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En Un Entreacto Radio – Benamate y Sed

Regresamos una nueva quincena desde En Un Enteacto Radio para acercaros la actualidad teatral desde los micros de Getafe Radio. Nuevamente hacemos el programa desde nuestro estudio y lo hacemos dando voz a dos espectáculos que habitan en las salas de la capital. Por un lado hablaremos de “Margarita, o el lenguaje de los signos” de la compañía Benamate con Jesús Amate y Aisha Wizuete y sobre “SED” de Alejandro Butrón, una impactante historia que nos presentarán su director: César Barló, Sauce Ena y Mariano Rochman, actor y productor de la función.

¡Bienvenidos a En Un Entreacto Radio!

GETAFERADIO · GetafeRadio – Nueva quincena teatral desde En Un Entreacto Radio
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Un Corazón Normal

cartel-ucn-580x820Soy de la opinión de que los acontecimientos pasados no deben quedar únicamente en el recuerdo, como ya sabéis los que leísteis mi anterior crónica; pienso que hay que rescatarlos de la repisa donde los tenemos guardados y sacarles brillo para evitar que queden arrinconados con la llegada de nuevos acontecimientos. La memoria es frágil y enseguida se nos va la atención a otras cosas, por eso mismo es bueno que El Bucle Teatro haya recuperado «The Normal Heart» de Larry Kramer porque parece que en esta sociedad del 2.0 andamos sobrados de información, a salvo de los acontecimientos del pasado, de viejas plagas que ya solo son un mal recuerdo… ¡Cuánta afirmación falsa! La relajación mental es precisamente lo que fomenta que las sombras de lo que ayer fue, se fortalezcan en nuestro presente y hagan tambalear nuestro posible futuro.

«Un Corazón Normal» nos trae de nuevo a primera línea de la memoria el comienzo de los años en los que el SIDA disparó las alertas de una sociedad desconcertada que veía como una extraña epidemia devoraba sin compasión a todo un colectivo, el homosexual, ya de por si tremendamente denostado.

«The Normal Heart» es texto que pasó del teatro al cine para ahora volver de nuevo a las tablas y hablarnos del miedo, de la incertidumbre, el activismo, de la lucha desesperada contra ese mal que arrasaba y al que nadie prestaba suficiente atención por no ser considerado «un mal de todos». Visto ahora, con la distancia, sigue resultando aterrador; esa indiferencia que nos genera lo que no nos afecta de manera directa. Es terrorífico comprobar cómo permanecemos impasibles, casi anestesiados ante el mal de los demás, siempre y cuando no nos afecte personalmente. Y aterrador resulta comprobar que, aun pasando los años, seguimos sin aprender, mostrándonos igual de anestesiados e impasibles ante el horror ajeno: Háblese del SIDA, de los refugiados, de las catástrofes naturales, del terrorismo más allá de nuestras fronteras xenófobas, es lo mismo.

Al comienzo comentaba lo necesario que ha sido que El Bucle Teatro haya recuperado este texto porque estamos olvidando algo que no hace casi ni 30 años que sucedió y que, por desgracia, estamos comenzando a olvidar para nuestro propio error. El SIDA es algo que sigue ahí, ya no como una pandemia, por suerte todo avanza y hemos podido controlarlo, pero está en nuestras manos y en las de las generaciones venideras, que ni les suena que aquello fuera una realidad, para que continúe siendo un peligro «controlado». «Un Corazón Normal», además de una historia de amor y amistad vivida en el límite, es también un toque de atención que viene bien tener presente y la necesidad del activismo ante la impasibilidad del mundo.

Reconozco que antes de ir a AZarte yo ya había visto la película y, aunque suelo hacer un ejercicio para no llevar exceso de precedentes en mi mochila de espectador, a veces se quedan restos que interfieren.

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Me encantó el comienzo, cuando el espectador se adentra en la sala y siente el ambiente de un Club Gay Neoyorkino de los años 80. Ese aire promiscuo, rezumando sexualidad, con la carnalidad del recibimiento, es un buen preámbulo que recibí con satisfacción. Una introducción estupenda que se mezcla con la mirada increpadora del protagonista hacia el patio de butacas para arrancarnos de ese paraíso hacia la cruda realidad de lo que sucede tras las luces de colores y la música estridente. Todo promete, pero ¡ay! enseguida el encanto se rompe al comprobar el abismo tan grande que separa a unos miembros del elenco de otros. El nivel actoral es exageradamente irregular, todos ponen ganas y energía para lograr dar un buen resultado, pero las diferencias entre unos y otros es notable.

El peso de la función recae en un resuelto César Oliver, quien se esfuerza por mantener la naturalidad en su interpretación. Un esfuerzo que como espectador se agradece aunque la intensidad del personaje es extenuante. Yo sé que son elecciones de dirección, pero muchas veces «menos es más» y sobretodo cuando al actor le separan unos pocos metros del espectador. Un momento  de sosiego le vendría muy bien para que lográsemos terminar de empatizar.

Hay evoluciones muy interesantes que hay que destacar junto a la labor de Oliver como, por ejemplo, la de Juan Silvestre que va creciendo a lo largo de la función hasta ese último intervención de su personaje, o personajes que de tan estereotipados resultan reales y acaban por conquistarte, como el de David Simón. Supongo que por eso mismo estos dos personajes han acabado teniendo su particular Spin-Off teatral.

