pegadizas y pegajosas que mezclan estilos y que ayudan a la comprensión de las «lecciones» que cada uno de los personajes se encarga de impartirnos y que incluso te dejan con ganas de escuchar mas. 
Quizá con un comienzo mas acertado y desarrollado que su precipitado desenlace, pero con una historia que en definitiva hará pasar un gran rato de locura, risas y despreocupación, para los espectadores que se atrevan a penetrar en este cursillo desquiciado, heredero de aquel mítico «1000 clases de amor» que marcó lo que hoy es todo un estilo, el estilo Zancada.
Un elenco que nos trae a escena al propio Antonio Zancada junto a Guadalupe Lancho, Gema Zancada, David Martín y Carmen Barrantes, mas los cuatro músicos que son parte activa del espectáculo. Y que convierten el reducido espacio que es el escenario de El Sol de York en un enloquecido ir y venir de situaciones y personajes que no nos dan respiro.
Con el permiso de todos, no puedo resistir la tentación de destacar la labor de Carmen Barrantes, actriz que me tiene absolutamente ganado desde que la vi en «Cabaré de Caricia y Puntapié«, con esa vis cómica que le brota por todos lados. Es capaz de con un solo movimiento de ojos llenar todo un escenario. Uno la ve aparecer en escena y ya intuye que nos va a traer mas de lo que en principio nos vende y es que su Lula Dubois es un bombonazo que nos regala momentos absolutamente delirantes.
Otra cosa puede que no, pero que los actores que trabajan en este montaje se entregan de lleno al espectáculo, es innegable y es que no cualquiera sale airoso de un espectáculo que juega con unos personajes tan al límite y un humor tan corrosivo, absurdo y desvergonzado como el que Zancada nos ofrece.
Estoy convencido que este «recién nacido» que es «Lo Que Sé Del Amor» va a crecer fuerte y sano y va a traernos muy buenas noticias y grandísimos momentos. Tan solo ha dado unos tímidos pasos que en cuanto tome confianza serán firmes y contundentes.
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Andrés Herrera Bernard-Marie Koltès Julio Manrique Laia Marull María Rodríguez Matadero Oriol Guinart Pablo Derqui Roberto Zucco Rosa Gámiz Teatro Xavier Boada Xavier Ricart

Roberto Zucco

Título:
Roberto Zucco

Autor:
Bernard-Marie Koltès

Lugar:
Matadero – Naves del Español

Elenco:
Pablo Derqui
Laia Marull
Andrés Herrera
María Rodríguez
Xavier Boada
Rosa Gámiz
Xavier Ricart
Oriol Guinart

Esenografía:
Sebastià Brosa

Iluminación:
Jaume Ventura

Vestuario:
María Armengol

Traducción:
Cristina Genebat

Dirección:
Julio Manrique

El pasado miércoles acudí al Matadero con las espectativas por las nubes. Este montaje de Roberto Zucco viene avalado por un gran éxito la temporada pasada en Barcelona y eso siempre me llena de curiosidad.
Tenía ganas de descubrir qué era eso que tanto había gustado; siempre he oído hablar de esta obra, aunque nunca la había visto en escena y tenía muchas ganas de sacarme esa espinita… Y eso que no me gusta dejarme llevar por los entusiasmos exagerados, por los gritos de júbilo de las redes sociales, sobretodo porque eso se desinfla a la primera de cambio, en cuanto no veo los fuegos artificiales que deslumbraron a todo el mundo y me estropea la función.

Es cierto que Roberto Zucco es puro lirismo abierto en canal, escuchar las palabras de sus personajes provocan un desasosiego desconsolado en el alma que es difícil de deshacer tras salir del teatro.
Desde el mismo momento que oímos el nombre del protagonista, comienza a respirarse algo insano en el ambiente. Mientras veía la función llegué a la conclusión de que Roberto Zucco es un virus letal que lo infecta todo, en el momento que se entra en contacto con él la vida se pudre, se llena de un olor dulzón que al comienzo parece agradable, pero en el momento que te aproximas para averiguar qué es, la peste te inunda para no soltarte mas.
Un texto Bernard-Marie Koltès lleno de violencia, de rabia, donde las palabras rezuman una brutalidad descarnada que te dejan destruido y que describen un microcosmos sin esperanza, lleno de sordidez e infelicidad de la que es imposible liberarse; haciendo que cualquier atisbo de posibilidad de escape se convierta en atractiva, aunque esa posibilidad sea abrazarse a un asesino sin escrúpulos como Zucco. Si a esto le añadimos una escenografía tan cinematográfica y el ambiente que el propio matadero otorga a cuanto allí se representa, uno no tiene que hacer demasiados esfuerzos para sentirse en ese suburbio desolador en el que todo transcurre.
Pablo Derqui compone un espeluznante Roberto Zucco. Tiene algo en su forma de interpretar que asusta y seduce a partes iguales. Es capaz de hacernos sentir lo que sus víctimas sienten cuando están ante él. Somos como esos ratoncillos que husmean a la aparentemente apacible serpiente y que cuando se confían, ya es demasiado tarde para deshacerse del abrazo mortal, pero siendo aún suficientemente conscientes como para saber y sufrir nuestro agónico destino.
Pero no solo eso, además es tan disfrutable su control corporal, el ver cómo maneja las emociones a su antojo, que resulta hipnótico. Pocos actores he visto tan próximos al público y que me hayan hecho sentir tan intranquilo en mi butaca.

No así me sucedió con sus compañeros, a los que vi pasados de vueltas. Las interpretaciones del resto del elenco, a excepción de María Rodríguez como la hermana pequeña que me hizo sentir parte de su amargo viaje, me parecieron excesivamente sobreactuadas y fuera de sintonía en comparación con lo que Derqui nos regala…
La sobrepasada intensidad de la mayoría me hizo pasar en pocos minutos de un posible intento de empatía a querer que desaparecieran de escena, y ya siento tener que decir esto.
Después, en casa, rumiando en mi cabeza las sensaciones que me provocó la función, pensé que quizá el director, Julio Manrique, quisiera utilizar estos códigos tan alejados para mostrarnos que esa es la visión que el propio Roberto Zucco tiene de los personajes que le rodean dentro de su mente enferma; entonces sería justificable e incluso interesante. Porque no puedo negar que en momentos sentí cierta fascinación al contemplar como encarnaban todo ese amplísimo abanico de personajes; pero si esta fue la propuesta, no supe captar el momento en el que se nos diera la clave para entender que esto fuera así… Haciendo que no llegara a entrar en la historia.

