Título:
El Testamento de María
Autor:
Colm Tóibín
Lugar:
Teatro Valle-Inclán
Sala Francisco Nieva
Elenco:
Blanca Portillo
Escenografía:
Frederic Amat
Iluminación:
Josep María Civit
Vestuario:
Mercè Paloma
Dirección:
Agustí Villaronga
Título:
El Testamento de María
Autor:
Colm Tóibín
Lugar:
Teatro Valle-Inclán
Sala Francisco Nieva
Elenco:
Blanca Portillo
Escenografía:
Frederic Amat
Iluminación:
Josep María Civit
Vestuario:
Mercè Paloma
Dirección:
Agustí Villaronga
Título:
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Autor:
José Padilla
Lugar:
Teatro María Guerrero
Sala de La Princesa
Elenco:
Pablo Béjar
Inma Cuevas
Gustavo Galindo
Nerea Moreno
Ana Vayón
Escenografía:
Mónica Boromello
Vestuario.
Almudena Rodríguez Huertas
Iluminación:
David Hortelano
Dirección:
José Padilla
Una puesta en escena polivalente con una escenografía de Mónica Boromello, que cuenta más de lo que aparenta, una música y un espacio sonoro acertado, que ya es un rasgo identificable en el autor, y unas interpretaciones comprometidas hasta el fondo con la historia. Quizá la velocidad de las réplicas en según qué momentos juegan a desnaturalizar la propuesta y genera cierto distanciamiento en el espectador, pienso, y es solo una opinión más, que hay momentos de la función que deberían tomarse con más calma para darles el peso que les corresponde, cosa que no quita para aplaudir las interpretaciones de todo el elenco, Pablo Béjar, Ana Vayón, Gustavo Galindo, Nerea Moreno e Inma Cuevas, última en incorporarse a esta producción. Que bailan entre personajes, que hilan la historia mostrando toda la gama de visiones, mostrándolos desde el meollo de la cuestión y en su vida personal, ajena a polémicas, con sus dramas privados, rompiendo estereotipos, desdramatizándolos y ofreciéndonos seres de carne y hueso que son un claro reflejo de nuestra sociedad.
Un montaje divertido, incisivo, dinámico y muy contundente que, como ya nos tiene acostumbrados José Padilla, sirve la oportunidad de discusión post-función en bandeja. Y que nos hará dudar un instante antes de volver a marcar un «Me Gusta», marcar un Tweet como Favorito o Retwittearlo… Un nuevo acierto de este autor que no deja de crecer y de sorprendernos con un teatro lleno de crítica, frescura y mucha actualidad.
Y que desde aquí le deseamos todos los éxitos con su inminente estreno en Moscú con este mismo título en el mismísimo Teatro del Arte.
Título:
El Viaje A Ninguna Parte
Autor:
Fernando Fernán Gómez (Versión Ignacio del Moral)
Lugar:
Teatro Valle-Inclán
Elenco:
Amparo Fernández (Julia Iniesta)
Antonio Gil (Carlos Galván)
Andrés Herrera (Maldonado/Solís)
Olivia Molina (Juanita Plaza)
José Ángel Navarro (Ceferino/Varios)
Tamar Novas (Carlitos Galván)
Miguel Rellán (Arturo Galván)
Camila Viyuela (Rosa del Valle)
Carlos Montalvo/Ángel Ruiz (Voces en Off)
Escenografía:
Max Glaenzel
Iluminación:
Juan Gómez-Conejero
Vestuario:
Myriam Ibáñez
Ayudante de Dirección:
Anna Rodríguez Costa/Claudio Tobo
Dirección:
Carol López
Una preciosa escenografía, cambiante, simplista; ¿excesivamente abierta? no estoy seguro, los campos de Castilla son así, con lo que tampoco es una idea descabellada mostrar la enormidad del escenario del Valle- Inclán como si fuera un inabarcable cielo que se pierde entre matojos y tierras áridas. La verdad que es un placer cuando hay presupuesto y se utiliza a favor del espectáculo. La iluminación, la escenografía, los efectos… Todo juega en pro de la producción otorgándole una gran belleza visual.
Los momentos de ensueño, las mezclas de realidad y ficción, los recuerdos rozando con los dedos una verdad que no es nada justa con Carlos Galván, están muy bien zurcidos, con poesía llena de ternura, con un humor y una picaresca muy agradecida, nacida de la dirección de Carol López; aunque también es cierto que me hubiera gustado un poco más de riesgo, un ir «más allá» en la adaptación teatral para culminarla como la maravillosa historia de los Iniesta-Galván se merece.
Como comento un poco más arriba, creo que en esta función hay madera actoral suficiente como para sacar adelante este montaje. No digo nada que no se sepa al leer los nombres del elenco.
Creo que Antonio Gil lleva con solvencia y dignidad el peso de la historia. Al igual que aplaudo la titánica tarea de Miguel Rellán, enfrentándose a un personaje que permanece en el imaginario de todos los que hemos amado al Arturo Galván fílmico, y que trata con tanto amor y respeto. Preciosa y triste escena la que nos regala Rellán tras el paso de Arturo por la experiencia con el cine… Al igual que el tragicómico Carlitos Galván que nos propone Tamar Novas, divertido, contundente en su sinceridad e inocentemente cruel, desencadenante del devenir de esta compañía. Amparo Fernández derrocha ternura. Creo que Olivia Molina se enfreta aquí a su mejor papel, convenciendo con su Juanita; pero con el permiso de ambas, el descubrimiento personal de esta función es el de Camila Viyuela, que entrega una energía y una luz muy especial a las tablas del Valle-Inclán, ¡me encantó!
