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Celia de Molina Garaje Lumiere Javier Martínez Jorge Quesada Paco Anaya S.Paradise Teatro

S.Paradise

Título:
S.Paradise

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Paco Anaya

Elenco:
Javier Martínez (Kike)
Jorge Quesada (Lu)
Celia De Molina (Macarena)

Iluminación:
Chon López

Ayudante de Dirección:
Lydia Ruíz

Dirección:
Paco Anaya





Hace unas cuantas crónicas comentaba que de vez en cuando a uno le apetece sentarse y ver una función sin mas pretensiones que las de pasar un buen rato, disfrutando de un montaje que te cuente una historia que te divierta. No siempre me apetece acudir al teatro en busca de historias que me hagan reflexionar sobre temas profundos, hay veces que lo que se busca es poner una buena sonrisa como bálsamo para olvidarse de las preocupaciones del día a día y creo que «S.Paradise» cumple a la perfección con esto (Aunque con su toque, no creáis)

«S.Paradise» nos introduce en el interior de una sauna de ambiente gay donde se nos presenta a y a Kike, dos chicos que entran en la sauna por motivos aparentemente muy diferentes, pero que acaban compartiendo un instante de sus vidas. Mientras, conoceremos a Macarena, un fantasma que vaga por las salas de la sauna penando y «pagando» un precio muy caro por haber dado rienda suelta a sus instintos mas primarios y que nos lo contará con pelos y señales, literalmente…

Esta función escrita y dirigida por Paco Anaya se apoya en todos los tópicos que cualquiera puede tener en su mente sobre el ambiente, riéndose de ello y mostrándolo sin ningún tipo de pudor.
Un texto que tiene un estilo muy particular de contar las cosas, que ya hemos podido disfrutar en otras  obras coescritas junto a su amigo y colaborador Jota Linares. Nos hablan de frente y sin tapujos, llamando a las cosas por su nombre, creando situaciones y provocando emociones con las que todos nos podemos sentir identificados, mas allá de donde se desarrolle la acción y el tono de la obra.

Me parece una idea bastante valiente, en los tiempos tan mojigatos y rancios a los que estamos retrocediendo, el realizar un montaje donde se llama a cada cosa por su nombre y donde si hablamos de un lugar en el que lo que predominan son los encuentros sexuales, se nos muestren sin autocensuras y con todas las consecuencias. Y si «S.Paradise» es una comedia donde se habla de amor, sexo, «tíos buenos» y pollas, sea eso lo que veamos.
El situar a los personajes en una sauna tan solo es la excusa para hablar de las formas tan diferentes que tenemos unos y otros a la hora de encarar las relaciones. Cuando hay unos que simplemente piensan en un encuentro casual, echar un polvo sin mas, jugar con el cuerpo y disfrutarlo, otros se dejan embelesar y sienten la necesidad de engañarse y ver en ese flirteo, la posibilidad de encontrar el amor verdadero. Reflejos, ambos, de la soledad en la que muchas veces nos hayamos sumidos y de la que cada cual intenta salir a su manera. Todo ello roto muy acertadamente con los soliloquios de Macarena que marcan el tono divertido y ácido de la función.

Los tres actores realizan un buen trabajo de interpretación. Jorge Quesada y Javier Martínez resultan convincentes en sus roles y dan perfectamente con los estereotipos necesarios para que la historia sea creíble, aunque quizá el texto de su historia se les quede algo corto, dejando la balanza inclinada a favor del bombón que es Macarena, con el que tanto nos divierte y se divierte Celia de Molina y del que exprime todo el jugo con mucha gracia y enorme complicidad.

Una función divertida que nos plantea con mucho cachondeo los tópicos que siempre se han atribuido al ambiente gay mas «promiscuo» y que, como marca del autor, deja un regusto un tanto amargo para que la función no sea tachada de frivolidad, cosa que tampoco tendría porqué ser un calificativo negativo para esta obra.