En definitiva, un placer descubrir este texto de Bernard-Marie Koltès, que en mi inmensa ignorancia aún lo tenía pendiente de conocer, y ese lirismo lacerante que me embelesó y, por supuesto, descubrir y sentir la cautivación por un monstruo del escenario como es Pablo Derqui, mas allá de su personaje; lástima que fuera envuelto en algo que no me llegó a convencer o que no supe entender.

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Cerda David Aramburu Dolly Inma Cuevas Juan Mairena La Casa de la Portera María Velesar Soledad Rosales Teatro

CERDA

Título:
Cerda

Autor:
Juan Mairena

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Dolly
Inma Cuevas
David Aramburu
Soledad Rosales
Maria Velesar

Vestuario y Estilismo:
Íñigo Sádaba

Producción:
Kömoeres Producciones

Ayudante de Dirección:
Pablo Martínez Bravo

Dirección:
Juan Mairena

El mundo casi mitológico que genera La Casa de la Portera no deja de sorprenderme. Cada vez que atravieso su umbral, un mare magnum de personajes me invaden y me conquistan de una manera casi sobrenatural. A veces me siento un poco medium y tengo la necesidad de acercarme a este epicentro de vidas inventadas para escuchar a todos estos espíritus que viven dentro. Cuantas mas veces la visito, mas atrapado me tiene (Y eso que no consigo llegar a ver ni una cuarta parte de lo que programan) y menos me quiero desligar de ella… No sé, pero me da que esta casa provoca adicción…

En esta ocasión quien me hizo traspasar de nuevo el umbral de «La Portera» fue Juan Mairena y este montaje que lleva por título «Cerda». Ha sido la sensación del verano en las redes sociales, y la verdad es que no le faltan razones. Creo que es uno de los montajes mas imaginativos y frescos que he visto últimamente.
El poderío con el que Juan ha creado todo un universo de personajes contradictorios, llenos de estigmas y verdades, que viven entre la ternura y la perversión, que a pesar del aparente colorido chillón  de sus personalidades, traen al público un golpe de actualidad y denuncia, sorprende e involucra. Confieso que es un auténtico placer, quizá pecaminoso, para el espectador.
  
Juan Mairena ha jugado a retorcer tanto las situaciones que viven sus personajes que acaban por convertirse en algo claramente posible. Unos diálogos chispeantes, que juegan a mezclar con inteligentísima perfección el chascarrillo popular y la literatura universal; son metralletas verbales llenas de mordacidad, de un veneno efervescente que te cosquillea por dentro y que a pesar de provocar carcajadas, destila un profundo dolor. Pero «Cerda» no es solo eso, es también la esencia de una poética tan bella y honesta que cala por dentro, que nos hace suyos desde el mismo momento en el que la congregación del Santo Membrillo irrumpe en la sala.
Este espectáculo genera un ambiente de aparente comodidad en el espectador que hace que esté completamente receptivo sin preveer la terrible tragedia que se nos tiene preparada. Es como llenar nuestros pulmones de un aire tóxico creyendo haber dado una gran bocanada de aire fresco. Cuando uno se da cuenta, es demasiado tarde. Consigue, utilizando un espíritu colorido y juguetón, denunciar y provocar escozor en algunas conciencias, tocando temas ciertamente espinosos.

Una historia de almas forzadas, todas ellas entregadas, sin posibilidad de elección, a una vida que no les corresponde; que les ha llevado a estar donde no deberían y con un solo anhelo, lograr la paz y la purificación de un mar materno pendiente de ser alcanzado.

Dentro de la historia hay un elenco de actores fabuloso, Dolly, Inma Cuevas, David Aramburu, Soledad Rosales y María Velesar. Con momentos llenos de genialidad y personalidades perfectamente perfiladas. Un reparto que nos tienen preparadas innumerables joyas escondidas en sus gestos, en sus bocas y sus miradas.
Entre todos ellos destaca Inma Cuevas que nos hechiza con una interpretación desarmante. Estamos ante una actriz que posee un «don» maravilloso y lo explota con una generosidad magistral, seña inequívoca de aquellos que están destinados a ser grandes. ¡Me fascina la sencillez, el desprejuicio y la entrega con la que trabaja esta mujer!
Destaco las miradas llenas de significado de Soledad Rosales, el juego y el tormento de David Aramburu, el sentido del humor de Maria Velesar y la contundencia y la presencia escénica tan potentes de Dolly.
Es cierto que alguna interpretación necesita una vuelta de tuerca en sus intenciones, estoy convencido que eso aportaría el toque explosivo que haría de este montaje un arma de destrucción masiva absolutamente imparable, pero en general todo está tan bien engarzado que no cabe otra opción que gozar como una auténtica Cerda de esta pieza que nadie debería perderse.

Son muy pocos los que consiguen fusionar con tanto acierto la ironía, la ternura, la transexualidad y el drama, con la denuncia, la comedia y el descaro, en poco mas de una hora.
Lo que hace Juan Mairena con «Cerda» es un destello de genialidad que ya me tiene espectante ante lo que pueda venir.

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Celia de Molina Entrevistas Garaje Lumiere Teatro

