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Borja Elgea Dennis Kelly Kubik Fabrik Nuria Aparicio Orphans Rafael Rojas Roberto Cerdá

Orphans

Título:
Orphans

Autor:
Dennis Kelly

Lugar:
Kubik Fabrik

Elenco:
Borja Elgea (Danny)
Nuria Aparicio (Helen)
Rafael Rojas (Liam)

Iluminación:
Pedro Yagüe

Escenografía y Vestuario:
Ana Garay

Adaptación:
Aida Argüelles

Dirección:
Roberto Cerdá

Ya se sabe que cuando se visita Kubik Fabrik se va a ver propuestas diferentes, casi se podría decir que quien visita esta sala viene en busca de delicatessen que no puede degustar en otros espacios. Es por eso que cuando me propusieron ver «Orphans» de Dennis Kelly, autor también del exitoso musical «Matilda The Musical» y la serie de TV «Utopia», propuestas todas ellas bastante diferentes; iba dispuesto a degustar un plato único, y más si quien dirige el montaje es Roberto Cerdá… pero esta vez el plato no ha sido del todo de mi agrado…
Orphans nos habla de un acontecimiento que vuelve del revés la estabilidad de una familia. Danny y Helen, pareja aparentemente bien posicionada, que reside en un barrio demasiado hostil que les causa más de un quebradero de cabeza, están teniendo una cena romántica en la seguridad y la placidez de su hogar, cuando aparece Liam cubierto de sangre, algo terrible ha sucedido… En ese momento se dispara la acción y comienzan a desmembrarse una a una las capas de esta historia que encierra una terrible historia y una serie de problemas familiares más graves de lo que se quiere aparentar. 
No quiero decir mucho más sobre la función porque me parece interesante que el espectador vaya descubriendo la trama según la va viendo, tanto el autor como el director dan la información con cuenta gotas y no voy a ser yo quien despelleje esa propuesta.
La historia tiene un arranque sobrecogedor, que electriza el ambiente y predispone al espectador a recibir un buen mazazo. Todo promete como una mezcla entre un thriller teatral y una historia de tragedias familiares, de esas que nos mantienen pegados en la butaca contemplando un duelo interpretativo que se presta a los giros de una historia terriblemente oscura. Pero enseguida todas estas promesas quedan diluidas en una puesta en escena excesivamente aséptica, con unas transiciones innecesarias, y una contención en las interpretaciones, en los juegos de miradas, en las reacciones, que hacen que la energía no llegue a tocar al público. 
Supongo que es una elección de dirección como podría haber sido cualquier otra, se ha optado por mantener una acertada flema british , pero algo falla; tanta contención hace que cualquier atisbo de tensión no llegue a golpear en las butacas como pide una historia tan tremenda.
Pero creo que el mayor problema no radica en la dirección, si no en la adaptación del texto. Cuando oímos a los personajes expresarse, se transmite falta de naturalidad, no hay fluidez en la manera de hablar de estas tres personas. Las líneas de diálogo en ocasiones son torpes, excesivas, plúmbeas, no concretizan y se convierten en una traba para la acción y sobretodo para los actores, Borja Elgea, Nuria Aparicio y Rafael Rojas que hacen lo que pueden para llenarlas con algo de credibilidad; las frases resultan prefabricadas, en ningún momento uno siente que esa sea la forma que tienen los personajes para expresarse. Todo se impregna de artificiosidad y reiteración, provocando que el público no llegue a empatizar; quizá un buen repaso para pulir la traducción del texto y sus expresiones sean la clave.

Es cierto que es un montaje que está en estado embrionario y seguro que hay mil aspectos a los que dar forma, pero la esencia de lo que se quiere contar y cómo, ya están, y a mi particularmente no me resultan interesantes. Una pena porque el equipo artístico es muy potente y la materia prima es de calidad, pero el conjunto no me dice nada.
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David Aramburu Iñigo Guardamino Kubik Fabrik Laura Maure Mon Ceballos Montse Gabriel Teatro Vaciones en la Inopia

Vacaciones en la Inopia

Título:
Vacaciones en la Inopia
Autor:
Íñigo Guardamino
Lugar:
Kubik Fabrik
Elenco:
David Aramburu
Mon Ceballos
Montse Gabriel
Laura Maure
Iluminación:
Pedro Guerrero
Escenografía y Espacio Sonoro:
María José Pazos
Música:
Joan Cerveró
Producción:
La Caja Negra Teatro
Dirección:
Íñigo Guardamino

