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TURNO DE NOCHE.

Hay un regalo inesperado que me ha dado este blog y es la posibilidad de conocer a profesionales del teatro, que se presten desinteresadamente y dediquen un rato de su tiempo a hablar de su trabajo conmigo. Que me hablen de sus proyectos, descubrirme aspectos menos conocidos de su profesión, pero sobretodo el lujo de poder aprender de primera mano qué hay en las tripas de esta locura que tanto nos apasiona que es el teatro.
En esta ocasión las dos personas que se prestaron a pasar una tarde de charla conmigo fueron José Luis Sixto y Paco Celdrán, director y autor/actor respectivamente de una de las piezas que se está representando actualmente en las sesiones golfas de Mictroteatro Por Dinero. “TURNO DE NOCHE”.

Antes de entrar en la crónica os paso a contar un poco sobre la obra:
La función es compleja de describir sin desvelar las sorpresas que guarda en tan solo 14 minutos. Solo puedo deciros que la historia gira entorno a “Sospecha” y “Pánico”, dos trabajadores a los que les toca compartir por primera vez el turno de noche, a ninguno de los dos le agrada la situación… y es que en el turno de noche pasan cosas, cosas inexplicables, cosas extrañas que te pueden hacer perder la cabeza…
Y hasta aquí puedo contar, el resto tienes que animarte y pasarte este Miércoles o Jueves por Microteatro, que son sus dos últimas funciones…
Desde este mismo momento, sin que sigas leyendo el resto de la crónica, te digo que no debes perdértelo; es algo diferente, ya el solo hecho de verte encerrado en un especio minúsculo con estos dos grandes actores (Paco Celdrán y Germán Torres) es toda una experiencia que deberías probar y si a eso le añades un texto tan interesante, con tantos giros, con tanta agilidad y tensión como el que nos centra, no necesitas mas excusas para tomarte un momento e ir a verlo porque va a resultarte algo totalmente diferente a lo que puedas estar acostumbrado a ver como espectador y de lo que seguro no te vas a arrepentir.
EL COMIENZO DE TURNO DE NOCHE.
La verdad que la tarde dio para mucho. Comenzamos hablando de que el teatro ha llegado a un momento en el que necesita abrirse de mente, dejar atrás el corsé y las etiquetas e intentar alimentarse de sí mismo para captar nuevos espectadores y los que ya existen se interesen por nuevas propuestas y espacios. 
Como ellos mismo me decían, sería interesante que los grandes teatros se ofrecieran a otro tipo de montajes e incluso que las propias obras no tuvieran que estar necesariamente centradas en determinadas carteleras y que las salas alternativas dejaran de serlo para no quedarse solo con un tipo de público. 
José Luis Sixto apuntaba la posibilidad de hacer como en los teatros de Buenos Aires, de donde viene de pasar unos días de vacaciones y empaparse de la cartelera Porteña. Que la diversidad de montajes y de teatros o, salas mas experimentales, estuvieran mas receptivas a compartir montajes en sus espacios para conseguir mas movilidad de espectadores e ir educándonos para no que nos centremos unicamente en determinadas propuestas y obviar otras que tratan de salir adelante.
De esa manera llegamos a tratar el tema de Microteatro, donde como Paco Celdrán comentaba, que a él, como escritor, este tipo de concepto de hacer teatro tan comprimido e inmediato le ayudaba a entrenarse y tener mas agilidad a la hora de crear historias. Ya que las obras no duran mucho mas allá de 15 minutos. A mi, que me encanta escribir, sentarme delante del ordenador y dejar pasar las horas contando cosas, me apetecía mucho que Paco me dijera cuál era su manera de trabajar, como sacó adelante el texto, de dónde vino toda la idea de “Turno de Noche”

“Cuando ya sabes cual es la temática, te planteas, “vale conozco el espacio, tengo dos actores…”Ahí comienzo a tratar de ordenarme a pensar que puedo contar. ¡Luego aparece la musa cuando le da la gana! 
En mi caso empiezo a escribir, escribir y escribir… y después empiezo a tachar, tachar y tachar… empiezo a borrar, empiezo a escribir otra vez… Me voy… vuelvo… jajajaja Lo leo y de lo que me había parecido estupendo el día anterior, me quedo con una esencia mínima… Y llega un momento, que no se muy bien de donde sale, pero arranca. Normalmente lo mas difícil es eso, arrancar y terminar. A veces empiezas muy bien y no sabes como acabar… Otras veces tienes algo muy potente que sabes como va a acabar y no sabes como empezarlo. En el caso de “Turno de Noche” la temática daba mucho juego, perder la cabeza… uno puede perder la cabeza de muchas maneras: por amor, por problemas, o incluso ser decapitado, perdiéndola literalmente. 
A mi me gusta escribir contando una cosa y que parezca que estoy contando otra, jugar con los opuestos, los contrastes y que llegue, pero sin darlo muy mascado… Y como actor me gustan mucho las películas de serie B, son muy creativas, muy imaginativas y buscando pensé en centrarme en esto, en el miedo… En que los personajes piensen “Algo raro está pasando” y a ver a dónde exactamente les lleva eso. En este caso la temática no estaba ahí, si no en esto otro y que sea justo eso lo que les haga perder la cabeza…”

A la pregunta de cómo surgió la idea de hacer «Turno de Noche», José Luis me contó que nació cuando se juntaron él como director, Paco Celdrán como escritor y actor, Juanjo González como productor y Javier Enguix como actor con la idea de presentar varias propuestas diferentes hasta conseguir poder representar en Microteatro.
(Para el que no lo sepa, Microteatro Por Dinero tiene una temática diferente cada mes, ellos las lanzan con varios meses de antelación y van recibiendo propuestas que giren en torno a ese tema planteado, de las cuales seleccionan cinco que serán los montajes que permanecerán en cartel ese mes, junto con cuatro montajes en sesión golfa los miércoles y jueves y otros cuatro los viernes y sábados)
“Fueron cinco meses presentando proyectos”cuenta José Luis. ”Quien nos puso un poco en contacto fue Javier Enguix. Comentamos la posibilidad de trabajar unos textos y presentarlos en Microteatro. Paco comenzó a escribir, siempre con temáticas muy diferentes, siempre con un punto de humor… soñador… ¡disparatado muchas veces!” “La idea es que todos esos textos que ya están trabajados, se puede hacer algo con ellos. Es un buen ejercicio, tanto para el actor, para el escritor, para el director… es el estar siempre activo. No sabemos qué va a suceder, pero son las ganas de contar algo las que pueden”. A lo que Paco, que es el autor, añade “Fue bonito porque nos marcamos un objetivo de cinco textos. Los fuimos presentando individualmente, hubo un par de ellos que gustaron mucho, no fueron seleccionados, pero gustaron mucho y eso nos animó a seguir. Además nos planteamos el hacer cinco textos porque con cinco ya puedes tener la posibilidad de otro tipo de propuesta de larga duración, pero ¡es que fue justo la quinta la que salió seleccionada!”
          PROBLEMAS EN EL EQUIPO
Era una gran idea el poder reciclar todos esos textos inéditos y convertirlos en algo mas grande, que pueda ponerse en pie y no dejar aparcadas tantas ideas, pero claro, todo proyecto siempre tiene algún tipo de bache y en este caso el bache apareció cuando Javier Enguix tuvo que dejar todo por otros proyectos y José Luis, que estaba de gira, tenía que estar fuera dos de las tres semanas en las que se centraban los ensayos… Así que hubo que buscar otras opciones… “El proyecto comenzó con Javier Enguix, pero estaba en “Amar en Tiempos Revueltos” y no pudo afrontarlo, como me pasó a mi; que estaba viajando por el extranjero… Aunque gracias a Sara (Pérez), que entró en el proyecto, todo pudo salir adelante… y con esas cosas del destino, también así es como entro Germán en el proyecto”
Paco nos cuenta que estuvo viendo “Iván-Off”, montaje creado en “La Casa de la Portera” que está arrasando esta temporada en Madrid, donde vio  a Germán Torres “Hubo que elegir y hacía poco que yo había visto “Ivan-Off”… pensando en las energías, buscando un contraste conmigo y pensando en “Pánico”, que es el personaje que tiene que hacer, de repente le vi. Se lo dijimos y fue un acierto porque es un tío muy generoso y con el que es fácil. Desde el comienzo tuvimos mucha química trabajando”.
“Germán es el típico ejemplo del actor que quiere trabajar” Añade José Luis “Los dos son dos actores sin tontadas, para la cantidad de proyectos que tienen entre manos, están muy entregados a lo que hacen. Para mi ha sido una gran sorpresa el trabajar con los dos y ver como se ha ido llevando todo. Ahora mismo parece que el texto ha sido escrito para Germán”
          EL TRABAJO DEL ACTOR Y EL CONTACTO CON EL PÚBLICO
Después estuvimos hablando un rato de las sensaciones que me había despertado el ver la función la noche anterior… cosas que no puedo desvelar porque si no haría rompería el misterio de la historia, pero muchas cosas que incluso al día siguiente de verla estuve dando vueltas y, porqué no decirlo, disfrutándolas. Y de ahí pasamos a hablar de las sensaciones que tienen cuando está al público enfrente, sobretodo en este caso que compartes el espacio de una manera tan intensa.
Foto de Rebecca Lebron
“Ayer, hablando con Germán” habla Paco “Nos preguntábamos como se vería la función desde fuera… Porque vivirla desde dentro es otra cosa, es un viaje totalmente diferente. Tienes que estar, como actor, muy suelto, muy disponible, siempre dispuesto a que cada pase sea muy diferente, ya que va a tener mucho que ver con la energía con la que entre el público. El viaje es poderoso y tienes que entrar en él… Por mucho que tú te sientas seguro y quieras hacer las cosas de una manera, eso no es válido para esta propuesta, por las capas que tiene y porque lo que estás tratando.
En realidad es diferente en cada pase, por las razones que sean, porque te has colocado de otra manera, por como se sitúa el público…”
“Es que es la energía con la que entra la gente de fuera” Sixto se queja “Hay algunas propuestas de Microteatro que obvian esa energía, los actores tratan de hacer siempre lo mismo y eso hace que como espectador te sientas violento, porque estás viendo que el actor está luchando contra eso y es todo lo contrario, tienes que estar atento a como entra el público, cómo te mira, cómo reacciona y ahí eres tú el que toma las riendas, el que aprieta un poco o afloja el acelerador ¡es eso lo bueno del acto escénico! Es que no es lo mismo hacerlo para un solo espectador, sintiendo el vacío que esa persona siente y que ellos, los actores, sienten o que esté completamente lleno y no quepa un alfiler”
“La locura en sí de la obra coge un protagonismo diferente dependiendo de la cantidad de gente que haya” Dice Paco “El miedo coge mas protagonismo cuando son pocos, al sentirse desprotegidos… No sé si de nosotros o de la historia, pero sienten miedo… y cuando hay mas gente es la locura la que predomina. Y es que intentar hacer siempre lo mismo, sería el principio del fin”
Foto de Rebecca Lebron
Yo les comento que pienso que para cualquier actor eso es lo mas interesante, el tener la posibilidad de poder hacer respirar la obra, que no sea siempre lo mismo y Sixto me dice que incluso para el público es así. “Yo que me conozco la obra, cada vez que voy a verla, me dan cosas diferentes, y es lo que hace que la pueda seguir viendo. Porque si siempre fuera igual y mi trabajo fuera ocupar de cuanto ha movido de mas un dedo… uff! No, es mucho mas interesante sentir lo vivo, el darme cuenta cuando disfruto mas, lo que me ha gustado un poco menos, lo que me hace pensar cuando estoy fuera… y desde ahí es desde donde me habla la propia obra”