Entrevista a Celia de Molina – GARAJE LUMIERE

 Ya han pasado casi dos meses desde que Garaje Lumiere echara el telón. Dos meses no parece que sean mucho tiempo, pero que a nivel teatral da para un sin fin de representaciones; de ocasiones de ver sentado en las gradas de esta sala, a un montón de compañías peleando por captar nuestra atención con sus historias; de tener infinidad de sueños puestos en escena…
Celia de Molina
Han pasado dos meses y Celia de Molina ha sacado fuerzas de flaqueza para mirar hacia atrás a petición de «En Un Entreacto», con el dolor que eso conlleva, y contarnos qué pasó en su momento con esta sala que se estaba erigiendo por derecho propio en un estandarte para el Off-Madrid y que los trámites burocráticos eternos y tramposos y la nula gestión cultural por parte del Ayuntamiento de Madrid han intentado cerrarle la boca… ¡Nada mas lejos de la realidad!
Os recomiendo que leáis esta entrevista a corazón abierto.
¡Gracias Celia por tanta generosidad!
En Un Entreacto.- Para todos aquellos que no lo conozcan ¿Cómo surgió Garaje Lumiere?
Celia de Molina.- Garaje Lumière surge de la necesidad de poder desarrollar nuestras inquietudes artísticas y poder trabajar de aquello para lo que, tanto Miguel Quero como yo, nos habíamos preparado. Miguel Quero acababa de terminar la carrera de Dirección de Cine y yo hacía un año que había terminado la escuela de Arte Dramático. Recuerdo que yo trabajaba como camarera en un bar de tapas de Madrid y un día me dijeron que no me renovarían el contrato, aquello en su momento fue un palo, sin embargo, me ayudó a decidirme a buscar mi propio futuro, algo que dependiera de mi y sólo de mi.
Miguel y yo nos reunímos y comenzamos a pensar y a desarrollar lo que casi un año después sería Garaje Lumière. Al principio pensábamos en un espacio pequeño donde poder realizar videobooks, alquilarlo para ensayos y a su vez utilizarlo para nuestros propios proyectos. Lo que descubrimos con el paso del tiempo y del esfuerzo es que aquella idea se iba convirtiendo cada vez más en un sueño gigante: un lugar donde las artes tuvieran cabida, un lugar donde los jóvenes creadores pudieran realizar sus proyectos. Queríamos una ventana para los que, como nosotros, acababan de terminar sus estudios o, simplemente, no eran las bestias consagradas que normalmente se necesitaba ser para poder acceder a los lugares de exhibición madrileños.
En este viaje se unió Francesco Pozzi, pieza también clave en el desarrollo de Garaje, él acababa de doctorarse en Historia del Arte, añadió lo que se refería a exposiciones artísticas. Desarrollamos una idea donde convergieran el cine, el teatro y el arte. Nació Garaje Lumière, gracias también a muchas personas que desde el primer momento nos apoyaron, aportaron ideas e incluso participaron de la creación del lugar.
EUE.- ¿Cuántas personas habéis estado trabajando en Garaje?
CM.- En Garaje Lumière trabajábamos de forma estable 5 personas: Miguel Quero en la parte administradora y de dirección audiovisual, Silvia ChiaromonteFrancesco Pozzi el gestor cultural y responsable de prensa, Gonzalo Grillo el encargado de taquilla y ventas, Ignacio Jiménez el técnico de sala y yo como directora artística y programadora escénica.

Si contamos todas y cada una de las compañías que han pasado por nuestro espacio, la cifra de personas que han trabajado en Garaje Lumiére se dispara.

La cantidad de trabajo que genera un espacio de este tipo es abrumadora, desde técnicos, actores, directores, y teniendo en cuenta que se realizaban eventos privados, cursos y exposiciones… la verdad es que ha sido un lugar donde hemos “convertido en oficio la capacidad de soñar” (recordando las palabras de mi adorado Juan Vinuesa en su artículo de ElClubExpress)

No obstante, muchas personas colaboraron y sin ellas no habría sido lo mismo Garaje Lumière, tales como Natalia de Molina, Emilia Díaz, Maria Ángeles Díaz, Giovanna Olivari, José Pedro Carrión, Valery Tellechea, Juan Vinuesa , Carlos Rico, Vicent Díaz, Airún Oliveros…
EUE.- ¿Cuál es el motivo de tener que echar el cierre?
CM.- El motivo de tener que echar el cierre es un gobierno con complejo de Narciso , que de tanto mirarse a sí mismo ha olvidado el principio fundamental para el que gobierna: el pueblo, el ciudadano.
Trabajan para entes no para personas. La cultura es la bandera de un pueblo, el trabajo no dignifica pero da de comer. Si continúan mirándose entre ellos conseguirán un pueblo moribundo.
La cultura se ahoga ante un maremoto como es el 21% de Iva y ellos siguen mirando a otro lado, continúan cerrando espacios en base a una ley que desprotege por completo la realidad de un sector, como es la ley de licencias urbanísticas en base a espectáculos del ayuntamiento de Madrid, y ellos no sólo miran a otro lado si no que ejecutan cartas de cese sin conocer cómo evoluciona el sector, sobretodo en los últimos años que han aflorado espacios escénicos que no atienden a la realidad de los años precedentes, sino que son nuevos conceptos acordes al tiempo que vivimos.
La realidad del espacio de exhibición ha cambiado, apostando por adaptarse a los nuevos tiempos, también ocurre con las nuevas formas de crear compañías, de hacer teatro, hoy en día nadie piensa ya en subsistir su creación a través de ayudas públicas, el teatro ha evolucionado para adaptarse a los tiempos, sin embargo, la administración sigue anclada en un sistema que nada tiene que ver con la realidad del sector.
El último artículo que salió sobre nuestro cierre fue en un periódico de prestigio como es EL PAÍS, pues bien, en este artículo el titular era: «GARAJE LUMIÈRE CIERRA POR VENDER ALCOHOL Y CARECER DE LICENCIA», para cualquier persona que haya conocido y vivido la realidad de Garaje Lumière éste titular es más que ofensivo, pero es, entiendo, el argumento más apropiado para un ayuntamiento con credibilidad 0, cualquier persona que no conozca Garaje Lumière y ese día tuviera EL PAÍS en sus manos, pensaría que los que trabajábamos allí somos poco menos que delincuentes y que habíamos regentado algo parecido a una discoteca y cuanto menos un pub. Con este discurso banal y volviendo a mirar a otro lado, nos cerraron el local, que ya de por sí era difícil de sustentar puesto que hoy en día regentar un espacio cultural es casi un acto heroico, bueno, sin el “casi”: ES UN ACTO HEROICO.
EUE.- ¿No hay opción de poder llegar a reabrir?
CM.- Reabrir el espacio físico es casi imposible, sobretodo en el mismo lugar donde se realizó. Sin embargo las puertas de lo que significa y es Garaje Lumière nunca se han cerrado por lo tanto no hay que reabrirlas. Nos quitaron el local, no el alma.
EUE.- Cuando os lanzasteis a la aventura de abrir este espacio ¿ya os advirtieron de los problemas
burocráticos que os ibais a encontrar?
CM.- Jamás. Miguel y yo estuvimos durante 3 meses acudiendo cada mañana a la asesoría de emprendedores de la Comunidad de Madrid, donde trabajábamos sobre escrito el proyecto que deseábamos realizar junto a un profesional de la comunidad. El proyecto debería pasar un examen de evaluación que determinaba si era viable o no, lo pasamos de forma positiva, accediendo así a AVALMADRID (un organismo que pone al servicio de los emprendedores la comunidad de Madrid para avalar créditos financieros), en este lugar un grupo de expertos evalúa el proyecto desde todos los ámbitos: financiero, jurídico, viabilidad, etc.. A nosotros no sólo nos dieron la enhorabuena por un proyecto tan bien presentado y tan bien definido, sino que nos preguntaron si podrían usarlo de ejemplo, de esta forma nos dieron el crédito y comenzamos a montar lo que después ha sido Garaje Lumière.
En todas estas evaluaciones y diagnósticos, nadie, jamás, nos advirtió de que conseguir legalizar la actividad sería imposible y ni tan siquiera difícil.
EUE.- Las reacciones de la gente a través de las redes sociales ha sido abrumadora ¿qué opinión te
merece esto?
CM.- A nivel personal ha sido uno de los mejores antídotos contra la rabia y el dolor.
El día que se hizo público el cierre de la sala el aluvión de cariño, de mensajes llenos de indignación, de dolor, fue una especie de compartir aquella injusta noticia entre todos. Entendí que lo que habíamos hecho era algo que nos pertenecía a todos, que el trabajo se había hecho bien y que aquella forma de amar desmedida tenía recompensa: las personas.
Yo conseguí transformar la rabia en amor, y aquello ha sido una de las cosas más bonitas que me ha sucedido nunca.
EUE.- ¿Hay una unión real entre los profesionales y aficionados a las artes escénicas?
CM.- Buena pregunta, a veces la unión real no existe ni entre los profesionales…. De todas formas, superadas viejas leyendas de que pertenecemos a una profesión donde vuelan cuchillos entre compañeros, yo, desde mi experiencia, creo que no es del todo clara la unión entre profesionales y aficionados.

