Categorías
Amores Minúsculos Bernard-Marie Koltès César Barló Celia Arias Edu Díaz En Un Entreacto Radio José Gonçalo Pais La Noche Justo Antes De Los Bosques Marta Flich Ramón San Román Triple A

En Un Entreacto Radio – Programa 19

En la variedad está el gusto, al menos eso es lo que dicen, y nosotros desde En Un Entreacto Radio nos aplicamos el cuento. En nuestro programa Nº 19 no puede haber más tipos de teatro y además tan diferentes.
Primero tuvimos un repaso a la cartelera donde pudimos charlar con Marta Flich, que nos presentó el regreso de Triple A, función en la que actúa junto a sus compañeras Ondina y Sara Gómez, pero de la que además es autora y directora. Una comedia musical que se sacude todo tipo de prejuicios y viene con la sana intención de divertir a cuanto espectador quiera ir a verlas.
Después, en el estudio de GetafeVOZ contamos con parte del multitudinario elenco que ha dado vida en teatro al comic de Alfonso Casas, «Amores Minúsculos». Contamos con la visita de Ramón San Román, Celia Arias y Edu Díaz, que nos hablaron de esos dos repartos cambiantes, de cómo se lanzaraon a la aventura de poner en escena esta historia y sobre el amor. Una entretenida charla que dio mucho de sí.
Y finalmente nos dimos el placer de poder volver a tener en nuestro estudio a César Barló y a José Gonçalo Pais, que nos presentaron «La Noche Justo Antes De Los Bosques» de Koltès. Una apuesta muy arriesgada con la que AlmaViva Teatro regresa a los escenarios madrileños tras su gira Mejicana. Una charla en la que hablamos y nos implicamos todos los presentes, y de la que disfrutamos con ganas.
Como os decía, contamos con Comedias Musicales, Romanticismo Moderno y Monólogos desgarradores, ¿quién puede pedir más en hora y poco?
Espero que lo disfrutéis como lo hicimos nosotros.
¡Bienvenidos a En Un Entreacto Radio!
Ir a descargar
Categorías
AlmaViva Bernard-Marie Koltès César Barló José Gonçalo Pais La Noche Justo Antes De Los Bosques La Puerta Estrecha Teatro

La Noche Justo Antes De Los Bosques

Título:
La Noche Justo Antes De Los Bosques

Autor:
Bernard-Marie Koltés

Lugar:
La Puerta Estrecha

Elenco:
José Gonçalo Pais

Producción:
AlmaViva Teatro

Dirección:
César Barló

En Madrid uno puede pensar que ya ha visitado todas las salas de teatro y nunca llegará a ser cierto. Con este “Baby-Boom” teatral que estamos viviendo, pierdo la noción de cuántos espacios me quedan por conocer. Uno de esos espacios, no por haber abierto hace poco, que ya llevan su tiempo, es La Puerta Estrecha. Un lugar donde nada más entrar ya se percibe el gusto por ofrecer una atmósfera misteriosa y cálida, donde cada rincón parece querer contar su historia. Los ojos te bailan a todos lados y, aunque se mire varias veces al mismo rincón, siempre acabas por descubrir un detalle nuevo. Si no hubiera ido a cosa hecha, sabiendo que iba a ver teatro, podría haber pensado que era una tienda de antigüedades o un café con una decoración pretendidamente original. Me agradó conocer este espacio.

Está bien que los espacios teatrales no solo cuiden su programación, si no que también pongan intención en la estética del lugar donde vamos a ver las funciones; dice mucho de ellos y hace que uno quiera volver, o no…
La Puerta Estrecha se identifica por tener una personalidad muy marcada, tanto en su apariencia, ya os lo podéis imaginar con lo que os cuento, como en la línea de programación que desarrolla.

En esta ocasión, lo que me llevó a descubrir esta sala fue la nueva propuesta de Alma Viva Teatro que ha roto su esquema de trabajar sobre textos clásicos para afrontar valientemente un monólogo de Bernard-Marie Koltés, “La Noches Justo Antes De Los Bosques”. La dirección, como ya es habitual, corre a cargo de César Barló y el monólogo lo interpreta un entregadísimo José Gonçalo Pais. 