          ¿QUIÉN ES UN BUEN ACTOR?
Al tocar este tema entramos en un terreno un poco mas profundo y resbaladizo porque comenzamos a hablar de la interpretación en si, de lo que es ser actor y en qué consiste…
“También es verdad que Germán y yo venimos entrenados de trabajar con el público tan cerca. Germán con “Ivan-Off” y yo con “¿Qué haces mañana?”, que son dos funciones en las que el público está encima, entonces Germán y yo somos muy conscientes de lo que tenemos, de esa inseguridad que a lo mejor otros actores que vienen de otros montajes no conocen…” pero José Luis le interrumpe para matizar “…Yo creo que viene mas de si eres actor o no eres actor. Con mayúsculas y con todo lo que eso implica. Es decir que para entrenarte al “Iván-Off” o “¿Qué haces mañana?”, ya tenías que tener un entrenamiento previo. 
El actor se tiene que exponer y el mal actor o el que planta su cuerpo, está “solo” en si mismo, no hay comunicación posible. El actor tiene que ser permeable. Yo creo que un actor de verdad puede ser capaz de plantarse ante cualquier situación, la haya imaginado o no. Es cuestión de prepararse.
Personalmente agradezco, el entregarse y no tener ningún tipo de prejuicio, una preconcepción… Trabajar siempre desde la generosidad. Es un proceso… aunque hay actores que buscan mas el resultado y te hacen desde el primer día lo mismo que te harán el día final porque creen que eso es lo que quieren o lo que se les ha metido a ellos en la cabeza y es lo que te van a dar por mucho que se hable y se rectifique. Pero cuando hay un proceso, se va creando el personaje, se va cogiendo, va naciendo… se te queda dentro, ya solo es conectar con esa parte y lo tienes hecho. Pero bueno, también es verdad que este es un formato especial, en el que te expones doblemente por la cercanía con el público. No te puedes esconder y si te escondes es cuando el público desconecta y se quiere marchar”
          DOS ACTORES Y DOS DIRECTORES.
Después de charlar un rato sobre la preparación de algunos actores y la manera de trabajar que tiene cada uno, quise preguntarle por algo que me había llamado mucho la atención desde el mismo momento en que vi el cartel, y es que un montaje de solo 14 minutos con dos actores, tenía también dos directores. José Luis me comenta que él estuvo prácticamente todo el tiempo en la distancia, hablando con Sara y con el equipo, escuchando sus propuestas y dando su punto de vista desde el extranjero.
“Yo solo pude estar aquí una semana de trabajo previo… A Sara la conozco desde hace mucho como actriz, de pruebas, de cuando estaba de director de casting. La primera vez que trabajamos juntos fue en “Animales”, que ella entró a trabajar como mi ayudante de dirección y nos compenetramos estupendamente. De ahí creamos “¿Qué será Sara?”, donde yo la dirigí y salimos muy contentos. Entendemos la dirección de la misma manera, nada de trabajar desde el ego. Y a la hora de que nos aceptaron el texto que a Javi le pilló en la tele y a mi con la gira en París, pensando en ver cómo lo hacíamos, les planteé la situación; yo me tenía que ir dos semanas y les dije que lo hiciera Sara, que confiaba plenamente en ella… Ellos aceptaron, a ella también le pareció bien y le apetecía. Sara se ocupó del análisis de texto con ellos, de los movimientos… y después yo hablaba con todos. De hecho, lo que mas nos preocupaba era cómo sonaría la alarma que suena en un momento determinado de la función y que marca mucho el ritmo. Y cuando en la dirección el mayor problema es ese, dices, ¡que sea todo eso!”
          JUEGO DE NIÑOS.
Hablando del trabajo en equipo, recordé que tras este equipo de gente, también hay una productora. Había leído sobre ella en el dossier “Juego de Niños” Sabía que estaba creada por José Luis Sixto y Fanny Alcázar y que en ella actualmente estaba Juanjo González, pero me interesaba conocer los detalles.
Foto de Rebecca Lebron
“Juego de Niños nació el año pasado con “Amor de Verano”” El primer montaje de Sixto en Microteatro junto a Fanny Alcázar “El concepto de “Juego de Niños” surgió porque nació como un juego, una ilusión… nos gustaba mucho los valores que ello conllevaba. Después hicimos “¿Qué será Sara?” y un corto para ASPASI que también lleva el sello de Juego de Niños… Nos ha ido ayudando para las cosas de promoción propia que hemos ido creando, y de cara al verano vimos que se iba haciendo mas grande y necesitábamos mas gente y la primera persona que quise que entrara fue Juanjo González. Al final por proyectos de los otros integrantes nos quedamos Juanjo y yo y dijimos “Vamos a mantenerlo” porque es un proyecto que nos parece bonito.  Juanjo es un productor completamente abierto a lo que le propongamos… Es un tío que va a llegar muy lejos porque creo que es uno de las personas mas activas que he conocido en mi vida. ¡Las horas de sueño las tiene contadas! Está con Broadway World, con MasMusical, está desarrollando proyectos de Master Class que presenta en Septiembre en el Teatro Gran Vía… Tiene multitud de proyectos, todos super generosos en los que está poniendo su propio dinero, sin ganar nada, por amor al teatro. Y desde esa generosidad es desde donde trabaja… siempre sin pedir nada a cambio” Paco añade “Es que Juanjo es un tío que ama el teatro. Le dices “Juanjo, necesito tal cosa” y a la hora siguiente lo tiene. Y eso te da un punto de seguridad… A parte de su implicación personal, está todos los días con nosotros, ayudando, montando… Cosa que no tendría porqué hacer, pero que ahí está. ¡Y sin una queja! ¡Y eso se agradece!”
Según comentaba Sixto, “Juego de Niños” está creado para poder realizar trabajos en equipo, que todo aquel que quiera trabajar, lo tenga disponible “Yo lo describiría como una piscina creativa” A lo que Paco añade que eso es algo poco habitual “Es bueno que surjan este tipo de productoras que te dan apoyo para poder trabajar en equipo”
Ahí pasé a preguntarle por la diferencia entre los grandes montajes como los del CDN, donde sé que Paco Celdrán ha trabajado y los montajes mas pequeños como el caso de “Turno de Noche” “La diferencia que hay es que en este tipo de montajes en el que estamos trabajando ahora hay mas espíritu de equipo y en el otro lo que hay es mas diferencias de campos, la producción por un lado, los técnicos por otro, el elenco por otro… En montajes como “Turno de Noche” hay otra frescura creativa, tienes medios mas precarios que te obligan a esforzarte… Lo que en un principio parece que es un viento en contra, después resulta que es todo lo contrario, que es un viento que te va a favor. Los otros montajes son mucho mas grandes, con mucho mas dinero, mucho mas elenco, pero estás mucho mas solo. Yo he tenido la suerte de poder trabajar en los dos tipos de montajes, pero hay tantos filtros, tanto ayudante de ayudante que eso incluso a veces entorpece.
Por ejemplo, alguien que está llevando a los grandes montajes este espíritu de equipo es Miguel del Arco”
Foto de Rebecca Lebron
 Y de aquí la conversación ya derivó a los castings, la burocracia y otros muchos temas que nos tuvo por un buen rato entretenidos.
Como dije al comienzo, la charla con José Luis y con Paco dio para mucho. Son dos personas muy interesantes de escuchar, tienen muchas cosas que contar y es un gusto intentar empaparte de ellos todo lo posible. Conocer sus maneras de trabajar, sus ideales, sus sueños, sus proyectos… Se me quedaron algunas cosas en el tintero, en favor de otras muchas que no estaban en mi mente y que ellos me descubrieron con toda la generosidad del mundo.
Guardo la esperanza de que esta no haya sido la única charla con ellos, que nuestros caminos se vuelvan a encontrar y tengan otro millón de cosas que contarme y que yo os pueda traer a vosotros.
Gracias a José Luis Sixto y a Paco Celdrán por prestarse y regalarme un trocito de su tiempo y su conocimiento y a todo el equipo de “Turno de Noche” por tratarme con tanto cariño. Desde Javi Fernándezen prensa, pasando por Sara Pérez, Germán Torres y Juanjo González.Os deseo el mayor de los éxitos.

