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Amores Minúsculos Bernard-Marie Koltès César Barló Celia Arias Edu Díaz En Un Entreacto Radio José Gonçalo Pais La Noche Justo Antes De Los Bosques Marta Flich Ramón San Román Triple A

En Un Entreacto Radio – Programa 19

En la variedad está el gusto, al menos eso es lo que dicen, y nosotros desde En Un Entreacto Radio nos aplicamos el cuento. En nuestro programa Nº 19 no puede haber más tipos de teatro y además tan diferentes.
Primero tuvimos un repaso a la cartelera donde pudimos charlar con Marta Flich, que nos presentó el regreso de Triple A, función en la que actúa junto a sus compañeras Ondina y Sara Gómez, pero de la que además es autora y directora. Una comedia musical que se sacude todo tipo de prejuicios y viene con la sana intención de divertir a cuanto espectador quiera ir a verlas.
Después, en el estudio de GetafeVOZ contamos con parte del multitudinario elenco que ha dado vida en teatro al comic de Alfonso Casas, «Amores Minúsculos». Contamos con la visita de Ramón San Román, Celia Arias y Edu Díaz, que nos hablaron de esos dos repartos cambiantes, de cómo se lanzaraon a la aventura de poner en escena esta historia y sobre el amor. Una entretenida charla que dio mucho de sí.
Y finalmente nos dimos el placer de poder volver a tener en nuestro estudio a César Barló y a José Gonçalo Pais, que nos presentaron «La Noche Justo Antes De Los Bosques» de Koltès. Una apuesta muy arriesgada con la que AlmaViva Teatro regresa a los escenarios madrileños tras su gira Mejicana. Una charla en la que hablamos y nos implicamos todos los presentes, y de la que disfrutamos con ganas.
Como os decía, contamos con Comedias Musicales, Romanticismo Moderno y Monólogos desgarradores, ¿quién puede pedir más en hora y poco?
Espero que lo disfrutéis como lo hicimos nosotros.
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AlmaViva Bernard-Marie Koltès César Barló José Gonçalo Pais La Noche Justo Antes De Los Bosques La Puerta Estrecha Teatro

La Noche Justo Antes De Los Bosques

Título:
La Noche Justo Antes De Los Bosques

Autor:
Bernard-Marie Koltés

Lugar:
La Puerta Estrecha

Elenco:
José Gonçalo Pais

Producción:
AlmaViva Teatro

Dirección:
César Barló

En Madrid uno puede pensar que ya ha visitado todas las salas de teatro y nunca llegará a ser cierto. Con este “Baby-Boom” teatral que estamos viviendo, pierdo la noción de cuántos espacios me quedan por conocer. Uno de esos espacios, no por haber abierto hace poco, que ya llevan su tiempo, es La Puerta Estrecha. Un lugar donde nada más entrar ya se percibe el gusto por ofrecer una atmósfera misteriosa y cálida, donde cada rincón parece querer contar su historia. Los ojos te bailan a todos lados y, aunque se mire varias veces al mismo rincón, siempre acabas por descubrir un detalle nuevo. Si no hubiera ido a cosa hecha, sabiendo que iba a ver teatro, podría haber pensado que era una tienda de antigüedades o un café con una decoración pretendidamente original. Me agradó conocer este espacio.

Está bien que los espacios teatrales no solo cuiden su programación, si no que también pongan intención en la estética del lugar donde vamos a ver las funciones; dice mucho de ellos y hace que uno quiera volver, o no…
La Puerta Estrecha se identifica por tener una personalidad muy marcada, tanto en su apariencia, ya os lo podéis imaginar con lo que os cuento, como en la línea de programación que desarrolla.

En esta ocasión, lo que me llevó a descubrir esta sala fue la nueva propuesta de Alma Viva Teatro que ha roto su esquema de trabajar sobre textos clásicos para afrontar valientemente un monólogo de Bernard-Marie Koltés, “La Noches Justo Antes De Los Bosques”. La dirección, como ya es habitual, corre a cargo de César Barló y el monólogo lo interpreta un entregadísimo José Gonçalo Pais. 

A ver, hay que ir sabiendo que no es un texto fácil de digerir, exige un esfuerzo por parte del espectador, que debe estar alerta para no perderse en el complejo entramado que construye Koltés a través de las palabras de este joven inmigrante. De todos modos quien va a ver un texto de este autor ya sabe que no va a ver algo sencillo o amable, no está hecho para agradar cualquier paladar.