Jesús Amate intenta dirigir una función coral que tiene picos interesantes, pero endeble en su puesta en escena. Hay cierta falta de imaginación a la hora de suplir carencias en la producción y es un pena porque el texto tiene ingredientes y solidez suficiente para atrapar, e ideas como la de ese comienzo, tan dinámico y fluido, que son un acierto, un gran camino por el que evolucionar, pero que acaban por no aprovecharse y la función no encuentra suficientes apoyos para sostenerse, dejando sensación de «ya visto». Al final uno sale sabiendo y apreciando a una compañía esforzada por sacar adelante su propuesta, pero si lo que se valora está en el circuito comercial, por muy off que sea, no es suficiente.

 FICHA:

Título: Un Corazón Normal Autor: Larry Kramer Dirección: Jesús Amate Elenco: César Oliver, Amaya Halcón, Diego Santo Tomás, Pelayo Rocal, Juan Silvestre, David Simón, Igor Estévez, José Guélez y Toño Balach Iluminación y Sonido: Matyssa Pérez Producción: El Bucle Teatro Lugar: Sala AZarte

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No Se Puede Mirar

¿Cómo hace uno para hablar de una función que bebe del teatro del absurdo? Supongo que de la misma forma que uno se enfrenta a ella como espectador: Limpiando la mente de referencias, de juicios, entregándose a ella con ganas de jugar y abiertos a cuanto se nos proponga. Y ¿sabéis? es tan apetecible hacer algo así…cartel_nosepuedemirar_a3

La Compañía Benamate nos ofrece la posibilidad de viajar desde «No Se Puede Mirar» a través de tres historias y un monólogo escritos por Jesús Amate, quien además dirige esta locura. Tres historias y un monólogo cargados de humor, entrañable a ratos, de cinismo otros y tremendamente divertida en su conjunto.

La primera historia que nos lanzan es «El Imbécil». Un tipo (Diego Lescano) rescata de una muerte segura a una bella joven (Marika Pérez). ¿Su acción ha sido la correcta? ¿Ella se sentirá agradecida? ¿Cómo continuarán sus vidas después de este encuentro?. Una pieza con la que el espectador entra de lleno en el explosivo universo de la función. Diálogos ágiles, mordiscos llenos de culpabilidad por hacer lo que uno piensa que debe hacer y que no siempre es lo que debería ser. Un primer contacto lleno de giros al que asistimos parpadeando perplejos y que nos atrapa movidos por la curiosidad que nos despierta la agresividad activo/pasiva de sus personajes.

«El Conferenciante» es Juan Carlos Alonso, quien se nos planta delante sin ganas de hablar de lo que ha venido a hablar y que nos regala el primer momento de interacción con el público. Él nos enseña a hacer el amor de una manera diferente ¿para qué necesitamos el contacto físico si podemos hacer el amor tan sólo con la mirada? Una mirada nos puede dar todo lo que necesitamos, sin reparar en géneros, condiciones ni prejuicios. Sin embargo, ¿quién puede vivir sin sentir un abrazo? A mí personalmente esta pieza me conquistó por su ternura y el sabor tan descorazonador a soledad que transmite. Tal fue el sentimiento que me transmitió que por un momento olvidé dónde me encontraba y estuve a punto de levantarme para abrazar al actor cuando este lo pidió.

Después vino «Homologada», un desquiciante cuadro en el que Marika Pérez pone a prueba a Alfonso Gómez, y al público en general. En este cuadro nos plantean una historia en la que más de uno se ha visto implicado. Me refiero a aquella en la que nuestras acciones, por más que estén desprovistas de cualquier mala intención, son interpretadas de la peor manera por aquellos que creen poseer la verdad absoluta, llevándonos a caer precisamente donde no queríamos.

Divertidísima pieza en la que Marika Pérez hace un auténtico despliegue de talento jugando y exprimiendo al máximo el diálogo escrito por Jesús Amate, con el acertado y cómico contrapunto de Alfonso Gómez.

Y finalmente llegamos a «Limbo», escena interpretada a tres bandas por Alfonso Gómez, Juan Carlos Alonso y Diego Lescano. Quienes nos regalan esa traca final con la que acabar por todo lo alto un espectáculo como este. Tres personajes que esperan. Tres personajes obsesivos. La vida sana, el (des)aprovechamiento de nuestro tiempo, los deseos inalcanzables y el arraigo incondicional son los motores con los que se mueven ¿sólo ellos? y que nos hacen revolvernos en nuestra butaca, divertidos, absurdamente identificados y sabiéndonos parte de este entramado.

Un espectáculo que fue vencedor en el pasado Talent Madrid 2014 y que un  año después acabamos de descubrir.

Feliz descubrimiento que hace que pongamos en nuestra punto de mira el trabajo de esta compañía que con ese espíritu chispeante, lleno de buenísima energía y de ese universo que bebe del clown, de los Hermanos Marx y de los maestros del Teatro del Absurdo, nos ha ganado.

Porque de todo aquello que pensemos que es absurdo podemos encontrar una conexión con nuestra propia realidad… y es que ¿quién nos ha dicho que a ojos de los demás no somos tal y como nosotros vemos a estos personajes?

Título: No Se Puede Mirar Autor y Dirección: Jesús Amate Elenco: Juan Carlos Alonso, Alfonso Gómez, Marika Pérez y Diego Lescano Producción: Compañía Benamate Lugar: Teatro Off La Latina

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