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Aday Rodríguez Juan Pablo Di Pace Mª Victoria Di Pace musica musicales Primer Acto Se Abre El Telón Teatro

Primer Acto

Título:
Primer Acto

Lugar:
Se Abre El Telón Cabaret

Escrito e Interpretado:
Juan Pablo Di Pace

Dirección Musical:
Aday Rodríguez

Dirección
María Victoria Di Pace

¿Qué sucede cuando los focos se apagan y el aplauso del público se convierte en un eco dentro de nuestros oídos? Eso es algo que muchos no se llegan ni a plantear cuando acuden a ver un espectáculo… Ni tienen porqué hacerlo, ellos pagan por el espacio de tiempo que llena la ilusión contada, el resto es pura cotidianidad y para eso cada uno ya tiene la suya, ¿no? Pero a veces no está de mas el conocer qué hay tras ese Olimpo en el que ubicamos a los que admiramos, que no es mas que cartón piedra, y darnos cuenta que no todo lo que hay en sus vidas son alfombras rojas y glamour. Realizar este ejercicio creo que es bueno para sentir mas cercano al artista y saber que, antes de nada, es persona. Creo que de esa manera uno puede llegar a valorar con mas «cariño» el trabajo que nos muestran.
A Juan Pablo Di Pace le conocía poco, lo reconozco, pero al saber que asistiría al espectáculo, quise ver cosas suyas y confieso que cuanto mas he visto y sé de él, mas me gusta y mas curiosidad me despierta. 
Cuando supe de su actuación, no me preguntéis porqué, pero sentí la necesidad de ayudarle y promocionar, en la medida de lo posible, su espectáculo desde mi página de Facebook, y es que, que un actor le eche un par de narices y monte su propio espectáculo, me parece tan arriesgado y valiente, que lo menos que se puede hacer es apoyarle, aunque no lo conozcas personalmente… en los tiempos que corren, lo suyo es que los que compartimos pasiones nos ayudemos por mantenerlas vivas. Así que, como sé con la ilusión con la que se preparan estas cosas, lo que podía hacer, y me apetecía, era tenderle una mano… esa es mi forma de pensar y el sentimiento que quiero transmitir tanto en este blog como en el grupo de facebook. 
Así que ayer me planté en “Se Abre El Telón” con muchas ganas, con toda mi “buena onda”, deseando que Juan Pablo hiciera un buen espectáculo con su “Primer Acto”… y así fue.
Lo que Di Pace nos cuenta es básicamente la historia de su vida. De como pasó de ser “Juanpi”, el niñito argentino al que le encantaba dibujar y soñar que trabajaría para la Disney, al actor que es hoy y las mil historias que le han sucedido por el camino. Todo ello salpicado de canciones que de alguna manera han tenido que ver en todo ese camino, desde Michael Jackson, pasando por algún momento nostálgico de su tierra, a un verdadero surtido de canciones venidas del teatro musical y que le han traído hasta donde hoy está.
Habla de los momentos agridulces de la profesión, de como uno lucha, consigue trabajos y al día siguiente nadie se acuerda de él y tiene que volver a comenzar desde cero para renacer una y otra vez… Habla de la lucha constante, de no ceder ante el desaliento, de creer en uno mismo… Eso sí, todo regado con humor, mucho humor. Con el sentido del humor del que mira hacia atrás en la distancia y permite carcajearse de los malos momentos, pero que no puede evitar cierta risita nerviosa sabiendo que lo que pasó puede volver a suceder. Y es que esta profesión  es muy caprichosa y tan pronto te da como te quita y hay que estar prevenido.

La sensación que yo me llevé anoche es que Juan Pablo Di Pace no quiere quedarse quieto esperando que un nuevo proyecto llame a su puerta. Él quiere generar ese proyecto, que el mecanismo no se oxide por falta de oportunidades que llamen a su puerta, por eso, con la ayuda de su hermana María Victoria Di Pace y Aday Rodríguez, ha montado este espectáculo hecho a su medida, para seguir adelante aunque no suene el teléfono y seguir demostrando de lo que es capaz. Y eso, personalmente, considero que es admirable. No todo el mundo es capaz de hacer algo así, sin embargo, él se lanza a la piscina y nos deja que veamos con su cercanía, las ganas de público que tiene. Y es que no hay nada como un espectáculo de pequeño formato para comprobar cuan grande es un artista. Ahí es donde se ve el esfuerzo por sacar adelante algo por lo que mueren. Les ves tragar saliva, sudar, dejarse la piel, intuyes la montaña rusa de sensaciones que les pasa por dentro cuando ven como el público reacciona, si “engancha” o no…

La verdad que es un muy buen espectáculo. Te hace sentir cómodo, con ganas de que siga contándonos cosas, de que siga cantándonos y seduciéndonos con ese encanto personal que desprende con su mirada, con su voz, con su sonrisa y la espontaneidad con la que nos cuenta todo. Solo quiero lanzarle desde aquí mis mejores deseos, que pueda llevarlo por mas sitios y que la gente lo disfrute tanto como lo hicimos los que ayer estuvimos viéndole. Se lo merece y es de agradecer ver la entrega y cariño con la que nos muestra su trabajo. Yo desde aquí prometo seguirle de cerca y colaborando con lo que pueda.

Por cierto, que no os engañe el cartel, ha ampliado un par de fechas mas. Podréis volver a verle en el mismo lugar los días 25 y 28 de Julio. ¡No lo dudéis! ¡Id!

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Cristina Alcazar Llum Barrera Manual Buena Esposa Natalia Hernández Quino Falero Teatro Teatro Lara

El Manual de la Buena Esposa

Título:
El Manuel de la Buena Esposa

Lugar:
Teatro Lara

Autores:
Anna R. Costa
Verónica Fernández
Yolanda G. Serrano
Alfredo Sanzol
Juan Carlos Rubio
Miguel del Arco