Y puedo hablar sobretodo desde mi experiencia en Garaje Lumière, mi autocrítica va en la medida en la que quizá deberíamos hacer un ejercicio de conciencia y buscar la forma de llegar al ciudadano, al público, y hacerlo partícipe de que el teatro es tan suyo como de los profesionales . Yo en Garaje Lumière, por ejemplo, veía como las actuaciones se nutrían en un amplio porcentaje de personas del propio sector que van a ver a sus compañeros, sin embargo ejemplos como la Kubik Fabrik que ha sabido hacer del barrio un espectador asiduo al teatro me parece que es la buena dirección, acercar el teatro a las personas, que es su principal labor… hacer partícipe al aficionado de las artes escénicas de los problemas del sector tan aberrantes como el IVA, los cierres de salas, según mi opinión es algo que deberíamos poner sobre la mesa y hacer autocrítica.
EUE.- La situación teatral actual en la capital, en lo que a salas de pequeño formato se refiere, es bastante complicada ¿qué solución crees que puede tener esto?
CM.- Según mi punto de vista en esto conviven dos realidades que van en paralelo:
  • Por un lado, es entusiasmante debido a la creciente e inspiradora actividad de creadores como José Padilla, Jota Linares, Paco Bezerra, Álvaro Aranguez, Carlos Be, Paco Anaya, Miguel Ángel Cárcano, Antonio de Cos, Íñigo Guardamino y tantos otros, que están haciendo una labor impecable al desarrollo de las nuevas dramaturgias, del nuevo concepto de compañía y que están haciendo del circuito off quizá la parte más interesante y motivadora de la realidad teatral madrileña, son ejemplos de autores que están dando y dan mucho gracias a los nuevos espacios de creación, los reconocidos como circuito off. Esta realidad que se está palpando es necesaria para la salud del teatro.
  • Por otro lado, los lugares donde se desarrollan están , no en una situación complicada, en una situación alarmante. Que exista un vacío legal en cuanto a la legalización de dichos espacios, nos sitúa en un marco desprotegido de cualquier golpe.
Por lo tanto, según mi opinión, el júbilo de estas nuevas tendencias y realidades teatrales debemos
protegerlo, para ello no podemos olvidar la realidad de una ley que las desprotege. Sin lugar de exhibición y sin lugares donde se prioriza la selección de obras en base a los nuevos creadores, el golpe puede ser mortal. Podremos recordar estos momentos vividos como la eclosión de unos años de libertad creativa, de autogestión de los creadores y los lugares de exhibición… pero más que un recuerdo, no quiero ser fatalista, debemos hacer de ello una realidad, que continúen, y para ello es importante no sólo aplaudir el resultado sino proteger el proceso y el lugar de exhibición.

En las jornadas de “Churros y creadores” del Fringe de Madrid organizadas por Fernando Sánchez Cabezudo, se abrieron diferentes temas de debate y de acción. Uno de ellos era el del diálogo institucional cuyo fin es hacer de la realidad de estos lugares una realidad administrativa. Hoy en día se ha creado una “plataforma” de creadores que trata, entre otros, este problema tan grave: la indefensión de los lugares de exhibición.

Es importante pues que todo el sector y los aficionados conozcan la situación y trabajemos unidos para conseguir que estas realidades prosperen.
EUE.- ¿Alguna vez ha aparecido alguna personalidad política por vuestra sala? Me refiero como
espectador, a interesarse por ella, por lo que hacéis en ella…
CM.- Sí, Milagros Hernández Calvo, secretaria de cultura de Izquierda Unida y concejala del ayuntamiento de Madrid. Desde el principio se interesó por nuestra labor y en cuanto recibimos la carta de cese fue uno de los pilares fundamentales para nuestro diálogo con la administración. Hoy en día forma parte de esta nueva “plataforma” que pretende legalizar los espacios de exhibición.
De los políticos que nos han cerrado, ninguno.
EUE.- Este momento amargo e inexplicable que os ha tocado vivir ¿qué sensaciones te dejan?
CM.- Como ya he dicho antes, he tenido la suerte de transformar la amargura en amor.
Los últimos días de Garaje Lumière fueron un bálsamo contra la estupidez y la ineptitud.
Reconocí que da igual si somos pocos o muchos, lo importante es que los que seamos estemos unidos. Y tengo la suerte de haber encontrado a personas maravillosas y haber visto en sus ojos que la pena y el amor que sentíamos era compartido.
Por ello, hoy la sensación que tengo es que Garaje Lumière éramos muchos y seguiremos siéndolo y que el espacio físico es lo de menos.
EUE.- ¿Qué futuro le espera al equipo de Garaje Lumiere?
CM.- Que futuro nos espera es imposible de saber… de momento, incierto.

