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Pareja Abierta

Título:
Pareja Abierta

Autor:
Dario Fo y Franca Rame

Lugar:
Nuevo Teatro Alcalá (Sala II)

Elenco:
José Tornadijo
Mabel Del Pozo

Coreografías:
Pablo Paz

Dirección:
Ota Vallés


Y sigo buscando y escarbando funciones por Madrid. Da igual marcharse al Off o andorrear por los teatros más comerciales, el caso es echarse buen teatro a los ojos. Descubrir esas propuestas que quedan eclipsadas tras los grandes nombres o los cartelones llenos de brillos.
Eso mismo es lo que pasa con “Pareja Abierta” que se representa en la Sala II del Nuevo Teatro Alcalá, escondida entre la recargada parafernalia de la función que está programada en la Sala I y los conocidos y televisivos nombres de las humoristas que actúan en la función previa en la misma Sala II; de hecho si entras en la web del teatro tampoco hay rastro de ella, extraño asunto este en la que no voy a entrar porque el ciberespacio es así de caprichoso…
El caso es que esta versión de “Pareja Abierta” de Darío Fo, dirigida por Ota Vallés e interpretada por Mabel del Pozo y José Tornadijo, merece nuestra atención como espectadores. Una propuesta que aparte de apoyarse en el ácido y divertido texto del Premio Nobel,  ha querido dejarse llevar y darle un ramalazo algo petardo que le imprime una personalidad diferente. Quizá no sea lo más original, quizá ya lo hayan hecho otros antes, pero le aporta un toque gamberro que hace que uno se deje engatusar con un código que, a las 22,30h de un viernes, puede apetecer.
La función nos plantea el conflicto de la infidelidad en la pareja, él es infiel compulsivamente y ella, harta de soportar la humillación del engaño, decide acabar con su vida varias veces a la semana; hasta que surge la posibilidad de convertirse en esa Pareja Abierta que da título a la función, desatándose una guerra de sexos donde, a partir de ese instante, no se sabe quién está engañando a quién.
El absurdo y el surrealismo impregnado por la dirección de Ota Vallés y la cercanía y las ganas de jugar de los actores hacen que esta versión sea un cúmulo de momentos delirantes que vuelan en el tiempo y que provocan una buenas carcajadas. Mención a parte el viaje en moto (¡magistral!)
Hay algunos tropezones con el texto, y en algunos momentos la velocidad que se le quiere imprimir hace que se pierdan líneas de diálogo, pero por el resto, el delirio campa a sus anchas por la escena, haciendo que miremos divertidos el devenir de esta desafortunada pareja.
Con permiso de José Tornadijo, quien realiza un divertido trabajo, me gustaría destacar la labor de Mabel Del Pozo que destila comicidad por los cuatro costados, tiene un dominio del personaje absoluto, entra y sale de él a su antojo, hace lo que quiere y siempre resulta brillante, logrando mantenernos embelesados durante toda la función.
Una estupenda propuesta que os recomiendo paséis a descubrir por la Sala II del Nuevo Teatro Alcalá, con la que saldréis con un buen sabor de boca.

 

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UNA NOCHE EN LA ZARZUELA

Nunca me había dado por ir… No me llamaba la atención, sinceramente. Incluso puedo decir que me daba cierta pereza, con perdón de todo amante de este género, pero es que le notaba cierto aire a naftalina… Sé que alguno se estará haciendo cruces con estas palabras, pero son las sensaciones que despertaba en mi el oir hablar de la zarzuela.

Al final el viernes pasado, por estas cosas de conocer a gente de la farándula, en este caso a una queridísima amiga y pedazo de artista, que se estaba por estrenar en este género; me acerqué a ver mi primera zarzuela, con bastante espectación, para qué negarlo… La cosa no es que comenzara del todo bien. Cuando me acerqué a la taquilla a recoger mis entradas, me encontré con un hormiguero de señoras enlacadas y vestidas de domingo, revolviéndose para llegar las primeras a la puerta, como si en ello les fuera la vida. Vamos, como cuando estás esperando el turno en la charcutería y con un empujón descuidado y una sonrisa te dicen que las dejes pasar primero, que solo quieren un «cuartito» de choped, que es lo único que puede masticar y, finalmente, se compran media tienda abusando de tu buena intención… pues eso mismo en las puertas del Teatro Nuevo Alcalá. Me costó dejar mi codo en las costillas de alguna señora que «distraida» se ponía lenta, pero decidida, delante de mi… Lo siento, no me arrepiento…