Elenco:
Llum Barrera
Natalia Hernández
Cristina Alcázar

Director:
Quino Falero





Y yo que pensaba que este mes de Junio iba a estar tranquilo… 
Me había prometido a mi mismo que contendría esas ganas irrefrenables de ir al teatro a cada ocasión que se me cruzara por delante, ¡pues no! No lo he conseguido. Esto es como el que aguanta sin fumar durante toda la semana y el fin de semana se fuma de una atacada la dosis completa de la semana.
Es complicado aguantar cuando sabes que hay obras que tienes que verlas sí o sí porque no sabes si tendrás una nueva ocasión, o sabes que se van a marchar de vacaciones y que aún no has podido ir… 
Estas excusas mas que dároslas a vosotros, me las digo a mi mismo para autoconvencerme de que verse en una semana 4 funciones (contando las crónicas ya escritas) es «normal».
Los que leéis de vez en cuando este blog sabéis que uno es aficionado a buscar ofertas en diferentes webs, para poder permitirse el ritmo de vicio-teatral que tengo, así que hace un par de semanas cayó en mis manos la oportunidad de ver «barata barata» la obra que llevaba tiempo esperando para ver. «El Manual de la Buena Esposa», había oído hablar muy bien sobre la función, la gente salía muy contenta, me la habían recomendado por varios sitios diferentes, además a una de las actrices le tengo un cariño especial porque pertenece a un momento muy importante dentro de mi mitología particular y, además, por el tema que trata la obra. Quería llevar a mi madre conmigo, sabía que ella es quien mas la iba a disfrutar por la cercanía de todo lo que hablan. ¿Mas razones? Creo que no hacen falta, ¿verdad?
La obra está construida a través de textos de varios autores, que tratan diferentes circunstancias de un mismo momento de nuestro pasado mas reciente. Retratan de manera cómica la vida cotidiana de la mujer española de los años 50, 60 y 70. Una vida que, vista ahora, nos parece absolutamente inconcebible (aunque en mas de una casa aún se siga estilando), y que sin embargo la tenemos casi a la vuelta de la esquina.
A base de diferentes sketches resucitamos de nuestra memoria La Sección Femenina, el falangismo, la famosa visita de  The Beatles a España, los Coros y Danzas, la censura, el Régimen de Franco, la represión sexual, los rancios ideales femeninos… Como digo, todo regado de comicidad, mucha ironía y sarcasmo, muy bien recibidos por el público. 
Quizá, por poner un pero, diría que hay alguna escena que se alarga mas de la cuenta, pero en general el ritmo de la función es rápido, concreto y sobretodo muy divertido.
Las tres actrices realizan un trabajo estupendo. Llum Barrera, Natalia Hernández y, la recién llegada a la función, Cristina Alcázar, brillan en escena y despliegan un amplio y sorprendente abanico de prototipos femeninos llevados al límite. Da lo mismo verlas juntas, de a dos, en solitario… Siempre tienen la energía justa para llevarse al público hacia la carcajada. 
La verdad que es interesante ver la función rodeado de gente que vivió aquella época. Si bien a mi me parecía divertido lo que estaba viendo, a la gente que tenía alrededor se lo parecía aún mas, ya que habían sido testigos presenciales de todo lo que estaban contándole en el escenario. Muchos no podían reprimir hacer comentarios al sentirse identificados, otros no podían evitar aplaudir espontáneamente, e incluso vi alguna cara de reprobación (de todo tiene que haber) y eso es señal de que el trabajo de Quino Falero, las tres actrices y de los seis autores, es acertado y está bien hecho.
Otra función que debéis apuntaros en la lista de «Espectáculos a ver».
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Amaya Curieses Destellos Emmanuel Cea Fernado Salvá Javier García Jorge Mayor Juan Carlos Herranz Nicolas SIrito Pablo Cabrera Pepe Maya Teatro Teatro Clásico Teatro Federico García Lorca Zampanó

Diecinueve. Proceso Contra Un Rey Felón

Título:
Diecinueve. Proceso Contra Un Rey Felón

Lugar:
Teatro Federico García Lorca

Autor:
Eduardo Fernández-Fournier

Elenco:
Juan Carlos Hernanz
Javier García
Pablo Cabrera
Jorge Mayor
Emmanuel Cea
Nicolas Sirito

Dirección:
Fernando Salvá





Desde que estuve estudiando teatro clásico con Amaya Curieses y Pepe Maya fundadores de Zampanó Teatro, no he vuelto a pisar el Festival de Teatro Clásico de Getafe. De esto debe hacer la friolera de 10 años… He estado muy desconectado de los eventos teatrales de mi ciudad durante mucho tiempo (mea culpa), aunque también he de decir que la ciudad tampoco es que se vuelque demasiado en hacer conocer este festival (Esto ya sucedía antes, no creáis. Hablo por experiencia); de hecho antes de escribir esta crónica me puse en contacto con la Concejalía de Cultura para que me facilitaran cualquier tipo de información sobre la programación de este año y darle, de forma desinteresada, algo de difusión a través de este blog y de la página que tengo en facebook, y la única respuesta que he obtenido por su parte ha sido el silencio… Así, mal vamos… 
Pero bueno, uno se considera amante del teatro, procura ver el máximo de montajes posibles, estar al tanto de todo lo que se cuece e intenta conocer y apoyar a los profesionales que se dejan la piel para sacar adelante los proyectos que con tanta ilusión ponen en pie.
Ayer, Teatro Destellos ofreció el estreno absoluto de este texto de Eduardo Fernández-Fournier, que intenta someter a juicio, mas allá de la historia, a Fernando VII cuando se declaró en contra de la Constitución de 1812. En la función nos encontramos con que el público es quien tiene que decidir si acusar al Deseado de haber cometido un Acto de Felonía o no. Es decir, si traicionó al pueblo o no. Los personajes nos trasladan a diferentes momentos de la vida del monarca, como cuando fue recluido por Napoleón, imponiendo a su hermano como soberano de España; o cuando Fernando VII intenta, a través de varias cartas, convencer a Napoleón de que es su aliado para recuperar el trono perdido, de como enfrentó a los miembros de su Corte o como accedió a que las tropas francesas entraran en territorio español cargando contra el pueblo.
La propuesta es muy original, aunque quizá peque de un exceso de datos y de por sentado que todo el acude a ver la función es conocedor de los hechos. Sabemos que es un hecho histórico y que lo que cuenta es sabido, mas o menos, por todos; pero hay tal cantidad de datos, nombres y fechas, que en algún momento uno se siente un tanto abrumado. Quizá si se optara por algo mas de sencillez, el ritmo de la función sería mas ágil… Aunque confieso que me sometí divertido al juego de creerme jurado «activo» y escuchar atentamente a las dos partes, atendiendo a la exposición de los hechos como si de mi decisión estuviera pendiente la condena del monarca.
Fernado Salvá nos propone un montaje en cierto modo «atemporal», sin mucho detalle que marque una época concreta, con módulos que los propios actores mueven para llevarnos a diferentes momentos y lugares. 
También utilizan proyecciones que nos indican el momento en el que nos encontramos, o como pruebas de la acusación. Proyecciones que son las protagonistas del momento mas crudo de la representación cuando se enumeran los diferentes crímenes de guerra, reflejados con grabados de Goya. Momento realmente espeluznante. 
Además, se nos ofrece un retrato  de un Fernando VII como prácticamente un pelele, sujeto a las decisiones de los demás, menospreciado por todos y en ocasiones zarandeado, literalmente, por el escenario como si de un elemento decorativo se tratara. Un Rey encorsetado en protocolos, impasible y acomplejado, que hastiado por todo este proceso, da la sensación que quiere que le dejen en paz, olvidado en la historia. No puedo evitar encontrar muchos paralelismos entre la función y el momento político actual… 
El elenco está muy bien, dan mucho dinamismo a la historia y es un placer escuchar un texto bien dicho y proyectado.
Pablo Cabrera está muy convincente como Fernando VII, sin salir a penas de escena, hace un gran trabajo actoral componiendo un personaje difícil de mantener durante todo el tiempo y que, sin embargo, el lo logra.
Jorge Mayor como Napoleón, muy suelto en escena y con mucha energía, ofreciéndonos una gran escena junto con Nicolás Sirito, donde se masca la tensión entre superior y súbdito y no sé sabe quien ejerce mas presión sobre el otro.
Emmanuel Cea nos ofrece un cambio de registro muy interesante entre los dos personajes que le toca interpretar tanto vocal como gestualmente hablando.
Al igual que se complementan muy bien Juan Carlos Hernanz y Javier García como Presidente del Tribunal y Abogado Defensor, que son los encargado de hacer que el público tome partido por un bando o por otro.
La función merece la pena ser vista y resulta interesante e incluso podría decirse que es muy instructiva. No todo el mundo conoce este momento de la historia y esta es una muy buena manera de hacerlo. Lástima que el público escaseara tanto… Claro que el partido de España – Francia de la Eurocopa no ayudó mucho.
Dejando a parte la obra, de la que ya digo que disfruté mucho, quiero hacer ciertos apuntes a los espectadores. Ayer, supongo que había mucho familiar y amigo del autor, director, actores, etc… y fueron a apoyar a su gente, aunque la función les diera un poco lo mismo, pero otros pagamos nuestra entrada y sufrimos en nuestras carnes el que hubiera gente en las butacas que, en otra situación, no se les hubiera ocurrido ir al teatro. 
Lo que voy a decir a continuación, no solo es por las molestias que sufrí ayer, si no un dato a tener en cuenta en general por todo aquel que vaya al teatro.
– Absténganse de ir al teatro con bebés, por favor. Ni el niño está cómodo, ni permite que los espectadores de su alrededor puedan disfrutar de la obra por la que han pagado. Y si el niño molesta, haga el favor de salir de la sala, hace un flaco favor a los actores que están trabajando. Aunque usted no lo crea, ellos oyen los ruidos del público y les desconcentra.
– Si es conocedor de la historia, deje las explicaciones para el entreacto o para el final. Mientras usted se las da de cultivado, hace que su acompañante pierda el hilo argumental y a los demás espectadores a los que sus murmullos les molesta, les da lo mismo su inteligencia; pagan por ver lo que sucede en escena, no por escuchar sus «enseñanzas».
– Si va al teatro, olvídese del móvil. Apáguelo y déjese invadir por la historia que le están ofreciendo, no sabe lo maravilloso que es abstraerse del mundo real por un rato. Seguro que sus amigos entenderán que no conteste a sus mensajes al instante y los destellos de su pantalla no distraerán a sus compañeros de butaca.
Siento comenzar dando la charla a los organismos públicos y acabar dando la bronca a los espectadores, quizá soy mas pedantillo de lo que pienso… pero me parece que vamos cayendo en una falta de respeto tan grande, que hay que decirlo en voz alta.
Adoro el teatro y odio el maltrato al que se le somete por todos lados.