Por mi parte, sé que volveré a Madrid en unos días, (he pasado el mayor tiempo desconectando en una isla italiana), y asumo esta nueva etapa con fuerza, con ganas de trabajar por y para lo que he decidido dedicar mi vida: el teatro.


Por un lado, como actriz, ya tengo algunos bolos a las órdenes de mi amado Paco Anaya con la obra «S.Paradise» y después imagino llegarán nuevos proyectos y nuevas ilusiones como actriz.
Cartel promocional de S.Paradise
Por otra parte, quiero dedicar mi tiempo también a la gestión cultural, a desarrollar proyectos culturales interesantes, ya tengo alguna idea… ahora despacio pero sin calma. Y, por supuesto, retomar esta “plataforma” que surgió en el Fringe con el fin de buscar el diálogo institucional y luchar para que los que miran hacia otro lado miren de frente.
EUE.- Celia, ya hemos terminado, pero no quiero finalizarla sin dejarte un espacio para que digas lo que quieras; que nos des tu reflexión o que hagas llegar lo que quieras a todos los que leamos esta entrevista.
CM.- Pertenezco a una generación que, desgraciadamente, está destruida laboralmente. Yo he sido una emprendedora, lo fuí casi sin saber que existía dicha palabra, hoy la escucho casi a diario en boca de los políticos como si fuera una bandera que al enarbolarla les diera automáticamente credibilidad y votos, y si va acompañada de la palabra “joven” parece que sientan que podrían ganar las elecciones de un plumazo.

Ser emprendedor no es una palabra vacía, en el mayor de los casos es crear un negocio de la nada, con créditos o sin ellos pero siempre con pasión. Por él te dejas la piel y realizas sacrificios porque crees poder transformalo en un proyecto de vida, de futuro. Cerrar negocios, abocarlos al fracaso por la miopía administrativa es cortar las raíces de un futuro que no sólo afecta al emprendedor sino que afecta al tejido económico colectivo y distancia aún más si cabe a la ciudadanía del poder político.

Los políticos deberían mirar de frente a su pueblo, a su gente y no dejarse sólo ver ante personajes dantescos de gran poder económico que nada tienen que ver con nuestra realidad.
Sin salir de Madrid estamos asistiendo a la segunda parte de una de las grandes películas del cine español “Bienvenido Mr Adelson” el que nos dará trabajo a todos, el que nos dejará fumar y jugar hasta la saciedad sólo a cambio de que a él la “burocracia” le suene a una palabra de una lengua muerta y “hacienda” sólo tenga el significado de finca agrícola.

O llegarán las ansiadas Olimpiadas: tendremos trabajo para elegir, el paro bajará durante 3 meses… ah! No, perdón, las Olimpiadas no, pero bueno tenemos entre un 80% o 90% de las infraestructuras hechas que pasarán a la historia como el Aeropuerto de Castellón. Si ni siquiera saben responder en español a las demandas y necesidades de la ciudadanía ¿cómo lo van a hacer en inglés? Las pretensiones de ir hacia fuera, demostrar y aparentar sólo indican que en el interior hay algo insano.

Mensaje escrito en las paredes de Garaje Lumiere por «La Inventiva Teatro» el día del cierre.

Si nuestros políticos siguen mirando a otro lado, pensando en levantar el país sólo desde fuera, estamos siempre en el mismo lugar, es el círculo vicioso que nos llevó a esta maldita crisis de deudas gigantescas para con los bancos heredadas por el ciudadano que nada tuvo que ver. Esta soberbia del gobernante con el pueblo no es más que la herencia adquirida de caciques y señoritos. El pueblo tiene que respirar, que vivir y que decidir.

Y nosotros, los teatreros, entendemos que el teatro es espejo de la sociedad. Volvemos al callejón del gato, mírense en el espejo gobernantes, y si no lo hacen, nosotros haremos de espejo.
Y para terminar, debo ser agradecida, porque hubo quien me sustentó, quien me dió vida y quien compartió conmigo los dolores más trágicos, también las risas.

A los que me enseñaron a convertir la rabia en amor:
Emilia Díaz, Gonzalo Grillo, Juan Vinuesa, Carlos Olalla, Claudia y David, Giovanna Olivari, César Egea, Iñigo Guardamino, Francesco Pozzi, Zaira Montes, Miluka Suriñack, José Pedro Carrión, Valery Tellechea y Natalia de Molina.
Leyendo esta entrevista podríamos quedarnos con el amargor que arroja la situación que han vivido todos los habitantes de Garaje Lumiere; sin embargo, prefiero quedarme con ese amor con el que la propia Celia ha optado por vivirlo todo y seguir buscando una luz de esperanza y fuerzas para pelear o para que esto no se siga repitiendo.
Sirva este testimonio como grito de «concienciación» para todos aquellos que creen que el teatro es solo un momentos de diversión y no reparan en quienes lo hacen y las situaciones con las que tienen que pelear… y sobretodo como grito de repulsa ante las trabas y las zancadillas a las que están siendo sometidos todos los profesionales que intentan hacer de la cultura su medio de vida.
Desde aquí vamos a seguir, junto a Celia y todo aquel teatrero que quiera, alzando la voz ante la impasividad y la injusticia de aquellos que quiere asfixiar y ningunear a la cultura.
Deseo lo mejor del mundo a todo el equipo y ojalá se abra una nueva oportunidad para que el espíritu de Garaje Lumiere resurja de la manera que sea.
Gracias por regalarnos tantos y tan buenos momentos que nos han permitido volar tan alto a los que hemos pasado por vuestro espacio. ¡Chicos, lo habéis hecho muy bien!
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El Sol de York Júbilo Terminal Jesús Castejón José Pedro Carrión Teatro Valery Tellechea

Júbilo Terminal

Título:

Júbilo Terminal

Lugar:
El Sol de York

Autor:
Selección de textos realizada por
José Pedro Carrión y Valery Tellechea

Elenco:
José Pedro Carrión
Valery Tellechea

Música:
Mariano Díaz

Iluminacioón:
José Manuel Guerra

Vestuario:
Ana Garay

Dirección:
Jesús Castejón
José Pedro Carrión

Corren tiempos muy complicados, sé que últimamente lo repito en todas y cada una de mis crónicas, pero la situación cada vez es mas y mas insostenible y eso hace que proliferen los espectáculos en los que se denuncia la situación tan nefasta que nos ha tocado en suerte… ¿Suerte?  ¿Nuestra suerte? Lo que pasa es que casi siempre se nos ocurre señalar con el dedo al prójimo, pero ¿qué pasa con nosotros? ¿No tenemos parte de culpa? Todo no se va a pique por un solo mal y, hay veces, que el mal también reside dentro, pero nos cuesta reconocerlo. «Júbilo Terminal» dirigida por Jesús Castejón y creada e interpretada por José Pedro Carrión y Valery Tellechea, nos habla de esto.