Sinceramente, conseguir entrar en un estadio a ver a Madonna no me había costado tanto como esa noche en el teatro, y eso que cada uno tenía su entrada numerada. Incomprensible la histeria y la mala organización, no sé si del teatro o de la productora o de quien. El caso es que esto me estaba dando un mal rollo increíble. Aunque también reconozco que me despertaba mucha curiosidad pensar qué es lo que iba a presenciar para que tanta señora elegante o vestida de chulapa, se comportara de manera tan salvaje y estuvierna dispuestas a dar lo poco o mucho que les quedara de vida por entrar el viernes a ver «La del Manojo de Rosas». ¿Estarían dando dentro cocido o callos gratis?

La función comenzaba a las 20,30h, eran las 20,40h cuando conseguí llegar a mi butaca y aquello tenía pinta de que iba a tardar lo suyo en comenzar. El patio de butacas estaba medio vacío, ya no sabía si los que faltaban habían muerto en el intento de poder entrar o estaban taponados en la puerta insistiendo en ser los primeros con la excusa de que solo venían a por su cuartito de choped… Eso sí, los que estaban dentro no dejaban de protestar por el retraso en el comienzo y nosotros, ya acomodados, pensábamos en los pobres actores, que sin tener culpa de nada y sin siquiera haber dado una nota, se estaban llevando el pataleo de la noche… Finalmente anunciaron que la función iba a comenzar, las luces se apagaron y la gente se relajó de tanta tensión.

Ya digo que fue mi primera zarzuela, por lo tanto esta crónica no pretende ser una crítica, simplemente es mi vivencia desde la mas absoluta ignorancia.

En mi cabeza tenía referentes de imágenes que uno ha visto por la tele, así que en cuanto comenzó la función me dio la sensación de haber presenciado mas de una. La ambientación, el tipo de interpretación, los decorados, etc… Me hizo gracia escuchar los diálogos, ese «castizismo» chulesco de aquellas épocas, me hace sonreir. Eso sí, me costó horrores comprender el texto, no por lo enrevesado, que lo era, si no porque a algunos actores la proyección de voz se les acababa en la corbata del escenario… y había que hacer un grandísimo esfuerzo para poder saber qué es lo que decían. Al final la cosa se solucionó y se oía algo mejor, y ya digo me eché algunas risas. Sé que han tenido muy poco tiempo para ensayar y en algunos momentos eso se notaba, en las intenciones y las ocasiones en las que se pisaban el texto unos a otros, pero cuando no hay tiempo de ensayos, es lo que pasa. Yo supongo que, a parte de esto, cuando se ensaya una zarzuela se hace mas hincapié en las partes cantadas y en las coreografías y los momentos de texto quedan un poco como puente entre número y número… Desconozco si es así, pero es la sensación que me dio.

La verdad que a mi las voces líricas siempre me han impresionado mucho, no me parecen humanas. Me pregunto de qué parte del interior del ser humano sale ese tipo de voz… ¡es increible y maravilloso! Sinceramente, me dan una envidia terrible. En los momentos en los que cantaban me quedaba esperando el final, coon muchísima curiosidad, ya que casi siempre terminaban con una subida brutal y un foco iluminando a la estrella de la canción, como enfatizando el momento; un momento Divo absoluto, al que no estoy acostumbrado y que sin embargo parece algo totalmente aceptado dentro del mundo zarzuelero; el artista cosecha sus aplausos en ese momento, sin esperar al final de la función. Aunque he de decir que las letras de las canciones casi no las entendía, sobretodo las femeninas, y decidí convencer a mi cabeza que hiciese como si estuviera oyendo una ópera; quiero decir, que se dejase llevar por las emociones que pudieran transmitir, no por el contenido de la canción, como si estuviera cantada en un idioma que no comprendiera. De esa manera mi atención se centraba en eso y no en intentar entender y dejar de disfrutar de lo que me estubieran ofreciendo… Sin embargo, al igual que digo que me llaman mucho la atención las voces líricas, he de decir que cuando esas mismas voces interpretan, me resultaron carentes de toda verdad, me da la sensación  que una voz tan colocada hace que el cuerpo esté rígido y no exprese de manera natural. Aunque no creo que una zarzuela pretenda transmitir mucha verdad, sinceramente, yo creo que de lo que se trata es de entretener al público a base de chistes, diálogos sencillos y situaciones llevadas al extremo (Cuando lo que trate sea una comedia, claro). Es un lenguaje diferente a otro tipo de género. Un lenguaje que me crea un conflicto en mi manera de ver el teatro, pues intento justificarlo, como puede estar comprobando quien esté leyendo este artículo, pero que mi cabeza rechaza.