Aún así, por favor, no os quedéis con la sensación negativa de mis últimas palabras. La obra es digna de ser vista, de ser disfrutada. El trabajo de todo el equipo artístico y técnico es lo que quiero valorar, y eso lo hago muy positivamente.
¡Viva el teatro!

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David Tortosa Garaje Lumiere Isla desierta Jota Linares Juan Caballero Maggie Civantos María Hervás Paco Anaya Teatro

¿A Quién Te Llevarías A Una Isla Desierta?

Título:
¿A quién te llevarías a una isla desierta?

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Paco Anaya y Jota Linares

Elenco:
Juan Caballero
Maggie Civantos
María Hervás
David Tortosa

Director:
Jota Linares








Hay obras que me gustan mas, otras obras que me gustan menos. Obras que me entusiasman y obras que me dejan frío, pero hay algunas, solo algunas, que me agarran por dentro y no me sueltan.
Hay funciones que tienen un don especial y hacen que cuando sales de la sala se te quede un poso de desamparo en el alma. Un desamparo generado al verte obligado a cortar el lazo con ese momento que acaba de suceder. El desamparo del que es sabedor de que, con el último aplauso, deberá romper el cordón umbilical que se ha creado entre la obra y uno mismo. Y es que en algunas ocasiones, muy pocas, uno desearía quedarse a vivir atrapado en ese momento efímero que acaba de desaparecer. Esa es la magia del que sabe contar historias.
Creo que con lo dicho podría dejar de escribir esta crónica y ya todos sabrían lo que me ha parecido este montaje, pero me apetece hablar mas sobre ello.
«¿A quién te llevarías a una isla desierta?» Cuenta la última noche de cuatro amigos, EzeMarcos, Celeste y Marta, que comparten piso. La noche del 30 cumpleaños de Marcos. Esa noche se plantea, entre risas y alcohol, un juego que sacudirá violentamente la amistad que hay entre ellos.
Esa noche saldrán a flote muchas verdades ocultas que obligará a cada uno a decidir cual es su siguiente paso en la vida.

Con esta premisa los autores, Paco Anaya y Jota Linares, nos acercan un texto muy bien construido, que nos hace revivir ese momento que seguramente todos hemos vivido. El momento en el que uno se ve obligado, por eso tan jodido que es la «ley de vida», a tomar decisiones que afectarán a tu futuro.
El momento en el que se te plantea la encrucijada de tener que decidir si das un paso mas allá o te quedas en tu sitio y dejas que la vida haga las cosas por ti.
El momento en el que, diciéndolas en voz alta, conviertes en  «reales» esas verdades que llevas guardadas y que sabes que afectarán a la vida de todo el que te rodea.

El director, Jota Linares, nos pasea de manera muy dinámica entre sus personajes a través de escenas, flashbacks y monólogos, y nos sitúa a cada uno de ellos en el rol que va a tener que jugar en esta historia. Nos los ofrece en bandeja, sin juzgarlos, para que los degustemos a nuestro antojo, y seamos nosotros los que tomemos partida y  juguemos a decidir a quién de ellos nos llevaríamos a una isla desierta.

Y ahí tenemos a David Tortosa, Juan Caballero, Maggie Civantos y María Hervás, ofreciéndonos unas interpretaciones tan sumamente cercanas que, por momentos, olvidas que lo que estás viendo es una representación.  Hacen que creas que lo que ahí estás viendo se confunda con un pensamiento, con algo que llevas dentro, un recuerdo que te han «arrebatado» sin haberte dado cuenta. Aguantan a la perfección la cercanía del espectador, incluso te desafían con la mirada, hablando directamente a los que estamos sentados en la grada, haciendo que casi brote de tu boca una respuesta a lo que ellos te plantean; casi reprimiendo el acto reflejo de levantarte y secarle las lágrimas, o abrazar su desconsuelo… Y es que los cuatro, sin excepción, destilan una energía arrolladora, hacen palpable esa amistad, ese amor, esa sexualidad, esa inocencia, ese dolor… Hacen que casi sientas en ti mismo las caricias, los besos, las sonrisas, sus lágrimas. Da mucho placer poder disfrutar de actores de este calibre.

Ver esta función es el equivalente a volver a revivir de manera personal la ruptura con la inocencia. Es como echar la vista atrás y ver todo lo que se ha ido quedando por el camino provocado por «pequeños momentos sin importancia» y que construyen la vida que hoy es.
Salí con una sonrisa tristona, pero realmente es un gusto ir al teatro y que alguien sepa llegar hasta ahí dentro.

Lástima que esta crónica esté escrita un día después de que hayan terminado las representaciones. Eso sí, expreso desde aquí mi deseo de que haya una segunda temporada y que mas gente pueda gozar del trabajo de semejantes profesionales. ¡Un absoluto placer!

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Einstein Espada de Madera Ricardo Joven Teatro Teatro del Temple

Einstein y el Dodo

Título:
Einstein y el Dodo

Lugar:
Teatro Espada de Madera

Autor:
Ricardo Joven

Vestuario:
Beatriz Fdez. Barahona

Caracterización:
Virginia Maza
   
Intérprete:
Ricardo Joven (Einstein)

Dirección:
Carlos Martín

Montaje:
Teatro del Temple

Uno se mueve por la curiosidad y si alguien como el Teatro del Temple toca a mi puerta ofreciéndome la posibilidad de degustar algo diferente, no me lo pienso y acudo. Ya he dicho en mas de una ocasión que el teatro no solo se encuentra en los salas de grandes aforos, que detrás de las grandes avenidas hay callejuelas que nos esperan con mas de una sorpresa, casi siempre agradables, pero sobretodo nos aguardan con la ilusión de quien pone el alma en lo que hace.
Sirva este comienzo para expresar mi mas sincera tristeza por el próximo cierre del Teatro Espada de Madera
Cuando «Einstein y el Dodo» baje por última vez el telón, la sala se quedará en silencio y a oscuras indefinidamente… Las ayudas no llegan, los espectadores no acuden si no hay nombres conocidos en cartel, la crisis ahoga los bolsillos y las ilusiones no dan para comer… 
De verdad, es una pena que una sala cierre; esto quiere decir que nos quedamos con una alternativa menos a la cultura. Además, deberíais ver esta sala ¡Una preciosidad! Pasó de ser un simple garaje a una delicia de lugar, si os asomáis por allí os lo contarán en persona y veréis que un teatro tiene una vida que muchos ni se imaginan. 
Mientras esté en activo la web, visitadla y admiradla, eso sí, si antes del día 2 puedes ir a ver esta función, podrás disfrutarla de verdad, empaparte de la vibraciones tan positivas que da un lugar hecho con todo el amor por la profesión que uno pueda tener… http://www.espadademadera.com/
La obra, escrita e interpretada por Ricardo Joven, nos sitúa en un momento terrible en la vida de Albert Einstein. Conocedor del desastre de Hiroshima y Nagasaki causado por las bombas atómicas que él mismo ayudó a construir, se recluye avergonzado en un apartamento de Manhatan donde se entrega al delirio y la angustia. Intenta encontrar una explicación coherente a lo acontecido y para ello su cabeza viaja en el tiempo para contarle a su hija Liesserl, a la que nunca llegó a conocer, la historia del pájaro Dodo, animal exterminado por los humanos hace siglos.
Este monólogo nos ofrece destellos de la vida de Einstein. Nos hace viajar por sus razonamientos, entre sus miedos; volar dentro de su cabeza. Descubrir el sufrimiento y la vergüenza de cargar sobre sus involuntarias espaldas uno de los mayores desastres que cometió el ser humano. La angustia de ver como su genialidad fue usada para hacer el mal. Esa angustia atenaza sus ganas de vivir y solo es capaz de expresarse a través de conversaciones que debería haber tenido en su momento y que unicamente se ve capaz de tenerlas ahora, cuando sus interlocutores ya han muerto. Entre alucinaciones, mensajes de la radio, las bandas sonoras, las llamadas no atendidas, idéa un final «feliz», una explicación a la humanidad y un vuelo de despedida que sirva como redención. Y es que realmente solo fue un hombre, diferente en algunos aspectos, pero un hombre al fin y al cabo, intentando encontrar la paz.
Creo que es un texto muy interesante de escuchar y de ver. Quizá cueste entrar en él, ya que al comienzo el ritmo es algo lento, pero creo que necesario para comprender la evolución que va teniendo el personaje, y poco a poco va consiguiendo aumentar el interés y la curiosidad por lo que nos cuenta. Hace que te sientas el «oyente» al que va dirigido el cuento. Necesitas saber qué pasó con el Dodo, qué sucedió en su vida, porque esa soledad del Genio, conocer cómo es el sufrimiento de alguien que lleva involuntariamente tanta sangre en sus manos y, Ricardo Joven, con una interpretación sencilla y efectista, lo consigue. Desde el mismo comienzo de la obra reconoces en él a Albert Einstein, ¡muy buena caracterización!. 
Sinceramente, iba convencido de que escucharía un texto plúmbeo y me vi gratamente sorprendido. Creo que merece la pena verlo, es interesante la forma en la que está planteado. Además el trabajo actoral es artesanal, un acento muy cuidado y una gestualidad realista y natural que resulta sorprendentemente espontánea.
Me siento contento de haber podido asistir a esta función y si queréis ver un montaje curioso, hecho con cariño y arriesgado, os lo recomiendo (La temática en si no resulta atractiva y sin embargo hacen que escuchemos con toda la curiosidad con la que a un niño se le cuentan las historias)
Eso sí, me apenó la escasez de público, y es que muchas veces no sabemos la cantidad de ofertas interesantes que tenemos escondidas por Madrid. 
Y no quiere finalizar mi crónica sin que desde aquí exprese mi máxima admiración hacía Ricardo Joven y su trabajo, por la interpretación que nos regaló ayer a los espectadores que allí estábamos. Se nos podía contar con los dedos de una mano y él hizo un trabajo digno de ser visto por miles de personas. ¡Gracias de todo corazón!

