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En Un Entreacto Radio Germán Torres GetafeVoz José Martret La Casa de la Portera Los Absurdos Teatro Patricia Estremera Raúl Tejón

En Un Entreacto Radio – Programa 37

Comienza Junio y la temporada encara su recta final, pero nuestros amigos siguen visitándonos en nuestro estudio de GetafeVOZ, regalándonos esos instantes que tanto disfrutamos desde En Un Entreacto Radio.

Primero pudimos charlar con Patricia Estremera y Alfonso Mendiguchía, los padres de Los Absurdos Teatro, con los que hablamos sobre los cuatro montajes que tienen actualmente en cartel.

En la Escalera de Jacob de La Latina los jueves están con “A Protestar a la Gran Vía”. En los recién estrenados Teatros Luchana están los viernes y los sábados con “Demasiado al Este es el Oeste” y “Desnudo Nadie Es Perfecto” y los martes en el Teatro Lara «Manténgase a la Espera».

Y cerramos este programa recibiendo a Raúl Tejón y Germán Torres, dos de los intérpretes de IvanOff, la función que detonó el panorama teatral y que logró un giro en la forma de hacer teatro. Junto a ellos ha querido estar por teléfono José Martret miembro fundador de La Casa de la Portera que cerrará sus puertas a finales de mes, cumpliendo con un maravilloso ciclo que hemos disfrutado con emoción.
Un fantástico programa lleno de amigos y entusiasmo que también cierra un ciclo para nuestro espacio teatral.


¡Bienvenidos a En Un Entreacto Radio

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Alberto Velasco David Bueno Delicia Juana Andueza Juana Cordero La Casa de la Portera Lucía Caraballo María Reyes Triana Lorite

Delicia

Título:

Delicia

Autor:
Triana Lorite

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Juana Andueza
Juana Cordero
María Reyes
David Bueno
Lucía Carballo

Vestuario:
Sara Gómez de la Morena
Sampedro Accesories

Ayte. Dirección:
Karmen Garay

Dirección:
Alberto Velasco


Como un acto de espiritismo, bueno en este caso es más un exorcismo, entramos de nuevo en La Casa de la Portera para invocar una de esas historias a las que nos tienen acostumbrados, mezcla de locura, surrealismo, rollete cultureta, brillos de actualidad y mucho petardeo. Y es que muchas veces es mejor tomarse a guasa la realidad y colárnosla desde el lado del esperpento.
“Delicia” escrita por Triana Lorite y dirigida por el polifacético Alberto Velasco, es una historia rocambolesca en la que Delicia, la vieja portera que da título a la función, se enfrenta a los fantasmas de su truculento pasado y a un terrible presente al que no puede hacer frente. Un golpazo de realidad y a su vez metáfora de la misma, que encuentra en el microcosmos de esta señora politoxicómana un paralelismo con el conflicto palestino-israelí… sí, así, ¡tal como os lo cuento!
Una historia llena de mala hostia, con muy malas pulgas y mucho sentido del humor.
Un montaje divertido, bien ambientado, con momentos absolutamente delirantes, poseedor de una acidez que me hizo soltar más de una carcajada, en el que se notan las ganas de desmelenarse de Alberto Velasco creando esa atmósfera tan enfermiza, de regusto rancio que le sienta como un guante, y unas situaciones que piden ser totalmente excesivas y disparatadas, pero que se quedan a medio gas, quizá por la precipitación en su resolución o el innecesario regodeo en ciertos momentos que ralentizan el ritmo de la locura de esta Delicia.
La historia tenía todas las papeletas para haberse convertido en todo un cañonazo, si hubiera habido algo más de equilibrio en las interpretaciones y la historia se hubiera centrado más en el rollo a lo «Bitelchús» y la crudeza de la realidad de esta mujer y menos en los paralelismos; tiene ideas chispeantes, momentos delirantes y un sinfín de posibilidades en sus personajes… Juana Cordero está divertida, entregada, juega y se le nota, y por eso mismo nos gana, de María Reyes me gustó ver como destila tanta mala baba y provoca con tan pocos minutos en escena tanto desagrado; o incluso David Bueno que, a parte de la belleza de su voz, tiene el momento más descolocante de toda la función, cuando nos desvela su verdadera identidad dando pistoletazo de salida al absurdamente divertido «todo vale», pero si hablamos de Juana Andueza, tristemente la cosa cambia, creo que le queda grande la locura y la irreverencia de Delicia y es una lástima porque por fisicidad daba perfectamente para hacer un personaje chisporroteante, no sé si ha sido falta de ensayo o que la bomba que se traía entre manos le ha explotado en la cara… pero la cosa no cuaja, mismo problema que tiene Lucía Caraballo, que a pesar de la mordacidad que entrega a su interpretación, la cercanía de La Casa de la Portera no juega a su favor.
Un montaje lleno de oscurísimo sentido del humor al que el cuerpo le pide fiesta, pero fiesta de la macabra y de lo más desvergonzada, al más puro estilo, me paso de nuevo al cine, del Álex de la Iglesia de «La Comunidad» o «Balada Triste de Trompeta» y que se queda, muy a mi pesar, a las puertas…
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Beatriz Arjona Cliff Delicia En Un Entreacto Radio GetafeVoz La Casa de la Portera La Pensión de las Pulgas Nave 73 VACA