Otra cosa que me llamó la atención y que cuando terminó, oí comentar a mas de una persona, fueron las coreografías. En este montaje en concreto, ¿no hay ciertas reminiscencias a West Side Story? ¿Está calando el teatro musical dentro de este género?… Con esos momentos de enfrentamiento de bandos, las coreografías acompañadas de los zapateos, las palmas… No me resultaron muy zarzueleros, o no esperaba encontrar algo así dentro de una zarzuela. Alguien que haya visto mas, lo mismo me dice que sí, que hay mas coreografías de ese tipo… pero a mi me dió la sensación que intentaron introducir un toque musicalero. Cosa que agradecí porque esos número son los que mas disfruté.

Al acabar la función tuve una sensación rara, no estaba seguro si lo que había visto me había gustado o no… Quizá no sea espectador para este tipo de espectáculo o no he comenzado con el título apropiado para que haya quedado atrapado… ¿Volveré a repetir experiencia? ¡Quién sabe!

¿Salí contento? Sí, pero porque el objetivo con el que fuí era ver el nuevo paso dado por una amiga, apoyarla en este nuevo reto al que se enfrentaba y del que salió victoriosa. Solo por eso ya mereció la pena vivir una noche de zarzuela.

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El Gorrión que me erizó el alma


No sabía muy bien que me iba a encontrar. Amigos me habían dicho que fuera, aunque esto siempre me da un poco de miedo porque cuando uno va a ver un espectáculo recomendado por los demás, siempre acaba decepcionado en algún aspecto, pero lo que me encontré fue algo que no esperaba…

Había oído hablar de Elena Roger, de sus premios, de sus triunfos en Londres, en su Argentina natal… pero ni si quiera había oido el sonido de su voz. Aún así algo me empujó a comprar las entradas… Supongo que un poco ayudó a que a mi marido le apasione Piaf y esta era la manera de llevarle a que la sintiera cercana.

Sentado en el patio de butacas ya había algo que me electrizaba y me hacía estar espectante, no sé qué sería, pero en cuanto se apagaron las luces y cayó ese telón que cae veloz al comienzo de la función, ya me hizo permanecer casi sin respiración el resto de la obra.

Qué cúmulo de sensaciones desde el comienzo. Ese comienzo lleno de energía, esa forma de condensar la vida de Piaf…

Qué gusto ver actores completos, ese equilibrio de todo el elenco; siempre que veo alguna función pienso: «Qué pena, ese actor no estaba a la altura» y aquí… no! No sé si porque consiguieron hiptonizarme desde el primer compás o porqué fue, pero me parece que todos estaban dentro de la misma sintonía y eso para el espectador es maravilloso!!! Qué sencillo hacen que parezca todo!

Elena Roger, que mujer! Piaf! Qué mujer! No sé si era la actriz o el espíritu de la cantante que la tenía poseída. No sé qué decir, si la actriz me consiguió engañar o era el permanente estado de gracia en el que se encontraba Elena esa noche, pero aún hoy pienso en el nudo en la garganta que me dejó su composición del personaje, sus miradas, sus exageraciones, sus pausas, su VOZ. Los pelos de punta!!! Como digo en el título, se me erizó hasta el alma…

El montaje sin excesos, con los elementos justos. Muy buenas ideas, los golpes de sonido para romper una escena y enlazarla con la siguiente, la sincronización entre luces y sonido junto con la gestual de los actores… Elena!!! Siempre en escena! Cuando te permitías el lujo de parpadear, había cambiado!!! era otra etapa de Piaf!!! Cómo? Con un montaje calculado al milímetro, buscando la calidad.

Volveré! Seguro!

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