César Barló nos reta a cosernos a la piel del protagonista, prestarnos a escuchar cuanto tiene que contar y perdernos en el laberinto de su mente.
Un hombre que escupe desesperación e indignación, que tan solo busca ser escuchado, un animal acorralado por la sociedad, apaleado y expulsado a los suburbios; un tipo que tan solo quiere vivir, que le dejen vivir, que cada vez que lance su mano hacia la claridad, intentando asirse, no reciba un golpe para que la retire de nuevo y regrese a la cloaca donde ha sido confinado. Todo ello contemplado desde un primerísimo primer plano, casi colándonos en su interior, y respondiendo a sus provocaciones revolviéndonos en nuestras butacas, ¿de verdad queremos escucharle?

Una puesta en escena abstracta, bella a su manera y llena de simbolismo. Vomitada con la misma crudeza que el propio texto.

Muy interesante el uso de la cámara, haciendo que sintamos el rostro del actor entre nuestras manos. Y ese juego con el espacio y la iluminación que nos hace viajar por esa noche desasosegante, lluviosa, dolorosamente confusa al comienzo, de atmósfera pastosa, casi pegajosa, hasta ese momento violento y vejatorio que estalla convirtiendo esa noche lluviosa en catarsis y baño purificador. Bálsamo de inocentes.
Uno sale conmovido, magullado, incluso sintiendo cierta culpabilidad, y algo confuso, pero percibiendo un ligero brillo esperanzador que atenúa tanta aspereza. 

César Barló tiene el don de sacar de sus actores un instinto primario, deshumanizándolos para extraer de ellos una esencia animal que hace que los miremos desde un ángulo diferente, comprendiendo sin juzgar sus comportamientos. 

José Gonçalo Pais realiza un trabajo de alto riesgo, pone toda la carne en el asador, comprometido sea cual sea el resultado; dándose por entero a la propuesta, con absoluta honestidad, y como resultado nos hace pasar por un sin fin de sensaciones, a veces nos repugna, a veces nos produce rechazo, nos emociona, nos identificamos con él, incluso a través de esa mirada feroz que posee, nos enamora, nos excita y enternece. Hay algo de su entrega que fascina e incluso nos da la sensación de ser capaz de poder llegar aún más allá. 

AlmaViva Teatro regresa con un complejo trabajo de equilibrio que vuelve a sorprender metiendo el dedo directamente en la llaga, sin contemplaciones, como nos gusta viniendo de ellos, pero que corre el peligro de resultar incomprendido si no se entra con pie derecho en lo propuesta.

Yo desde aquí pido que César Barló se líe la manta a la cabeza y monte su versión de Roberto Zucco, eso puede ser un auténtico trallazo.

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César Barló Don Juan Tenorio En Un Entreacto Radio José Gonçalo Pais Luna Paredes Paco Puerta Teatro

En Un Entreacto Radio – Programa 4

De quincena en quincena van pasando los programas de En Un Entreacto Radio y nos encanta ir creciendo y poder traeros toda la actualidad teatral que cae en nuestras manos cada vez con un poquito mas de confianza.

En este programa hemos dado un repaso a la cartelera, hemos hecho nuestro pequeño recordatorio para Amparo Soler Leal y nos hemos atrevido a hacer nuestra primera crítica en directo.

Los «Imprescindibles» de esta semana han sido una representación del enorme equipo que hace posible la puesta en escena de «Don Juan Tenorio en La Cebada», que por tercer año nos traen este clásico, revisado y actualizado, pero respetando la esencia que Zorrilla nos transmitió en su texto. Nos visitaron César Barló, director del montaje, y los actores Luna Paredes, Paco Puerta y José Gonçalo Pais para darnos un pequeño adelanto a lo que podremos ver los días 31 de Octubre, 1, 2 y 3 de Noviembre en el Campo de La Cebada de Madrid.

Esperamos que sea de vuestro interés y seguimos muy atentos todos los comentarios que nos hacéis por diferentes vías para poder ir mejorando quincena a quincena.

