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No Estamos Together

¿A quién no le han dejado? ¿Y quién no ha dejado a alguien? ¿Quién no ha querido hundirse en sus miserias? ¿y desear ser rescatado inesperadamente? ¿Quién no ha imaginado largas conversaciones con su «ex» reprochando esas cosas que lo desbarataron todo y descubriendo las mejores réplicas a toro pasado? ¿Quién no ha tenido veinte años? ¿Quién no ha caído en la cuenta de qno-estamos-together-teatroue las cosas, por muchos años que cumplamos, no cambian demasiado?

«No Estamos Together» escrita y dirigida, y en ocasiones interpretada, por Nacho López Murria se suma a un género que parece tener hueco propio en la cartelera, la Comedia Generacional. Desde hace algunas temporadas han surgido varios títulos que quieren ser retrato de las generaciones actuales y «No Estamos Together» pretende hacerse un hueco entre ellos.

En este caso la propuesta, contada desde diferentes planos y ambientes creados a dos manos por Belén Segarra y Mikko, parte de ese momento en el que una pareja rompe y comienzan el tortuoso camino de la aceptación de dicha situación, de cómo cada cual guarda su propio luto, de cómo afecta a nuestro entorno, de cómo pasa el tiempo y entran nuevas personas, pero sin olvidar el poso de aquello que fue, para bien o para mal. Todo esto Nacho López Murria nos lo cuenta mezclando lenguajes, realidad y ficción, soliloquios y personajes inventados que a veces actúan como Pepitos Grillos, otras como Campanillas juguetonas, o materializándose en nuevas esperanzas y amigos pesados que nos aturden, pero que sirven de desatranco ante la autocompasión a la que nos encanta entregarnos.
El punto de partida de la propuesta está bien, es interesante, pero quizá el mensaje que quiere transmitir resulta algo distante y confuso: Las idas y venidas en la historia, la mezcla del naturalismo con la abstracción de algunos juegos escénicos resulta un tanto farragosa y obstaculiza la empatía con los personajes. Nacho López Murria pone en escena muy buenas ideas, pero no sé si mezcladas llegan a funcionar plenamente a favor de la función. Un par de ejemplos: Se agradece la música en directo de Maydiremay, estupenda banda sonora para el montaje, pero me queda la duda de si está aprovechada, ¿por qué está ahí? ¿está dentro o fuera de la función? ¿qué aporta a la historia? o las carreras por la escena o los escritos en el suelo que sirven de transición entre cuadros, creo frenan el ritmo y no suman. Son propuestas absolutamente válidas, pero que quizá no cuajan con el conjunto.

 

Me sorprendió gratamente el trabajo actoral, están en sintonía, funcionan y se entienden (¡Y se les entiende!).

En Alba Bayarri y Aitor Caballer se ven esos dos lados de un mismo espejo, enternecedores y reales en sus tópicos, aunque aún tienen que encontrar ese punto que haga más creíble su relación sentimental, algo clave. José Sospedra que juega con un rol agotador, es un divertido cartoon que nos deja entrever muchos posibles de este actor. Ana Dachs aporta un caracter potente y una verdad muy gratificantes. A Sandra Martín le toca arriesgarse y mirar a los ojos de los espectadores, hablarles de tú a tú y saltar de la realidad al universo imaginario de la protagonista, resuelve con soltura, aunque a mí personalmente me gustó más en las escenas compartidas que enfrentándose, con pose excesivamente infantiloide, a la soledad escénica.

Como digo, creo que son un buen elenco que aporta el peso adecuado a la historia. La función aún está muy tierna, pero creo que van a lograr que se sostenga con solidez.

Una comedia con cierto rollete Hipster que comienza a caminar y apuntar maneras. Esperemos le dé tiempo a desarrollarse como es debido y no se pierda en intensidades innecesarias, porque ¿quién sabe? puede convertirse en uno de esos éxitos de largo recorrido que de vez en cuando le da al Off por parir. Nave 73 es un buen talismán para ello.