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Garaje Lumiere Gonzalo Grillo Ignacio Mateos Jota Linares Maggie Civantos María Hervás Mejor Dirección Novel Pablo Cabrera Paco Anaya Teatro

Mejor Dirección Novel

Título:

Mejor Dirección Novel

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Jota Linares
Paco Anaya

Reparto:
Pablo Cabrera (Iván)
Maggie Civantos (Leo)
Gonzalo Grillo (Esteban)
María Hervás (Eme)
Ignacio Mateos (Adrián)

Escenografía e Iluminación:
Chon López

Ayudante de Dirección:
Lydia Ruíz

Dirección:
Jota Linares

Mucho estaba tardando yo en acercarme por Garaje Lumiere a curiosear qué es lo nuevo que Jota Linares nos tenía preparado. Después del agridulce pero maravilloso sabor de boca que nos dejó a medio Madrid con «¿A Quién Te Llevarías A Una Isla Desierta?» y la placentera orgía de risas llenas de vísceras que nos regaló con su último corto «Ratas», no podía por menos que acudir a esta nueva cita.
Jota Linares junto a su inseparable amigo Paco Anaya han ideado un libreto que mezcla el cine, los amigos en la treintena y los secretos a voces. Un cocktail que se ha convertido en marca la casa.
En esta ocasión la función nos sitúa, literalmente, en la fiesta de la premiere de «Cuatro Septiembre al Año», la primera y exitosa película de Eme Betancourt, jovencísima directora que da con la clave para lograr que con su primera incursión en el cine, sea nominada nada menos que a 7 Goyas. Todo es perfecto hasta que sus cuatros «mejores» amigos se juntan y, entre copa de champán y copa de champán, descubren que tienen mucho mas que ver con la película de lo que ellos pensaban… y hubieran deseado.
Con este libreto Jota Linares y Paco Anaya demuestran la buena mano que tienen para dibujar personajes heridos, en constante conflicto interior y con ganas (y mucho miedo) a una segunda oportunidad. Personajes que a pesar de haber llegado a la treintena se sienten perdidos como adolescentes, insatisfechos en su posición y desconcertados ante la posibilidad de dar un paso equivocado. Me atrevería a decir que es casi un retrato generacional, pero sacándole de encima todo lo grandilocuente que pueda llevar ese término, tan solo es la invitación a echar un vistazo para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Con unos diálogos certeros, que no dan puntada sin hilo; donde lo que aparentemente parece una nimiedad, algo ligero, e incluso con cierto tufillo a topicazo, acaba por abofetearnos y descubrirnos que viaja mucho mas adentro nuestro de lo que nos estamos creyendo. 
Una comedia con un poso amargo que deja que nos relajemos, comencemos a divertirnos y cuando ya nos tiene desprevenidos ¡Zas! Nos sacude haciéndonos ver que, lo que a nosotros nos está provocando la risa, es justamente lo que desgarra el alma de estos cinco personajes.
El conjunto es brillante, pero si agarramos el bisturí, diseccionamos ese «todo» y vamos viendo sus partes de manera individual, descubrimos unas escenas con un aroma absolutamente especial, donde los diálogos mas inverosímiles, a veces sucios, petardos, íntimos, otras inocentes o demoledores, pueden llevarnos a descubrir asombrosos matices escondidos en los personajes, asombrosos y posiblemente hasta un poco perturbadores, y es que estos diálogos están dichos en muchos momentos a la cara del espectador, arrojándonoslos a bocajarro, como si se nos exigieran una respuesta  (Habría que preguntarle a los actores lo que ven en nuestras caras en esos momentos porque debemos ser auténticos «poemas») Esta función tiene un grado de intimidad tan vívida que da hasta pudor.
El ritmo y la estructura cinematográfica es claramente un sello de su director, que apuesta por ilustrar la historia a golpe de secuencia, incluso la iluminación y la distribución de la escenografía hace del escenario un pequeño set de rodaje. Tan solo echo en falta algo de música que subraye ciertos momentos de la función, pero esto es apreciación mía, supongo que el que no esté es una razonada y justificada elección del director.
Me encanta el teatro de Jota porque hace reencontrarme con actores con los que disfruto mucho viéndolos trabajar. 
Actores como Pablo Cabrera que se lanza de cabeza a sus personajes y los llena de tanta que vida y tanta cercanía que, aún conociéndole en persona, consigue desconcertarme por la verdad que les entrega. Cada trabajo suyo es una demostración mas de lo grande que es, el dominio que tiene sobre la escena y lo lejos que puede llegar.
Maggie Civantos tiene una luz en su interpretación que enamora, hace del gesto mas pequeño un dibujo completo de la personalidad de su personaje. Una actriz que me fascina por su valentía y su forma de jugar en escena, que arriesga y que uno no puede dejar de mirar. Me gusta mucho su forma de trabajar y dar sentido a los diálogos.
María Hervás es la energía escénica personificada. No sé si ella llegará a leer esto o no, ni si le gustará, pero es mi Uma Thurman particular, tiene un magnetismo que le hace capaz de interpretar del mas barriobajero al mas glamuroso de los personajes. Regala a su «Eme» los aires de gran Diva en ciernes tan apropiados para conseguir dibujar esa soledad y confusión que necesita su personaje. 
Y los recién llegados al equipo, Gonzalo Grillo e Ignacio Mateos, dos descubrimientos mas que me quedo con todo el gusto del mundo. La energía que Gonzalo entrega en escena es muy potente e Ignacio   dice tantas cosas a través de sus ojos y desprende tanta sensibilidad que desarma.
Un elenco que funciona muy bien en el conjunto y que con su diversidad enriquecen la función. Tan solo un «pero» para alguno de ellos y es el cuidar la proyección de la voz, en los momentos mas íntimos se hace difícil escuchar con nitidez el texto y es una pena perderse ni una sola de las líneas.
Una función muy divertida, aparentemente ligera, pero con mucha «chicha» a la que hincar el diente. Con diálogos y situaciones deliciosas en su contundencia, que Paco Anaya y Jota Linares ponen en escena cuando otros muchos las cortarían ¡y a mi eso me encanta! y estoy convencido que a su reparto les pasa lo mismo porque eso se percibe desde las gradas del «Lumiere».
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Garaje Lumiere Isla desierta Jota Linares Juan Caballero Maggie Civantos María Hervás Pablo Cabrera Paco Anaya Teatro