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Alberto Gómez AlmaViva César Barló Entrevistas Fuenteovejuna Iria Márquez Juan Carlos Arráez Luna Paredes Nave Personales Sergio Torres Teatro

FuenteOvejuna – Ensayo Desde la Violencia

Llego a las 18,30h a las puertas de Nave 73, una jovencísima sala que ha abierto sus puertas a penas hace unos meses. Miro su fachada y siento un escalofrío, primero por la curiosidad de saber qué me voy a encontrar tras sus puertas y porque no puedo evitar encontrar ciertas similitudes y recordar que el día anterior, a poca distancia de donde me encuentro, echó el telón definitivamente Garaje Lumiere, sala que ha hecho tanto por las compañías que intentan conseguir su hueco dentro del panorama teatral… 

Es una pena que conocer esta nueva sala no suponga la suma de una mas a las que ya pueblan la ciudad, y dar cobijo a esas propuestas que nos miran ansiosas por ser descubiertas… El sentimiento que me provoca es el de la necesidad de alimentarnos de estos sinsabores, reponernos, sacar pecho y golpear con las armas que tenemos, la creatividad y las ganas incansables de emprender nuevos caminos. Y si nos cierran puertas, abrir otras por las que seguir dejando entrar todo el Arte que palpita en Madrid. Y me siento bien porque este espíritu combativo me viene al pelo para descubrir la versión de «Fuente Ovejuna» que nos trae la Compañía Alma Viva Teatro, con César Barló al frente.
Traspaso las puertas de Nave 73 y, no sin cierta timidez, me adentro en la sala. Me siento casi como el que profana un lugar sagrado. Oigo al equipo trabajar, actores calentando la voz, alguien barriendo las tarimas. Por el pasillo de acceso se respira ese aroma tan peculiar y que tantos recuerdos me trae; mezcla de madera, polvo y pintura, que en absoluto es un olor desagradable, y es que a mi a lo que me huele es a escenario.
No puedo evitarlo, algo me bulle por dentro cuando penetro en una sala que se prepara para recibir a los espectadores; es una visión completamente diferente a la que uno está acostumbrado como público. Aún hay materiales tirados por el suelo, las gradas llenas de las pertenencias del equipo, focos por dirigir, gente yendo y viniendo concentrados en rematar todo para que esté listo antes de la apertura de puertas. 
Todo eso me hace sentir que estoy donde realmente quiero, en el epicentro de algo largamente deseado. Me hace sentir que ese es mi habitat real, donde yo me quedaría a vivir, donde se ve la trampa y el cartón, donde los personajes se quedan y aparecen los actores, las personas que pueblan esas salas mientras nosotros estamos comprando las entradas. Ese lugar donde uno puede quejarse, transmitir, contar, agitar conciencias, crear revoluciones, fabricar sueños… Porque ahí es donde se respira las verdaderas emociones que después mueven la «maquina de hacer teatro».
Sé que muchos pensaran que me estoy pasando tres pueblos, pero también sé que no soy el único que lo siente así, y si no, esperad que comience la función porque esos a los que miráis, piensan igual. ¡Qué le voy a hacer si tiendo a la dramatización! Entendedme, tengo el alma teatrera.
Uno de estos habitantes es, como decía mas arriba, César Barló, director de la compañia AlmaViva Teatro. Ya nos conocíamos de antes, de cuando hicieron ese maravilloso montaje del «Don Juan Tenorio» en el Campo de la Cebada. Y al igual que aquella vez, me permite traspasar la barrera y conocer de primera mano como se ha gestado el proyecto.
Me recibe en medio de toda esta marabunta de trabajo por rematar para darme la oportunidad de poder husmear como ultiman los retoques antes de su primera representación de «FuenteOvejuna – Ensayo Desde la Violencia» dentro del I Festival de Teatro Clásico que organizan el equipo de Nave 73. Aunque no es su primera representación como tal, porque vienen de reavivar corralas en Aranjuez, donde han tenido una fantástica acogida que les ha reportado una gran vivencia a nivel personal y profesional.

César me comenta que su primera idea era realizar una nueva visión sobre «La Celestina», pero en ese momento el espacio que le había inspirado no estaba disponible para el montaje, además de haber mas versiones rodando por los teatros, con lo que la idea quedó aparcada (Espero que no definitivamente porque lo que me contó sobre ese proyecto prometía mucho). Y como las cosas no suceden nunca porque sí, Daniel Ruiz le presentó la oportunidad de llevar a cabo en Aranjuez, una función recuperando el espacio de una auténtica corrala. A César aquel espacio le inspiró el deseo de querer crear una nueva versión de «FuenteOvejuna», y ya sabemos que un montaje al uso no es precisamente lo que identifica a AlmaViva, así que junto a Antonio Sansano se pusieron manos a la obra y decidieron mezclar el espacio original y el espíritu de comunidad de las corralas, con un texto adaptado al Siglo XXI; un texto en el que se ha contado con Lope de Vega como un miembro mas de la compañía, un miembro que ha aportado su obra como columna vertebral de la acción, al que se le han ido anexando otros textos mas actuales que lo han ido alimentando y lo han modificado hasta llegar a este «Ensayo Desde La Violencia», término el de «ensayo» aplicado en todos sus significados.