Fuí con muchísimas ganas a ver «Vacaciones en la Inopia» de Íñigo Guardamino a Kubik Fabrik, me habían llegado comentarios muy positivos sobre ella y no quería perdérmela. Es la segunda vez que la programan en la misma sala y no quería desperdiciar esta segunda oportunidad que se me estaba brindando para ver aquello que todo el mundo elogiaba.
Me senté en mi butaca y me dispuse a disfrutar de la experiencia, pero a medida que la función avanzaba, la sensación que me iba invadiendo era como cuando uno lee un libro del que necesita releer lo ya leído porque hay algo en sus páginas que se nos escapa… Solo que en teatro, esa segunda lectura es imposible de realizar, con lo que muchas de las situaciones planteadas se me perdieron entre referencias y simbolismos…
Es cierto que hay escenas que me gustaron y me parecieron brillantes, momentos hilarantes que me hicieron soltar carcajadas de puro surrealismo e incluso en otros me provocaron una incomidad abrumadora, pero la sensación con la que salí fue la de no haber llegado a captar con claridad la idea de lo que se me estaba queriendo contar.
Íñigo nos habla de los problemas que generan los nacionalismos, las divisiones, la religión; que lanza teorías sobre cómo el mundo occidental maneja los hilos y manipula la visión que tenemos sobre todo lo que acontece a nuestro alrededor, utilizando un humor muy ácido y negro que muchas veces juguetea con otro mucho mas tontorrón.
Un conglomerado de situaciones que giran en torno a un objeto divino que desemboca todo tipo de reacciones y de situaciones, que en muchas ocasiones, siendo honesto, me hicieron plantearme que estaba contemplando el techo de mis límites culturales porque me sentí perdido, incapaz de identificar referencias o cazar al vuelo las imágenes e ideas que el director lanza. No voy a mentir porque no tiene sentido, cuando uno no comprende lo que ve, también tiene que decirlo, no pasa nada. No todo está hecho para todo tipo de públicos.
Si he de destacar algunos momentos de esta función destaco la escena en el banco, donde el jugueteo lingüistico me pareció interesente de seguir y muy divertido, aunque el planteamiento del cuento de los elefantes se me escapó. La de los Israelíes en alta mar. La de la familia que reza por conseguir cada uno lo que mas desea, con las terribles consecuencias que esto acarrea. Y la que mas, por lo conmocionado que me dejó, la escena en la que la mendiga recibe lecciones de cómo pedir en el metro, que me resultó turbadora y muy incómoda de ver con esa carga de violencia tan brutal.
En cuanto a las interpretaciones, creo que los cuatro actores se entregan al juego que el director les propone. David Aranburu, Mon Ceballos, Montse Gabriel y Laura Maure realizan unas interpretaciones muy valientes y arriesgadas.
Una función que golpea fuerte y provoca muchas reacciones encontradas en muy poco tiempo, pero que no está hecha para cualquier tipo de paladar.
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David Desola Inma Cuevas Kubik Fabrik La Nieta del Dictador Roberto Cerdá Teatro

La Nieta del Dictador

Título:
La Nieta del Dictador
Autor:
David Desola
Lugar:
Kubik Fabrik
Elenco:
Inma Cuevas
Ramón Pons
Escenografía:
Susana de Uña
Iluminación:
Roberto Cerdá
Vestuario:
Alberto Valcárcel
Banda Sonora:
Mariano Marín
Composición Musical:
Fernando Egozcue
Dirección:
Roberto Cerdá
Últimamente voy con cierto retraso en las crónicas, son tantas propuestas que me sobrepasa el tiempo que tengo, y hay algunas que se me quedan en cola, no por ser menos importantes, ¡ni muchísimo menos! Solo que mi idea, a parte de dar mi opinión sobre lo que veo, es poder publicar lo crónica cuando la función aún está en cartel, pero si una obra, como es esta, voy a verla el último día de función, me lo tomo con cierta tranquilidad dando prioridad a otros montajes, aunque procuro no dejar de hablar sobre ellos y cumplir con este deber autoimpuesto que tengo y escribir sobre todo aquello que veo… (Sí, sé que alguna vez he fallado «Nobody’s perfect»)

Tras mi paso por La Casa de la Portera de hace unos días, viendo «Cerda» de Juan Mairena, decidí seguir la estela de Inma Cuevas. Ya conocía su trabajo, pero nunca había tenido todo su arte tan al alcance de mi mano y eso me dejó absolutamente cautivado, así que, como digo, decidí no dejar escapar la oportunidad de seguirla y, además, recalar en esta maravillosa sala que es Kubik Fabrik; ubicada fuera del circuito teatral, y que tiene un gusto exquisito para su programación; sabe que el amante del teatro no solo se encuentra en el centro de las ciudades, si no que también reside en los barrios periféricos y merece que, a veces, también se programe calidad cerca de sus casas…
Siempre es un placer tener la suerte de hacer estos descubrimientos, salas comprometidas y artistas que se entregan con rotundidad a su trabajo.
«La Nieta del Dictador» de David Desola es un texto desgarrado que habla sobre lo terrible que es descubrir que se ha vivido en una burbuja de sobreprotección, y que al retirar los velos de la memoria confundida, averiguar lo aterrador que es lo que reside en el recuerdo de una realidad distorsionada a conciencia.
Un montaje dirigido por Roberto Cerdá que ha decidido dispararnos a bocajarro y que presenciemos el paso de la oscuridad impuesta a una luz desolladora de conciencias que vive una muchacha al tener que cuidar a su abuelo, un enfermo terminal que no es cualquier persona, es el dictador de un país del que nunca se menciona su nombre, pero del que hay suficientes referencias como para saber de qué dictadura bebe para inspirarse. Un hombre al que todos han dejado abandonado en un cuarto, basura barrida bajo la alfombra de la vergüenza, rescatado por la piedad de su nieta, que decide pasar una hora a la semana con él como agradecimiento a ese mismo trato dado por el abuelo antaño. Una hora esclarecedora que poco a poco despeja su mente, haciéndole atar cabos y desvelando una realidad que siempre le ha sido maquillada y adornada como algo justo e idílico.
Es terrible asistir al momento en el que esta muchacha desembala la memoria y descubre que la podredumbre de su familia la ha acompañado durante toda su vida, que la mentira disfrazada de justicia ha reinado en los pasillos de su casa y que los seres queridos que la han criado, se han dedicado a marchitar otras vidas por el mero hecho de pensarles inferiores.

Un montaje lleno de imágenes desoladoras y desasosegantes, como esos momentos en los que el viejo es sometido por su nieta a un baño de imágenes del sufrimiento de las víctimas de la dictadura sobre su cuerpo, como si los fantasmas de esas víctimas volvieran para lacerar su carne caduca y convertirse en única compañía frente a la muerte. O como la necesidad de obtener ese aire fresco y purificador que expulse el olor pegajoso y nauseabundo de lo ya corrompido, venga acompañado de los gritos de rabia del pueblo herido. O esa descorazonada y evocadora imagen de «llorar lluvia mientras el cielo llueve llanto» que tantos momentos de reflexión me ha provocado desde que vi la función hasta el día de hoy…
Absolutamente conmovedora la dolorosa poesía que brota de los labios de esa niña que llega para abrir los ojos e impartir la justicia que todos desean y que nadie espera; apartada por representar la vergüenza de ser el miembro «imperfecto» dentro de una casta dominante.
Confieso que no sentí en ningún momento lástima por estos personajes, incluso encontré cierta satisfacción perturbadora en ser testigo de ver como ese viejo decrépito sufre la vergüenza de tener que agonizar y vivir dos veces una muerte para acabar siendo juzgado por su propia sangre.

Inma Cuevas es un ser maravilloso que brilla como pocos sobre las tablas. El grado de implicación es incuestionable desde el mismo momento en el que su presencia invade la escena.
Estoy convencido que nos va a seguir regalando tantos momentos de puro teatro que no hay que perder su pista ni un solo segundo porque además es una auténtica lagartija escénica, aparece en los espectáculos que menos te esperas sorprendiendo con su alma tragicómica que lo abarca todo.
Sí, confieso que ha conquistado mi alma «teatrera».
Por cierto, me quedo para mi esa imagen de Inma saliendo a saludar y ver sus ojos profundamente agradecidos, inundados de lágrimas.
Eso dice tanto…

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