En Un Entreacto Radio – Programa 26

Llega un nuevo programa de En Un Entreacto Radio cargado de ganas y de mucha ilusión por poder acercaros estos 70 minutos de actualidad teatral desde nuestro estudio de GetafeVOZ.
Tras nuestro periplo londinense venimos con ganas de hincarle el diente a las propuestas que nos ofrece la cartelera madrileña y ofrecérosla a todos nuestros amigos Entreacteros.
Esta vez hemos tenido el enorme placer de poder contar con Alberto Velasco y hablar de los espectáculos que tiene en cartel en estos momentos, “¡VACA!” en la Sala TÚ, “Cliff” en La Pensión de las Pulgas y el inminente estreno de “Delicia” en La Casa de la Portera, además de poder charlar con él de cómo romper estereotipos en el mundo del arte.
También hemos visitado de la mano de nuestros invitados Abel Zamora y Beatriz Arjona el reestreno de “¿A Quién Te Llevarías a Una Isla Desierta?” de Jota Linares y Paco Anaya, que podemos ver en Nave 73, con un nuevo elenco y novedades en el montaje. Una charla llena de sorpresas y de mucha cercanía.
Una vez más salimos encantados de poder recibir a invitados como los que han poblado esta nueva entrega de nuestros entreactos.
Esperamos que los disfrutéis tanto como nosotros.
¡Bienvenidos a En Un Entreacto Radio!
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César Augusto Cair Eva Ha Muerto La Casa de la Portera Mikel Arostegui Teatro Fierabrás

Eva Ha Muerto

Título:
Eva Ha Muerto

Autor:
César Augusto Caír

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Mikel Arostegui
Adolfo Coria (Voz)

Iluminación y Sonido:
Ángel Salamanca

Producción:
Israel Ruíz (Teatro Fierabrás)

Dirección:
César Augusto Caír

He oído hablar de todo sobre «Eva Ha Muerto», y no es de extrañar ya que es un montaje que lleva girando desde su estreno en el 2009, pero no ha sido hasta ahora, con su paso por La Casa de la Portera, que he podido acercarme a conocerlo de primera mano.
Un montaje con texto y dirección de César Augusto Caír, de aparente sencillez, en el que todo el peso de la función recae sobre su único actor, Mikel Arostegui, que se entrega despojado de todo artificio a dar vida este canto al amor desesperado.
Como es de prever, si hablamos de Adán atrapado en una especie de limbo maldito, nos encontramos un espacio sin escenografía y a un actor sin ropa. A nadie se le va a escapar este punto, ¿reclamo o exigencias del guión?, pues un poco de todo, ¿no? Para atraer público hay que buscarse la vida y si ya viene dado en la historia, pues la cosa viene rodada. Lo primero que hay que hacer es captar la atención del respetable y un buen reclamo puede ser tener ante nosotros, y a muy corta distancia, a un actor desnudo y físicamente atractivo; jugar con eso y con la polémica de que en su momento fue censurado por el Ayuntamiento de Madrid ¡cuánto puritanismo de doble rasero planea por esta ciudad! y después, cuando ya está captada la atención del espectador, descubrirle una historia que no por conocida deja de despertar curiosidad.
Eva ha muerto, y Adán, a causa de esta fatalidad, queda atrapado y maldito, castigo de un Dios vengativo, rencoroso y censor, que le condena a tener que vivir en un desvelo eterno para, cada hora, tener que narrar la historia que le ha llevado al estado en el que se encuentra, pero que cada vez que se sale de la línea argumental exigida por la deidad, recibe una furiosa descarga de rayos y centellas para reconducirle por el camino «correcto», pero Adán está harto y ha decidido contar la historia tal y cómo ha sido, a pesar del sufrimiento que ello le causa, tanto en lo sentimental como en lo físico. Este es, a grandes rasgos, el resumen de lo que uno se va a encontrar cuando va a ver «Eva Ha Muerto».

