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Bárbara Lennie Cristobal Suárez Israel Elejalde José Luis Martínez Manuela Paso Miguel del Arco Miriam Montilla Misántropo Moliere Raúl Prieto Teatro Español

Misántropo


Título:
Misántropo
Autor:
Miguel del Arco 
(Versión libre del original de Moliere)

Lugar:
Teatro Español

Elenco:
Israel Elejalde (Alcestes)
Bárbara Lennie (Celimena)
José Luis Martínez (Clitandro)
Miriam Montilla (Elianta)
Manuela Paso (Arsinoe)
Raúl Prieto (Filinto)
Cristóbal Suárez (Orontes)

Producción:
Kamikaaze Producciones
Escenografía:                            Iluminación:                  Vestuario:
Eduardo Moreno                     Juanjo Llorens             Ana López

Sonido:                                     Música:                          Coreografía:
Sandra Vicente                       Arnau Vilà                     Carlota Ferrer

Dirección:
Miguel del Arco

Misántropo es la nueva propuesta que Kamikaze Producciones nos trae. Una versión del clásico de Moliere adaptada libremente por Miguel del Arco, que regresa con el mismo equipo artístico de “La Función Por Hacer”, ¿qué más motivos se necesitan para acudir en masa a ver esta función?
No voy a calificarla de perfecta, por puro egoísmo, porque eso sería admitir que ya no se puede llegar más arriba y me niego a pensar algo semejante; pero sí puedo decir que tras ver la función, la sensación de plenitud con las que uno sale, de satisfacción, de expectativas cumplidas y sobrepasadas, no permite menos que ponerse superlativo en los calificativos. Uno sale deslumbrado por la fascinación que produce ver un trabajo tan bien ejecutado y rematadamente cuidado. El gusto y el empeño de toda la compañía por ofrecer calidad rezuma en cada rincón del escenario.
Es sorprendente verse identificado en comportamientos y situaciones creadas hace cerca de 350 años por Moliere y que Miguel del Arco, cambiando la ubación y las situaciones, la función transcurre en el callejón trasero de una discoteca donde se celebra una fiesta con la crème de la créme de la sociedad, logre crear esta metáfora del estado en el que se encuentra la sociedad en la actualidad, tanto a nivel global como individual, demostrándonos que la vigencia de este maravilloso texto sigue latente.
Una puesta en escena brillante, con una iluminación con la que Juanjo Llorens vuelve a dejarnos boquiabiertos; combinada con la excelente escenografía de Eduardo Moreno y el sonido (¡qué sonido!) de Sandra Moreno, las músicas de Arnau Vilà que crean unos ambientes, unas atmósferas, simplemente magistrales. Esos momentos a cámara lenta, esas coreografías, los silencios, los cruces de miradas, son instantes de genialidad que conforman este montaje que, aunque sorprenda, es algo mucho más raro de ver de lo que cabría esperar.  
Miguel del Arco ha conseguido mantener esa humildad y ese espíritu de compañía que nos ofrecieron los Kamikazes cuando se lanzaron, haciendo honor a su nombre, representando en esos lugares donde falta espacio y sobra talento. Pero lo maravilloso de esto es que, ahora que han cambiado los espacios de 70 butacas por los de 700, les sigue sobrando talento y algo aún más importante, humildad y respeto por su trabajo.
Las interpretaciones, sobresalientes, tal como sucedió, son para aplaudirlas en pie.
Es fascinante ver trabajar a Israel Elejalde, la grandeza de sus intervenciones, en sus puntos de vista, en como nos acerca ese Alcestes. Creo sin ningún tipo de duda cuanto me propone y lo disfruto con placer.
A Barbara Lennie le sienta la escena como a nadie, da igual verla en las distancias cortas como en los grandes escenarios, simplemente está maravillosa, y me sentí seducido y traicionado como el que más con su Celimena. Es un placer ver cómo las líneas de diálogo de sus compañeros calan en ella y provocan lo que posteriormente nos muestra.
Raúl Prieto, tan acertado, tan cierto, tan «como la vida misma», está magnífico en su Filinto. La réplica perfecta de Alcestes, llevada con un gran gusto. Raúl es de esos actores que me hace sentir que me hipnotizan cuando anda en escena. 
Cristóbal Suárez, da un giro en su interpretación de 180º rompiendo con  lo que había visto de él y con este Orontes me vuelve a convencer. Corre riesgos, juega con ellos y lo supera sin problema.
Miriam Montilla y su Elianta, muestra una debilidad y una humanidad de la que carecen el resto de personajes y con la que es inevitable no acabar identificándose, nos va ganando de a sorbitos, y con sumo placer saboreamos.
Manuela Paso está soberbia en esa Arsinoe que nos produce tanto rechazo, pero que tan claramente identificamos (¿en nosotros?). Nos regala unos momentos grandiosos, llenos de hilaridad y de punzante realidad.
José Luis Martínez nos asoma a un personaje como Clitandro al que mejor no tener como enemigo y que dibuja con precisión.