El montaje cuenta con cinco actores, Juan Carlos Arráez, Alberto Gómez, Iria Márquez, Luna Paredes y Sergio Torres, que encaran los personajes principales de la función, trabajando desde lo mas básico del ser humano, su respiración y su movimiento. Dejando de lado las poses y los amaneramientos para lograr un mayor acercamiento a la esencia de lo que el texto de Lope nos intenta transmitir.
Un trabajo extenuante, que transmite la agonía del que se siente al límite del desfallecimiento para, desde ahí, mostrar la lucha frente a la opresión de los personajes de Lope, que tantos puntos en común tienen con la situación que estamos viviendo actualmente.

Tener la ocasión de estar presente, hablar con ellos, conocer lo que supone para ellos este viaje, adentrarme un rato en su espacio e incluso ver cómo realizan el calentamiento previo a la función, es un regalo añadido. Ver como realizan un calentamiento que ya posee el espíritu de lo que minutos mas tarde podré presenciar. Donde los actores van entrando en sintonía con sus personajes, primero en grupo y poco a poco de manera mas individual, es casi como mirar el cuerpo desnudo de lo que en un momento vestirán en escena…
Es en ese momento cuando se recogen los bártulos, se colocan las gradas, se echa el último vistazo a que todo esté en su sitio y la energía de la sala se transforma. Es ahí cuando siento que es momento de recuperar mi posición como espectador, abandonar el lugar y guardar cola para ocupar mi asiento.

Lo que vi en la función fue un montaje descarnado, que al comienzo me tuvo un tanto desconcertado al intentar asimilar tanta información recibida desde todos los puntos de la escena. Donde unos actores se calzan, literalmente, unos personajes que intentan zarandearnos, abofetearnos la cara para hacernos reaccionar ante las situaciones que nos incomodan y nos revuelven las tripas.
El movimiento es la pieza clave dentro de este montaje que, mezclado con el verso, con los textos añadidos y las músicas, hacen que algo palpite con mas fuerza dentro de nosotros. Dando una dimensión renovada y absolutamente contemporánea a la idea que propone Lope de Vega en su enorme texto.

Hay tantas imágenes llenas de significado, tantos momentos desgarradoramente bellos, tanta provocación que no se si fue el sentimiento de rebelión, el asco ante lo visto o la tristeza de presenciar lo que parece inevitable, que salí sobrecogido ante la crudeza de la propuesta.
La entrega de los actores es brutal. En muchos momentos había en ellos mas de animal que de ser humano, supongo que el esfuerzo físico al que se someten provocaba esas reacciones tan primarias que, teniéndoles a un palmo escaso de distancia, asustaban por impredecibles.
Un texto orgánico, muy bien enlazado en sus rupturas, con unos silencios necesarios, tensos. Unas miradas directas a los ojos del espectador, llenas de reproche, de súplica agónica, hacen de esta propuesta algo necesario de ser visto y sentido.

Casi me atrevería a decir que quisiera verla seis veces; una general para empaparme de lo que el conjunto provoca y una por cada uno de los actores, para dedicarles toda mi atención. Los cinco llenan de riqueza y significado hasta el último de sus segundos en escena.
Sergio Torres,  Iria Márquez, Juan Carlos Arráez, nos ofrecen unas interpretaciones tan comprometidas y cálidas que son un gusto de contemplar, es fascinante ver como los personajes cobrar vida en sus cuerpos, como son esas reacciones tan verdaderas, salidas desde lo mas hondo de sus tripas; pero lo que hacen tanto Luna Paredes como Alberto Gómez es cosa de otro mundo. La crueldad desmedida de ese animal enjaulado que es el comendador y la impotencia ante la violencia mostrada, hacen que algo se te quiebre por dentro al verlos.
Ver un trabajo así hace que uno quiera estar atento con los cinco sentidos ante sus futuros trabajos porque estoy seguro de que nos harán vivir grandes momentos.
Una compañía sin complejos, con ganas de contar las cosas a su manera, de aportar nuevas alternativas y de ofrecernos los textos del Siglo de Oro bien cerca de donde estemos y en los lugares mas insospechados. Estad atentos, que merece la pena.