Y no quiero dejarme fuera a Andrés Herrera y a José Ángel Navarro que cuentan con la labor de hacernos ver a un amplio abanico de personajes que se cruzan y conviven con la maravillosa compañía Iniesta-Galván.
Creo que esta es una buena función para descubrir el teatro, tiene los ingredientes apropiados para enganchar al espectador primerizo.
Y, a pesar de creer que es una versión algo precipitada y en ocasiones fragmentada, es necesaria para recuperar la memoria de lo que es el arte de amar esta profesión, que a muchos se les está olvidando esa parte de entrega y respeto que, realmente, es la esencia de todo esto.
Y es que, insisto, ¡qué sabio fue, y siempre será, Fernando Fernán Gómez!
Título:
Amantes
Autor:
Álvaro del Amo
(Basado en un guión de
Carlos Pérez Merinero,
Vicente Aranda y Álvaro del Amo)
Lugar:
Teatro Valle Inclán (Sala Francisco Nieva)
Elenco:
Marta Belaustegui (Luisa)
Marc Clotet (Paco)
Natalia Sánchez (Trini)
Escenografía:
Paco Azorín
Iluminación:
Nicolás Fitschel
Espacio Sonoro:
Mariano García
Ayudante de Dirección:
César Barló
Dirección:
Álvaro del Amo
“Amantes” es de esas películas que guardé en el recuerdo de mi adolescencia por la turbación que me causó cuando la vi, allá por el 1991, recuerdo esas escenas cargadas de erotismo y sexualidad; y el dolor y la tristeza infinita que me provocó ese terrible desenlace, que hizo que no me atreviera a volver a verla nunca más. Las palabras de la Trini de Maribel Verdú me produjeron tanta congoja que he temido volver a escucharlas hasta el día de hoy. A lo mejor soy un exagerado, pero son los efectos del recuerdo.
Lugar:
Teatro María Guerrero
Versión:
Ernesto Caballero
Reparto:
Hector Colomé (Benjamin Hubbard)
Carmen Conesa (Alexandra Hiddens)
Nuria Espert (Regina Hiddens)
Ricardo Joven (Oscar Hubbard)
Paco Lahoz (William Marshall)
Markos Marín (Leo Hubbard)
Jeannine Mestre (Birdie Hubbard)
Victor Valverde (James Hiddens)
Ileana Wilson (Addie)
Dirección:
Gerardo Vera
Antes de marcharme unos días de vacaciones, no podía dejar escapar dos obras que están actualmente en cartel. “De Ratones y Hombres” de Miguel del Arco, de la que os hablaré en breve y “La Loba”de Gerardo Vera.
El reparto al completo están bien, mas que correctos. De hecho, ahora, pensado en lo que quiero escribir y analizando uno a uno a cada uno de los intérpretes pienso que han hecho una muy buena labor, pero algo debe pasar para que tan buenas interpretaciones no me hayan calado.
Nuria Espert consigue ofrecernos un personaje detestable. Ambicioso y lleno de frialdad que hace aborrecerla. Es como si la maldad quisiera, literalmente, brotar de ella en algunos momentos de la función. La Espert es teatro en estado puro, sé que suena a frase hecha, pero es algo innegable. Todo lo que hace está mas que justificado, hay matices en cada acción, en cada frase; nada lo deja a merced del azar. Aunque confieso que hubo ciertos aspectos que se me escaparon en su manera de encarnar a esta Loba humana.
Carmen Conesa y Victor Valverde me gustaron mucho, quizá sea la empatía con sus personajes. Mas humanos que el resto de la familia Hubbard. Algo de amabilidad dentro de tanta maldad hace que sea un golpe de aire fresco tener de dos interpretaciones tan naturlistas.
Si La Espert representa a la Loba, Hector Colomé, Ricardo Joven y Markos Marín interpretan tres hienas que desde el comienzo dejan patente lo despreciable que es su existencia. Despiadados y descarnados, son tres víctimas al servicio de los planes de su hermana/tía. Exudan una violencia a penas contenida que asusta. Son tres catetos bien vestidos que reaccionan descontrolados ante la visión de poder.
No dejo sin mencionar a Paco Lahoz y a Ileana Wilson, dos personajes claves para el desarrollo de la trama. Agentes externos que tienen la verdadera visión de lo que se cuece dentro de la guarida.
Pero si tuviera que quedarme con uno de ellos sería sin duda con Jeannine Mestre y su Birddie. Llena de esa inocencia casi infantiloide que esconde tanto sufrimiento y amargura, tanto sentimiento arrancado a puñetazos de su alma. La advertencia viva de lo que puede llegar a convertirse de nuevo la historia de la familia. No sé si es su manera de decir el texto, de moverse por escena, pero algo hipnótico había en su manera de hacer que arrastraba mi mirada allá donde se encontrara.
Título:
Agosto (Condado de Osage)
Lugar:
Teatro Valle-Inclán
Autor:
Tracy Letts
Reparto:
Amparo Baró (Violet Weston)
Sonsoles Benedicto (Mattie Fae Aiken)
Alicia Borrachero (Ivy Weston)
Irene Escolar (Jean Fordham)
Gabriel Garbisu (Steve Heidebrecht)
Antonio Gil (Bill Fordham)
Carmen Machi (Barbara Fordham)
Markos Marín (Charles Aiken Junior)
Miguel Palenzuela (Beverly Weston)
Chema Ruiz (Deon Gilbeau)
Clara Sanchís (Karen Weston)
Marina Seresesky (Johnna Monevata)
Abel Vitón (Charlie Aiken)
Dirección:
Gerardo Vera