Todo es correcto en el montaje, el actor hace una buena labor con las herramientas que se le entregan, pero uno sale con la sensación de que  con esas herramientas se podía haber ido un pasó más allá y evitar caer en los típicos tópicos.
Esto es apreciación mía, pero quizá esta sensación viene dada porque esperaba, tal como se nos vende, encontrar algo más transgresor, que rompiera con todas las imágenes preconcebidas sobre el tema, que de verdad fuera un montaje desnudo, sin ningún tipo de artificios. Quiero decir, que por ejemplo, Dios no fuera una voz con «reverb«, que no sonaran coros celestiales ni Tchaikovsky, que Adán se despojara de toda retórica redicha a la hora de exponer su dolor frente a nosotros, se supone que ya está harto de «la palabra del Señor» y quiere hacernos llegar su propia verdad y eso debería venir dado por un cambio en su forma de expresarse, dejando a un lado el tono «bíblico» con la que Dios «quiere» oírle contar su desgracia; manteniendo la poética, claro que sí, que para eso es una especie de Oda a la amada ausente, pero evitando el perderse en descripciones acartonadas, que leídas seguro funcionan, pero que dichas caen en una recreación desprovista de naturalidad y que restan verdad, haciendo que uno mire la historia a través de un cristal..
Con esto no quiero hacer de menos la labor del actor, Mikel Arostegui, todo lo contrario, la valoro con más reconocimiento; creo que hace una buena interpretación, se expone y arriesga todo lo que la dirección le permite, y eso ya es digno de ser aplaudido; saca adelante con buen resultado interpretativo el montaje y en momentos logra la cercanía del público con el personaje, pero hay escollos difíciles de salvar por el actor si previamente no se le allana el camino y, quizá aquí es lo que le falta.
Uno sale de La Casa de la Portera con sensaciones encontradas, el texto de «Eva Ha Muerto» no consigue calar, pero con el regusto de satisfacción al ver un trabajo actoral bien hecho.

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Dario Paso-Jardiel La Casa de la Portera Martha Eguilior Tato Loché Una Extraña Comedia

Una Extraña Comedia

Título:
Una Extraña Comedia

Autor:
Darío Paso-Jardiel

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Martha Eguilior
Tato Loché

Dirección:
Darío Paso-Jardiel

Si uno lee la psinopsis que acompaña a «Una Extraña Comedia», o le entran muchas ganas de ir a verla o directamente sale escopetado huyendo de ella. 
Así la resumen ellos mismos:
«Humano 1 y Humano 2 son dos verdaderos caballeros de esos que se encuentran en una plaza, se saludan con cortesía, y descubren que son hermanos pero que no se conocen; que uno de ellos tiene un tumor cerebral que le hace ser divertido, y que el otro pasó la peor de las infancias y le resultó de lo más grata y satisfactoria; que se han citado para verse pero que nunca se habían visto antes. Van a cometer un asesinato en una mansión intangible con ayuda de un mayordomo invisible y sin saber realmente a quien van a matar. Y la gran pregunta es… ¿Quién es el asesino que lamía las calvas de sus víctimas con la lengua de un pavo finés?»
Yo fuí de los primeros, de los que sintió toda la curiosidad del mundo y no pude evitar acercarme hasta La Casa de la Portera a descubrir qué se esconde tras este argumento tan surrealista.
Una comedia negra, negrísima, con un humor absolutamente ácido, que en ocasiones resulta excesivamente estúpido, pero que a mi me enganchó desde el mismo comienzo de la ¿función?.
Darío Paso-Jardiel (Ojito con ese apellido compuesto que ya apunta maneras) nos trae un texto que nos lanza hacia una extraña dimensión de cartón piedra en la que nada es lo que parece o todo lo contrario, donde se vive una constante cabriola dialéctica, a la que te enganchas o repudias desde el minuto uno y que no sabes a dónde te va a llevar.
El trabajo de los dos actores, Martha Eguilior y Tato Loché, es estupendo, están en todo momento en el lugar y con el tono apropiados, logrando que no les quitemos el ojo de encima; se les ve complementados y muy ágiles, algo muy necesario para un montaje tan particular como este, y con un texto tan exigente con ellos.
Sus personajes, Humano 1 y Humano 2, son un híbrido que está a medio camino entre el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas y los Hermanos Marx. Con una verborrea insaciable e imparable. Son ocurrentes, absurdos, estúpidamente inteligentes, psicóticos, ácidos y políticamente incorrectos, dan bandazos en sus conversaciones, girando en torno a un mismo punto, pero sin llegar jamás a donde pretenden… Uno entra en la propuesta y es atrapado por una especie de centrifugado mental del que no se puede salir hasta que ellos lo paran.
Salí de la función francamente divertido, no dejé de reirme, sin dar crédito a lo que estaba viendo, pero a la vez pensando que Darío Paso-Jardiel tiene un morro que se lo pisa. Ha escrito todo un mejunge del absurdo por el absurdo que nos planta en formato teatral y se ha quedado tan pancho; hay momentos en los que se le ha ido la mano con algunas líneas de diálogo algo sonrojantes y momentos prescindibles, pero logrando un delirio teatral francamente divertido, en el que uno lee algo así como «El que lo quiera, que se lo lleve puesto y el que no, pues… ¡También!» y ahí lo deja.
Creo que es el montaje más loco y descolocante que he visto en mi vida.
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Antonio Rojano Ascensión y Caída de Mónica Seles La Casa de la Portera Nerea Moreno Rocío Marín Teatro Víctor Velasco