Que nadie que de verdad se precie de gustarle el teatro se la pierda, y si lo hace, estará rechazando la ocasión de ver algo realmente grande, hecho con un gusto exquisito y con una honestidad que arrebata a cualquier alma teatrera, y que me atrevo a decir que será lo mejor de la temporada por goleada. 

¡Señoras y señores, hagan paso! ¡Misántropo llega a la ciudad!… 
Y aquí necesitaríamos, para dibujar la expectación generada, una fanfarria, guirnaldas por las calles, confeti volando y gritos y vítores por parte de los teatreros que ya acudimos al Teatro Español con el aplauso palpitando en nuestras manos. 
No sé qué pensaría Alcestes de nosotros ¿Somos una panda de aduladores o admiradores? Júzguenlo ustedes mismos cuando vayan y la vean.


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Abadía Aitor Tejada Cristobal Suárez Israel Elejalde Juanjo Llorens Kamikaze La Función Por Hacer Manuela Paso Miguel del Arco Miriam Montilla Raúl Prieto Sandra Vicente Teatro Teresa Hurtado

La Función Por Hacer

Título:
La Función Por Hacer

Lugar:
Teatro de La Abadía

Autor:
Aitor Tejada y Miguel del Arco,
adaptación de «Seis Personajes en
Busca de Autor» de Pirandello

Elenco:
Cristóbal Suárez (Actor)
Miriam Montilla (Actriz)
Israel Elejalde (Hermano Mayor)
Teresa Hurtado de Ory (Mujer)
Manuela Paso (Madre)
Raúl Prieto (Hermano Menor)

Iluminación:
Juanjo Llorens

Sonido:
Sandra Vicente

Producción:
Kamikaze Producciones

Dirección:
Miguel del Arco

Uno se pone hasta nervioso al saber que lo que está a punto de ver ha sido y es todo un hito en el panorama teatral actual, incluso que sea el germen de lo que después ha acabado por convertirse en un referente para la cultura de este país…