Título: No Estamos Together Autor: Nacho López Murria Lugar: Naver 73 Elenco: Alba Bayarri, Aitor Caballer, Sandra Martín, José Sospedra y Ana Dachs Música en directo: Maydiremay Escenografía: Belén Segarra y Mikko Vestuario: Lara Tascón Dirección: Nacho López Murria

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Tres

¿A quién no se le ha pasado por la cabeza volver a juntarse con sus compañeros de instituto? A todos nos queda un rescoldo al que nos aferramos estúpidamente de aquellos ¿maravillosos? años en los que nos imaginábamos de mayores compartiendo nuestras vidas con ellos -Algunos incluso se han quedado colgados de esa idea- y el que diga que no, miente, y si no miente, seguro que al menos siente el incontrolable morbazo de saber qué será de ellos y cómo estarán nuestros «más mejores amigos» de aquella época y de los que no hemos vuelto a saber nada… ¿Nada? ¡Benditas redes sociales que nos abren grietas por las que saciar nuestra nada inocente curiosidad!Tres-con-distribuidor

No es que tenga mucho que ver, ¿o sí? con el argumento de la función, pero me sirve para introduciros en esta crónica sobre «Tres» de Juan Carlos Rubio en el Teatro Lara que nos habla de tres amigas del instituto que, pasados los años, se vuelven a encontrar. Cada una ha tomado un rumbo diferente en la vida y, sin embargo, sus caminos vuelven a confluir, ¿Cosas del destino? Bueno, si al empeño de una de ellas por provocar este encuentro se le puede llamar destino, pues sí… El caso es que las tres se vuelven a juntar y tras varias copas, y alguna confesión, se les va la cabeza y deciden quedarse embarazadas a la vez ¡y del mismo hombre! (No estoy spolieando nada, no hay más que ver el cartel), pero las cosas no van a ser ni tan sencillas, ni el camino será tan idílico como se las prometían… Así nos ponen las cosas Quino Falero y Juan Carlos Rubio, quien le ha dado un par de brochazos al texto para adaptarlo a las nuevas edades de su elenco.

Una comedia que desde su aparente blancura muestra las miserias de sus protagonistas, eso sí, sólo la dósis justa para que nos arranque unas cuantas risotadas de mala baba, que a ninguno nos falta, pero para que la cosa resulte inofensiva.

El texto juega con esterotipos muy identificables para que el público enseguida enganche con ellas y sienta cercanía y comparta los motivos por los que toman la decisión de embarcarse en semejante delirio. La soledad y la inseguridad son dos terrores comunes en todos y eso une mucho, ya sea en el tú a tú de nuestro día a día como en el que se genera de escenario a patio de butacas.

La velocidad de la réplica, ocurrente y afilada, es el plato fuerte de este montaje que además vuela entre el histrionismos y el mariconerío enloquecido… ¡No pongáis cara de asombro! No me lo podéis negar: Unas descerebradas como estas tres amigas y un chulazo encerrados en la misma casa, (Yo os confieso que me las pido a todas ellas como amigas para petardear y a él… ¡Aisss!) El morbazo, la comedia y las peleas de gatas están servidas. ¿Se puede pedir algo más para pasar un rato divertido? Pues sí, también hay algún girillo en el argumento, algo previsible, que lo hace todo un poco más delirante si cabe y eso siempre se agradece; aunque ese final quizá me resultó excesivamente obvio. Cosa que no enturbia unos trabajos francamente divertidos de todo su reparto.tres

Me gusta ver este cambio de registro en Carmen Mayordomo que, si ya es toda una Drama-Queen de los escenarios, no se le puede negar la soltura con la que maneja la comedia, y es que esa cadencia que le da a su personaje, y la gravedad de su voz, son ingredientes perfectos para arrancarnos unas buenas carcajadas.

Natalie Pinot, aunque al comienzo me costó entrar en su código, acabé por comprarla por completo, incluidas sus extensiones. ¡No se puede ser más bruta y petarda!

Y la estupenda Eva Higueras, que creo es la que mejor lleva la progresión de su personaje, desde la inocencia de su comienzo hasta esa «otra» mujer que se nos va desvelando.

José Sospedra quizá se lleve la parte menos agradecida de la función, no por él si no por el papel que le ha tocado defender, pero está a la altura de sus compañeras y tiene que confiar en ello, tan sólo tiene que relajarse un poquito más y disfrutar la función.

Quino Falero tiene una fantástica mano para la comedia y de nuevo demuestra que sabe cómo hacer para que estos cuatro actores saquen todo el jugo a la función, y aunque aún están encontrándose en escena, ya se adivina un horizonte chispeante.

Una comedia que si bien no viene a descubrirnos nada nuevo, si que nos divierte y nos hace salir con un buen sabor de boca y cargados de buen rollo del teatro, y eso, visto lo visto, no es poco.

Título: Tres Autor: Juan Carlos Rubio Lugar: Teatro Lara Elenco: Eva Higueras, Carmen Mayordomo, Natalie Pinot y José Sospedra Ayudante Dirección: Fernando Miranda Dirección: Quino Falero

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