A ver, hay que ir sabiendo que no es un texto fácil de digerir, exige un esfuerzo por parte del espectador, que debe estar alerta para no perderse en el complejo entramado que construye Koltés a través de las palabras de este joven inmigrante. De todos modos quien va a ver un texto de este autor ya sabe que no va a ver algo sencillo o amable, no está hecho para agradar cualquier paladar.

César Barló nos reta a cosernos a la piel del protagonista, prestarnos a escuchar cuanto tiene que contar y perdernos en el laberinto de su mente.
Un hombre que escupe desesperación e indignación, que tan solo busca ser escuchado, un animal acorralado por la sociedad, apaleado y expulsado a los suburbios; un tipo que tan solo quiere vivir, que le dejen vivir, que cada vez que lance su mano hacia la claridad, intentando asirse, no reciba un golpe para que la retire de nuevo y regrese a la cloaca donde ha sido confinado. Todo ello contemplado desde un primerísimo primer plano, casi colándonos en su interior, y respondiendo a sus provocaciones revolviéndonos en nuestras butacas, ¿de verdad queremos escucharle?

Una puesta en escena abstracta, bella a su manera y llena de simbolismo. Vomitada con la misma crudeza que el propio texto.

Muy interesante el uso de la cámara, haciendo que sintamos el rostro del actor entre nuestras manos. Y ese juego con el espacio y la iluminación que nos hace viajar por esa noche desasosegante, lluviosa, dolorosamente confusa al comienzo, de atmósfera pastosa, casi pegajosa, hasta ese momento violento y vejatorio que estalla convirtiendo esa noche lluviosa en catarsis y baño purificador. Bálsamo de inocentes.
Uno sale conmovido, magullado, incluso sintiendo cierta culpabilidad, y algo confuso, pero percibiendo un ligero brillo esperanzador que atenúa tanta aspereza. 

César Barló tiene el don de sacar de sus actores un instinto primario, deshumanizándolos para extraer de ellos una esencia animal que hace que los miremos desde un ángulo diferente, comprendiendo sin juzgar sus comportamientos. 

José Gonçalo Pais realiza un trabajo de alto riesgo, pone toda la carne en el asador, comprometido sea cual sea el resultado; dándose por entero a la propuesta, con absoluta honestidad, y como resultado nos hace pasar por un sin fin de sensaciones, a veces nos repugna, a veces nos produce rechazo, nos emociona, nos identificamos con él, incluso a través de esa mirada feroz que posee, nos enamora, nos excita y enternece. Hay algo de su entrega que fascina e incluso nos da la sensación de ser capaz de poder llegar aún más allá. 

AlmaViva Teatro regresa con un complejo trabajo de equilibrio que vuelve a sorprender metiendo el dedo directamente en la llaga, sin contemplaciones, como nos gusta viniendo de ellos, pero que corre el peligro de resultar incomprendido si no se entra con pie derecho en lo propuesta.

Yo desde aquí pido que César Barló se líe la manta a la cabeza y monte su versión de Roberto Zucco, eso puede ser un auténtico trallazo.

Categorías
Andrés Herrera Bernard-Marie Koltès Julio Manrique Laia Marull María Rodríguez Matadero Oriol Guinart Pablo Derqui Roberto Zucco Rosa Gámiz Teatro Xavier Boada Xavier Ricart

Roberto Zucco

Título:
Roberto Zucco

Autor:
Bernard-Marie Koltès

Lugar:
Matadero – Naves del Español

Elenco:
Pablo Derqui
Laia Marull
Andrés Herrera
María Rodríguez
Xavier Boada
Rosa Gámiz
Xavier Ricart
Oriol Guinart

Esenografía:
Sebastià Brosa

Iluminación:
Jaume Ventura

Vestuario:
María Armengol

Traducción:
Cristina Genebat

Dirección:
Julio Manrique

El pasado miércoles acudí al Matadero con las espectativas por las nubes. Este montaje de Roberto Zucco viene avalado por un gran éxito la temporada pasada en Barcelona y eso siempre me llena de curiosidad.
Tenía ganas de descubrir qué era eso que tanto había gustado; siempre he oído hablar de esta obra, aunque nunca la había visto en escena y tenía muchas ganas de sacarme esa espinita… Y eso que no me gusta dejarme llevar por los entusiasmos exagerados, por los gritos de júbilo de las redes sociales, sobretodo porque eso se desinfla a la primera de cambio, en cuanto no veo los fuegos artificiales que deslumbraron a todo el mundo y me estropea la función.