Entrevista a Jota Linares y Pablo Cabrera – ¿A quién te llevarías a una isla desierta? 2ª Temporada.

Antes del verano tuve la suerte de encontrarme con un montaje que me caló muy hondo. El texto era un claro ejemplo de la desesperanza, de la amistad, del despertar a una madurez desconocida… Y es que me pasó algo que no siempre me ocurre, esta obra me dolió por dentro, hubo algo que se me desgarró e hizo que se me abrieran recuerdos que aunque escuecen, me provocan, a estas alturas del partido, sonrisas.
Con estas sensaciones tan despiertas, no podía quedarme en mi butaca quieto, quería conocer mas de cerca a las personas que me había hecho sentir de esa manera aquella noche de verano… y con el pretexto de su vuelta a Garaje Lumiere una nueva temporada, les propuse conocernos y charlar, que me contaran qué hay en el interior de esa Isla.

Jota Linares, director y co-autor, y Pablo Cabrera, nueva incorporación a este proyecto, se prestaron a pasar un rato con En Un Entreacto y responder a cuanto quisiera preguntarles. Desde ya les doy las gracias por ser tan generosos conmigo y contarme cosas tan interesantes. Sé que el resto del equipo también estuvo dispuesto a regalarnos un ratito, pero la salud y el trabajo no lo permitieron… A Juan Caballero, María Hervás y Maggie Civantos también les doy las gracias por hacer un trabajo tan bonito.
Nos encontramos en una terraza de Avenida de América, aprovechando los últimos resquicios de buen tiempo de la capital y entre risas, hablando de la próxima función, entré a saco con mi curiosidad.

  EN UN ENTREACTO.- Es curioso porque normalmente las obras de teatro son las que generan adaptaciones cinematográficas, sin embargo tú has hecho el camino a la inversa ¿Cómo surgió la idea de llevar a teatro el corto del mismo título?