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Buenos Aires Casi Normales musica musicales Next to Normal Teatro Teatro Apolo

Casi Normales

Título:
Casi Normales
(Next to Normal)
Lugar:
Teatro Apolo (Buenos Aires)


Música:
Tom Kitt
Libreto y Letras:
Brian Yorkey


Reparto:
Alejandra Perlusky (Diana)
Alejandro Paker (Dan)
Florencia Otero (Natalie)
Fernando Dente (Henry)
Matías Mayer (Gabriel)
Mariano Chiesa (Dr. Madden)


Dirección Musical:
Gaby Goldman
Dirección General:
Luis Romero

Hasta hace menos de un año no conocía de la existencia de esta obra. Fue gracias a los chicos de «MasMusical» (programa en formato podcast dedicado al teatro musical del que en breve os hablaré mas extensamente), que en cada programa dedican una sección a hablar de musicales menos conocidos para el  público musicalero de a pie. Y en uno de esos programas hablaron de «Next to Normal», un musical ganador de 3 premios Tony y el Pulitzer, pero del que no había oído hablar. Y ahí surgió el flechazo, según comenzó a sonar «Just Another Day», canción con la que se abre el musical, me quedé conmocionado… No sé si por la música, por lo que entendía de la letra o por lo que los chicos de «MasMusical» contaban sobre ella. El caso es que me gustó hasta el punto de buscarlo para poder escucharlo completo y, aunque mi inglés deja mucho que desear, me gustaba lo que transmitía la fuerza de su música y sus voces. Me atraparon las melodías; las canciones se quedaron en la cabeza… Obsesivas, pegajosas…
Ni mucho menos pensaba que hubiera posibilidad de verla en castellano, cosa que me apetecía para terminar de comprender aspectos de la obra que se me escapaban. Hasta que hace cosa de un mes, cuando me puse a mirar en la cartelera porteña para ver qué obras podía ir a ver, vi que se estaba representando,  y ya nadie pudo sacarme de la cabeza la idea de querer verla.

La obra habla de Diana, un ama de casa con problemas psicológicos, y de su familia. De cómo es la convivencia con la enfermedad, de cómo luchar contra ella y llegar a conseguir esa «casi normalidad» tan añorada. Habla de la unión familiar, de lo que cada uno está dispuesto a sacrificar por amor… ¡y mucho mas! pero que no puedo contar para no destripar de mala manera lo que la obra nos guarda.

La función baila entre lo melódico y lo rockero, con un lenguaje claro y sin tapujos. Tratando las cosas por su nombre. Yendo y viniendo entre los cómico y lo trágico. El director Luis Romero saca de este musical un «achuchón» al corazón que deja al público conmocionado. Con una banda dirigida por Gaby Goldman que suena increíblemente bien, nos golpea y nos conmueve con su música y un elenco impecable que nos impregnan de una energía desbordante desde los primeros compases hasta el momento de los saludos finales. ¡Qué voces! ¡qué conexión entre todos! ¡qué forma de cautivar una platea!

Uno de mis miedos era no llegar a «entender» del todo las letras, ya que aunque hablemos el mismo idioma, utilizamos diferentes expresiones, pero no fue así… las traducciones y adaptaciones de Marcelo Kotliar, Pablo del Campo y Diego Jaraz, encajan a la perfección y transmiten todo lo que la obra tiene que contarnos. Me encantaría poder disfrutar de una grabación de esta versión porque la escucharía una y mil veces, tanto por las voces, como por los arreglos musicales, como por las letras.

Además cuentan con una escenografía a tres niveles que sirve tanto como el hogar de esta familia golpeada como para dibujar el interior de la mente de Diana. Los paneles se mueven y nos desvelan diferentes habitaciones, lugares vividos y sentimientos guardados. Cambios que van acorde con la rapidez en las entradas y salidas de los personajes.

La función que vi tuvo como «Diana» a Alejandra Perlusky que dibuja un personaje tan conmovedor, tan frágil, tan perdido y a la vez con un sentimiento de superación y de garra tan creíble… Pienso que el papel que le corresponde es muy complejo de llevar sin caer en la pantomima y en la sobreactuación, pero ella lo logra y ¡de qué manera!
Alejandro Paker, que interpreta al cabeza de familia, nos regala momentos muy especiales. Pasa de un marido resignado a un luchador. Es la imagen del amor incondicional, de la lucha desesperada por recuperar lo que se le escapó de las manos. La resolución final de su personaje es de los que dejan sin aliento al espectador.
Florencia Otero y Fernando Dente se podría decir que son las víctimas indirectas de la función, a los que les toca sufrir por algo que les ha venido impuesto, pero que les toca tan de cerca que no les queda mas remedio que entrar a formar parte de la lucha para ayudar a Diana. Me gustó mucho la evolución que dan a sus personajes, la dulzura de su relación, sus confesiones a corazón a abierto, la candidez de su amor y la entrega del uno por el otro. ¡Mucha química y mucha verdad!
De Matías Mayer quién diría que este es su debut. Su personaje es todo un caramelo que nos hace saborear con sumo gusto. Un personaje que de alguna manera cuenta con la responsabilidad de hacer que el espectador quede atrapado por la historia, desde luego que conmigo lo logró. ¡Una explosión de energía y carisma en escena!
Mariano Chiesa tiene en sus manos el personaje menos agradable. Debería ser quien provocara rechazo y que sin embargo seduce al patio de butacas. Tiene un voz espectacular. Juega con su personaje, llevándolo de la sobriedad y la gravedad a la máxima exageración, ya que no es lo mismo lo que vemos nosotros a lo que ve Diana en su cabeza y él lo logra sin demasiado esfuerzo aparente.

Iba con la idea de que la obra me gustaría, pero no pensaba que me iba a gustar tanto.
Es de esas obras que cuando salgo y voy caminando por la calle, me cuesta hablar de ellas… porque estoy convencido que me voy a romper y voy a comenzar a llorar emocionado. Así que tengo que esperar un poco, y tomarme un tiempo para decir lo mucho que me ha gustado sin que el nudo de la garganta haga que se me quiebre la voz.

Gracias a todo este equipo humano salimos emocionados del Teatro Apolo. Una bonita despedida de nuestro viaje argentino.

¡Qué grande es encontrar en el mundo profesionales que me provocan tanto amor por el teatro!