Un actor atrapado en su propia nebulosa teatral; el desencanto de los años y de la anteposición del negocio sobre el arte; la tediosa tarea de tener que ser un faro para los que vienen detrás, cuando lo único que quieren es un escalón  que les permita saltar el muro en vez de rodearlo. 
Una actriz que necesita gritar su rabia, golpear con todas sus fuerzas, reclamando ser escuchada y cambiar las cosas para recuperar el espíritu original del Teatro, recuperarlo como altavoz hacia el mundo para que todo vuelva a tener sentido. 
Un teatro vacío, en todos los sentidos. 
La búsqueda de un escape ante la degeneración de una profesión que se devora a si misma.

Con estas premisas parte «Júbilo Terminal». Una denuncia dicha a la cara, que lanza hacia el espectador personajes como Cyrano, Vanya, Hamlet, Ricardo III, Puck… como armas arrojadizas.

José Pedro Carrión dueño y señor de la escena, que tan pronto le vemos como un ser absolutamente derrotado, como le vemos corretear y saltar cual bufón que intenta hacernos reir con sus verdades y que hace que los cimientos de «El Sol de York» tiemblan con esa potentisíma voz con la que revive un buen ramillete de textos del teatro universal.
Valery Tellechea remueve conciencias, lanza luz y provoca un entusiasmo rebelde con el peso que otorga el convencimiento de quien ama esta profesión.
Y que posee momentos muy bellos, como ese fragmento del Cyrano que me emocionó profundamente.

Todo esto tiene algún «pero» y es que creo que es una obra hecha por y para la gente de teatro, que no sé si llegará a un público mas general.
Toda la primera parte de la función es un juego continúo de textos y personajes clásicos que, a parte de lo perfectamente ejecutados y el juego de descubrir su procedencia, creo que despista por su complejidad y no logra indicar hacia donde quiere llegar.
No es hasta el momento en el que Valery Tellechea aparece como la joven actriz, que uno comienza a vislumbrar la propuesta y es ahí, cuando el diálogo se establece de una manera mas clara, consiguiendo llamar nuestra atención.
En ese momento comienzan a decirse verdades como puños. Se arremete contra todo profesional que se precie, desde el mas nuevo e ilusionado actor que quiere llegar rápidamente a lo mas alto, a los grandes «Totems» de la interpretación que miran desde su posición acomodada como todo se desmorona, que no se molestan en mover un dedo desde esa posición privilegiada.
«Júbilo Terminal» apela a un «desperece» general para sacar adelante una profesión que padece de una enfermedad terrible, «ombliguismo galopante«. Su Talón de Aquiles.
La función camina por la fina línea entre la denuncia, absolutamente necesaria, y el panfletismo, y a veces patina excesivamente hacia lo segundo… Espero que al menos esto sirva para que tenga lugar el despertar interno de la profesión.

Es una función complicada de digerir y de asimilar por el nivel de conocimiento teatral que exige para poder caminar comodamente por su interior, pero que puede ser necesaria como grito desesperado que reclama con urgencia una unidad dentro del mundo del Teatro… pero una unidad real, no de «Photocall«.

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Abelardo Estorino Aristides Naranjo La Inventiva Teatro Las Penas Saben Nadar Matty Gómez Rosella Segre Sala La Usina Teatro

Las Penas Saben Nadar

Título:
Las Penas Saben Nadar
Autor:
Abelardo Estorino
Lugar:
La Usina
Elenco:
Maty Gómez (La Actriz)
Rosella Segre (El Teatro)
Coreografía:
Rosella Segre
Arístides Naranjo
Producción:
La Inventiva Teatro
Dirección:
Arístides Naranjo

La temporada 2012 – 2013 finaliza donde comienza la temporada 2013 – 2014 y es ahí donde he podido encontrarme con La Inventiva Teatro que nos ha traído «Las Penas Saben Nadar» de Abelardo Estorino, dirigida por Arístides Naranjo. 
Un monólogo a dos bandas que nos retrata el grito desesperado de una actriz harta de luchar por intentar tocar la luz esperanzadora de verse protagonista y el miedo a llegar a conseguirlo. Una actriz que se resiste a la resignación de vivir en papeles «pequeños», viendo como los demás la adelantan por los lados. Harta de vivir el rechazo y los premios de consolación. Un viaje autodestructivo del que no sabe si ya es demasiado tarde para escapar, ni si quiere escaparse de él… 
Y junto a ella, el espíritu del Teatro que, como un ángel tirano y protector, sobrevuela las penas de la Actriz; dibujando la desolación de ver a una de sus hijas padeciendo de amargura; viendo amenazada su existencia cada vez que la actriz utiliza la botella como válvula de escape, perdiendo una nueva ocasión de rozar con los dedos la clave de su salvación.
Un texto lleno de una belleza terrible que ya tuvo su momento de gloria hace años de la mano de la actriz cubana Adria Santana y que ahora ha estado haciendo temporada veraniega entre la desaparecida «Garaje Lumiere»«La Usina». Un texto que suena doloroso, desencantado, oscuro y desgarrador, como el lamento de cualquier ser humano que ve sus sueños hechos añicos y que descubre que, injustamente, nuestras vidas no son del todo nuestras, que parte de ellas siempre estará en manos de los demás. 
En este valiente montaje ideado por Arístides Naranjo en el que se mezcla danza y teatro, se pueden vislumbrar lo que, si las posibilidades se convierten en hechos y les vuelven a programar, en unas bellas y descarnadas interpretaciones tanto de Maty Gómez como de Rossella Segre
Maty Gómez es la encargada de poner voz a la desencantada Actriz que nos habla desde ese lugar donde el miedo y las esperanzas se encuentran entrelazados, enfrentándose (casi) en soledad a un monólogo que la abre en canal. Y Rosella Segre es la encargada de dar vida al Teatro, realizando un ejercicio de movimiento y danza que subraya las palabras y ofrece una réplica enriquecedora y llena de plasticismo.
Ellas defienden con ganas el montaje, se entregan a él y logran momentos de gran belleza y dolor, pero también se notan ciertas carencias que da el no poder representar con algo mas de continuidad. Es complicado que representándose una vez por semana, un texto como este adquiera la dimensión y el peso que requiere. Quizá me meta en terreno en el que no debería meterme, pero aún a riesgo de sobrepasar la línea, me gustaría decir que noté cierta urgencia en el texto, en llegar a ciertos lugares de la función, descuidándose las pausas y el tempo, que creo que es algo primordial para que el texto respire y adquiera la dimensión que le corresponde en esta función. El tema de coordinar las músicas, los movimientos y el libreto tiene una complejidad que en momentos les juega a la contra, pero que sin embargo en otros ofrece un atractivo que dinamiza la función. 
Se nota que el empeño y el trabajo por poner esta montaje en pie es grande y bien realizado por parte de todo el equipo.
Un producción, como decía, muy valiente. Con muchas cosas que contar y aportar, que posee el germen de esos proyectos que vienen con el firme propósito de dejarse la piel en cada una de sus representaciones.
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Bart Santana Burundanga Eloy Arenas Gabriel Olivares Jordi Galcerán Leandro Rivera Mar Abascal Mar del Hoyo Teatro Teatro Lara