 JOTA.- Fue en el 2006, era un guión de cine que estuvo apunto de hacerse, pero que se cayó en el último momento; incluso teníamos cerrado el reparto de la peli… se quedó en tierra de nadie. Aunque del casting surgieron buenos amigos con los que he trabajado mas tarde, como son Marta Hazas y Sergio Mur que iban a ser los Marcos y Marta originales. Paco y yo, Paco Anaya  es el coguinista, le cogimos mucho cariño a los personajes, a las situaciones y nos daba mucha pena pensar que nunca se iba a hacer. Después trabajamos en otros cortos y los dos maduramos, siempre decimos que es una historia que ahora mismo no haríamos… Paco ha ido por otros derroteros, mas hacia la comedia y yo me estoy politizando un poco mas, no cine social, es mas un cine crítico, pero siempre nos ha dado mucha pena dejar «La Isla» ahí, además que todo el mundo nos decía que era un texto muy bonito, que porqué no lo hacíamos y fue entonces cuando decidimos hacerlo obra de teatro; vimos que tenía posibilidades. Era fácil de adaptar porque todo ocurría en una única localización. Una noche nos propusieron hacerlo para la sala grande de Microteatro y lo adaptamos rápidamente, pero por finalmente no se pudo hacer porque quitaron la sala grande. Y como el reparto ya estaba hecho, una de las actrices, Maggie Civantos, me dijo que era una pena que no se hiciera, que probáramos en Garaje Lumiere. Lo presentamos y enseguida nos llamaron porque les había gustado mucho el libreto y nos programaron para dos meses, Mayo y Junio y fue el propio teatro el que decidió que prorrogáramos…

Fotografía de José Sanz

 EN UN ENTREACTO.- Ha funcionado fenomenal, ¿no?

JOTA.- Ha funcionado muy bien, tanto a nivel de espectadores como de crítica. No nos esperábamos esto… Y como funcionó tan bien, era triste dejarlo, aunque se fuera David (En la primera temporada el papel de Eze que ahora representa Pablo Cabrera, era interpretado por David Tortosa), aunque tuviéramos que buscar a otro prota, pero nos apetecía mucho. Hubo un momento que se plantearon muchas cosas sobre la mesa; la obra la había visto mucha gente y no sabíamos si iba a venir mas gente, si bajaría el número de espectadores… Lo del 21% de IVA nos preocupaba mucho… hay un momento que te planteas dos posibilidades, o que la gente no venga porque es caro y no ganemos nada o que la gente venga, pero que sea tan abusivo lo que tengamos que dar que sigamos sin ganar nada… pero al final nos decidimos porque era una cosa que nos apetecía, nos apetecía mucho a todos seguir y apareció Pablo…

EN UN ENTREACTO.- ¿Cómo apareció Pablo?

Fotografía de José Sanz

JOTA.- De la manera mas vieja, por casting.

PABLO.- Yo no pude ver “La Isla” en su momento, estaba con otro proyecto; y hablando con Juan (Caballero), le dije “Juan, no os he visto, ¿váis a volver?” y me dijo que sí y le pedí que me avisara porque tenía muchas ganas, había visto mucho trabajo de Jota, “3,2” me había gustado mucho…  Juan siempre me ha parecido un actor maravilloso, y tenía mucha ganas de verla… y mira, cosas de la vida, que estoy viéndola desde dentro. Cuando Jota publicó que estaba buscando un actor para sustituir a David, pensé “adelante” y allí me presenté, sin saber muy bien de qué iba la obra, pero con el equipo me bastaba. Así que me contestó, me hizo una prueba y aquí estoy… ¡Viendo la isla desde dentro y viviéndola!

JOTA.– Fue una cosa rara porque no era lo que buscaba… bueno, era, pero no era… Siempre lo hemos hablado Lydia y yo, Lydia es mi ayudante, lo que buscábamos era la ternura del personaje y viendo el “videobook” de Pablo vimos que nos la daba, dijimos “Sí, nos la inspira, pero es muy alto, no es rubio…» o castaño, que es algo que buscábamos para el personaje… es una tontería, pero habíamos pensado que tuviera los ojos verdes… pero hubo un momento que nos decidimos a probarlo… Lo que mas miedo nos daba era la altura porque en cine podemos falsearlo y en teatro no… Pero hizo la mejor prueba con diferencia y lo elegí. La prueba se la hizo yo solo, Lydia no estaba, pero en cuanto salí de la prueba la llamé y se lo dije…
 PABLO.– ¡Esa información yo no la tenía! Jajajaja
JOTA.–  Ha estado muy bien porque son de esas cosas que uno aprende, nosotros queríamos la esencia de Eze, un Eze que teníamos muy en la cabeza, y nos apareció uno que tiene la esencia, pero que a la vez lo ha cambiado bastante
Fotografía de José Sanz

EN UN ENTREACTO. A mi tu elección me llamó mucho la atención porque viendo a David Tortosa y a Pablo Cabrera en otros trabajos, no se me asemejaban en nada para interpretar un mismo personaje.