¿Soy un exagerado? No, no lo creo. 
«La Función por Hacer» es una de esas raras avis que de vez en cuando pare nuestro teatro. Ha cosechado un éxito arrollador en varios espacios de la capital, arrasó en los Premios Max del 2011 y después ha sobrevivido a una gira de dos años por los pueblos de un país que culturalmente agoniza… Incluso ha sido el aval para que posteriormente Kamikaze Producciones haya podido poner en pie montajes que de otra manera no hubieran llegado a nuestros escenarios de ninguna de las maneras. 
¡No me digáis que no estamos ante todo un Titán Escénico! Así que imaginaos mis expectativas donde estaban…
Juro que me cuesta mucho contenerme cuando hablo de algunos montajes porque me impactan tanto que me descontrolo y si ya de por si, en mis crónicas, me gusta hablar en positivo de las funciones que voy a ver, cuando de repente me golpean de la manera que me ha golpeado esta, tengo que hacer un ejercicio de autocontrol bastante grande para no perder los papeles. Veamos por donde voy y donde acabo…
Miguel del Arco y Aitor Tejada nos traen su propia versión de «Seis Personajes en Busca de Autor» de Pirandello, donde unos personajes que han sido abandonados a su suerte por su creador, buscan a alguien que los deje representar su historia y puedan ver cumplida la «misión» para la que fueron concebidos.
Es maravilloso ver como con un simple banco de madera, la siempre acertada iluminación de Juanjo Llorens o con la ambientación de Sandra Vicente y un espacio completamente desnudo se puede crear un montaje como este, donde tan solo se necesita el teatro en sí, como continente, para dar forma a esta historia donde la realidad abre sus puertas y se transforma para acoger a los personajes de una ficción que hacen que, tanto los actores como al espectador, nos planteemos cual es la verdadera realidad, si es la que uno piensa, la que uno presencia, la que le cuentan, la que siente, la que vive, la que vivió… Un juego escénico, cincelado a golpe de verdad por Miguel del Arco, donde vemos retazos de unas vidas que se nos presentan sin velos, con la necesidad del que busca ser escuchado. En ocasiones cómica y en ocasiones  perturbadora y terriblemente dolorosa, pero siempre fascinante.
Para mi el teatro de Del Arco tiene la virtud de hacer que uno se implique con lo que está viendo, que cale muy hondo y lo sienta de una manera especialmente personal. Envuelve todo con un halo de calidez que hace que lo veas como si estuviera hecho únicamente para el disfrute de uno mismo. Y eso es algo que ha sabido transmitir a todo su equipo y cuando ves la puesta en escena el resto del mundo desaparece, casi como si traspasáramos la membrana que separa la realidad de la ficción y te encontraras en medio de una historia hecha a medida.
Los actores, los seis, dan una lección de verdad que casi da pudor mirar, por la cercanía, tanto física como interpretativa. Uno los siente vibrar, siente como fluye su energía por el espacio, tanto si están en ese momento acaparando el foco como si están agazapados entre las butacas, siempre se les siente presentes, sientes la intensidad de sus almas, sientes que realmente están vivos. 
Uno querría tener varios pares de ojos mas para poder ver en todo momento a cada uno de ellos y gozar de todas sus reacciones y sus silencios, porque cuentan tanto o mas que sus propias palabras. Estén donde estén ves como la historia viaja a través de ellos y avanza por su interior.
Creo que precisamente aquí radica lo magnífico de este montaje, los actores forman un todo difícil de desglosar, sus personajes están tan complementados y alimentados por los demás que da pena intentar describirlo en una pocas palabras; daría casi para escribir una crónica con cada uno de ellos para poder hacerles justicia. 
Es fascinante ver trabajar a todos y cada uno de los miembros del elenco, Cristóbal Suárez, Miriam Montilla, Israel Elejalde, Teresa Hurtado de Ory, Manuela Paso y Raul Prieto, como transmiten el desgarro y la pasión por lo que nos cuentan. 
Y como después de dos años siguen manteniendo un grado de compromiso tan grande ante este proyecto que ya ha alcanzado el calificativo de mito entre los teatreros.
Ver «La Función por Hacer» es una absoluta delicia para todo aquel que se precie de amar el teatro. Me refiero a aquellos que lo vivimos como una parte esencial de nuestras vidas, los que cuando pensamos en ver un montaje determinado sentimos un cosquilleo por dentro que a veces incluso nos impide dormir bien, pero que sin embargo nos aporta un sentimiento de plenitud que para muchos es incomprensible.
Aquí vais a encontrar la esencia de lo que es el teatro, dejaos empapar por esta función y disfrutar de las sensaciones que os despierte porque es una auténtica belleza.
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