Ascensión y Caída de Mónica Seles

Título:
Ascensión y Caída de Mónica Seles

Autor:
Antonio Rojano

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Rocío Marín 
Nerea Moreno

Espacio Sonoro:
David García

Dirección:
Víctor Velasco

Al entrar en La Casa de la Portera, como suele ser habitual, nos encontramos en un lugar que a pesar de sernos tan familiar, vuelve a darnos la sensación de un espacio en el que nunca habíamos estado. Esta vez se convierte en un espacio donde las luces ocultan lo que las sombras nos cuentan; así es «Ascensión y Caída de Mónica Seles», el nuevo montaje que podemos ver los lunes en La Casa de la Portera. Un texto escrito por Antonio Rojano y dirigido por Víctor Velasco.
De nuevo se da un giro de tuerca a sus habitaciones, trasladándonos a un particular limbo donde habitan unos personajes que aguardan el momento de saltar a primera línea y ejecutar su juego. Una historia contada a golpe de set que nos hace cambiar de campo para ver una historia que nos mueve a través del tiempo, de un presente desconcertante a un pasado embaucador, y que nos convierte en insectos ante trampas de luces cálidas y brillantes, donde creemos haber encontrado nuestra panacea personal y que no son más que nuestra perdición, de la que es tan complicado huir.
El tenis, las peluquerías clandestinas de extrarradio, las pijas que ansían ser Blancanieves cuando en realidad son meras brujas caprichosas, las víctimas incautas que se dejan hipnotizar por palabras huecas acompañadas de coletillas pegajosas como «cariño«, «querida» «amor«, «niña«… Los fantasmas dolidos que claman venganza o la crisis económica… todo ello se nos junta en esta historia que contiene un cóctel de interesantes ingredientes que al ser agitados quizá se entremezclan en exceso haciendo que nos cueste saborearlos.