PABLO.– Yo no había visto la función, ni un DVD. No tenía una referencia de cual era el trabajo de David, tenía mi visión del personaje y es lo que les he ido enseñando y lo que les ha ido gustando y eso es lo maravilloso que tiene, porque otras veces te dan tu texto, un DVD y te dicen “tal día lo traes aprendido y hacemos un pase” y aquí no, aquí todos se han comprometido mucho, me han ayudado a incorporarme y de momento parece que está funcionando y es por eso que ha sido una sustitución/incorporación muy fácil para mi, a pesar de tener el listón tan alto como estaba.

EN UN ENTREACTO. Me da la sensación que esta incorporación, para el resto ha tenido que ser un poco retomar los ensayos desde el comienzo, ¿no?

JOTA.– Sí, lo que pasa que tanto María, como Maggie, como Juan, habían reposado los personajes estos dos meses y de repente han comenzado a dar cosas que antes no estaban dando. Los han hecho mas suyos y de esa manera ha sido partir un poco de cero para todos.

Fotografía de José Sanz

PABLO.– Pero como ellos tienen los personajes tan construidos y las escenas tan interiorizadas, en los ensayos solo tenían que darme un par de directrices y luego era seguir a María, a Maggie y a Juan. Y como ellos lo tenían todo tan claro, la escena subía sola. Teniendo un poco clara la escena, lo que pasaba, mirándoles a los ojos  a ellos y siguiéndoles, las escenas salían. Con ellos ha sido muy fácil.

EN UN ENTREACTO.-¿Ha habido alguna incorporación mas al montaje?
JOTA.– Hay cosillas, pero son cosas pequeñas, como la recuperación de la canción “Insurrección” de Manolo García que canta con Miguel Ríos. En el guión original tenía mucha importancia y hemos querido recuperarla, aquí no tiene el mismo peso, pero es un guiño a los compañeros del corto y a la gente que estuvo implicada al comienzo. Después hay pequeños detalles, que estaban ahí, pero que ahora han adquirido otra importancia u otras que han surgido que antes no nos habíamos planteado al hacer preguntas Pablo sobre su personaje  y que han hecho variar en algo al resto de personajes.
PABLO.- Pequeños matices.
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Sí, pequeños matices. Yo creo que hay mas diferencia entre la primera función y la última de la primera temporada, que de la última a la primera de esta segunda.

PABLO.– Claro, eso algo lógico. Una obra es algo vivo, algo que evoluciona. Tanto Jota, como director, va descubriendo cosas y los que estamos dentro también vamos descubriendo cosas que durante los ensayos las has pasado por alto y que cuando ya estás mas seguro las vives mas. Te relajas y vas descubriendo cosas que antes no habías visto. Y eso es lo que lo hace tan bonito.
EN UN ENTREACTO.– ¿Qué diferencias ves tú, Jota, entre dirigir cine y teatro?
JOTA.- En este caso no mucha, pero porque esa era la novedad que nosotros queríamos incorporar a “La Isla” y era que fuera una película. Era el efecto que queríamos lograr con el público, trabajar con las luces y el espacio escénico. 
Por parte de Lydia y mía, la mayor diferencia era sobretodo la sensación de perder el control durante la obra, el no poder parar, bajar, cortar si algo está saliendo mal o querer matarlos si están haciendo lo que les sale de las narices, a pesar de haberles dicho que no… jajaja 
Para el tema de dirección lo que hice fue leer y quedar con gente de teatro que me indicara cuales eran los códigos teatrales, aunque como espectador ya los conocía. Pero hay momentos como el flashback que, aunque está hecho con luces y es todo teatral, está llevado de una manera muy cinematográfica…
EN UN ENTREACTO.- Yo que la he visto, puedo asegurar que entras totalmente en el código.
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Sí, era básicamente hacer que el público tuviera la sensación de estar viendo una película. Quitando los cuatro monólogos que son mas teatrales, podría perfectamente hacerla en cine tal cual está… y es que su base es un guión de cine.