Es un absoluto placer haber podido vivir esta experiencia con ellos, con César y con Elena, con Sergio, Iria, Juan Carlos, Luna, Alberto… ¡Mil gracias, es un placer sentir el cuidado y la generosidad con la que me habéis recibido!

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AguaViva Campo de La Cebada César Barló Doña Inés Don Juan Tenorio José Zorrilla

Don Juan Tenorio en La Cebada 2012


Hace poco, cuando fui a ver “¿Quién Teme a Virginia Woolf?” en el Teatro de La Latina, pasé al lado del solar que quedó después del derribo del polideportivo cubierto que había en La Cebada. A través de un acceso abierto entre las vallas metálicas vislumbré que algo se cocía dentro, pero tampoco le di mayor importancia. Total, era un sitio vallado, lleno de grafittis y, aparentemente, de “trastos”… proseguí camino de mi casa aparcándolo en mi memoria. Cosas de la vida.

Han pasado varias semanas de aquello y ahora me encuentro en ese mismo lugar, descubriéndolo con otros ojos. Entro por ese mismo acceso que vi la anterior vez y descubro un espacio completamente diferente al que me imaginaba, incluso los “trastos” no son trastos, son huertos, bancos, escenarios, almacenes, canastas… Un lugar con una atmósfera especial, con cierto aire de creatividad. Por un lado están los chicos jugando la baloncesto, por otro, gente tocando el violín, otros preparando una proyección para cuando caiga la noche, gente sentada leyendo o charlando… y al fondo, bajo un armazón de hierro está la gente que han hecho que llegue hasta allí.

El elenco del «Don Juan Tenorio en La Cebada» junto a César Barló, director de esta función que se representa por segundo año consecutivo; ya están manos a la obra ensayando el montaje que van a presentar los próximos días 31 de Octubre y 1 de Noviembre en ese mismo espacio.
Antes de darme a conocer me quedo en un rincón, observando todo lo que hacen, escuchando los versos de Paco Puerta comoDon Luis Mejía. Es el cuadro que toca ensayar hasta que llegue el coro y puedan comenzar con la escena de Don Juan en el cementerio.

Foto Andrés Mier. Acto VI.Maestro de armas con Capitán Centellas y D.Juan

Enseguida llega Elena López, Jefa de Comunicación del proyecto, quien ha contactado conmigo para mostrarme todo el trabajo que están realizando y quien me acompañará durante el rato que pase junto a ellos.

Aprovechamos un momento de parón para presentarme a César Barló, y los dos me acompañan por todo el espacio donde se representará la función, explicándome el recorrido de este montaje itinerante; siete espacios diferentes, uno por cada acto, uno para cada Don Juan.

Foto Julio Martínez. Acto II.Brígida y D.Juan

Nada de lo que se verá el 31 y el 1 será lo que podríamos llamar un montaje al uso. Respetando el texto, bajo una adaptación de César, nos vamos a encontrar con una función completamente diferente, dejando los espacios cerrados para otros montajes. Aquí el público abandona la pasividad de la butaca y es quien se  acerca a ver cómo avanza la historia en los diferentes emplazamientos creadas a lo largo y ancho de La Cebada.

La idea de hacer «Don Juan Tenorio en La Cebada» surgió un día que César vino a este espacio a ver un concierto, le gustó el lugar y se acercó a una de las asambleas semanales que AVECLA (Asociación de Vecinos Centro-La Latina) organiza, proponiéndoles hacer «El Tenorio», dadas las fechas y que todos los vecinos lo conocen y a todo el mundo le gusta el texto de José Zorrilla; ellos aceptaron y, tras el éxito obtenido la asociación El Campo de Cebada, que es la otra asociación que gestiona el espacio, les pidió volver a repetirlo este 2012. Pero él no quiso quedarse en lo de siempre, si no que había que hacer algo que resultase atractivo para todo tipo de público; de ahí surgió la idea de realizar un montaje itinerante dentro del espacio, con un equipo de mas de 40 personas, que mezclara el clásico con la actualidad, a los actores con los espectadores, el verso con el rock… Lo que ellos no se esperaban era que la expectación que se generó fuera tan grande. No contaban con que se quedara tanta gente fuera como la que entró en el recinto. De hecho tuvieron que decidir «in situ» el prorrogar y hacer una función extra el día 1 de Noviembre, con lo que este año directamente han decidido hacer las tres funciones y que nadie se quede fuera sin poder verlo.
Una propuesta abierta tanto a los vecinos como a todo aquel que quiera acercarse y disfrutar de un “Don Juan” tan original y hecho con mucho cariño.