Nerea Moreno y Rocío Marín ejecutan un atrevido trabajo, muy medido y sujeto a la original, por momentos, puesta en escena.
Ambas actrices están plenamente al servicio de la historia y pelean por llevar a buen término la función con unas interpretaciones entregadas que, a veces, revolotean zigzagueantes ante el exceso generalizado, y no del todo canalizado, de la dirección. Hay situaciones, información, ideas a las que dar cuerpo, simbolismos, simbologías que dan la sensación de encontrarnos ante una sobresaturación de asuntos que tratar.
Entre ellas se generan curiosas situaciones, dibujos que dan un muy acertado tono a la historia. La ricachona racista arrodillada ante un barreño, o ese botellón improvisado de anís y polvorones, situaciones envenedamente castizas, casi casposas y algo «almodovarianas» que hablan por si solas, pero que se acaban por diluir en un final de trazo confuso e indefinido. Es como si la traca, en vez de reservarse para el final, hubiera estallado en el comienzo.
Me gustan las historias de intereses creados que guardan giros, las historias que nos esconden sorpresas en cada recodo por el que nos hace pasar; las mezclas de géneros, poder pasar de la comedia al suspense, del drama al terror y regresar a todos ellos, me gustan los diálogos ocurrentes, escritos con gracia, que compliquen la trama, y Antonio Rojano nos ofrece todo esto en «Ascensión y Caída de Mónica Seles», pero creo que va perdiendo sabor según se va resolviendo el puzle.
La función tiene un comienzo interesante, que atrapa en su misterioso propósito, pero que hacia la mitad da la sensación de estar sobrevolándola por encima sin que deje que nos posemos sobre ningún aspecto concreto y dejando la sensación de algo ya visto.
Es complicado aunar en un mismo camino la justificación del paralelismo que pretende denunciar y la resolución de la trama. Ciertamente es una pena salir con la idea de que han acabado por precipitar la resolución de la historia sin llegar a encontrar ese punto de originalidad que rompa con todo y abra una nueva brecha por la que querer mirar.
Aunque para gustos… ya se sabe…
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Abel Zamora David Matarín La Casa de la Portera Marta Belenguer Mentxu Romero Nuria Herrero Pequeños Dramas Sobre Arena Azul Raúl Prieto Teatro

Pequeños Dramas Sobre Arena Azul

Título:
Pequeños Dramas Sobre Arena Azul

Autor:
Abel Zamora

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
David Matarín
Mentxu Romero
Raúl Prieto
Marta Belenguer
Nuria Herrero
Abel Zamora

Vestuario:
Puri Peláez

Maquillaje:
Ana Lahoz

Dirección:
Abel Zamora

Esta semana parece que me estoy marcando un especial sobre el teatro de Abel Zamora, cosas que pasan cuando un autor tiene en cartel dos funciones estrenadas en menos de una semana… Bueno, «Pequeños Dramas Sobre Arena Azul», la función de la que voy a hablar, es un re-estreno porque ya estuvo programada a comienzos de año en el mismo espacio, en La Casa de la Portera; por cierto, adoro el título, con esa mezcla entre poética abstracción y escatología mundana.
Había oído comentarios sobre este montaje, pero todo el mundo se ha guardado de hablarme con claridad sobre de qué iba, y aún así había algo en los comentarios de la gente, en lo que no contaban sobre la función, que me llamaba poderosamente la atención, así que no he querido dejar pasar más tiempo y entrar en «La Portera» a curiosear sobre esta «Comedia Triste».
Creo que va a ser complicado contar sin desvelar, pero voy a hacer un esfuerzo para que quien vaya a verla cuente con el factor sorpresa, que creo hace que la experiencia sea aún más gratificante.
En esta función el autor, que también dirige e interpreta uno de los papeles, vuelve a traernos a escena la cotidianidad de la familia. Una cotidianidad que ciertamente no esperamos, pero que al fin y al cabo es el día a día de estos personajes con los que nos topamos, los cuales viven sus días llenos de «normalidad», con sus perezosas tardes anhelantes de emociones, hasta que el drama entra por la puerta para instalarse en sus vidas, un drama en el que nosotros reparamos raramente y que a penas damos importancia, y que sin embargo a ellos les desbarata sus planes de futuro.
Abel Zamora da luz ante nuestros ojos a la invisibilidad de una historia de amor, de amistad, de malas pasadas, que sucede próxima y que nunca somos capeces de ver… hasta ahora, que ya os digo yo que lo miraréis con otros ojos y con la que no podréis dejar de sentir un pellizco de culpabilidad. Una historia que nos provoca la risa por la desconcertante cercanía y la inevitables empatía que sufrimos con esos seres que habitan «Pequeños Dramas Sobre Arena Azul». Quizá es ley de vida, pero por ello la realidad no deja de ser terrible, ¿verdad?
No puedo más que quitarme el sombrero ante la valentía de los actores que se han prestado a esta propuesta, porque no por curiosa deja de ser arriesgada; de hecho me encantaría saber qué pasó por sus cabezas cuando les ofrecieron hacer esta función. 
Cinco actores que se prestan a semejante montaje dan a entender que la confianza que tienen en Abel Zamora es plena. David Matarín, Mentxu Romero, Raúl Prieto, Marta Belenguer y Nuria Herrero, ofrecen una interpretaciones divertidamente dramáticas, llenándolas de verdad, atreviéndose a jugar con todas las consecuencias al juego que se les plantea, que no es moco de pavo, que perfectamente les podría haber salido el tiro por la culata y haber hecho el más grande de los ridículos, y sin embargo ellos lo han defendido y ahí están, haciéndonos pasar un rato tremendamente divertido. Yo los veo como auténticos dibujos animados que han traspasado la dimensión que les separa de nosotros y que se han hecho carne y hueso. Ya desde ahí podéis entregaros a la locura que nos ofrecen con sus personalidades deslenguadas, brutas, primarias, sin malicia, tremendamente tiernas y hasta en el más desagradable de los casos, adorables. 
Unas composiciones tan trágicas que acaban por tocarse por el otro extremo, como un perro intentando morderse la cola, provocando más de una carcajada al contemplar su pesar. Y a la vez transmitiendo un desgarro enternecedor en sus «pequeños» dramas, que después de habernos reído, nos damos cuenta que no son tan risibles, si no que son merecedores de un abrazo que les transmita calidez y consuelo.
Insisto en expresar mi admiración por la mano que tiene este autor para crear personajes sacados de los rincones mas insospechados de nuestro día a día, y ofrecernoslos sin filtros, y que nosotros compremos la idea sin prejuicios. 
¿Qué es lo que se toma Abel Zamora cuando escribe? Pues no lo sé, pero desde luego que yo se lo daría a más de uno. No puedo pasármelo mejor con su teatro y viendo el morro que le echan los actores que trabajan con él.
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La Casa de la Portera May Ríos Saúl de la Fuente The Room

The Room – Trabajando Para El Diablo

Título:
The Room – Trabajando Para El Diablo

Autor:
May Ríos (Basado en «Sicario, confesiones de un asesino en Ciudad Juárez» de Chales Bowden y el documental de Gianfranco Rosi «El Sicario, Room 164»)

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
May Ríos

Producción:
José A. Villegas

Dirección:
Saúl de la Fuente

Yo ya no sé si cuando voy a La Casa de la Portera me siento cómodo, incómodo, me da miedo, me siento confortable, si es un sitio demencial, tradicional… Cada vez que quiero definirlo, aparece otro montaje que me lo presenta como un espacio completamente nuevo.
Y ahora, con «The Room», se ha convertido en un agujero de entrada al infierno…

La verdad que el concepto teatro documental me tiraba para atrás, no me resultaba nada atractivo y dejé pasar la anterior oportunidad de ver esta pieza, todo por un problema de prejuicios autoimpuestos. A veces uno es un poco bobo y se pierde propuestas más que interesantes por ponerle trabas absurdas; menos mal que la Portera ha estado avispada y lo ha vuelto a programar para que los «prejuiciosos» podamos enmendar nuestro error.

«The Room» es el testimonio en primera persona de un sicario mejicano que trabajó para un cartel, que nos habla de cómo se introdujo en el mundo de las drogas, los secuestros y los asesinatos. Nos narra la historia de su vida de tú a tú, y cuando digo de tú a tú me refiero a que te lo cuenta mirándote directamente a los ojos, con toda la crudeza de esa realidad.

Un texto duro, inspirado en una entrevista realizada por Charles Bowden a un verdadero sicario y en un documental de Gianfranco Rosi, «El Sicario. Room 167». Un texto sin concesiones, no hay momento que afloje esa atmósfera irrespirable que se genera encerrado con este personaje. 
La dureza con la que nos son contados los hechos ponen los pelos de punta, impresiona escuchar de primera mano cómo una persona anestesia su lado humano por la ambición de conseguir dinero y lo poco que importa la vida ajena cuando uno se siente poderoso.

Durante la función, la sensación de estar en constante peligro es palpable, cada movimiento que hace este hombre encapuchado nos hace retreparnos en nuestro asiento, esconder las manos, intentar fundirnos con las paredes de La Casa de la Portera y hacernos invisibles; en cada subida de tono o giro brusco, uno contiene la respiración y desea pasar desapercibido; el público está deseando en todo momento que no clave sus ojos en los suyos, quieres que se mantenga lo más alejado posible. La angustia de sostenerle la mirada mientras te cuenta las barbaridades vividas, es una experiencia indescriptible, consigue que acabes por retirar la vista hacia otro lado. Y por las caras que teníamos todos, la sensación era generalizada, y es que, un tipo al que tan solo le ves los ojos y parte de la boca, y que desprende tanta agresividad, que cuenta con tal frialdad las atrocidades que ha cometido a lo lardo de su vida, hace que sientas la necesidad casi primaria de alejarte. Huir de algo que se sabe una realidad.

May Ríos realiza una interpretación aterradoramente sublime, tan real, con esa voz, esa mirada, esos silencios que se agarran a la garganta… Todo adquiere un peso y una densidad que asustan. 
Uno se siente permanentemente amenazado con su presencia. La potencia de su actuación es tan brutal que supera a la crueldad de todo lo que cuenta. Sus acciones, la forma de explicarse, el nerviosismo que transmite, la frustración en momentos, la exitación de otros, hacen que desconfiemos y hasta el momento en el que el pasamontañas nos desvela la realidad, a penas si nos permitimos a nosotros mismos hacer ni un leve sonido.

Una propuesta que no sé si denominarla de Teatro Documental o cómo, porque lo que uno siente es tan físico que quizá algo documental sugiera distancia y esto es todo lo contrario. En la vida, por la forma en la que se nos implica, he estado tan inmerso como espectador en una experiencia teatral como en esta.
Absolutamente recomendable vivirla aunque sea una sola vez.

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Cerda Cuando fuimos dos David Tortosa En Un Entreacto Radio Felipe Andrés GetafeVoz Inma Cuevas Juan Mairena La Casa de la Portera

En Un Entreacto Radio – Programa 16

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En Un Entreacto Radio se ha engalanado para recibir en este mes de Mayo a unos invitados largamente esperados y que nos han regalado momentos verdaderamente emocionantes.
Como ya sabéis, nos encanta hacer llamamientos a través del programa para que aquellos artistas que nos pellizcan el corazón por dentro, vengan a visitarnos y podamos charlar un rato con ellos.
En esta ocasión, quienes vinieron a visitarnos fueron Juan Mairena e Inma Cuevas que pasaron por el estudio de GetafeVOZ justo antes de estrenar nuevamente «CERDA» en La Casa de la Portera, uno visita que nos hacía especial ilusión y que no nos defraudó en absoluto. Hablamos de este regreso, de próximos estrenos, de cómo es eso de ganar el Premio de la Unión de Actores y de ver cumplidos los sueños. Una delicia de conversación que podríamos haber alargado durante mucho más tiempo y no nos hubiera importado.
Después regresaron de nuevo, ya que los dos estuvieron en nuestro primer programa, David Tortosa y Felipe Andrés, quien también nos contó sus sensaciones como ganador del Premio de la Unión de Actores, tal y como nos prometió en su momento. A parte, vinieron a nuestro estudio porque se despiden de «Cuando Fuimos Dos» el próximo 16 de Mayo sobre las tablas del Teatro Federico García Lorca de Getafe, y no quisimos que cerraran esta etapa sin volver a charlar con nosotros y regalarnos un momento maravilloso, haciendo que Eloy y César, sus personajes en esta función, hablaran a través de nuestros micros. Una visita que nos emocionó especialmente, tan solo tienes que escucharla para saber porqué.
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El Pelícano En Un Entreacto Radio GetafeVoz Julián Quintanilla La Casa de la Portera Locos Por El Té Raúl Tejón Raquel Pérez Toc Toc

En Un Entreacto Radio – Programa 14

El pasado día 7 de Marzo volvimos a ponernos ante los micros de GetafeVOZ para traeros un nuevo programa de En Un Entreacto Radio.
En este programa contamos con la visita de Julián Quintanilla, quien nos habló del oficio del adaptador teatral, ya que él es uno de los más exitosos en nuestro país; prueba de ello son las cinco temporadas que lleva «Toc Toc» en cartelera, ¡camino de la sexta!, y la imparable carrera que lleva «Locos Por El Té». Además nos habló de «Q de Quintanilla», que es la primer agencia de dramaturgos existente en España, donde se dan cita los nombres más influyentes de nuestro teatro actual.
También contamos con la charla de Raquel Pérez y Raúl Tejón, que se prestaron a descubrirnos qué hay tras «Ahora Empiezan Las Vacaciones» adaptación de «El Pelícano» que ha escrito Paco Bezerra y que está dirigida por Luis Luque. Una función que está abarrotando La Casa de la Portera en su 4ª reposición.
Un program que, como siempre, intentamos sea lo más cercano posible y en el que todos podamos conocer un poco más de cuanto se cuece sobre las tablas.

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