Burundanga

Título:
Burundanga

Lugar:
Teatro Lara

Autor:
Jordi Galcerán

Elenco:
Mar Abascal
Mar del Hoyo
Bart Santana
Leo Rivera
Eloy Arenas

Escenografía:                   Producción:                                    Dirección:
Anna Tusell                     El Reló, Verteatro y Smedia        Gabriel Olivares


Una de las propuestas mas interesantes para este comienzo de temporada, en lo que al bolsillo del espectador de a pie se refiere, es la que ha lanzado el Teatro Lara. Una tarifa plana con la que podremos ver todas las funciones que queramos hasta final de año pagando un precio muy, pero que muy asequible.
No sé si será la forma de combatir la crisis del 21% o no, eso lo dejo para discutirlo en otro momento, porque como con todas las cosas, tendrá sus defensores y sus detractores, pero mirando el gasto mensual en entradas que tenemos los “teatreros”, es una idea fantástica de la que me he querido aprovechar sin dudarlo un momento.
La función con la que he dado comienzo al uso de la tarifa plana ha sido con “Burundanga”, obra a la que le tenía echado el ojo desde que andaba por el Teatro Maravillas, pero que no ha sido hasta hoy, que ya llevan innumerables temporadas llenando, cuando he podido verla. Es cierto que mi interés por el montaje ya era grande tras las recomendaciones de todos los que han ido pasando por esta casa de locos, pero esto se multiplicó tras hacer el artículo sobre la preparación y las previas al estreno de “La Caja” y conocer a su director Gabriel Olivares, y descubrir cuales son sus métodos de trabajo y su pulso con la comedia, me apetecía descubrir algo mas.
“Burundanga” cuenta la historia de una pareja en la que ella se queda embarazada por «accidente». A pesar de que la idea le encanta y está decidida a tener al bebé, tiene dudas de que a su novio la noticia le vaya a entusiasmar de la misma manera que le entusiasma a ella, así que se lo comenta a su mejor amiga, con la que comparte piso, y deciden que la manera de averiguarlo es suministrándole una dosis de Burundanga, droga que hace que el que la toma no pueda mas que decir la verdad sobre todo aquello que se le pregunta, sufriendo de amnesia parcial pasados sus efectos. Lo que no saben las dos amigas es que van a descubrir mas de lo que esperan…
Una comedia de enredo absolutamente divertida que sorprende por la forma de tratar un tema un tanto escabroso (prefiero no desvelar nada para que, quien vaya a verla por primera vez, le pille por sorpresa. A mi, por tardar tanto en ir a verla, me la destriparon…) y que a cada paso que da descubrimos un nuevo recodo por el que nos asaltan mas sorpresas.
A primera vista la temática de la función puede chocar por la ligereza con la que se trata. Hasta ahora no había visto ningún montaje que lo tratara de una manera tan abierta y que no molestara el tipo de humor que gasta. Y eso es gracias a que Jordi Galcerán ha sabido escribir un texto que mezcla muy bien el humor negro con la parodia y el esperpento, creando unos diálogos divertidos y un buen puñado de momentos delirantes; y que gracias a la dirección de Gabriel Olivares logra un ritmo frenético por el que uno se deja llevar sin oponer ningún tipo de resistencia. Sí es cierto que, llegada la resolución de la trama, la historia pierde fuelle, después de conseguir unos picos tan altos de hilaridad, uno echa en falta algo que de sensación de traca final.
De entre todos los actores del reparto me quedo sin lugar a dudas con Mar Abascal. Es la reina absoluta de la función;  Desde sus primeras intervenciones es la que lleva la batuta en cuanto a ritmo y conexión con el público, ya disfruté de esta maravillosa actriz cómica en “Mi Primera Vez” y aquí riza el rizo; donde a otro le quedaría una sobreactuación molesta, a ella le nace un personaje hecho con gracia y que engancha tanto que hay momentos en los que se la echa en falta. 
Con esto no quiero desmerecer la labor del resto del elenco, porque creo que Mar del Hoyo es el contrapunto perfecto. Disfruté viendo como dibujaba todos los puntos de vista de su personaje y como va ganándole terreno el desquiciamiento. Bart Santana está muy divertido y gusta ver lo dispuesto que está a jugar con ganas el rol que le ha tocado en suerte.
Leo Rivera está correcto, tiene muy buena vis cómica, sus anteriores trabajos dan fe de ello, pero en momentos le vi forzado, pero quien me dejó  algo frío fue Eloy Arenas, no sé si hacer la misma función desde hace tanto tiempo provoca que se pierda frescura en las intenciones, llevándole a tener que remarcar en exceso las “gracias” para lograr un resultado, pero su interpretación, de entre todas, fue la que me dejó mas indiferente. Aún así, la función brilla e hizo que pasara una tarde divertidísima.
Ya lo he dicho en mas de una ocasión, que el mejor antídoto para un día de estos que se te vuelven en contra, es meterte en vena una buena comedia con la que descargar a base de carcajadas las malas energías y esta es una candidata perfecta, ¡sales con el cuerpo nuevo!
Muy recomendable a todos aquellos que busquen disfrutar a base de humor pasado de vueltas.
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Aixa Villagrán Antonio Gabasa Carmen Mayordomo Daniel Llul Enrique Asenjo Germán Torres Helena Tornero Ivan Ugalde Jose Luis Sixto Mery Cabezuelo Microteatro Pilar Massa Teatro