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Buenos Aires Maipo María Callas Master Class musica Norma Aleandro Teatro Terrence McNally

Master Class

Título:
Master Class


Lugar:
Teatro Maipo (Buenos Aires)


Autor:
Terrence McNally


Elenco:
Norma Aleandro (María Callas)
Santiago Rosso (Manny – Pianista)
Lucila Gandolfo (Sophie de Palma – Soprano)
Marcelo E. Gómez (Anthony Candolino – Tenor)
Carolina Gómez (Sharon Graham – Soprano)
Hugo Argüello (El Utilero)


Dirección Musical:
Susana Naidich
Dirección:
Agustín Alezzo

Ya os comenté a comienzos de mes que me marchaba unos días de vacaciones, pero ir a Argentina con la cultura teatral que tiene y no dejarse caer por algún teatro es un pecado. Así que imaginad el lujo de descubrir que en Buenos Aires exista la posibilidad de poder disfrutar de la inmensa Norma Aleandro. ¿Quién puede resistirse?
La obra que está interpretando en estos momentos en el Teatro Maipo es «Master Class». Función que nos habla de un momento concreto en la vida de María Callas
Asistimos como alumnos-oyentes a una de las clases magistrales que la Diva impartía tras haberse retirado. 
En estas clases derrochaba un torrente de sabiduría para sus alumnos, mostrando la pasión y la disciplina férrea con la que había vivido su profesión. Salpicada de un punzante humor; ácido y verdaderamente corrosivo, que hacía entrever el ser humano que habitaba en su interior; donde a través de las sombras nos muestra a la mujer desgarrada que tuvo que cargar con el peso de una vida mucho menos amable y llena de complejos de lo que el público piensa. 
Una función impecable, sin grandes alardes de escenografía ni iluminación. Tampoco son necesarios, ya que esta es una obra de actores (y cantantes). ¡Ojo! Con esto no quiero hacer de menos la labor de nadie, todo lo contrario. Me explico; bajo mi punto de vista, hay funciones en las que uno no tiene que dejarse impresionar por agentes externos a la interpretación del actor y para eso hay que hacer un trabajo muy delicado, ya que la escenografía y la iluminación son los encargados de llevar al espectador de la mano para que fije su atención en lo que el autor (Terrence McNally) y el director (Agustín Alezzo) nos quieren ofrecer.
Así, de esta manera, es como podemos disfrutar de una Norma Aleandro sencillamente espectacular. Obra que retoma después de 16 años y por la que ya fue premiada. Haciendo un trabajo que no cualquier actriz quiere, sabe o se atreve a hacer, que es el dejarse desaparecer bajo el personaje que interpreta. 
Mientras disfrutas de su interpretación, sientes como Norma Aleandro se deshace dentro de María Callas, como, sin darte cuenta, la actriz da paso al personaje y realmente sientes que quien se dirige a nosotros, abriendo su alma de par en par, es Ella… La Callas. Nos regala un ser tan real y palpable que cuesta levantarse de la butaca y abandonar el teatro. ¡Quieres mas! y es que, cuando un trabajo está hecho de una manera tan honesta, sientes la necesidad de querer dejarte llevar junto al actor que te lo muestra y seguir ahí sentando, escuchando, riendo y sufriendo con una mujer tan impresionante como es Norma Aleandro. ¡Qué derroche de registros en una hora y media de función! Con esos dos monólogos que ponen los pelos de punta. Sacados de los mas hondo del alma de la mujer que fue María Callas. Sus anhelos, sus complejos, sus amores, sus dolores, sus tristezas. La amargura interior de una mujer hecha a si misma, pero que fue obligada a elegir y privada de sus deseos.
Efectivamente es una Master Class… para cualquier actor que se precie de (querer) serlo.

Por supuesto no voy a olvidarme del resto del elenco. No solo podemos disfrutar de Norma Aleandro en escena, a ella le acompaña durante toda la función Santiago Rosso al piano, Hugo Argüello dando el contrapunto como, el nada impresionable, trabajador del teatro y los tres actores/cantantes Lucila Gandolfo, Marcelo E. Gómez Carolina Gómez, que dan vida a los tres alumnos que reciben los «duros» conocimientos en la Master Class. Todos ellos hacen una gran labor y tienen unas voces impecables. Como alumno de interpretación que he sido y soy, confieso que me sentí muy identificado con ellos y el abanico de sensaciones y sentimientos que se despiertan dentro de uno cuando se siente juzgado de la manera que los tres son juzgados por tan ilustre maestra.

Con permiso de las dos sopranos, quiero destacar a Marcelo E. Gómez y su tenor aparentemente fanfarrón. Sé, por los comentarios escuchados, que no fui el único que quedó impresionado y conmovido por su voz.

Salí del teatro sintiéndome feliz. Feliz de tener la oportunidad de disfrutar de esta función; de haber tenido la suerte de encontrarme en la parte del mundo adecuada para poderme sentir un privilegiado al degustar un trabajo realizado con tanto gusto y del que aprender y admirar tantas cosas.
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Álamo Cayo Irene Escolar Miguel del Arco Ratones y Hombres Steinbeck Teatro Teatro Español

De Ratones y Hombres

Título:
De Ratones y Hombres

Lugar:
Teatro Español

Autor:
John Steinbeck

Versión:
Juan Caño Arecha y Miguel del Arco

Reparto:
Fernando Cayo (George)
Roberto Álamo (Lennie)
Antonio Canal (Candy)
Rafael Martín (Patrón)
Josean Bengoetxea (Sim)
Irene Escolar (Esposa de Curley)
Eduardo Velasco (Carlson)
Diego Toucedo (Curley)
Alberto Iglesias (Whit)
Emilio Buale (Crooks)

Dirección:
Miguel del Arco

Acudir a ver un montaje con tan altas espectativas es muy peligroso y me pone de alguna forma un tanto nervioso. Pienso que con tato halago acabará por dejarme un poco decepcionado, que no seré capaz de disfrutar del espectáculo porque estaré esperando en todo momento ese golpe que me dejará fascinado y el resto será simplemente un relleno ante el «momento«. Aunque poco a poco voy consiguiendo desprenderme  de todos esos pensamientos y sentarme en mi butaca  lo mas limpio posible.


«De Ratones y Hombres» escrita por John Steinbeck, primero como novela y tras el éxito de esta, adaptada por él mismo al teatro, cuenta  la historia de amistad de dos hombres que llegan en busca de trabajo a una granja de Estados Unidos en los años 20. Lennie un hombre con deficiencia mental y una fuerza desproporcionada; un alma inocente dentro del cuerpo de un gigante, y George, un pícaro que solo busca la paz de un hogar propio. Nos cuenta su llegada a la granja, precedida por una serie de problemas ocasionados por Lennie, por su fuerza descontrolada y su atracción hacia las cosas «suaves». 
En la granja se encuentran con una cuadrilla de trabajo, el patrón, el hijo de este, un ex-boxeador, y su esposa, la única mujer en kilómetros a la redonda. Llegan con el sueño dorado de poder ahorrar lo suficiente para poder comprar una granja donde rehacer sus vidas y encontrar la paz que hasta ahora les ha sido negada. Este sueño se hace mas palpable al entablar amistad con otro de los jornaleros, pero los celos desmedidos del hijo del patrón, las ganas de hablar y relacionarse de su esposa, complicarán la realización de dicho sueño.
Creo que estoy sufriendo algún tipo de enamoramiento con el teatro de Migueldel Arco. Ese cuidado que pone en cada puesta en escena, esos ambientes que te transportan, ese cariño con el que los actores cuidan el texto… es todo tan increíblemente agradable de ver… Y con agradable no quiero decir que sea cómodo, quiero decir que los gozo, aunque a veces sea desde el sufrimiento.
Elige unos textos que remueven por dentro, que te hacen seguir pensando en lo que has visto tras la función, que te hacen querer hablar sobre ello, que te transmiten ternura, una vuelta de tuerca distinta para contarnos las cosas; alegría, dolor, sufrimiento, miedo, soledad, amor… Miguel consigue hacerte sentir lo que los personajes sienten, con tanta sencillez que casi ni te das cuenta.
En su teatro hay cosas pequeñas que hacen de la función algo enorme. Toques en el alma que hace que tenga sentido lo que estás viendo.
“De Ratones y Hombres” es un ejemplo de lo que digo. Mezcla la dureza del sufrimiento de unos seres prácticamente condenados a la miseria con la dulzura de sus sueños, de sus anhelos… La relación que hay entre George y Lennie transmite tanto cariño, tanta sencillez, es tan humana, que desarma. En mas de un momento me descubrí sonriendo emocionado, sintiendo tanta ternura… Esos momentos ciertamente paternales que tiene George con su amigo aún me conmueven. Un gesto tan simple como el sacar un pañuelo y sonarle la nariz a su amigo como si de un niño pequeño se tratara… esa risa de Lennie cascabeleando como la de un bebé… Los momentos en el bosque o soñando con su proyecto de futuro. Hacen que incluso escribiendo esto, días después de la representación, sienta un peso emocionado en el pecho.
La obra nos habla de cosas sencillas. Cosas que a veces pasamos por alto, pero que son el motor de nuestro día a día. Todos tenemos sueños que cumplir, queremos compartirlos con alguien que nos escuche, que nos cuide, a quien cuidar. Alguien que nos recuerde, las veces que haga falta, cómo es ese sueño dorado que queremos alcanzar para poder retomar fuerzas para seguir luchando para conseguirlo, y dormirnos con una medio sonrisa creyendo ciegamente que un día será posible…
Hablo de Miguel del Arco, pero todo lo que él nos quiere transmitir no podría hacerse realidad si no fuera por un reparto tan bien elegido.
Fernando Cayo y Roberto Álamo están inmensos. Difícil tarea la de ambos. Fernando llevando a sus espaldas el ritmo de la gran mayoría de escenas, derrochando energía. Sabiendo hacer que el público sintamos lo que él siente, que comprendamos a su personaje y no le juzguemos. Aportando la dosis justa de picardía y ternura. Cuando un actor sigue vibrando en el momento de los saludos, como hace Fernando, deja patente que su trabajo sale desde lo mas hondo del alma.
Roberto me dejó literalmente con la boca abierta. Lennie es un tipo que podría llegar a asustar, su descontrol puede espantar y, sin embargo, es él quien es realmente vulnerable a la crueldad que le rodea. Roberto le regala un alma llena de verdad. Hace de Lennie un personaje desubicado, fuera del mundo al que pertenece. Un ser que tiene mucho que dar, pero incapaz de hacerlo sin causar daño. Todo un regalo para nosotros e imagino que para él.
A Irene Escolar es la segunda vez que la veo y la segunda vez que me deja pasmado con su forma de interpretar. Hace el texto suyo, lo maneja y lo amolda a ella hasta el punto de parecer que lo que dice sale de ella misma, que Steinbeck no tuvo nada que ver en ello. Aunque he de decir que hay momentos en los que quizá le da un toque “niñata” que a mi particularmente me parece que le resta credibilidad.
Y tanto la cuadrilla, formada por Antonio Canal, Josean Bengoetxea, Eduardo Velasco, Alberto Iglesias y Emilio Buale, como el patrón Rafael Martín y el hijo de este Diego Toucedo, forman un reparto muy conseguido, cada uno con su personalidad propia. Me gusta ver que no son personajes planos. Observar que tienen su forma de hacer, sus pequeñas acciones, que aunque no intervengan verbalmente en ese momento, explican historias. Dentro de su “rudeza”, hablo de la cuadrilla, todos tienen el toque de humanidad, de colegas, apropiado para generar ese ambiente de camaradería necesario. Al igual que la hostilidad que exudan tanto el Patrón, como su hijo Curley, devorado por los celos y ese complejo de inferioridad tan grande que quizá sea uno de los detonantes de ese final aplastante.
Tanto para la escenografía de Eduardo Moreno, la música de Arnau Viláy la iluminación de Juanjo Llorens, solo puedo decir elogios y aplaudir la idea. La función transcurre en el bosque y en la granja y las transiciones entre ellas están absolutamente integradas. Me entusiasma la idea de “industrializar” los cambios de escena, con ese ruido ensordecedor de maquinaria, los gritos, el humo, los contraluces… La energía de los actores, haciendo que no sea un tiempo muerto, si no que forme parte de la función, tanto como el propio texto. Tan impactantes como el vertiginoso y angustiante comienzo que ya hace agarrarte a la butaca.
Como digo, no sé que me ha dado esta función que me ha dejado un peso dentro del pecho que se activa cada vez que la recuerdo. Tiene la esencia de esos recuerdos de ciertos momentos pasados que permanecen y que aunque lo recuerdas con cariño, escuecen.
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CDN Colomé Conesa Espert Gerardo Vera Lahoz Loba María Guerrero Mestre Teatro Valverde