Es cierto que Roberto Zucco es puro lirismo abierto en canal, escuchar las palabras de sus personajes provocan un desasosiego desconsolado en el alma que es difícil de deshacer tras salir del teatro.
Desde el mismo momento que oímos el nombre del protagonista, comienza a respirarse algo insano en el ambiente. Mientras veía la función llegué a la conclusión de que Roberto Zucco es un virus letal que lo infecta todo, en el momento que se entra en contacto con él la vida se pudre, se llena de un olor dulzón que al comienzo parece agradable, pero en el momento que te aproximas para averiguar qué es, la peste te inunda para no soltarte mas.
Un texto Bernard-Marie Koltès lleno de violencia, de rabia, donde las palabras rezuman una brutalidad descarnada que te dejan destruido y que describen un microcosmos sin esperanza, lleno de sordidez e infelicidad de la que es imposible liberarse; haciendo que cualquier atisbo de posibilidad de escape se convierta en atractiva, aunque esa posibilidad sea abrazarse a un asesino sin escrúpulos como Zucco. Si a esto le añadimos una escenografía tan cinematográfica y el ambiente que el propio matadero otorga a cuanto allí se representa, uno no tiene que hacer demasiados esfuerzos para sentirse en ese suburbio desolador en el que todo transcurre.
Pablo Derqui compone un espeluznante Roberto Zucco. Tiene algo en su forma de interpretar que asusta y seduce a partes iguales. Es capaz de hacernos sentir lo que sus víctimas sienten cuando están ante él. Somos como esos ratoncillos que husmean a la aparentemente apacible serpiente y que cuando se confían, ya es demasiado tarde para deshacerse del abrazo mortal, pero siendo aún suficientemente conscientes como para saber y sufrir nuestro agónico destino.
Pero no solo eso, además es tan disfrutable su control corporal, el ver cómo maneja las emociones a su antojo, que resulta hipnótico. Pocos actores he visto tan próximos al público y que me hayan hecho sentir tan intranquilo en mi butaca.

No así me sucedió con sus compañeros, a los que vi pasados de vueltas. Las interpretaciones del resto del elenco, a excepción de María Rodríguez como la hermana pequeña que me hizo sentir parte de su amargo viaje, me parecieron excesivamente sobreactuadas y fuera de sintonía en comparación con lo que Derqui nos regala…
La sobrepasada intensidad de la mayoría me hizo pasar en pocos minutos de un posible intento de empatía a querer que desaparecieran de escena, y ya siento tener que decir esto.
Después, en casa, rumiando en mi cabeza las sensaciones que me provocó la función, pensé que quizá el director, Julio Manrique, quisiera utilizar estos códigos tan alejados para mostrarnos que esa es la visión que el propio Roberto Zucco tiene de los personajes que le rodean dentro de su mente enferma; entonces sería justificable e incluso interesante. Porque no puedo negar que en momentos sentí cierta fascinación al contemplar como encarnaban todo ese amplísimo abanico de personajes; pero si esta fue la propuesta, no supe captar el momento en el que se nos diera la clave para entender que esto fuera así… Haciendo que no llegara a entrar en la historia.

En definitiva, un placer descubrir este texto de Bernard-Marie Koltès, que en mi inmensa ignorancia aún lo tenía pendiente de conocer, y ese lirismo lacerante que me embelesó y, por supuesto, descubrir y sentir la cautivación por un monstruo del escenario como es Pablo Derqui, mas allá de su personaje; lástima que fuera envuelto en algo que no me llegó a convencer o que no supe entender.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar