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Entrevista a Jota Linares y Pablo Cabrera – ¿A quién te llevarías a una isla desierta? 2ª Temporada.

Antes del verano tuve la suerte de encontrarme con un montaje que me caló muy hondo. El texto era un claro ejemplo de la desesperanza, de la amistad, del despertar a una madurez desconocida… Y es que me pasó algo que no siempre me ocurre, esta obra me dolió por dentro, hubo algo que se me desgarró e hizo que se me abrieran recuerdos que aunque escuecen, me provocan, a estas alturas del partido, sonrisas.
Con estas sensaciones tan despiertas, no podía quedarme en mi butaca quieto, quería conocer mas de cerca a las personas que me había hecho sentir de esa manera aquella noche de verano… y con el pretexto de su vuelta a Garaje Lumiere una nueva temporada, les propuse conocernos y charlar, que me contaran qué hay en el interior de esa Isla.

Jota Linares, director y co-autor, y Pablo Cabrera, nueva incorporación a este proyecto, se prestaron a pasar un rato con En Un Entreacto y responder a cuanto quisiera preguntarles. Desde ya les doy las gracias por ser tan generosos conmigo y contarme cosas tan interesantes. Sé que el resto del equipo también estuvo dispuesto a regalarnos un ratito, pero la salud y el trabajo no lo permitieron… A Juan Caballero, María Hervás y Maggie Civantos también les doy las gracias por hacer un trabajo tan bonito.
Nos encontramos en una terraza de Avenida de América, aprovechando los últimos resquicios de buen tiempo de la capital y entre risas, hablando de la próxima función, entré a saco con mi curiosidad.

  EN UN ENTREACTO.- Es curioso porque normalmente las obras de teatro son las que generan adaptaciones cinematográficas, sin embargo tú has hecho el camino a la inversa ¿Cómo surgió la idea de llevar a teatro el corto del mismo título?

 JOTA.- Fue en el 2006, era un guión de cine que estuvo apunto de hacerse, pero que se cayó en el último momento; incluso teníamos cerrado el reparto de la peli… se quedó en tierra de nadie. Aunque del casting surgieron buenos amigos con los que he trabajado mas tarde, como son Marta Hazas y Sergio Mur que iban a ser los Marcos y Marta originales. Paco y yo, Paco Anaya  es el coguinista, le cogimos mucho cariño a los personajes, a las situaciones y nos daba mucha pena pensar que nunca se iba a hacer. Después trabajamos en otros cortos y los dos maduramos, siempre decimos que es una historia que ahora mismo no haríamos… Paco ha ido por otros derroteros, mas hacia la comedia y yo me estoy politizando un poco mas, no cine social, es mas un cine crítico, pero siempre nos ha dado mucha pena dejar «La Isla» ahí, además que todo el mundo nos decía que era un texto muy bonito, que porqué no lo hacíamos y fue entonces cuando decidimos hacerlo obra de teatro; vimos que tenía posibilidades. Era fácil de adaptar porque todo ocurría en una única localización. Una noche nos propusieron hacerlo para la sala grande de Microteatro y lo adaptamos rápidamente, pero por finalmente no se pudo hacer porque quitaron la sala grande. Y como el reparto ya estaba hecho, una de las actrices, Maggie Civantos, me dijo que era una pena que no se hiciera, que probáramos en Garaje Lumiere. Lo presentamos y enseguida nos llamaron porque les había gustado mucho el libreto y nos programaron para dos meses, Mayo y Junio y fue el propio teatro el que decidió que prorrogáramos…

Fotografía de José Sanz

 EN UN ENTREACTO.- Ha funcionado fenomenal, ¿no?

JOTA.- Ha funcionado muy bien, tanto a nivel de espectadores como de crítica. No nos esperábamos esto… Y como funcionó tan bien, era triste dejarlo, aunque se fuera David (En la primera temporada el papel de Eze que ahora representa Pablo Cabrera, era interpretado por David Tortosa), aunque tuviéramos que buscar a otro prota, pero nos apetecía mucho. Hubo un momento que se plantearon muchas cosas sobre la mesa; la obra la había visto mucha gente y no sabíamos si iba a venir mas gente, si bajaría el número de espectadores… Lo del 21% de IVA nos preocupaba mucho… hay un momento que te planteas dos posibilidades, o que la gente no venga porque es caro y no ganemos nada o que la gente venga, pero que sea tan abusivo lo que tengamos que dar que sigamos sin ganar nada… pero al final nos decidimos porque era una cosa que nos apetecía, nos apetecía mucho a todos seguir y apareció Pablo…

EN UN ENTREACTO.- ¿Cómo apareció Pablo?

Fotografía de José Sanz

JOTA.- De la manera mas vieja, por casting.

PABLO.- Yo no pude ver “La Isla” en su momento, estaba con otro proyecto; y hablando con Juan (Caballero), le dije “Juan, no os he visto, ¿váis a volver?” y me dijo que sí y le pedí que me avisara porque tenía muchas ganas, había visto mucho trabajo de Jota, “3,2” me había gustado mucho…  Juan siempre me ha parecido un actor maravilloso, y tenía mucha ganas de verla… y mira, cosas de la vida, que estoy viéndola desde dentro. Cuando Jota publicó que estaba buscando un actor para sustituir a David, pensé “adelante” y allí me presenté, sin saber muy bien de qué iba la obra, pero con el equipo me bastaba. Así que me contestó, me hizo una prueba y aquí estoy… ¡Viendo la isla desde dentro y viviéndola!

JOTA.– Fue una cosa rara porque no era lo que buscaba… bueno, era, pero no era… Siempre lo hemos hablado Lydia y yo, Lydia es mi ayudante, lo que buscábamos era la ternura del personaje y viendo el “videobook” de Pablo vimos que nos la daba, dijimos “Sí, nos la inspira, pero es muy alto, no es rubio…» o castaño, que es algo que buscábamos para el personaje… es una tontería, pero habíamos pensado que tuviera los ojos verdes… pero hubo un momento que nos decidimos a probarlo… Lo que mas miedo nos daba era la altura porque en cine podemos falsearlo y en teatro no… Pero hizo la mejor prueba con diferencia y lo elegí. La prueba se la hizo yo solo, Lydia no estaba, pero en cuanto salí de la prueba la llamé y se lo dije…
 PABLO.– ¡Esa información yo no la tenía! Jajajaja
JOTA.–  Ha estado muy bien porque son de esas cosas que uno aprende, nosotros queríamos la esencia de Eze, un Eze que teníamos muy en la cabeza, y nos apareció uno que tiene la esencia, pero que a la vez lo ha cambiado bastante
Fotografía de José Sanz

EN UN ENTREACTO. A mi tu elección me llamó mucho la atención porque viendo a David Tortosa y a Pablo Cabrera en otros trabajos, no se me asemejaban en nada para interpretar un mismo personaje.

PABLO.– Yo no había visto la función, ni un DVD. No tenía una referencia de cual era el trabajo de David, tenía mi visión del personaje y es lo que les he ido enseñando y lo que les ha ido gustando y eso es lo maravilloso que tiene, porque otras veces te dan tu texto, un DVD y te dicen “tal día lo traes aprendido y hacemos un pase” y aquí no, aquí todos se han comprometido mucho, me han ayudado a incorporarme y de momento parece que está funcionando y es por eso que ha sido una sustitución/incorporación muy fácil para mi, a pesar de tener el listón tan alto como estaba.

EN UN ENTREACTO. Me da la sensación que esta incorporación, para el resto ha tenido que ser un poco retomar los ensayos desde el comienzo, ¿no?

JOTA.– Sí, lo que pasa que tanto María, como Maggie, como Juan, habían reposado los personajes estos dos meses y de repente han comenzado a dar cosas que antes no estaban dando. Los han hecho mas suyos y de esa manera ha sido partir un poco de cero para todos.

Fotografía de José Sanz

PABLO.– Pero como ellos tienen los personajes tan construidos y las escenas tan interiorizadas, en los ensayos solo tenían que darme un par de directrices y luego era seguir a María, a Maggie y a Juan. Y como ellos lo tenían todo tan claro, la escena subía sola. Teniendo un poco clara la escena, lo que pasaba, mirándoles a los ojos  a ellos y siguiéndoles, las escenas salían. Con ellos ha sido muy fácil.

EN UN ENTREACTO.-¿Ha habido alguna incorporación mas al montaje?
JOTA.– Hay cosillas, pero son cosas pequeñas, como la recuperación de la canción “Insurrección” de Manolo García que canta con Miguel Ríos. En el guión original tenía mucha importancia y hemos querido recuperarla, aquí no tiene el mismo peso, pero es un guiño a los compañeros del corto y a la gente que estuvo implicada al comienzo. Después hay pequeños detalles, que estaban ahí, pero que ahora han adquirido otra importancia u otras que han surgido que antes no nos habíamos planteado al hacer preguntas Pablo sobre su personaje  y que han hecho variar en algo al resto de personajes.
PABLO.- Pequeños matices.
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Sí, pequeños matices. Yo creo que hay mas diferencia entre la primera función y la última de la primera temporada, que de la última a la primera de esta segunda.

PABLO.– Claro, eso algo lógico. Una obra es algo vivo, algo que evoluciona. Tanto Jota, como director, va descubriendo cosas y los que estamos dentro también vamos descubriendo cosas que durante los ensayos las has pasado por alto y que cuando ya estás mas seguro las vives mas. Te relajas y vas descubriendo cosas que antes no habías visto. Y eso es lo que lo hace tan bonito.
EN UN ENTREACTO.– ¿Qué diferencias ves tú, Jota, entre dirigir cine y teatro?
JOTA.- En este caso no mucha, pero porque esa era la novedad que nosotros queríamos incorporar a “La Isla” y era que fuera una película. Era el efecto que queríamos lograr con el público, trabajar con las luces y el espacio escénico. 
Por parte de Lydia y mía, la mayor diferencia era sobretodo la sensación de perder el control durante la obra, el no poder parar, bajar, cortar si algo está saliendo mal o querer matarlos si están haciendo lo que les sale de las narices, a pesar de haberles dicho que no… jajaja 
Para el tema de dirección lo que hice fue leer y quedar con gente de teatro que me indicara cuales eran los códigos teatrales, aunque como espectador ya los conocía. Pero hay momentos como el flashback que, aunque está hecho con luces y es todo teatral, está llevado de una manera muy cinematográfica…
EN UN ENTREACTO.- Yo que la he visto, puedo asegurar que entras totalmente en el código.
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Sí, era básicamente hacer que el público tuviera la sensación de estar viendo una película. Quitando los cuatro monólogos que son mas teatrales, podría perfectamente hacerla en cine tal cual está… y es que su base es un guión de cine.

EN UN ENTREACTO. Pablo, tú que vienes de trabajar mucho teatro clásico, ¿cómo te sientes haciendo algo tan cercano y contemporáneo?
PABLO.- Yo siempre pienso que soy muy afortunado y que la vida me va llevando y tengo que dar gracias por muchas cosas… Creo que hace unos meses lo publiqué en Twitter, algo así como que me apetecía hacer un drama contemporáneo. En ese momento creo que estaba haciendo “El Perro del Hortelano”. Me encanta y es maravilloso hacer teatro clásico, pero ya he hecho “El Perro del Hortelano”, “La Hermosa Fea”, “Bodas de Sangre” que creo que es lo mas contemporáneo que he hecho… y de repente pienso que me apetece hacer algo así, como lo que estoy haciendo, y me vino caído del cielo. Para mi fue un”¡gracias!, me apatecía mucho un cambio de código«. 
También es cierto que me costó, el que de pronto me dijeran “Estás muy bien, pero estás muy teatral” y entonces mi cabeza hizo un cortocircuito y dijo “No entiendo nada… ¿Cuál es el problema? Estoy natural, pero estoy teatral… ¿cuál es el problema?” Fue un poco lo que me costó, creo…
Fotografía de José Sanz

JOTA.– Le rebajamos mucho, pero fue muy fácil. Le íbamos diciendo “Menos, menos, Pablo…” y cuando conseguíamos ese menos-menos, le decíamos “ahora nos lo creemos” y a partir de ahí trabajamos…

PABLO.– Mi personaje estaba muy claro, estaba muy bien escrito… No había problema de saber lo que a mi personaje le estaba pasando, todo venía hecho. Solo había que entrar en un código cinematográfico… yo he hecho muy poco cine, entonces era raro, yo pensaba “estoy en un escenario, ¿qué me estás hablando de cine…? No entiendo lo que me estás diciendo ¿cómo hago para lo que me estás pidiendo? Porque sé que tengo que proyectar la voz, se me tiene que oir, se me tiene que entender y tengo que dar algo que se me pueda ver desde la última butaca o grada, como es el caso” lo que mas me costó fue eso, pero después todo comenzó a fluir un poco mas y a disfrutarlo, y la verdad que da gusto, me apetecía mucho y para mi es un regalo el poder hacer esto. Ha sido un cambio que tenía tantas ganas que ahora lo que me queda es disfrutar de lo que nos queda.
EN UN ENTREACTO.-¡Claro! Ahora estáis programados hasta el 10 de Noviembre, todos los jueves, ¿no?
JOTA.- No, este es el último jueves y a partir de la semana que viene son todos los sábados. 
De momento hay que  ser cautos y ver como va reaccionando la gente, que somos conscientes de que la obra la ha visto mucha gente y además que la gente está dejando, por la situación actual, de asistir a estas cosas masivamente. Nuestra idea es continuar, pero hay que ir despacio porque no somos “El Rey León”…
PABLO.– Quizá esa es nuestra baza, que no somos “El Rey León”.  No todo el mundo puede pagar una entrada para verlo y de pronto nos ve y piensa, son 10€ que es un precio mas que razonable…¡Vamos!
Fotografía de José Sanz

EN UN ENTREACTO. Y contando con que habéis tenido tan buenas críticas, y la gente está acudiendo…

PABLO.– ¡Claro! Y cuando hay menos dinero, la gente se vuelve mas selectiva… y el boca a boca está funcionando muy bien… Definitivamente creo que es la baza que tenemos.
Y con esa determinación pasamos un rato charlando, con esperanzas de que el público reaccione y siga acudiendo a verles. Siempre con cautela, dejando que las cosas vayan por su cauce, siendo precavidos, pero sin perder el optimismo de saberse con un trabajo tan bonito entre manos.

Fotografía de José Sanz

Es cierto que la conversación duró mas y surgió el momento de preguntar a Jota y a Pablo por el tema de la subida de IVA. Dio para mucho y muy interesante, pero me vais a permitir que os haga una pequeña “jugarreta” y me lo reserve. Mis intenciones no son las de no publicarlo, si no todo lo contrario, quiero escribir algo especial con ello, con lo que ahora lo dejo guardado y en muy breve plazo de tiempo lo compartiré con todos.

Ahora solo quiero desearles el mayor de los éxitos y que el público siga saliendo tan emocionado de ver un trabajo tan bien hecho y con tanta honestidad.
De nuevo les doy las gracias por su tiempo y por querer compartir con “En Un Entreacto” un ratito de sus vidas para que todos podamos disfrutarlo.

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¿A Quién Te Llevarías A Una Isla Desierta?

Título:
¿A quién te llevarías a una isla desierta?

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Paco Anaya y Jota Linares

Elenco:
Juan Caballero
Maggie Civantos
María Hervás
David Tortosa

Director:
Jota Linares








Hay obras que me gustan mas, otras obras que me gustan menos. Obras que me entusiasman y obras que me dejan frío, pero hay algunas, solo algunas, que me agarran por dentro y no me sueltan.
Hay funciones que tienen un don especial y hacen que cuando sales de la sala se te quede un poso de desamparo en el alma. Un desamparo generado al verte obligado a cortar el lazo con ese momento que acaba de suceder. El desamparo del que es sabedor de que, con el último aplauso, deberá romper el cordón umbilical que se ha creado entre la obra y uno mismo. Y es que en algunas ocasiones, muy pocas, uno desearía quedarse a vivir atrapado en ese momento efímero que acaba de desaparecer. Esa es la magia del que sabe contar historias.
Creo que con lo dicho podría dejar de escribir esta crónica y ya todos sabrían lo que me ha parecido este montaje, pero me apetece hablar mas sobre ello.
«¿A quién te llevarías a una isla desierta?» Cuenta la última noche de cuatro amigos, EzeMarcos, Celeste y Marta, que comparten piso. La noche del 30 cumpleaños de Marcos. Esa noche se plantea, entre risas y alcohol, un juego que sacudirá violentamente la amistad que hay entre ellos.
Esa noche saldrán a flote muchas verdades ocultas que obligará a cada uno a decidir cual es su siguiente paso en la vida.

Con esta premisa los autores, Paco Anaya y Jota Linares, nos acercan un texto muy bien construido, que nos hace revivir ese momento que seguramente todos hemos vivido. El momento en el que uno se ve obligado, por eso tan jodido que es la «ley de vida», a tomar decisiones que afectarán a tu futuro.
El momento en el que se te plantea la encrucijada de tener que decidir si das un paso mas allá o te quedas en tu sitio y dejas que la vida haga las cosas por ti.
El momento en el que, diciéndolas en voz alta, conviertes en  «reales» esas verdades que llevas guardadas y que sabes que afectarán a la vida de todo el que te rodea.

El director, Jota Linares, nos pasea de manera muy dinámica entre sus personajes a través de escenas, flashbacks y monólogos, y nos sitúa a cada uno de ellos en el rol que va a tener que jugar en esta historia. Nos los ofrece en bandeja, sin juzgarlos, para que los degustemos a nuestro antojo, y seamos nosotros los que tomemos partida y  juguemos a decidir a quién de ellos nos llevaríamos a una isla desierta.

Y ahí tenemos a David Tortosa, Juan Caballero, Maggie Civantos y María Hervás, ofreciéndonos unas interpretaciones tan sumamente cercanas que, por momentos, olvidas que lo que estás viendo es una representación.  Hacen que creas que lo que ahí estás viendo se confunda con un pensamiento, con algo que llevas dentro, un recuerdo que te han «arrebatado» sin haberte dado cuenta. Aguantan a la perfección la cercanía del espectador, incluso te desafían con la mirada, hablando directamente a los que estamos sentados en la grada, haciendo que casi brote de tu boca una respuesta a lo que ellos te plantean; casi reprimiendo el acto reflejo de levantarte y secarle las lágrimas, o abrazar su desconsuelo… Y es que los cuatro, sin excepción, destilan una energía arrolladora, hacen palpable esa amistad, ese amor, esa sexualidad, esa inocencia, ese dolor… Hacen que casi sientas en ti mismo las caricias, los besos, las sonrisas, sus lágrimas. Da mucho placer poder disfrutar de actores de este calibre.

Ver esta función es el equivalente a volver a revivir de manera personal la ruptura con la inocencia. Es como echar la vista atrás y ver todo lo que se ha ido quedando por el camino provocado por «pequeños momentos sin importancia» y que construyen la vida que hoy es.
Salí con una sonrisa tristona, pero realmente es un gusto ir al teatro y que alguien sepa llegar hasta ahí dentro.

Lástima que esta crónica esté escrita un día después de que hayan terminado las representaciones. Eso sí, expreso desde aquí mi deseo de que haya una segunda temporada y que mas gente pueda gozar del trabajo de semejantes profesionales. ¡Un absoluto placer!

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