Foto Andrés Mier. Acto V. Don Juan y Avellaneda.

Se ha optado por tener siete actores diferentes representando el papel de Don Juan, tantos como instantes vive el personaje. Al igual que sucede con el personaje de Doña Inés, que encarnan cuatro actrices distintas. Cuatro mujeres mostrando una Doña Inés dueña de su propio destino, haciendo que el espectador rompa con esa imagen de mujer débil a la que nos tienen acostumbrados en otras propuestas.

La gente que se ha embarcado en este proyecto lo ha hecho de manera desinteresada, tanto el equipo artístico como el técnico lo hacen por el hecho de querer acercar a los vecinos la tradición de representar «El Tenorio» en la noche de Todos los Santos que, en los últimos años, parece haberse perdido.

Foto Julio Martínez Acto III.DªInés,abadesa y D.Juan


César Barló se ha rodeado de profesionales que ya han trabajado anteriormente con él, algunos vienen de la RESAD, otros de su compañía AlmaViva… Nadie pretende lucrarse con este montaje, no hay dinero, ninguno cobra, la entrada es gratuita; el sentimiento que les mueve para llevarlo a buen puerto son las ganas y la ilusión de cada uno de estos profesionales, que se entregan a los ensayos con la misma disciplina con la que se entregan a otros proyectos en los que actualmente están trabajando.
El único dinero que ha entrado ha venido por parte de algunos vecinos que han querido ofrecer su apoyo, y de los «mecenas anónimos” que han aportado algo de su bolsillo a través de una web de «crowdfunding» y que se destinará al alquiler del equipo de luces y sonido necesarios para poder llegar sin problema a cada uno de los 550 espectadores que tendrán cabida por representación.

Tanto César como Elena me hacen una puntualización al finalizar el ensayo; que aunque la obra es la misma del año pasado, quien acuda a verla no va a ver el mismo montaje; de hecho César me comenta que la escena del comienzo, que el año pasado incluía una versión del «Satisfaction»de los Rolling Stones, este año va a cambiar, que será algo igualmente potente, pero completamente diferente…

Foto Paloma Rodera. Acto III
Ya sabéis los que me leéis y os paseáis por el blog que yo siempre me dejo llevar por las sensaciones, que lo que me impregna cuando visito los ensayos o a los profesionales que acceden a encontrarse conmigo, es lo que procuro transmitir por aquí; prefiero dejar lo analítico para los entendidos y limitarme a hablar desde mi posición, la de espectador; y puedo deciros que el rato que pasé con ellos, siendo un personaje anónimo, viendo los ensayos, oyéndoles hablar y dejándome llevar, me transmitió una energía brutal, una sensación de compromiso impresionante, que merece una atención especial.

Se nota que César ha sabido ofrecer este reto a las personas adecuadas. La implicación que se destila de lo que me rodea en La Cebada es enorme. Una propuesta que no todo el mundo aceptaría… Regalar tu tiempo a un proyecto del que todo beneficio sea la satisfacción de estar realizando algo de tanta calidad como la que se ofrece en cualquier teatro, pero de manera altruista, para recuperar una tradición perdida para los vecinos de un barrio, no está hecho para cualquiera.

Foto Paloma Rodera. Don Juan

Os invito a que los sigáis por facebook: DonJuanTenorioenlaCebada, les escribáis un mail para despejar cualquier duda que os surja o si queréis enteraros de mas detalles a donjuantenorio12@gmail.com e incluso contactéis por Twitter para enteraros al momento de cualquier novedad: @dJuanTenorio12

Nadie puede faltar a la cita de este “Don Juan Tenorio en La Cebada” y conseguir con ello que se instaure como una tradición que podamos disfrutar año tras año, tal y como sucedía antes.

Os dejo el enlace para que podáis ver el teaser de la obra: Vídeo Don Juan Tenorio en La Cebada 2012

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