Microteatro en Agosto – «Superman de Postre», «Ayer» y «No sé tú, pero yo…»

Este mes de Agosto me lo estoy tomando mas relajado, sin correr por las salas de la ciudad. La temporada ha sido intensa y un respiro viene muy bien para recargar energías. Había que tomar aire para la temporada que viene y perfilar algunas novedades con las que En Un Entreacto cobrará una dimensión diferente que os contaré en breve.
Eso sí, hay cosas que son imposibles y una de esas cosas es que un servidor esté un mes completo sin pisar un patio de butacas, sea cual esa, y no aparecer por aquí para contároslo. Así que el miércoles pasado, aprovechando que al día siguiente no se madrugaba, me metí una dosis triple de Microteatro.
La programación de este mes de Agosto en Microteatro es de esas que provoca que a uno se le caiga la baba. Muy buenos actores y directores con pequeñas joyas bajo el brazo que no hay que perderse. Sí, me he quedado con dos de ellas pendientes y no descarto dejarme caer de nuevo para hacer el pleno porque me han hablado muy bien de ellas.
Esto de ir a Microteatro con intención de ver varios títulos es como ir al Parque de Atracciones. Una saca los tickets en taquilla, con la excitación de no saber qué se va a encontrar, qué sensaciones le va a provocar.; suena el timbre que te llama para que entres a ver la primera de las funciones y bajas los escalones que te dirigen a la sala, aguardas escuchando las instrucciones; solo falta eso de «Por su seguridad, mientras la atracción esté en marcha, no saque los brazos del coche», y te adentras en lo desconocido… Y cuando ya sales y subes las escaleras que te devuelven a la realidad, los que esperan en la cola te miran con ojos interrogantes tratando de captar cuáles son las sensaciones que te ha provocado la experiencia. Y corriendo vuelves a taquilla, ¡a por otra!

La primera de la obras que vimos fue «Superman de Postre», escrita por Daniel Llull y dirigida por José Luis Sixto, donde somos testigos de ese momento que todos hemos esperado cuando hemos visto las películas o hemos leído los comics del Hombre de Acero, ese instante en el que Clark Kent (Enrique Asenjo) y Lois Laine (Mery Cabezuelo) se confesarán sus mas íntimos secretos… ¿Todo será como siempre hemos esperado?

En esta obra nos adentramos en una historia en la que José Luis Sixto y Daniel Llull cuidan que todos los detalles tengan su significado, hasta el mas pequeño de ellos. Envolviéndonos en ese universo con regusto naif tan propio de las historietas del superhéroe. 
Nada mas llegar, al espectador se le hace entrega de una gafas especiales que le protegerán del efecto de la Kriptonita y en cuanto se abre la puerta de la sala es arrastrado al interior de una viñeta de comic. Con estos detalles uno ya entra con la sonrisa en la cara, predispuesto a adentrarse en una historia que da para mucho en muy poco tiempo, donde Enrique Asenjo y Mery Cabezuelo nos hacen vivir un momento del que siempre hemos especulado y que ellos, por fin, lo aclaran… ¡a su manera! Dos actores que aportan una visión bien diferente y muy esclarecedora de este mito.
Una comedia que nos hizo pasar un rato muy divertido y que os recomiendo que curioseéis si pasáis por Microteatro en estos días.

La siguiente pieza que vimos fue «Ayer», un texto de Helena Tornero, con Carmen Mayordomo e Iván Ugalde, dirigidos por Pilar Massa.

Una historia de amor con un giro totalmente inesperado. Un mordisco de actualidad que, como ya nos tienen acostumbrados Carmen e Iván, nos hace salir de la sala con la respiración entrecortada y sobrecogidos por la experiencia, nada de lo dicho está dejado al azar, cada acto tiene sus consecuencias y así lo transmiten. Son un tandem perfecto que maneja la emoción del espectador a su antojo y desde la mas absoluta verdad. Sus palabras, sus reacciones, sus giros en las conversaciones, texto sorprendente de Helena Tornero, me fascinaron.
Son dos actores que siempre me seducen con la forma de manejar los claroscuros de sus personajes. Iván Ugalde consigue que lo repudies y te enamores de él en cuestión de segundos y Carmen Mayordomo es de esas actrices que vive en el límite de los personajes mas duros y la delicadeza de quien necesita ser amparado… Dos bestias de la escena que electrizan el ambiente en centésimas de segundo.
Es complicado hablar sobre este montaje sin desvelar nada que no sea clave; ni el argumento, ni sus reacciones pueden comentarse sin destapar el pastel. Hay que verlo y dejarse salpicar por esta historia que es un lobo disfrazado de cordero.

Y para terminar, tuvimos el acierto de hacerlo con «No sé tú, pero yo…», una descacharrante comedia escrita y dirigida por Antonio Gabasa e interpretada por Aixa Villagrán y Germán Torres.
Una comedia que habla sobre las relaciones de pareja, los estereotipos entre hombres y mujeres y la magia…
Siempre es un gusto poder ver en escena a Germán Torres, un actor que se da a los personajes, sea cual sea su género y su condición, con el cariño y el respeto de quien ama esta profesión y si a eso le añadimos el maravilloso descubrimiento de Aixa Villagrán que tiene el don de la comedia clásica. Todo se hace perfecto. Uno entra con la intención de pasarlo bien y sale con una sonrisa de oreja a oreja y la sensación de habérselo pasado en grande.
Entre los dos hacen que no podamos evitar reirnos a carcajadas con las situaciones planteadas, desquiciando los tópicos para que todos nos veamos reflejados en ellos y los encontremos absolutamente cercanos. ¡Qué difícil es la comedia y qué fácil parece con ellos!
Un acertado broche final para una tarde de lo mas fructífera y variada, donde disfruté de grandes y acertados trabajos y donde se volvió a demostrar que el teatro sigue estando muy vivo.

¡Qué bien poder ver como el arte patalea y se hace notar allá donde se represente!

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