La Loba

Título:
La Loba

Lugar:
Teatro María Guerrero

Autor:
Lillian Hellman

Versión:
Ernesto Caballero

Reparto:
Hector Colomé (Benjamin Hubbard)
Carmen Conesa (Alexandra Hiddens)
Nuria Espert (Regina Hiddens)
Ricardo Joven (Oscar Hubbard)
Paco Lahoz (William Marshall)
Markos Marín (Leo Hubbard)
Jeannine Mestre (Birdie Hubbard)
Victor Valverde (James Hiddens)
Ileana Wilson (Addie)

Dirección:
Gerardo Vera

Antes de marcharme unos días de vacaciones, no podía dejar escapar dos obras que están actualmente en cartel. “De Ratones y Hombres” de Miguel del Arco, de la que os hablaré en breve y “La Loba”de Gerardo Vera.

Son funciones de las que he escuchado hablar tanto, de ver tantas imágenes, de saber tanto sobre ellas, que sin darme cuenta me he creado una necesidad imperiosa por verlas.
El aliciente de “La Loba”, que es la obra que nos ocupa esta crónica, era volver a ver una función dirigida por Gerardo Vera. Después de ver “Agosto”, no podía ser de otra manera. Y sobretodo poder ver a Nuria Espert por primera vez sobre un escenario. Considero que no hay que dejar escapar la oportunidad de ver a los/las grandes de la escena española, disfrutar en vivo de su arte y tratar de aprender lo máximo posible.
“La Loba” de Lilliam Hellman. Ambientada en el sur de Estados Unidos, en el 1900. Cuenta la historia de tres hermanos sin escrúpulos que traman la forma de conseguir el capital suficiente para asociarse con un empresario que quiere montar una fábrica en la ciudad. Al precio que sea. Habla de cómo la ambición desmedida pudre todo aquello que toca, de cómo el ser humano es capaz de traicionar, pisotear y destrozar el alma de los que le rodean en beneficio propio. Nos habla de hasta donde podemos llegar en el momento que la codicia nos ciega. De lo voraz que se vuelve el hombre frente a los suyos cuando se siente amenazado y desplazado. Y, porque no, de los sueños mas íntimos que habitan en cada uno de nosotros.
Impresionante la tela de araña que llegan a tejer los personajes para poder salirse con la suya. Las artimañas y el daño que pueden generar en los suyos sin remordimiento alguno ante el ansia de poder.
Una escenografía limpia, luminosa y muy bien ambientada, hace todavía mas patente la suciedad que poseen interiormente los personajes.
Una historia llena de giros y traiciones. Interesante en su planteamiento, pero que sin embargo queda todo tan a la vista a la hora de ser contada, que no hay sorpresa en lo que nos muestra. El público es conocedor en todo momento de lo que va a acontecer y se limita a observar como los personajes van cayendo en la trampa urdida.
La función es como una partida de cartas con los naipes puestos sobre la mesa. La mano que nos ha tocado en suerte es interesante y con muchas posibilidades de ser ganadora, pero que al ser mostrada de una manera tan alevosa hace que perdamos el interés y no sintamos ninguna emoción.
Sin imperfecciones reseñables y un resultado impecable, y que sin embargo resulta lejana, distante. Quizá sea mi apreciación personal, pero no sentí que traspasara la cuarta pared, todo se quedaba en el escenario.

El reparto al completo están bien, mas que correctos. De hecho, ahora, pensado en lo que quiero escribir y analizando uno a uno a cada uno de los intérpretes pienso que han hecho una muy buena labor, pero algo debe pasar para que tan buenas interpretaciones no me hayan calado.

Nuria Espert consigue ofrecernos un personaje detestable. Ambicioso y lleno de frialdad que hace aborrecerla. Es como si la maldad quisiera, literalmente, brotar de ella en algunos momentos de la función. La Espert es teatro en estado puro, sé que suena a frase hecha, pero es algo innegable. Todo lo que hace está mas que justificado, hay matices en cada acción, en cada frase; nada lo deja a merced del azar. Aunque confieso que hubo ciertos aspectos que se me escaparon en su manera de encarnar a esta Loba humana.

Carmen Conesa y Victor Valverde me gustaron mucho, quizá sea la empatía con sus personajes. Mas humanos que el resto de la familia Hubbard. Algo de amabilidad dentro de tanta maldad hace que sea un golpe de aire fresco tener de dos interpretaciones tan naturlistas.

Si La Espert representa a la Loba, Hector Colomé, Ricardo Joven y Markos Marín interpretan tres hienas que desde el comienzo dejan patente lo despreciable que es su existencia. Despiadados y descarnados, son tres víctimas al servicio de los planes de su hermana/tía. Exudan una violencia a penas contenida que asusta. Son tres catetos bien vestidos que reaccionan descontrolados ante la visión de poder.

No dejo sin mencionar a Paco Lahoz y a Ileana Wilson, dos personajes claves para el desarrollo de la trama. Agentes externos que tienen la verdadera visión de lo que se cuece dentro de la guarida.

Pero si tuviera que quedarme con uno de ellos sería sin duda con Jeannine Mestre y su Birddie. Llena de esa inocencia casi infantiloide que esconde tanto sufrimiento y amargura, tanto sentimiento arrancado a puñetazos de su alma. La advertencia viva de lo que puede llegar a convertirse de nuevo la historia de la familia. No sé si es su manera de decir el texto, de moverse por escena, pero algo hipnótico había en su manera de hacer que arrastraba mi mirada allá donde se encontrara.

Como ya he dicho, no puedo decir que algo fallara, pero salí indiferente hacia lo que me contaron y eso, como amante del teatro, me deja un regusto amargo porque creo que el teatro está para provocar reacciones y lo peor que puede pasar es precisamente que esto no ocurra. Para bien o para mal.  
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