EN UN ENTREACTO. Pablo, tú que vienes de trabajar mucho teatro clásico, ¿cómo te sientes haciendo algo tan cercano y contemporáneo?
PABLO.- Yo siempre pienso que soy muy afortunado y que la vida me va llevando y tengo que dar gracias por muchas cosas… Creo que hace unos meses lo publiqué en Twitter, algo así como que me apetecía hacer un drama contemporáneo. En ese momento creo que estaba haciendo “El Perro del Hortelano”. Me encanta y es maravilloso hacer teatro clásico, pero ya he hecho “El Perro del Hortelano”, “La Hermosa Fea”, “Bodas de Sangre” que creo que es lo mas contemporáneo que he hecho… y de repente pienso que me apetece hacer algo así, como lo que estoy haciendo, y me vino caído del cielo. Para mi fue un”¡gracias!, me apatecía mucho un cambio de código«. 
También es cierto que me costó, el que de pronto me dijeran “Estás muy bien, pero estás muy teatral” y entonces mi cabeza hizo un cortocircuito y dijo “No entiendo nada… ¿Cuál es el problema? Estoy natural, pero estoy teatral… ¿cuál es el problema?” Fue un poco lo que me costó, creo…
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Le rebajamos mucho, pero fue muy fácil. Le íbamos diciendo “Menos, menos, Pablo…” y cuando conseguíamos ese menos-menos, le decíamos “ahora nos lo creemos” y a partir de ahí trabajamos…

PABLO.– Mi personaje estaba muy claro, estaba muy bien escrito… No había problema de saber lo que a mi personaje le estaba pasando, todo venía hecho. Solo había que entrar en un código cinematográfico… yo he hecho muy poco cine, entonces era raro, yo pensaba “estoy en un escenario, ¿qué me estás hablando de cine…? No entiendo lo que me estás diciendo ¿cómo hago para lo que me estás pidiendo? Porque sé que tengo que proyectar la voz, se me tiene que oir, se me tiene que entender y tengo que dar algo que se me pueda ver desde la última butaca o grada, como es el caso” lo que mas me costó fue eso, pero después todo comenzó a fluir un poco mas y a disfrutarlo, y la verdad que da gusto, me apetecía mucho y para mi es un regalo el poder hacer esto. Ha sido un cambio que tenía tantas ganas que ahora lo que me queda es disfrutar de lo que nos queda.
EN UN ENTREACTO.-¡Claro! Ahora estáis programados hasta el 10 de Noviembre, todos los jueves, ¿no?
JOTA.- No, este es el último jueves y a partir de la semana que viene son todos los sábados. 
De momento hay que  ser cautos y ver como va reaccionando la gente, que somos conscientes de que la obra la ha visto mucha gente y además que la gente está dejando, por la situación actual, de asistir a estas cosas masivamente. Nuestra idea es continuar, pero hay que ir despacio porque no somos “El Rey León”…
PABLO.– Quizá esa es nuestra baza, que no somos “El Rey León”.  No todo el mundo puede pagar una entrada para verlo y de pronto nos ve y piensa, son 10€ que es un precio mas que razonable…¡Vamos!
Fotografía de José Sanz

EN UN ENTREACTO. Y contando con que habéis tenido tan buenas críticas, y la gente está acudiendo…

PABLO.– ¡Claro! Y cuando hay menos dinero, la gente se vuelve mas selectiva… y el boca a boca está funcionando muy bien… Definitivamente creo que es la baza que tenemos.
Y con esa determinación pasamos un rato charlando, con esperanzas de que el público reaccione y siga acudiendo a verles. Siempre con cautela, dejando que las cosas vayan por su cauce, siendo precavidos, pero sin perder el optimismo de saberse con un trabajo tan bonito entre manos.

Fotografía de José Sanz

Es cierto que la conversación duró mas y surgió el momento de preguntar a Jota y a Pablo por el tema de la subida de IVA. Dio para mucho y muy interesante, pero me vais a permitir que os haga una pequeña “jugarreta” y me lo reserve. Mis intenciones no son las de no publicarlo, si no todo lo contrario, quiero escribir algo especial con ello, con lo que ahora lo dejo guardado y en muy breve plazo de tiempo lo compartiré con todos.

Ahora solo quiero desearles el mayor de los éxitos y que el público siga saliendo tan emocionado de ver un trabajo tan bien hecho y con tanta honestidad.
De nuevo les doy las gracias por su tiempo y por querer compartir con “En Un Entreacto” un ratito de sus vidas para que todos podamos disfrutarlo.

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¿A Quién Te Llevarías A Una Isla Desierta?

Título:
¿A quién te llevarías a una isla desierta?

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Paco Anaya y Jota Linares

Elenco:
Juan Caballero
Maggie Civantos
María Hervás
David Tortosa

Director:
Jota Linares








Hay obras que me gustan mas, otras obras que me gustan menos. Obras que me entusiasman y obras que me dejan frío, pero hay algunas, solo algunas, que me agarran por dentro y no me sueltan.
Hay funciones que tienen un don especial y hacen que cuando sales de la sala se te quede un poso de desamparo en el alma. Un desamparo generado al verte obligado a cortar el lazo con ese momento que acaba de suceder. El desamparo del que es sabedor de que, con el último aplauso, deberá romper el cordón umbilical que se ha creado entre la obra y uno mismo. Y es que en algunas ocasiones, muy pocas, uno desearía quedarse a vivir atrapado en ese momento efímero que acaba de desaparecer. Esa es la magia del que sabe contar historias.
Creo que con lo dicho podría dejar de escribir esta crónica y ya todos sabrían lo que me ha parecido este montaje, pero me apetece hablar mas sobre ello.
«¿A quién te llevarías a una isla desierta?» Cuenta la última noche de cuatro amigos, EzeMarcos, Celeste y Marta, que comparten piso. La noche del 30 cumpleaños de Marcos. Esa noche se plantea, entre risas y alcohol, un juego que sacudirá violentamente la amistad que hay entre ellos.
Esa noche saldrán a flote muchas verdades ocultas que obligará a cada uno a decidir cual es su siguiente paso en la vida.

Con esta premisa los autores, Paco Anaya y Jota Linares, nos acercan un texto muy bien construido, que nos hace revivir ese momento que seguramente todos hemos vivido. El momento en el que uno se ve obligado, por eso tan jodido que es la «ley de vida», a tomar decisiones que afectarán a tu futuro.
El momento en el que se te plantea la encrucijada de tener que decidir si das un paso mas allá o te quedas en tu sitio y dejas que la vida haga las cosas por ti.
El momento en el que, diciéndolas en voz alta, conviertes en  «reales» esas verdades que llevas guardadas y que sabes que afectarán a la vida de todo el que te rodea.

El director, Jota Linares, nos pasea de manera muy dinámica entre sus personajes a través de escenas, flashbacks y monólogos, y nos sitúa a cada uno de ellos en el rol que va a tener que jugar en esta historia. Nos los ofrece en bandeja, sin juzgarlos, para que los degustemos a nuestro antojo, y seamos nosotros los que tomemos partida y  juguemos a decidir a quién de ellos nos llevaríamos a una isla desierta.

Y ahí tenemos a David Tortosa, Juan Caballero, Maggie Civantos y María Hervás, ofreciéndonos unas interpretaciones tan sumamente cercanas que, por momentos, olvidas que lo que estás viendo es una representación.  Hacen que creas que lo que ahí estás viendo se confunda con un pensamiento, con algo que llevas dentro, un recuerdo que te han «arrebatado» sin haberte dado cuenta. Aguantan a la perfección la cercanía del espectador, incluso te desafían con la mirada, hablando directamente a los que estamos sentados en la grada, haciendo que casi brote de tu boca una respuesta a lo que ellos te plantean; casi reprimiendo el acto reflejo de levantarte y secarle las lágrimas, o abrazar su desconsuelo… Y es que los cuatro, sin excepción, destilan una energía arrolladora, hacen palpable esa amistad, ese amor, esa sexualidad, esa inocencia, ese dolor… Hacen que casi sientas en ti mismo las caricias, los besos, las sonrisas, sus lágrimas. Da mucho placer poder disfrutar de actores de este calibre.

Ver esta función es el equivalente a volver a revivir de manera personal la ruptura con la inocencia. Es como echar la vista atrás y ver todo lo que se ha ido quedando por el camino provocado por «pequeños momentos sin importancia» y que construyen la vida que hoy es.
Salí con una sonrisa tristona, pero realmente es un gusto ir al teatro y que alguien sepa llegar hasta ahí dentro.

Lástima que esta crónica esté escrita un día después de que hayan terminado las representaciones. Eso sí, expreso desde aquí mi deseo de que haya una segunda temporada y que mas gente pueda gozar del trabajo de semejantes profesionales. ¡Un absoluto placer!

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